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01 julio 2026

EJEMPLARIDAD

EJEMPLARIDAD


He dicho muchas veces, y creo que no me cansaré de hacerlo, que la crisis que sufrimos es, sobre todo, moral. Más aún en este tiempo en que una gran mayoría de los ciudadanos y la totalidad de los políticos ya admite que el fin justifica los medios. No es sólo eso, también se predica demasiado pero sin ejemplo. Ello motiva una escasísima fiabilidad  de las élites gobernantes.

Si falla el ejemplo ¿qué referencias hay? Más bien pocas. Nuestros dirigentes no dejan de solicitarnos que utilicemos el transporte público, pero se trasladan en medios oficiales de propiedad pública y uso estrictamente privado. Ensalzan la enseñanza pública y recomiendan que nuestros educandos y estudiantes acudan a escuelas y universidades públicos, pero matriculan a sus hijos en centros privados que, según ellos deberían estar cerrados. Van contra los propietarios de viviendas, postulan que una vivienda es, ni más ni menos, que para vivir, acusan a los poseedores de una vivienda y lo tachan, por ser su dueño, de especulador. No obstante la Ministra de Vivienda, por ejemplo, dispone de siete inmuebles. También disfruta de más de una vivienda el matrimonio Pérez-Gómez, algunas alquiladas y cobrando un alquiler tan abusivo como el de la media. Es ya famoso el tío de la coleta que presumía de disfrutar de un piso en Vallecas y ahora está sufriendo en un chalet de más de doscientos metros cuadrados.

También hemos comprobado que la idea de abolir la prostitución ha sido, además de un imposible, un absurdo. Los dirigentes socialistas que intentaban acabar con ella no han dejado de practicarla. Las socialistas no han dejado de guardar silencio. Otro tanto podemos decir de los acosos.

Los que hablan de ser transparentes pocas veces dan explicaciones. Acusan de bulos cuando la mejor forma de combatirlos es con una información que no se da. Como si no fuesen conocedores de que la ausencia de información siempre será rellenada con las más mínima pista hasta donde lleve. El principal bulo es la opacidad y la verdad a medias.

En resumen, falta la ejemplaridad necesaria y sobra el fanatismo de los acólitos.

La falta de ejemplaridad nos está llevando a una situación paradójica: el líder en vez de unificar esfuerzos y voluntades las divide erigiéndose en un muro que divide a los ciudadanos. En realidad no deja de levantar barreras por cada asunto.

En fin que, manteniendo una política haz lo que diga pero no lo que yo haga, no vamos a ninguna parte. Para eso hacen falta unas referencias que no tenemos.

04 agosto 2025

¿DESCONECTADOS?

¿Desconectados?

Parece que las noticias, y opiniones, como decíamos ayer se centran en recordar que hay asignaturas pendientes para septiembre y en el mal uso o abuso de los recursos oficiales del Presidente en La Mareta en lo que es el plano nacional. En lo que se refiere a la actualidad internacional parece que Israel se está pasando en Gaza, sin olvidar que hay un Hamás que está utilizando el hambre y el genocidio como arma política y que mimetiza su causa con la causa palestina. Otra guerra en la que, como tal, se concentran todas las miserias. Cada cual tendrá su opinión, que si está bien fundamentada, es buena y enriquecedora. El resto parece olvidado.

Entre todo esto publica La Razón un artículo que escribe Pedro Herrero y lleva por título "La desconexión de la mayoría" y no es el típico artículo del verano. Resulta una descripción de la sociedad actual en la que se llega a la conclusión de que se está apoderando de nosotros cierta insustancialidad, por desconexión no se refiere tanto a estar desconectados de algo, sino a estar aislados, a estar desconectados unos de otros. Deja Don Pedro algunas perlas que invitan a la reflexión y que amplía en el artículo. Ya desde la primera frase del texto "Tal parece que en España no haya pasado nada nuevo en esta última década" y la explicación de esta afirmación que concluye en que se simplifica demasiado. Discurre sobre la sensación de la incomodidad de una persona de estar en una conversación en que todos los participantes parecen saber de qué se está hablando y son conocedores de la materia de la que ésa persona no sabe nada y no puede admitir que no sabe nada, prefiere no aprender.

