05 octubre 2024

HACIA LA TIRANÍA (IX)

HACIA LA TIRANÍA (IX)


La Guerra Civil Híbrida.

Fue el presidente Zapatero el que, en un descuido con el micrófono abierto, sentenció que “la crispación nos beneficia”. Por ota parte, durante la Guerra Fría vieron al luz conceptos como “guerra cultural” y “guerra doctrinal”, en las operaciones militares se estudian doctrina de “operaciones de información” y “operaciones psicológicas”: el coronel Pedro Baños nos habla de una “guerra cognitiva” y los estudiosos, ya sean militares o civiles nos hablan de “guerras híbridas” en las que el último recurso es el militar, pero cuya regla principal es que no hay reglas.

Desde esta perspectiva, con una negativa constante a llegar a un consenso con la derecha y haciendo de cualquier desacuerdo un enfrentamiento que polarice más la sociedad, no nos debe extrañar que como su antecesor, Sánchez sienta que de esta situación puede obtener beneficios y tienda a acentuar las diferencias. Clara señal es su propuesta de levantar un muro entre los progresistas y los que no lo son, este hecho supone plantear la separación de la sociedad en dos grupos los que están conmigo y los que están contra mi.

Y con esta situación se aplican los principios de la guerra híbrida, repartiendo privilegios y limitando derechos. Un claro ejemplo es la regeneración democrática que consiste en limitar y coartar a los medios de información. El muro se hace efectivo entre estos cuando hay pseudomedios (no se ha aclarado este concepto) y medios. Y dentro de ello, el principal problema que ha encontrado Sánchez es encontrar una palabra que defina a los medios de comunicación que no le son afines.

También para tomar posiciones a su lado del muro se hace necesario ocupar instituciones, ya sean oficiales o no oficiales algo que, por otra parte, era habitual en otros gobiernos. Pero Sánchez, en este sentido, premia a la fidelidad más que a la capacidad. Podemos constatar que el prestigio de ciertas instituciones, como el CIS con Tezanos al frente, va decayendo yerro tras yerro, también comprobamos que no sólo el prestigio sino que la calidad y eficacia de las mismas también decae, véase el caso de correos.

Pero es más alarmante el uso que se está haciendo de instituciones oficiales, especialmente del Tribunal Constitucional, que está indultando a los condenados por los EREs y que parece que va a respaldar a favor del Gobierno cualquier duda sobre la constitucionalidad o no de una norma. El uso partidista de la Fiscalía del Estado, omisa ante cualquier supuesta irregularidad del gobierno y sólo activa para acusar a los partidos y partidarios del otro lado del muro. Otro tanto podemos de la Abogacía del Estado que participa en al defensa de los familiares del presidente y del propio presidente, pero no del Estado (a no ser que el presidente del gobierno haya asumido la idea de que “el estado soy yo”). Todo ello demuestra un uso de las instituciones para fortalecer a su persona, más que al régimen.

La adopción de esta actitud de guerra híbrida le permitirá seguir manteniendo el muro en el caso de que algún día llegue a perder las elecciones, la creación de un régimen clientelar consistente en el reparto de privilegios le permite apuntalar su posición, que siempre será, en lo que se refiere a compromisos, errática.. En todo caso, nuestra sociedad y sus ciudadanos haríamos bien en ser conscientes de que somos un campo de batalla.

04 octubre 2024

HACIA LA TIRANÍA (VIII)

 HACIA LA TIRANÍA (VIII)


El Poder Judicial

El poder Judicial es ejercido por los jueces y tiene la responsabilidad de discernir y arbitrar sobre los actos y comprobar que estos se ajustan a la normativa ¡Ahí es nada! Por esta causa cualquier proceso judicial, entre pruebas, declaraciones de testigos, formación de sumario, juicio, decisión, recursos y apelaciones causa que la aplicación de la ley sea, cuanto menos, lenta, en ocasiones eterna. Y es mejor hablar de aplicación de la ley mejor que la de impartir justicia. El poderjudicial actúa de forma burocrática, con un lenguaje arcaico y lentamente. Burocracia y lentitud son males que le caracterizan y ningún ministro del ramo se ha propuesto reducirlos, por el contrario, con el paso del tiempo, se van agravando.

