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04 junio 2026

EL CUENTO DEL ORGULLO

 


Nos convoca este jueves nuestra amiga Dafne desde su blog Dafne Sine Die, Indefinidamente en el tiempo, en el que nos plantea el tema “letras con orgullo”. Dado que este mes de junio es el mes del Orgullo, se nos propone escribir un relato inspirado en las banderas y las siglas del mes del Orgullo. No me resulta fácil. Quizás demasidas letras que resultan pocas para tanta diversidad y quizá una celebración cada vez más fiestera. Lo intento explicar en...

 El cuento del orgullo.

Andrés Cifuentes Lagrande estaba un poco mosca con su pareja, Mariano del Arroyo y Díaz de Tomelloso. No le veía muy convencido. Llevaban casi una semana discutiendo sobre el mismo tema: la asistencia o no al desfile del Orgullo. Finalmente iban a ir, pero Mariano iba sin convicción. Para Andrés era equivalente a no ir. Sentía la necesidad de aclararlo y aclararse:

 — Mariano — insistió una vez más — Creo que debemos mostrar nuestro compromiso.

 — ¿Qué compromiso? Para mí resulta lo más parecido a salir una noche de carnaval. Soltarse, en definitiva, porque es un día que te dejan hacer de todo en nombre de una reivindicación.

 — Demostramos que somos como queremos ser.

 — No somos tan falsos. Somos como somos. Nos guste o no.

 — Hay que romper tabúes.

 — ¿Lo dejamos para un solo día? Andrés, te quiero tanto que te lo voy a explicar. Cuando te intento besar en la calle, ¿por qué me rechazas? Cuando te quiero coger la mano, ¿por qué la sueltas? Si vamos a tomar algo o bailar, ¿por qué tenemos que ir a un sitio de ambiente para los que entienden? Creo que te demuestro más mi compromiso todos los días del que tú necesitas demostrar el día del orgullo.

 — Es que me siento incómodo.

 — ¿Por qué? ¿Hay algo de malo? ¿Ofendemos a alguien? Creo que ni siquiera vamos provocando. Sin embargo, te vas a sentir más cómodo con tanga y tacones de aguja que yendo conmigo un día normal.

 — Con ello demuestro mi valor y me reafirmo con lo que soy.

 — Amparado en los muchos que van igual. Creo que yo también lo demuestro todos los días; también me reafirmo y confirmo lo que siento por ti. Y si voy a ese tonto desfile, es porque te amo y quiero ir contigo.

 — ¿Y piensas ir así?

 — Es la concesión que me tienes que hacer. Tu de tanga y tacones. Yo con chaqueta, corbata, zapatos de charol... y de tu mano.


Más relatos del orgullo aquí.

05 enero 2025

CRÓNICAS NAVIDEÑAS (XV)

La cabalgata.

Fuente: Criarcon sentidocomún.com

Fuente: Biblioteca Nacional de España. Biblioteca digital hispánica.. 

Nos dice la Real Academia de la Lengua Española que cabalgata. es un “desfile de jinetes, carrozas, bandas de música, danzantes, etcétera, que se organiza como festejo popular”, en una segunda acepción nos dice que es la “acción de cabalgar, especialmente muchas personas juntas”. También, con el ánimo de establecer diferencias o semejanzas he buscado la definición de pasacalle que es, según la misma Real Academia, una “marcha popular de compás muy vivo”, también nos dice que es “en una fiesta popular, desfile en el que intervienen bandas de música, alrededor de las que se baila”. Y vino esta disquisición a un comentario que oí que decía que “la cabalgata de los reyes ahora es un carnaval” y, hombre, tiene sus semejanzas y sus diferencias que resumiremos en que la cabalgata de reyes tiene más de desfile, mientras que la de carnaval tiene más de pasacalle.

La cabalgata tiene mucho de celebración, aunque el personaje central son los reyes magos los protagonistas son los niños. Como ya dije son los que aportan la ilusión. Lo demás son memeces. Lo laico o lo religioso no deben afectar un ápice al carácter festivo, es mejor dejar esas cosas para los adultos, que tienen la rara afición de disfrutar amargándose. La discusión de si el rey negro iba maquillado o no y todos los corolarios que puedan traer es tan intrascendente como romper la tradición y hacer desfilar a tres reyes blancos o negros, e incluso incluir algún chino o hindú, si hablamos de que todas las razas estén representadas, es posible que no haya tantas monarquías en el mundo para tantos reyes magos. Lo importante es que la ilusión de los niños permanezca intacta ¿a cualquier precio?

Pues que cada uno piense el peso de la tradición, Pedro Narváez lo desarrolla hoy en Larazón.es en un artículo que titula “Los Reyes llegan el cinco no el cuatro: nunca os lo perdonaré” y en él toma partido por la tradición. No sé hasta qué punto es bueno o malo haber adelantado las cabalgatas en algunos lugares, ambas opciones tendrán sus pros y sus contras. Tampoco es la primera vez que leo la sentencia”nunca os lo perdonaré” dirigida contra los organizadores de la cabalgata. Aunque todos tenemos el derecho de expresarnos y opinar, deberíamos considerar, más que un derecho, un defecto el sentirnos agraviados. Es cierto que hay decisiones que tocan nuestra fibra sensible, pero en muy contadas ocasionas van dirigidas contra nuestra persona. La decisión tomada al adelantar las cabalgatas es un intento de preservar la ilusión de los niños, la declaración de que hay quién no la va a perdonar el precio a pagar. ¿Hay que mantener la ilusión de los niños a cualquier precio?

La cabalgata puede ser también una lección de vida. El desfile, como la vida, pasa con su cadencia y sin parar a pesar de los espectadores y participantes. Los unos dando vítores y recogiendo las golosinas que los otros lanzan a la vez que animan. Todos, como en la vida, cubren su rol y tienen su cometido. Pero la cabalgata se puede aplazar, no así la vida. Los niños, por mucho que intentemos preservar su ilusión, tendrán que enfrentarse a la vida y asumir las circunstancias que coinciden en la misma, entender que hay posibles e imposibles. Indudablemente siempre habrá una primera decepción y cuanto menor y más fácil de gestionar sea mejor.

El paso de niño a adulto no tiene que suponer una pérdida de ilusiones, pero si un cambio de las mismas y el asumir que, para conseguirlas, hay que poner algo de uno mismo. No siempre nos  cambiarán las fechas y los plazos. El adulto paga el precio que considera conveniente para mantener su ilusión.