04 octubre 2026

PANZERLIED (LA CANCIÓN DE LOS TANQUES)

Panzerlied (la canción de los tanques)




Hoy tratamos una marcha alemana, militar y del tercer Reich. Todo eso. Nada más y nada menos. Es la canción de los tanques (Panzerlied, en alemán). Fue compuesta en 1933 (hay otros que dicen que en 1935) por el teniente Kurt Wielhe. Lo siento, se tome como se tome, es una canción del Tercer Reich, aunque no es una canción nazi. Nos dice wikipedia que se hizo popular a raíz de la película “La batalla de las Ardenas” y que fue ganando influencia en la Bundeswehr (Las Fuerzas Armadas alemanas) hasta que en 2017 fue prohibida, o retirada del catálogo de marchas, por la ministra de Defensa, doña Úrsula von der Leyen.

Es una marcha que se ajusta a los cánones de ensalzar las características de un cuerpo, las fuerzas acorazadas. Incluso hace un pequeño resumen de la doctrina seguida por estas fuerzas. Incide, como muchas otras marchas, en esa disposición al sacrificio y en llegar hasta la muerte en defensa de la patria. Habría que destacar que menciona atacar al y luchar contra el enemigo, no de matarle (aunque quizás vaya implícito).

Quizás las referencias al reich provocasen la cancelación por parte de doña Úrsula. La marcha se toca, pero no se canta, como podemos ver en este vídeo.


Es también una forma de comprobar cómo se enfrenta una nación a su pasado. En este caso, parece que es mejor no recordarlo. Le guste o no a los alemanes, las últimas glorias de sus ejércitos también vienen de donde vienen sus últimas vergüenzas: La Segunda Guerra Mundial, que provocaron ellos. Aunque hubo tanques y aviones en la Primera, fue en ésta donde resultaron decisivos. Parece que doña Úrsula piensa que borrando lo uno, borrará lo otro. Pero la vergüenza permanece como permanece el rancio, antiguo y aristocrático “von” en su nombre.

Aunque en Alemania haya cierta remisión a tocar esta marcha, no sucede así en otros países, que han incorporado esta marcha en sus ejércitos y que incluso llevan a conciertos y la siguen dando palmas.


Creo que no hay razones para cancelar, revisar o modificar el pasado y la historia. Menos para censurar diversas formas de expresión, siempre es mejor abordarlas desde el conocimiento, explicándolas como productos de una época mala antes que prohibirlas.

Después de todo, el reto de hacer y escuchar lo prohibido siempre puede acabar llegando a la defensa y admiración de quien lo produjo... y esto es malo. 


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