Casi podríamos decir que si usted tiene cierta edad cuando denuncie no espere ser desagraviado en vida, deje la satisfacción a sus herederos. Lo que es equivalente a decir que no espere que con usted se haga justicia. Pero de todo esto no se le puede echar la culpa al sanchismo.

Tampoco es novedad el hecho de que los políticos estén procurando controlar el poder judicial. Si es novedad, pero no debe extrañar, que el Consejo General del Poder Judicial haya estado cinco años sin renovarse. Difícil de entender que sea novedad, la mayoría de los procesos estrella se alargan en el tiempo durante más de diez años. Ahí tienen la causa entre la empresa Boliden y la Junta de Andalucía por la presa de Aznalcoyar, algo que pasó durante los primeros años de Aznar y todavía colean recursos. No tan largo, pero igual de escandaloso, puede ser el proceso de los EREs de Andalucía, los hechos que se han juzgado son anteriores a que Susana Díaz fuese presidente de la Junta y, a día de hoy, el Constitucional anda anulando condenas recomendando su revisión.

La novedad con el Sanchismo está en que el político pretenda ser juez y parte. El Sanchismo coloca a los políticos, sobre todo a aquellos que le interesa, por encima de las leyes. Los hace impunes e inhibe al gobierno e instituciones de la obligación de hacer respetar el cumplimiento de la ley. El caso Puigdemont está claro y si alguien piensa que el fugado se ha reído de los españoles se equivoca, es la clase política la que se ha burlado de los españoles. Si el político anterior a Sánchez acataba y respetaba la ley, el posterior ni la acata, ni la respeta, ni la cumple por el hecho de ser político y no estar de acuerdo con una sentencia. Por esa razón acude al indulto y se intenta asegurar de que la sentencia final, por mucho que se alargue en el tiempo, le sea favorable de ahí que el Tribunal Constitucinal sea, mayoritariamente progresista (tómese progresista como un eufemismo de prosanchista).

Pero si somos realistas, el Poder Judicial, aun funcionando con independencia, resulta inútil debido a su lentitud. No es obstáculo para la acción del gobierno, cuando tome una decisión que valide o invalide sus actos o leyes, éstos llevarán ya un tiempo ejecutados o aplicados. El ejercicio del Poder Judicial invita al pesimismo, no creo que tarde mucho el día en que los ciudadanos empiecen a ejercer la justicia por su mano. Resulta, eso sí, de mucha utilidad para los políticos, les otorga un argumentario para el victimismo o de rearfirmación de sus acciones. 

03 octubre 2024

HACIA LA TIRANÍA (VII)

HACIA LA TIRANÍA (VII)


El Poder Legislativo.

El poder legislativo lo ejercen las Cortes, en España éstas las componen el Parlamento y el Senado, aunque no está clara la función del Senado, se pretendía que fuera una cámara territorial, pero no ha llegado a ejercer como tal, en teoría refrenda las leyes emanadas por el Parlamento, pero carece de poder de veto y lo único que puede hacer, en el mejor o peor de los casos es retrasar la publicación de una ley, así ha pasado con la Ley de Amnistía, algo que, de paso, ha demostrado que la intención de hacer del Senado una cámara territorial queda en eso. Por otra parte, la iniciativa sanchista de limitar las competencias que correspondían al Senado - la última, el poder de veto sobre el techo de gasto- deja más que cuestionada la función del Senado.

En cuanto al Parlamento, hace tiempo que dejó de ser un poder legislativo eficaz, ya no elabora leyes, se limita a refrendar las propuestas hechas por el gobierno. Pero con el Sanchismo su papel ha llegado a ser bochornoso. Las leyes aprobadas acaban en fiasco, véase la Ley del sólo si es si; plantean problemas o dejan lagunas en su aplicación, Ley de Bienestar Animal. Además hay una falta de calidad en las mismas y en muchas ocasiones se trampean, en los artículos de una ley se incluye algún artículo que no tiene nada que ver con la ley que desarrolla para facilitar la acción del gobierno y quitarle problemas de encima (recuerden el propósito que hizo Sánchez de gobernar sin el polder legislativo, ya venía de lejos). Si a lo anterior le sumamos la proliferación de decretos-ley, cuya aplicación se adelanta al debate parlamentario, llegaremos a la conclusión de que la cámara baja ha perdido el respeto por si misma.