Y a partir de este ejemplo nos va dejando sentencias, con las que se puede o no estar de acuerdo, pero resultan demoledoras:

-  "La conversación pública parece cada vez más diseñada para evitar la incomodidad del no saber" para llegar a la conclusión de que "la máquina de la revolución se ha vaciado".

Lo cual parece que nos lleva a una sumisión de lo políticamente correcto, dado que la "incomodidad del no saber" puede llevar al estudio y la investigación y estos a poner en duda la versión social de la mayoría para cada circunstancia. El conocimiento y la aspiración a algo mejor son la máquina de la revolución, cuando hay un poder que nos dota del conocimiento que él considera necesario y nos convence de tener satisfechas todas nuestra aspiraciones, la máquina de la revolución está controlada y ésta dirigida. Evitar también la "incomodidad del no saber" invita a la imposición de una relatividad que conduce a la tolerancia, e incluso admisión, de principios completamente contrarios a los nuestros. Una idealización de la posibilidad de la fusión de nuestras creencias con otras contrarias

- "La conversación pública española parece haber renunciado a explicar en términos de realidad lo que vive y preocupa a una parte cada vez más mayoritaria de la sociedad".

Parece ser que los problemas que padecen los españoles no alcanzan las altas esferas y ni se espera que haya una solución de los mismos. Por ejemplo, mucho se discute y legisla de vivienda, pero se hacen pocas viviendas y no se dan facilidades para su construcción. Sin ir más lejos tras más de veinticinco años de "operación campamento" todavía no se ha materializado una vivienda en la zona que ocupaban los cuarteles. Lo mismo podemos decir el paro, una política que parece que pretende disminuir el número de parados en beneficio de "fijos discontinuos" y que consiste en pagar subsidios en vez que fomentar la creación de puestos de trabajo y la ocupación de los existentes. Parece que hay una mayor divergencia entre los problemas de los políticos y los problemas de los ciudadanos. 

- "En España nos hemos ido empobreciendo. En términos de políticas públicas con efecto material, lo único que ha quedado es subir las pensiones todo lo que se pueda. Y que los sueldos de los funcionarios caigan un poco menos que los del sector privado. Los editoriales siguen repitiendo mantras sobre el matrimonio y tener hijos que ya eran viejos hace una década. Se sigue teorizando sobre relaciones entre hombres y mujeres sin mirar de frente a un solo dato básico: cada vez hay menos relaciones".

El principal motor económico de una sociedad es que los hijos vivan mejor que los padres. En la actualidad no se puede sostener tal afirmación, nuestros hijos viven cada vez con más limitaciones, económicas, emocionales y sociales. Es posible que disfruten de más derechos, pero sufren más burocracia y están sujetos a mayores controles desde el momento que es el estado protector, y no sus padres, el que debe solucionar sus problemas. Las parejas se están transformando en una sociedad más que en una familia, el propio estado fomenta este modelo de reparto de tareas, de dos trabajos y de "imposibilidad" de tener hijos, que se contemplan como un impacto negativo en el modelo de vida adoptado. Efectivamente cada vez hay más acuerdos, pero menos relaciones.

- "La polarización sentimental es una realidad. Cada vez más mujeres por culpa de la ideología feminista con la que se identifican ya no ligan. La mal llamada brecha de género se cierra, sí, pero no porque se avance en igualdad, sino porque hay menos niños, y por tanto, menos madres. A una generación de hombres jóvenes no se les ofrece un lugar, ni un sentido, ni un relato. Les hemos ofrecido a todos ideología y les hemos acabado fallado como sociedad, sin más".

Ahonda esta sentencia la anterior, lo políticamente correcto impone un modelo de familia que, como ya hemos dicho, consiste en una sociedad en el que se confunden igualdad de derechos con igualdad de funciones. El feminismo deja de ser un principio para ser la imposición de un "hembrismo" similar al machismo en el que se invierten los papeles. La ideología, en este caso, no es que haga evolucionar a la sociedad es que se la está cargando. Efectivamente la ausencia de niños hace que ya no existan madres y padres, dando lugar a personas en que el sexo, y el género, tiene una importancia secundaria.

