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22 octubre 2026

EL CUENTO DE LA CORBATA

 


Nos convocan este jueves desde su blog, “artesanos de la palabra”, nuestras amigas Patricia y Rosana a un reto que han denominado “corbata voladora”. Se trata de imaginar que nos encontramos una corbata en cualquier lugar y escribir la historia que nos inspire en menos de 350 palabras. Lo primero que se me ocurrió fue: “¿Es un cohete?¿Es un avión? No, es una corbata”. Pero luego me puse más serio y salió...

El cuento de la corbata.

Nadie sabe cómo apareció allí. Pero ahí estaba. En medio del acantilado, como una cinta enganchada en las rocas, juguete del viento. Se mecía a uno y otro lado mostrando sus colores chillones al mundo. No tendría la menor importancia si no fuese porque estaba en la mitad de la pared. El viento era caprichoso, pero no anudaba corbatas en las rocas.

Servando, el más viejo de los pescadores del pueblo, se barruntaba que la corbata era un mensaje. Estaba convencido de que el viento albergaba los mismos misterios que la mar. Esa prenda era uno de los muchos que no serían desvelados. La corbata terminó deshilachada por el golpeteo contra las rocas y por la fuerza del viento.

Los periódicos publicaron una desaparición, la del joven Damián Federico Arrasata de la Cisterna. Tenía fama de dandi y de llevar una vida disoluta y superficial. En la fotografía de hueco grabado en blanco y negro lucía lo que debería ser una corbata colorida en la que Servando pudo ver ciertas semejanzas. Era más comunicado que noticia, no abundaba en información. No mencionaba dónde fue visto por última vez ni los lugares que frecuentaba. Tampoco había ninguna referencia a su estado de ánimo ni quién había denunciado su desaparición.

Servando confirmó su sospecha sobre el mensaje que daba la corbata. Estaba convencido de que el joven Damián se había despojado de su prenda de adorno. Según él, era un acto desesperado, como queriendo dar una pista. Poco más podía intuir. No sabía si puso fin a su vida o si lo asesinaron. Tampoco podía imaginar el motivo de lo uno o lo otro. Lo único que tenía claro es que la desaparición equivalía a la muerte.

Y es que las corbatas dicen lo que dicen, que no es mucho. Lo demás son misterios, cuando no caprichos, de la mar y el viento.

Retrato fotográfico antiguo, año 1928. "Hombre con corbata de diseñador". 150 Etsy. España.

Más historias de corbatas aquí.





 

30 agosto 2026

CONVOCATORIA JUEVERA PARA EL DÍA 3 DE SEPTIEMBRE: MI MÁQUINA DEL TIEMPO

Convocatoria juevera para el día 3 de septiembre: 

Mi máquina del tiempo.

Lo primero de todo, agradecer a nuestra amiga Mónica la organización, coordinación y patronazgo de la última convocatoria y para tomar el relevo  esta semana.

Me imagino que todos sabemos y conocemos de la novela “La máquina del tiempo” de H.G. Wells. En ella se nos habla de un ingenio capaz de hacernos viajar al pasado y al futuro. 

El reto para el próximo jueves 3 de septiembre se trata de describir vuestra máquina del tiempo. ¡Que no cunda el pánico! No se pide un relato de ciencia ficción ni científico, sino más bien sentimental. Se trata de evocar ese objeto que nos traslade al pasado, con buenos o malos recuerdos, y nos permita imaginar un futuro con sus esperanzas o temores. Como veis, se trata de encontrar un artilugio que nos lleve a un viaje interior desde el pasado hacia el futuro. Puede ser cualquier cosa, grande o pequeña, propia o ajena o, incluso, sólida o etérea.


Dejad volad vuestra imaginación en, aproximadamente, unas 350 palabras y compartir vuestra máquina del tiempo y comentarios sobre las mismas.

Los relatos se irán exponiendo en esta misma entrada que se irá actualizando diariamente y se cerrará el próximo domingo 6 de septiembre. 

Actualización del 30 de agosto:

Chica. Mi máquina del tiempo. Circulando entre Cores.

Actualización del 31 de agosto:

Roselia. Memorial. AmorAzul

Verónica. Mi máquina del tiempo. Censura siglo XXI

Campirela. La mantita como territorio. Campivampi

Marifelita. El amuleto. Marifelita.

Actualización del 1 de septiembre:

Patricia. Volando entre recuerdos. Artesanos de la palabra.

Gustab. Flor Silvestre. Adoquines mojados.

El oso. Hoy no juego. Los apuntes del oso.

Fox. La casa. Fox & Time.

Actualización del 3 de septiembre:

Demiurgo. Modelo Vivo en el Mara Verso. El Demiurgo de Hurlingham.