La partitocracia es una de las principales causas de esta situación. Los parlamentarios, por muy elegidos por los ciudadanos que sean, son representantes de su partido. El Parlamento no representa a la ciudadanía, representa a los partidos, los diputados no votan en conciencia sino al dictado de su partido. Si han podido ver un pleno parlamentario habrán notado que antes de una votación pordrá escuchar una cacofonía de “si”, “no” y “abstención” de unos diputados que están indicando qué votar a los diputados de su partido. Es noticia cuando se anuncia que los diputados votarán en conciencia, parece ser que en Parlamento (y me atrevería a decir que en el Senado) no hay democracia.

02 octubre 2024

HACIA LA TIRANÍA (VI)

 HACIA LA TIRANÍA (VI)


Del poder ejecutivo (sanchista).

El poder ejecutivo, también se llama gubernativo, recae en el gobierno, otra cosa es que lo ejerza, en el caso del sanchismo sólo lo ha ostentado el PSOE durante el tiempo que transcurrió entre la toma de posesión de la presidencia tras la moción de censura y la celebración de elecciones por fracasar el proyecto de presupuestos un año más tarde. La falta de fortaleza de los partidos en general y del PSOE en particular queda demostrada por la necesidad de compartir el poder ejecutivo con otro partido. PrimeroPodemos y, posteriormente, Sumar.

Pero siempre se ha visto forzado a negociar con otros partidos la aprobación de leyes o de numerosos decretos que han empezado a aplicarse antes de su aprobación por una,  nunca explicada, urgencia. De su capacidad negociadora ha quedado patente que nunca intentará negociar con la derecha, frente a los partidos de derecha la negociación consiste en un trágala. También ha quedado patente que frente a otros partidos, especialmente los independentistas, el trágala se lo hacen al gobierno. La acción de gobierno consiste en pagar un chantaje que va elevándose con el paso del tiempo. Además se lo escupen en cada pleno del congreso y el presidente pone buena cara no sea que se molesten.

La acción de este gobierno paquidérmico, sobre todo en política exterior, es tan personalista como errática. Admitamos que la política exterior española dejaba mucho que desear, pero había cierto acuerdo en que era una política nacional y que mantenía como ejes prioritarios las buenas relaciones con las naciones del Atlántico Norte, Iberoamérica y el Mediterráno. Hoy somos el amigo ninguneado en Estados Unidos y Europa empieza a recelar de las acciones de España. Se han roto relaciones con Argentina a la vez que bravatas de otros líderes de izquierda no han tenido respuesta, hemos pasado de ser la madre patria a ser el pueblo invasor y todo con la inactividad de nuestro gobierno. En cuanto al Mediterráneo hemos pasado de tener amigos y un rival (Marruecos) a tener dos enemigos clave (Argelia e Israel), y seguimos teniendo un rival (que sigue siendo Marruecos). En pocas palabras, nuestro gobierno a hecho de España.un activista global, el típico alborotador que agrava problemas y no aporta soluciones.

Con respecto a la gestión, según la Ponencia Marco mencionada anteriormente, la intención del Gobierno es delegarla en la Unión Europea en materia de política exterior (algo que no ha pasado); y delegar en Autonomías y Ayuntamientos la gestión interior, es decir no sólo delega la administración, que sería lo correcto, sino que con ello permite la elaboración de normativas sobre una materia que llegan a ser dispares en toda España, de cara a la igualdad, la normativa otorga diferentes derechos y privilegios entre los españoles que habitan en un territorio y otro. Lo único que se reserva el gobierno es la política de una transformación social. No es de extrañar que al final el gobierno no gestione y se limite a repartir lo que recauda.

Consciente de la imposibilidad de gestionar sólo queda el recurso de recurrir a trampas legales, la primera es colocar a todos los fieles (Sánchez no exige competencia, sino fidelidad) en puestos clave que faciliten su labor; la segunda que se aprueben disposiones que le convienen en cualquier normativa ajena ; y la tercera, y muy preocupante, gobernar (eufemismo de mantenerse en el poder) con independencia del poder legislativo y judicial, controlando la información que no dirijan sus afines. ¿Se acuerdan de eso que que el tirano se sirve del régimen y se fortalece con las instituciones?