- "Las universidades y chiringos académicos están más a capturar fondos europeos que a pensar. Y los que no pillan aspiran a formar cuadros ideológicos con los que subirse a la próxima ola ideológica".

Una triste realidad aplicable no sólo a la universidad y academia sino a la mayoría de las instituciones. La principal función de las instituciones es garantizar su existencia ocupando un papel secundario los cometidos para los que fueron concebidas. Resulta cada vez más absurdo que la normativa se dirija a la auditoria de las instituciones antes que al fortalecimiento de su función; a exigencias administrativas antes que las funcionales. A primar la generación de números y documentos antes que el conocimiento.

- "...pero lo cierto es que no somos capaces de pensar una sociedad democrática sin credibilidad en los intermediarios".

Y es verdad, la sociedad y las personas anhelan líderes (los intermediarios) a los que seguir, un liderazgo creíble que deberían ocupar las instituciones, si  fuesen buenas. Estamos en un estatus en que la sociedad necesita líderes que fortalezcan las instituciones y no que se sirvan de ellas, que fomenten la iniciativa y eliminen los subsidios que son, en gran porcentaje, despilfarro. Un liderazgo que refuerce unas instituciones que generen la necesaria credibilidad en el Estado y se doten de la normativa y riqueza precisas para solucionar los problemas de los ciudadanos. Pero ese liderazgo no está, ni se le espera. Así que seguiremos pudriéndonos. 

04 abril 2025

LA FALACIA DEL MUNDO BASADO EN NORMAS

La falacia del mundo basado en normas.



Escribe hoy en El Debate Juan Rodríguez Garat, Almirante retirado, un análisis militar en el que llega a la conclusión de que no estamos volviendo a un nuevo imperialismo, sino a  “La era de los príncipes guerreros” en la que no es Clausewitz el inspirador de la guerra sino Maquiavelo. Soy de la opinión de que al almirante es uno de los colaboradores más polémicos de El Debate, sus artículos recogen una gran cantidad de comentarios en la que los lectores tienden a la descalificación antes que a rebatir lo acertado o no que les parezca lo dicho. Sin embargo valoro sus artículos ya que me incitan a desarrollar en lo que estoy de acuerdo o en desacuerdo, incluso me invitan a ver que hay más allá de las conclusiones a que llega.

 Y, en mi opinión, al anunciar la llegada de la era de los príncipes guerreros se confirma la prevalencia actual del líder sobre las instituciones. Tiene más importancia Trump que el Presidente de los Estados Unidos, es la persona sobre el cargo. La misma relación podemos establecer entre Putin y el Presidente de la Federación Rusa o entre Xi Jinping y el Presidente de la República Popular China, o con el Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de China. Hay muchos más ejemplos de que la persona ha anulado al cargo. La institución ya no obliga y el líder no se conduce de acuerdo al proceder que se establece para el cargo.

Las instituciones elaboran y asientan las normas y, actualmente, los líderes las cambian. Se clama por un orden basado en normas, pero no son inamovibles y por, ello, no son definitivas. Empieza a ser falaz reclamar el respeto a unas normas, cuando no se respetan otras normas. Resulta absurdo reclamar que se sigan unos procedimientos a la vez que se pretende anular otros. Resulta ridículo pretender establecer con urgencia unas disposiciones cuando se están dilatando otras. En resumen, el pretendido imperio de la ley es el que interesa a los líderes.

No creo que Clausewitz y Maquiavelo sean incompatibles, como tampoco creo que el mundo esté adoptando un modelo renacentista o imperialista. Simplemente ha evolucionado y la aplicación de lo dicho por uno y otro es diferente.  Los principios son permanentes, pero su ejercicio varía. La guerra de Clausewitz se libra en otros campos de batalla, fundamentalmente en el ámbito cognitivo y ciberespacial. La corte donde actuaba el príncipe de Maquiavelo, se ha visto potenciada y debe atender a muchos más factores más complejos de los que había en la época en que escribió su libro.     