Ibso. El aura de la memoria. Camino a Utopía.

Toninho. O Moedor de café (El molinillo de café). Mineirinho.

Nuria. Mariquitinas. Bitácora literaria.

Mónica. Mi personal máquina del tiempo. Neogéminis.

Luferura. El cuento de la alianza. La veleta.

Actualización del 4 de septiembre:

Estimados amigos, no sé si es un fallo de blogger o no, estoy intentando responder algunos comentarios y la aplicación, he comprobado que no es mi ordenador, se queda colgada diciendo que "publicando"... pero no lo publica.

No sé si os está pasando lo mismo. Pero ahora mismo yo no recibo ni puedo hacer ningún comentario.

Actualización del 5 de septiembre:

Recuperados los comentarios, seguimos adelante.

Ezequiel. Viaje en el tiempo con Rimbaud. Mi refugio de literatura.

Actualización del 6 de septiembre:

Rebeca. ¡Era todo tan bonito! Crónicas de la loca que cazaba nubes.

Llega el momento de cerrar la convocatoria y ceder el relevo a nuestro amigo Ibso al que deseamos muy buena suerte en su convocatoria.

Y por que que a mi respecta, agradeceros vuestra participación y comentarios. De alguna forma los recuerdos y esperazanzas de unos han despertado los recuerdos y esperanzas de otros y han potenciado el ejercicio de nuestra imaginación.

Desearos mucha suerte y animaros a seguir participando en los retos jueveros que vienen.



20 agosto 2026

EL CUENTO DEL EQUIPAJE EQUIVOCADO.

Nos proponen nuestras amigas Patricia y Rosana (Rosana y Patricia) desde su blog “Somos artesanos de la palabra” un reto al que han titulado “Detectivesde valijas” y que a mí me ha dado por interpretar como “Detectives de maletas” en la que se nos propone crear una historia cuando un personaje abre una maleta (valija) y se encuentra en el equipaje un rollo de papel higiénico, un pelador (pelapapas) y una capa. Con este punto de partida se me ha ocurrido…



El cuento del equipaje equivocado.

Don Fernando Cuevas de Yebenes llegó cansado al hotel tras el largo viaje. Para colmo tenía trabajo pendiente, abrió su maleta de viaje y, en vez del laptop, entre su equipaje, encontró un pelador y un rollo de papel higiénico. Entre la ropa que, por supuesto, no era la suya encontró una capa. Estaba claro habían confundido su maleta. Tenía que encontrar su laptop, su trabajo y futuro dependían de ello. Estuvo dándole vueltas a la cabeza durante un rato y al final supo por donde tenía que empezar. Fue a la recepción del hotel y preguntó:

— ¿Sabe dónde se ha organizado una fiesta al aire libre en la que hay que ir disfrazado? Me imagino que no hay catering y cada uno lleva su comida.

— Desde luego señor, en el Parque del Oeste, se celebra mañana.

— Perfecto, tengo tiempo. ¿Me podrían imprimir unos avisos?

Esa misma noche Don Fernando colocó carteles por los árboles del parque en los que se informaba del cambio de maletas. A las dos horas una pareja estaba en el hotel con su maleta.

— ¿Cómo supo dónde encontrarnos?

— Miren debo confesar que al principio me sentí desconcertado, un rollo de papel higiénico es propio de una persona que va a pasar unos días en el campo, pero en estos casos se suele usar mochila en vez de maleta. Por otra parte, una capa era tan incompatible con el papel higiénico como la maleta. El estilo de la capa y el buen tiempo que disfrutamos indican que sólo se utilizaría en una ocasión especial. De esta forma deduje que se iba a utilizar en una fiesta en la que hubiese que ir disfrazado, usted caballero iría disfrazado de conde Drácula, usted señora utilizaría el rollo de papel higiénico para ir disfrazada de momia con la intención, disculpe mi atrevimiento por decirlo, de que se fuese desarmando y lucir lo bien que le sienta el mono ceñido que también iba en su equipaje.

— ¿Y el pelapapas?

— De él deduje que la fiesta sería al aire libre, ustedes ayudarían a la comida del picnic pelando patatas, resulta evidente que no son buenos cocineros, de haber sido así habrían llevado su “tupper”.


Más enigmas resueltos aquí.

  

02 agosto 2026

RETO JUEVERO PARA EL 6 DE AGOSTO. PRIMER CONTACTO.

Reto juevero para el 6 de agosto: Primer contacto.