01 octubre 2024

HACIA LA TIRANÍA (V)

 HACIA LA TIRANÍA (V)


 Sobre el Sanchismo.

Quizás deberíamos plantearnos porqué hablamos de Sanchismo y nunca nos planteamos hablar de zapaterismo,  marianismo (o Rajoyismo) o aznarismo. Pero si llegamos a hablar de Felipismo o Franquismo. Creo que con ello, en definitiva, personalizamos un régimen más que una manera de gobernar. No hay duda, Franco institucionalizó un régimen, Felipe González propuso un cambio y atendió al mismo y al resultado de ese cambio le llamaron Felipismo un régimen que consistía, con sus beneficios y perjuicios, en el resultado de la Transición. Y así se ha mantenido hasta la llegada de Sánchez que, en mi opinión, rompe con la Transición.

Pero sería necesario buscar referencias que ayuden a definir al Sanchismo. Podemos encontrarlas en documentos y en una forma de actuar a lo largo de seis años, Como base de partida podemos tomar la Ponencia Marco del 40 Congreso del PSOE, celebrado del 15 al 17 de coctubre de 2021. Creo que es una buena referencia sobre el anterior, celebrado en 2017, dado que en 2021 y salidos de la pandemia, Pedro Sánchez era el amo y señor de un PSOE sin disidencias, por tanto la Ponencia refleja la voluntad del líder. Es un documento de más de trescientas páginas en el que se describe la acción del partido y se instituye cómo debe ser la España que éste desea y sus relaciones. Aunque deja una pequeña parte a la transformación que debe seguir el PSOE, establece la política que debe seguir el Gobierno del PSOE. Es un documento que no refleja tanto los principios del partido como el programa de un gobierno y el establecimiento de un régimen.A su vez, la ponencia ya refleja numerosas contradicciones.

Pero el PSOE no tenía peso suficiente para gobernar y ha tenido que ir alcanzando acuerdos y la acción de gobierno ha ido aumentando las contradicciones que ya había en la ponencia, sobre todo en lo que se refiere a igualdad y privilegios. En nombre de la igualdad se han ido aumentando los privilegios de parte de la población, en nombre de la solidaridad ha aumentado la extorsión de una parte de la población y en nombre de la convivencia se ha beneficiado a unos delincuentes. Como resultado, y tras tres años después de su anuncio, la principal referencia del Sanchismo ha perdido su vigencia hasta tal punto que ha sido necesario convocar un nuevo congreso del PSOE con un año de anticipación.

Y decimos que la principal referencia ha perdido su vigencia por la falta de coherencia entre la actuación del gobierno y lo establecido en la ponencia en todos los sentidos. Si en la ponencia se establecía un apoyo al pueblo saharaui, la acción del gobierno ( además por parte del PSOE, contra su socio de entonces Podemos) ha sido abandonarlo; de un compromiso para defender el castellano y hacerlo convivir con otras leguas oficiales a retirarlo de la vida pública o pasividad ante cualquier intento de retirarlo cuando no de facilitarlo. En conclusión, el Sanchismo se convierte en un personalismo más que en un régimen y la acción del gobierno es una huída hacia adelante con el fin de mantenerse en el poder. El poder es un medio para llevar adelante un programa, la aplicación de unos principios o promover una transformación de acuerdo con unas ideas. La actuación del gobierno ha ido modificando el programa, los principios y la tansformación, tanto en contenido como en alcance. En el caso del Sanchismo, el poder es, a la vez, un medio y un fin.

El Sanchismo, hoy por hoy, no tiene más programa que aferrarse al poder como un náufrago se agarra a una tabla en medio de una tempestad. Si perdura no es tanto por su capacidad negociadora o su habilidad política, es porque es conocedor de que nacionalistas e independentistas prefieren a Sánchez en el poder, no le van a dejar gobernar si no es extorsionándole, pero tampoco le van a dejar caer. 