En el caso europeo sobran líderes y falta liderazgo e instituciones que den fortaleza a la Unión Europea. Posiblemente haya un exceso de normas que hacen imposible su funcionamiento. Pero ya está siendo hora de identificar lo que nos ha enseñado la historia: Las normas de hoy pueden ser papel mojado mañana. Al final el que vence es el que tiene razón y su norma es la que vale.

06 marzo 2025

LÍDERES E INSTITUCIONES

 Líderes e instituciones.  



Cuando en la asignatura de Historia militar se trataba la Batalla de Cannas, que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Púnica, el autor del libro de ESTUDIO, Luis de Marimón Riera, la subtitulaba como “el genio contra la institución”. O sea, Anibal contra Roma. Este enfrentamiento se ha repetido a lo largo de la historia con resultados diversos. Atila contra Roma, Napoleón contra Inglaterra o  Ghandi contra el Reino de Unido. En estos enfrentamientos no ha habido una constante, unas veces ha vencido el líder y otra la institución. Pero siempre ha dependido de la fortaleza de uno u otro. El líder es efímero y una buena institución tiene vocación de permanencia, pero también evoluciona y, con el paso del tiempo, puede llegar a olvidar el cometido para el que fue creada.

Ambos ejercicios han evolucionado a lo largo del tiempo y también lo ha hecho la relación del líder con la institución. Lo ideal es que el líder fortalezca las instituciones y base el poder en el buen funcionamiento de las mismas. Pero ello da pie al nacimiento de nuevos líderes, y posibles rivales, por lo que un líder siempre intentará mantener el control de las instituciones y, en caso de ser necesario, cercenar las cabezas que sobresalgan. Llegados a este punto el ejercicio del poder se ve influenciado por la desconfianza y las instituciones pasan a estar dirigidas por aquellos que están dentro del círculo de confianza del líder. Según Isaac Asimov en su libro sobre el Imperio Romano, “Historia de Roma, 2ª parte”, las relaciones entre el emperador y el senado influían en la marcha del Imperio. Juan Eslava Galán en su ficción autobiográfica de “Yo, Anibal” nos dice que uno de los más graves problemas del general cartaginés eran las malas relaciones que tenía con el Senado de Cartago.En ocasiones las instituciones han sustituido al líder, o cuanto menos, controlado. Unas buenas instituciones garantizan el buen funcionamiento de un estado, gracias a ellas Roma pudo sobreponerse a una serie de malos emperadores.

Las instituciones se han ido multiplicando a lo largo de la historia, las hay de toda actividad y circunscripción. En el panorama actual, y atendiendo a su área de actividad, podemos ver que cubren todo el espectro, las hay locales, regionales, nacionales e internacionales (que abarcan desde zonas geopolíticas hasta el mundo entero). En cuanto a su adscripción, las hay oficiales, gubernamentales y no gubernamentales. Y, en cuanto su actividad, abarcan todas las funciones desde la coordinación política (ONU), atención médica o servicios (Cruz Roja) o entretenimiento (Payasos sin fronteras). El líder debe atender, de alguna manera, a aquellas que puedan influir en el ejercicio de su poder. En nuestro nuevo orden mundial estas instituciones están adquiriendo mayor influencia, tanta que las naciones son una referencia geográfica en el ejercicio de su actividad, entre ellas tienden al asociacionismo, de forma que es relativamente sencillo la confederación entre diferentes instituciones, llegando a influir en la acción del gobierno de una nación.