Nuestra amiga Mónica nos pasa el relevo en la coordinación del reto para el próximo jueves 6 de agosto. Le agradecemos la organización del reto popurrí y le felicitamos por su éxito, esperemos que se repita en el actual. Antes me permitiré recordar que ya llevo un año de participación en el reto de los jueves y que es una de las mejores decisiones que he tomado, y qué menos que intentar colaborar un poco con la coordinación de uno, así que vamos…


¿Creéis en los extraterrestres? 

No importa mucho. Lo hagáis o no, tendréis que hacer un ejercicio de imaginación. En esta ocasión os sugeriría que recordéis los viajes de Gulliver, pero a la inversa. 


El protagonista de vuestro relato debe ser un alienígena que llega a nuestra Tierra y consigue, o intenta, contactar con nosotros. ¿Qué impresión le causaríamos? ¿Qué pensará de nosotros? Pues eso es lo que hay que desarrollar en un texto de unas 350 palabras.


Hay mucha literatura, los mencionados viajes de Gulliver, el libro – que se hizo película – “Contact” de Carl Sagan o la propia Odisea, todos vienen a describir la reacción de un ser humano ante otras formas de vida o civilizaciones. Sabemos la impresión que causaron los conquistadores españoles sobre los indígenas americanos, esos hombres vestidos de acero sobre un animal desconocido. Se trata ahora de adoptar el punto de vista del explorador que describe lo que ha encontrado en este mundo. Podéis ubicar vuestra historia en cualquier lugar del mundo en el pasado, presente o futuro. En cuanto al género de vuestro relato, también el que queráis, cómico, dramático, filosófico… cómo queráis enfocarlo.

Las diferentes colaboraciones se irán enlazando en esta entrada que se irá actualizando hasta el domingo día nueve, cuando se cierre la convocatoria y cedamos el testigo.

Actualización del 2 de agosto.

Chica. Circulando entre cores.

Actualización del 3 de agosto.

Nuria. El explorador. Bitácora literaria.

J.C. S.H.I.V.A. Museo de la confusión.

Actualización del 4 de agosto.

Patricia F. El sentido de la amistad. Somos artesan@s de la palabra.

Gustab. Adoquines mojados. Adoquines mojados. (No da la visión del extraterrestre, aunque lo menciona. Es bonito de leer).

Verónica. Censura siglo XXI.

Actualización del 5 de agosto.

Lucila. 10000 pisos. Minotaurita gourmet.

Roselia. Mirada pequeña. Meu Mar Azul.

El oso. Breviario del viajante sideral. Los apuntes del oso.

Actualización del 6 de agosto.

Tracy. Jueveando con el primer contacto. Tracycorrecaminos.

Luferura. El cuento del informe del alienígena. La veleta.

Actualización 7 de agosto.

Demiurgo. El viaje de Radian. El Demiurgo de Hurlingham.

Ezequiel. Viajeros del cielo. Mi refugio de literatura.

Toninho. A visita ao sertao da madrugada. Poemas e olhares 

Ibso. De cuando me abdujo aquel alienígena. Camino a Utopía.

Erik. Extraterrestrial. Noctambia

Mónica. Primer encuentro. Neogéminis.

Actualización del 9 de agosto y cierre de convocatoria.

Llegados a esta fecha y sin más colaboraciones propuestas cerramos esta convocatoria no sin antes agradecer las aportaciones recibidas y los comentarios hechos a las mismas. Cedemos el relevo a nuestras amigas Patricia y Rosana (o Rosana y Patricia) que desde su blog Somos artesan@s de la palabra serán anfitrionas de la convocatoria del 13 de agosto.

16 julio 2026

EL CUENTO DEL REPASO

 


Nos convoca este jueves nuestras amigas Patricia y Rosana, Rosana y Patricia desde su blog “Artesanos de la palabra” con un reto al que han llamado  “Dale vida a tus personajes”, consiste en un relato en el que debe haber uno o dos personajes en el que el lector debe descubrir sus personalidades por sus acciones y no porque se les defina directamente. He colocado a los dos personajes en un avión y van dialogando a lo largo del vuelo. Para los que desconozcan el mundo aeronáutico les diré que un repaso, o una pasada, es un vuelo rasante, sobrevolar lo que sea a muy baja altura, casi a ras del suelo. Así que tendrán un poco más claro a lo que me refiero en el…

El cuento del repaso

— ¿Es tu primer vuelo en este avión?

— No, pero si va a ser la primera vez que voy al agua.

— Ya nos acercamos al pantano, respecto al tránsito podríamos haber abreviado y venir directamente en vez de recorrer todo el pasillo sur.

— Prefiero ajustarme y abandonar la zona de la base por el lugar adecuado.

— ¡Chorradas! Vamos al agua.