30 septiembre 2024

HACIA LA TIRANIA (IV)

HACIA LA TIRANÍA (IV)


De líderes, dictadores y tiranos.

Nos guste o no somos una sociedad ávida de líderes. Aunque votamos a los partidos en realidad depositamos en la urna una lista de desconocidos porque queremos que gobierne el candidato estrella de un partido. Caemos en la trampa: los candidatos de nuestra lista no nos van a representar, se limitarán a ser corifeos de su partido y, por ello, del candidato presentado por el mismo.. Y ya tenemos al líder de turno.

Líder es un anglicismo de la palabra leader (director o guía) que en alemán se dice führer.y en italiano duce  Como siempre, cosas de la semántica, ser líder no resulta tan malo como ser führer o duce o, ya si nos ponemos, caudillo. Es cuestión de sentimientos, al líder le atribuimos unas cualidades positivas que no le atribuimos a los otros. Es más, diferenciamos entre liderazgo y mando, admitiendo que el liderazgo exige nuestra responsabilidad y el mando nuestra disciplina, cuestión de convencimiento. Pero nos estamos yendo por las ramas. En definitiva lo que queremos decir es que en una elecciones votamos por un líder.

Cuando el partido político pasa a ser algo secundario y se convierte en el aparato del líder, entonces podemos hablar de un dictador. Al dictador sólo le importa el régimen que propone, para ello coloca a sus fieles en las instituciones. Podemos decir que la principal diferencia entre un líder y un dictador es que el primero fortalece las instituciones mientras que el segundo fortalece el régimen con las instituciones. Para ello cambirá la normativa que haga falta con el principal objetivo de apuntalar su régimen.

Cuando un dictador se sirve de las instituciones y el régimen que propone se convierte en humo y todas las instituciones, incluido su partido, fortalecen al dictador estamos hablando de un tirano. El tirano no cambia la normativa, también se sirve de ella. La normativa exige una coherencia y ello implica una línea de acción previsible y consecuente con los compromisos que se adquieren, sólo elaborará la normativa que le apuntale. Mediante el dominio de las instituciones se justifican las mentiras y vaivenes del tirano que no tiene más objetivo que mantener el poder.

En fin, que en nuestro sistema democrático venimos a elegir a un deseado líder por cuatro años, luego puede ser un dictador, un tirano y, a veces, un líder... en ocasiones, muy pocas, un buen líder. 

28 septiembre 2024

HACIA LA TIRANÍA (III)

HACIA LA TIRANÍA (III)


La Partitocracia.

Los partidos políticos se crearon, en su origen, para alcanzar unos objetivos de acuerdo con una ideología. Ya fueran en defensa de sus ideas o para convencer de las mismas, el gobierno era una forma de apuntalarlas, una forma de convencer al electorado de las bondades de una corriente política... pero esto es la teoría.

Quizás el primer defecto de nuestro sistema electoral es que se vota a las personas, pero se elige a los partidos. Si un individuo que no pertenezca a un partido político pretende defender sus ideas en las cortes, ya sea senado o parlamento, deberá presentarse dentro de las listas de un partido o crear su propio partido. El caso es que, en definitiva, son los partidos, y no las personas, los que acceden gobierno de la nación.

Se atribuye a Montesquieu la teoría de que el estado debe basarse en tres poderes: el ejecutivo (o gubernativo), el legislativo y el judicial. Tiene su lógica, el poder legislativo ejercido por un  parlamento que aprueba y promulga las leyes que no sólo establecen unas normas de convivencia para la sociedad sino que también enmarcan la gestión que ejerce el gobierno (que ejerce el poder ejecutivo). Esto quiere decir que el gobierno no puede hacer lo que quiera, por necesario o urgente que sea, si la acción pretendida no está regulada o amparada por una ley emanada del parlamento. Ante un posible conflicto, el poder judicial ejerce como árbitro analizando y aplicando la norma vigente. Es la teoría.

En la práctica el acceso de un partido al poder pervierte esta relación. Al ser los diputados miembros de una partido son más partidarios que representantes. Esto quiere decir que desde el momento en que son elegidos dejan de representar a sus votantes para representar a su partido y pesa más la obediencia al partido que la fidelidad a los ciudadanos que los votaron. Ello se acentúa por la disciplina de voto. En el congreso no hay disidencias entre los diputados de un mismo partido: se obedece al dictado del partido, fidelidad sin convencimiento y, en muchas ocasiones, conveniencia frente a coherencia.