También ha cambiado el liderazgo, y en muy poco tiempo, los líderes que espoleaban a los ciudadanos prometíendoles “Sangre, sudor y lágrimas”, los que les proponían “no preguntar a tu país lo que puede hacer por tí, sino preguntarte qué puedes hacer por tu país” o los que prometían el éxito sufriendo con el ejercicio de la resistencia pasiva han dado paso a los que engañan prometiendo todo y sin esfuerzo alguno. En realidad, las promesas se las hacen a las instituciones. El compromiso del líder, más que con la ciudadanía, es con las instituciones que apoyan en mayor o menor grado su ideario. Y son los líderes de las instituciones, entiéndase por tales a partidos políticos, agrupaciones, asociaciones y diferentes organizaciones, los que pactan para influir sobre los estados. Si hasta ahora los estados definían el orden mu ndial en exclusiva, ahora en la definición del nuevo orden viene condicionada por la participación otras instituciones, baste el ejemplo de la Agenda 2030.

En definitiva, unos de los rasgos del nuevo orden es que el líder intenta servirse de las instituciones, ya sea colonizándolas, pactando con ellas o subvencionándolas.

21 noviembre 2024

INSTITUCIONES POR FAVOR

INSTITUCIONES POR FAVOR

Hace tiempo ya que en España se tomaron una serie de decisiones trascendentales que han marcado nuestro devenir. El compromiso de no construir centrales nucleares o la preferencia por el diesel son dos ejemplos. Ambos fueron tomadas por el ejecutivo del momento. Pero hay otras decisiones que se han instalado en la sociedad sin que nadie tenga una idea de su origen. Es el caso de la preferencia de los líderes sobre las instituciones. En el caso español no tenemos muy claro el papel del líder. No establecemos diferencias entre la figura que ejerce el liderazgo y el que ostenta el mando. Según este concepto, el jefe de la sección de una oficina es también el líder de esa sección.

Pero sabemos que no es así, no es necesario ser jefe para ser líder, ni líder para ser jefe, aunque lo ideal resultase en que un buen jefe también fuese un buen líder. Un buen líder es el que ejerce el liderazgo, arte consistente en aunar voluntades para llegar a un fin, un jefe se encuentra con la responsabilidad de llegar a un fin y, para ello, muchas veces tiene que imponer voluntades (y no tienen por qué ser suyas). Un líder fortalece las instituciones para aunar voluntades, un jefe puede asumir el riesgo utilizar las instituciones para imponer voluntades. Un equilibrio peligroso que oscila entre liderazgo y tiranía.

Ante este caso, y como factor de equilibrio están las propias instituciones. Una institución bien estructurada y con un concepto claro de sus cometidos puede ayudar al líder a unir voluntades a la vez que puede establecer límites a la actuación del tirano y al alcance de sus acciones. Las instituciones resultan fundamentales, toda vez que en el abanico entre las posibilidades de que haya un buen líder o un mal tirano las probabilidades se decanten hacia el segundo extremo.

La historia nos puede contar de muchos casos que un buen líder evoluciona a tirano, muy pocos en que haya ocurrido lo contrario. La historia nos demuestra que las instituciones han dado la continuidad necesaria en los periodos de transición entre un buen líder y otro. También la historia nos enseña que las actuaciones de un tirano para apuntalarse es hacerse con el control de las instituciones. 

En España somos espectadores de un proceso en el que presuntos aspirantes a líderes, y con el riesgo de que acaben siendo tiranos, están debilitando las instituciones para fortalecer o debilitar la imagen de su presunto liderazgo. Las instituciones políticas, por muy beneficiadas que resulten, están debilitando su prestigio y perdiendo su fiabilidad (¿Alguien se fia de la presidencia del Gobierno?). Otro tanto podemos decir de unos sindicatos que viven más de las subvenciones que de las aportaciones de sus afiliados, no parece que sean muy independientes. La defensa y ataque que los poderes políticos hacen sobre los jueces, y su injerencia en el nombramiento de los organismos judiciales, hacen que la justicia siempre esté en duda. Podemos seguir poniendo más ejemplos. Pero la conclusión siempre es la misma: las instituciones se tambalean.

Y ese desequilibrio al que están sometidas las instituciones se traslada a una superinstitución a la que podríamos llamar España. España no sé fortalece con sus líderes actuales. Es más, a lo largo de lo que va de siglo se ha ido debilitando. La conclusión es clara: no necesitamos líderes, pero si instituciones.



