28 octubre 2026

LA CAUSA Y EL EFECTO O A LO HECHO, PECHO

 La causa y el efecto o a lo hecho, pecho

Edwards, El Debate, 28-10-2026

Anda el planeta fútbol un poco conmocionado. No es por el Balón de Oro. Es, más bien, por la liga española. Concretamente, por uno de sus equipos, el Real Madrid. No es por los árbitros, es por uno de los jugadores: Kylian Mbappé. Sobrado de talento y un poco falto de sentido común para algunas cosas. Ser una estrella te obliga a estar en el punto de mira. Una opinión que sería intrascendente en una persona normal, resulta conmover los cimientos de un país. Y resulta que ese país acaba siendo China. Un estado, que es dueño de casi todo lo que hay en él, en el que manda un partido.

    Resulta que el astro ha dicho algo que saben hasta en China, que Mao Tse Tung (ahora se escribe Mao Zedong) era un dictador. China, no ha hecho muchos aspavientos, los chinos son muy discretos, pero ha decidio dejar de retransmitir los partidos de la Liga y todos los encuentros en los que participe Mbappé. Nos lo cuenta El Debate dando la noticia de que “China confirma que no emitirá LaLiga y ve insuficientes las disculpas sobre el caso de ‘Mbappé dictador’”. En medio del artículo aparece el titular de otra noticia: “Tebas se reúne con el embajador chino en España para buscar soluciones tras la polémica de Mbappé”, lo que da una idea de la magnitud del embrollo, poderoso caballero es don dinero. Por supuesto que hay opiniones. ABC nos da la suya en un artículo que titula “El precio de llamar dictador a un dictador”, en el que demuestra una obviedad: Mao era un dictador.

    Pero Mao, en China, está considerado un dictador simpático como, salvando las distancias, lo puede estar Napoleón en Francia. Que Mao fue causante de millones de muertes, pues fue hace mucho tiempo. A ver si vamos a pensar que lo de la memoria sólo es para España.

    La cuestión no es si el jugador ha metido la pata al hacer la declaración. Lo cuestionable es lo que se ha hecho después. Pedir disculpas por opinar lo que se opina es el equivalente a no pensar lo que se dice. Después de lucir una camiseta en apoyo a Ceuta a medio poner, acto con el que manifestaba su conformidad a la situación que vive Ceuta, ya tuvo la oportunidad de comprobar que ciertas opiniones deben ser medidas. Es difícil demostrar que no se quería ofender cuando se le llama tan claramente dictador a una persona. Así que, una vez metida la pata, si estás convencido de lo que dices, ya es tarde para poner paños calientes. Hay que mantener lo que se ha dicho, sobre todo si es cierto. Y que el Real Madrid, La Liga o al que le toque, recomiende a Mbappé que se limite a jugar al fútbol. Aunque está claro que seguir estas indicaciones dependen del futbolista.

    Mención especial merecen los diversos medios. Los que hoy defienden que un jugador puede opinar lo que quiera (es verdad) son los mismos que se plantearon no publicar las caricaturas de Mahoma porque podían ofender a los musulmanes. Se  aplica, una vez más, la doble vara de medir. A los cristianos y a los chinos se les puede ofender, a los musulmanes no. Según el tema que se trate, una ofensa es más o menos grave. Que un futbolista llame dictador a un dictador acaba siendo noticia (y ofensa). Mientras, se está perpetrando una matanza de cristianos en África que no ofende a nadie (y casi no es noticia). En ocasiones, los medios de comunicación hacen del mundo un lugar más loco.

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