En los partidos políticos suele haber diferentes tendencias y sectores críticos, pero qué pasaría si en un partido una sola persona, un líder, anulase cualquier crítica y no admitiese más tendencia que la suya. Está claro: dominaría los tres poderes por medio del partido. Sería el partido el que elaboraría la leyes y su aprobación por el parlamento sería un mero trámite, ante cualquier conflicto un poder judicial que simpatizase con el partido inclinaría la balanza de la justicia a su favor. Este sistema sería una partitocracia, los tres poderes, en teoría independientes, están dominados por un partido.  


26 septiembre 2024

HACIA LA TIRANÍA (II)

HACIA LA TIRANÍA (II)

De lo que no se dice.

Los políticos siempre presentan una cara de la moneda y mantienen oculta la otra. Generalmente declaran en palabras sencillas y fáciles de entender sus promesas, pero sus objetivos e intenciones se manifestan más en lo que callan. Se aprovechan del entusiasmo de su audiencia y de su falta de capacidad de análisis. Cuando Pedro Sánchez anunció que no iba a haber recortes pocos se plantearon de dónde iba a salir el dinero, en su silencio iba implícito un aumento de la carga impositiva y una intención de endeudamiento. Cuando Pablo Iglesias recordó que todos los españoles tenían derecho a una vivienda digna, sin promover construcción de viviendas ni plantear su financiación, estaba dando vía libre a la okupación. Cuando Aznar o Rajoy proclamaban que España iba bien, olvidaban el hecho de que a los españoles no les iba tan bien. Rodriguez Zapatero se negó a pronunciar la palabra crisis durante casi seis meses, como si el hecho de negarlo evitase la existencia de una crisis que acabó estallándole.

 ¿Podemos culpar a los políticos? Exclusivamente no. El público también participa de la culpa. No ejerce su derecho a la crítica ni practica el análisis. Cuando un político haga un anuncio no hay que quedarse sólo con el ¿qué? y el ¿para qué?,  hay que profundizar un poco más en el ¿con qué? y en el ¿cómo?, plantearse si el ¿para qué? que se propone el político coincide con el nuestro y sobre todo ¿cómo y en qué me va afectar su promesa? Invitémonos a hacer un ejercicio de autosinceridad con nososotros mismos respondiendo a la pregunta ¿Ha mejorado mi vida con Sánchez?¿Ha cumplido con sus compromisos?¿Me ha beneficiado en algo? El mismo ejercicio lo lo podemos hacer con cualquiera de los dirigentes actuales. Pocos obtendrían una evaluación positiva.

Si nos damos cuenta, actualmente la democracia se basa en una campaña electoral en la que los políticos nos hacen promesas y piden nuestro voto para, posteriormente, estar cuatro años exigiendo nuestro dinero, nuestro esfuerzo y nuestro acatamiento a sus medidas.

Por inteligente que sea el político de turno no puede lanzarse a largar proclamas, promesas y, a la vez, mantener silencios. Por muchas deficiencias que tenga su publico, siempre se podrán detectar contradicciones. Debe seguir un programa de comunicación, saber que es lo que dice, lo que no dice y cuando hacerlo. Para eso entra el aparato del partido.


25 septiembre 2024

HACIA LA TIRANÍA (I)

 HACIA LA TIRANÍA. (!)

 


Del uso del lenguaje.

 Una lengua, generalmente, tiene cosas buenas. Son los hombres los que de una u otra forma la acaban pervirtiendo. El principal logro del uso de una lengua es la de tener un nombre para cada cosa, algo inequívoco que no induzca a ningún error. Eso significaría que un nombre sólo se aplica a una cosa, ser o concepto; pero desgraciadamente no sucede a la inversa, en muchas ocasiones hay más de una palabra para definir una cosa, ser o concepto. A partir de este punto, hay veces que se utilizan palabras para referirse a algo ambiguo, de esta manera con una sola palabra se pretende abarcar muchos conceptos. Y aquí entran las artimañas humanas, que amparan en el uso de las palabras sus incoherencias. Los mejores ejemplos los encontramos en el mundo de la política.