01 diciembre 2006

SOLIDARIDAD Y LIDERAZGO

Creo que se comete un error en la colaboración del señor Bardají, con la que se enlaza hoy. La Segunda Guerra Mundial no es comparable con Afganistán, ni la postura de los aliados en una u otra circunstancia. En la Segunda Guerra Mundial las naciones estaban al límite de su esfuerzo y, en segundo lugar, la decidida ayuda de los Estados Unidos estuvo limitada por la Ley de Préstamos y Arriendos hasta después del ataque a Pearl Harbour. Como dije en mi comentario de ayer, mientras no reconozcamos que en Afganistán hay una guerra que ganar, siempre habrá limitaciones.
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La OTAN es una Alianza Mililtar defensiva, ya el uso del término militar provoca rechazo en muchos sectores de la opinión pública. El hecho de que la Alianza intervenga implica una acción militar, y no lo hace con carácter defensivo si despliega fuera de las fronteras de los países miembros. En Afganistán se está llevando a cabo una misión de estabilización y contra terrorista, algo que entra en el ámbito de la nueva OTAN, la que se configuró tras el colapso de la Unión Soviética.
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Debemos suponer que esa (in)solidaridad que existe en Afganistán se torne solidaridad cuando se trate de defender los solares de los componentes europeos o americanos. A pesar de todo no quedó muy patente esa solidaridad en la Crisis de Peregil, aunque hay que tener en cuenta que la defensa de Ceuta y Melilla es una competencia estrictamente española que no entra dentro del área de responsabilidad de la OTAN. Tampoco se ha solicitado la colaboración de la Alianza para frenar el interminable goteo, o avalancha, - según prefieran - de emigrantes a las costas españolas, aunque la solidaridad europea ha dejado un poco que desear.
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Y es que la OTAN no vive un problema de solidaridad, sino de liderazgo. Es un derecho legítimo que los países mantengan sus reservas en cuanto a la intervención de sus fuerzas, y es lógico que otros soliciten mayor colaboración y compromiso. Siempre ha sido así, cuando el liderazgo ha fallado o ha quedado patente que no se favorecía un interés internacional, la multinacionalidad se ha roto. Sin recurrir a la OTAN, recordemos porqué los contingentes españoles dejaron solas a las fuerzas francesas en el Mexico de Maximiliano o en la Indochina Francesas, ambos hechos datados en el siglo XIX.
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Quizás no hay un sentimiento de que deba haber un mayor compromiso en Afganistán o quizás no se es capaz de ver más allá de la situación actual. Quizás el liderazgo de los Estados Unidos es diferente, o quizás su forma de actuar ha levantado resquemores. Todo tiene, al menos, dos interpretaciones, la mía con respecto a Afganistán es que estados Unidos decidió entrar sólo en Afganistán, más tarde aceptaron a regañadientes la ayuda de la OTAN - sólo como misión humanitaria - y según iban descubriendo que el conflicto se alargaría fueron pidiendo un mayor compromiso por parte de la Alianza y transfiriendo más responsabilidades.
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Estados Unidos decidió unilateralmente su intervención en Afganistán (con el apoyo unánime de la OTAN) y en Irak (con un apoyo parcial), consiguió derrocar a dos dictaduras para descubrir que las sociedades de estas naciones gracias a la opresión mantenían cierto equilibrio entre sus diferentes grupos, etnias y estamentos. Desaparecidos los dictadores y rotas las cadenas, estas sociedades más que ordenarse tienden al caos. La retirada de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, o de los Estados Unidos en Irak, no va a solucionar nada. Por el contrario, su presencia es el único nucleo de estabilidad. La Caja de Pandora ya está abierta.
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El problema es liderazgo, la base de las actuaciones OTAN son el común acuerdo (consenso) y la unanimidad, por eso resulta ser un gigante tan lento. No hay que olvidar que, con los beneficios e inconvenientes que acarrea, las naciones son soberanas, no tienen porqué ser solidarias ni tener el mismo concepto de solidaridad.
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