Mi primer recuerdo fue con el presidente Aznar, tras anunciar que no subiría los impuestos, gravó el consumo de alcohol, tabaco y otros productos. Cuando se le recordó que había subido estos impuestos el recordó que no había subido impuestos sino tasas. Como si una tasa fuese algo diferente a un impuesto. El presidente Zapatero tras prohibir los transvases de agua en su plan hidrológico nacional (más que nacional, del PSOE) autorizó una “transferencia hídrica de cuencas” entre el Ebro y el Ter. Con esto quiero decir que el uso torticero del lenguaje no depende tanto de la ideología como de la caradura del emisor.

Asistimos a una nueva deriva, a las mentiras se las denomina cambio de opinión o cambio de posición, ahora el recurso dialéctico convierte lo contrario de lo malo en bueno. Así nos encontramos, por ejemplo, que el feminismo es,necesariamente, bueno por ser lo contrario al machismo; o que el extremismo de izquierda (asociado al comunismo) es bueno por ser lo contrario que el extremismo de derechas (asociado al nazismo o fascismo). De esta manera las mismas acciones y sus consecuencias son buenas o malas según quien las perpetre.

Y así nos encontramos ahora, nuestra clase dirigente retuerce el lenguaje y confunde con cada palabra, ahora fascista es cualquiera que no comparte la opinión oficial que establece la clase dirigente y extrema derecha es todo lo que se encuentra a la derecha del espectro político que establece la clase dirigente. Se recurre al término “progresismo” dando por sabido el concepto y se incluye como progresista a todo aquel que pueda apoyar a la causa de la clase dirigente. Iendo ahora a lo elemental si decimos que el progresismo es bueno, lo contrario, el conservadurismo, ha de ser necesariamente malo y viceversa. El pueblo soberano viene a ser un campo de batalla que cae en una peligrosa trampa que la dialéctica trata de ocultar: el fin justifica los medios..


08 marzo 2023

DEL TIO BERNI AL...

 



Asisto a la sesión de control al gobierno, un debate en donde puedo ver los hechos de primera mano y sin ningún análisis, en el que la interpretación de lo dicho y hecho la hago yo y del contexto se puede hacer una idea el que esto escribe. Y de mi análisis como espectador llego, desesperanzadamente, a la misma conclusión: el supuesto debate parece una discusión de comadres, en la que no se trata de otra cosa que hacer daño y lanzarse puyas. No se trata tanto de se mejor, sino de ser menos malo, o de hacer las cosas bien, sino de demostrar que otros las hicieron peor. Que si ante una determinada situación la acción del gobierno significa un fracaso, también hubo un fracaso anterior ante la misma situación, y en definitiva, atendiendo a intervención tras intervención, la acción de cualquier gobierno en España ha sido, y es, un continuo fracaso. 

Entre los muchos temas tratados en el día de hoy, utilizados por las comadres (¡perdón! quiero decir diputados) para echarse en cara sus malas acciones y desatinos han figurado el paro y la corrupción, en este caso personificada en el Tito Berni.

El desempleo, la altísima tasa de paro, es algo que arrastramos desde el inicio de la democracia. Ningún gobierno ha sido capaz de atajarlo, es absurdo echarse en cara ser uno más de los fracasados. Como conclusión podemos decir que cualquier gobierno de España (de cualquier signo y tendencia) es incapaz de solucionar este problema, es un desatino colectivo que sufre España y los españoles. Pero las comadres siguen discutiendo, marujeando más bien, lo que no es más que pasar el rato, distraer y distraerse.

El otro tema tratado es el del tito Berni, la actual cara de la corrupción y de nuevo las comadres se pelean por demostrar quién es más corrupto y quien lo fue, y la conclusión del espectador es que la corrupción se ha instalado en España. Las comadres no sólo no han dado una solución a la corrupción, sino que han aprendido a vivir y hacernos vivir con ella. Y uno se da cuenta de que, a lo largo del tiempo,  que la España de los titos Berni, que hay muchos, se ha convertido en el coño de la Bernarda.