— Muy bien pasaré el chequeo: Land/Sea en Sea, compuertas cerradas…

— No es necesario que lo digas en voz alta, puedes limitarte a hacerlo.

— Me gusta hacerlo así, así todos saben lo que estoy haciendo.

— Puede que sea costumbre en otras unidades, pero yo no lo hago así.

— Siempre he tenido esa costumbre y, en lo que de mí dependa, el chequeo lo haré en voz alta.

— Venga, vamos al agua.

— Vamos.

***

— Bien los amarajes tienes un poco de tendencia al delfín pero ya te acostumbrarás a corregirlo.

— ¿Te refieres a que el morro tiene que estar más alto o más bajo?

— No te compliques, lo irás descubriendo. Te he dicho que bien en general.

— Pero a mí interesa lo que no está bien ni es general.

— No me he fijado.

— ¿Significa que no va a haber un debriefing para repasar lo que está bien o mal y en qué mejorar?

— No vale la pena, llevamos ya hora y media, así que volvemos a la base.

— Muy bien, interruptor  LAND/SEA en LAND…

— Que no hace falta que lo digas en voz alta.

— Perdona, lo seguiré haciendo.

***

— ¿Sabes dar un repaso?

— ¿Un repaso? Creo que todos lo hemos dado alguna ocasión, no le veo mucha utilidad.

— Uno se lo pasa bien.

— Si tú lo dices.

— ¡Anda! Intenta hacer un repaso a ése árbol.

— Bueno.

— No está mal, pero te voy a enseñar a hacer un buen repaso ¡Mío el avión! ¿Ves ese árbol que hay en la cima de ese cerro? Lo ponemos encima del morro.

— ¿Y si el árbol no está en un cerro? Si está en el fondo de un valle ¿sigo poniéndolo sobre el morro?

— Si, aunque acentúes el descenso. Vamos a ello.

— Ese chasquido que se ha oído ¿Has golpeado las ramas con la panza?

— Efectivamente, he ajustado al límite.

— Creo que has sobrepasado el límite, agradezco que el repaso no haya sido a una roca o a una casa… No obstante, he aprendido mucho.


Más personajes en este enlace.

09 julio 2026

LA METÁFORA DEL RESCATE

 


Nos convoca este jueves nuestra amiga Campirela desde su blog con un reto que ha denominado “juegos de verano” en el que nos invita a escribir sobre un juego, ya sea real o inventado, de los veranos de nuestra infancia. Nos da la oportunidad de que el relato sea nostálgico, divertido, tierno, travieso ajustándonos a unas 350 palabras. A mí me ha dado por hacerlo metafórico asi que he llamado al relato…

LA METÁFORA DEL RESCATE

Recordaba que en su niñez le gustaba el juego del rescate, o el de policías y ladrones, que consistía en dividirse en dos grupos iguales, uno de policías y otro de ladrones, los primeros tenían que atrapar a los segundos, que quedaban prisioneros en un lugar convenido. Bastaba con que un ladrón no capturado tocase a uno de los prisioneros para que todos quedasen liberados. Y el juego seguía, si se conseguía atrapar a todos los ladrones se cambiaban las tornas.

El caso es que uno se pasaba la mañana buscando, escondiéndose o corriendo, ya fuese persiguiendo o perseguido. Era un juego más bien urbano, extensión en la calle de los recreos de colegio, para los que pasaban las vacaciones en casa. Le gustaba este tipo de juegos, luego fueron sustituidos por el ajedrez y con la llegada de las pantallas por los de estrategia. Sin embargo, en los ratos de reflexión acababa recordando el rescate. Lo hacía con cariño, con el convencimiento de algo que, sucediese de nuevo o no,  no iba a volver a disfrutar. “Pocas cosas repetidas se experimentan de la misma forma”, se decía.

Ahora pensaba que desde que tenía uso de razón, ha estado jugando a una especie de rescate toda su vida. Persiguiendo unos objetivos y esquivando inconveniencias y problemas. En ocasiones esperando un auxilio que le rescate y otras veces echando una mano para que otros puedan escapar de sus problemas. A estas alturas no sabe si sentirse aliviado o resignado, es posible que para él la época de perseguir haya acabado, pero no la de evitar ciertos embates y otros achaques, ni tampoco la de esperar o prestar ayuda.

Desde su retiro aumenta el convencimiento lo ha estado jugando sin tener muy claro si ha sido policía, ladrón o, ocasionalmente, uno y otro dependiendo del momento. No está cansado de jugar, piensa que hay muchos sueños que perseguir y muchas situaciones incómodas que evitar. Parece que el rescate es uno de esos juegos que se eternizan…



Más juegos en el mismo enlace.


25 junio 2026

EL CUENTO DE LA MURALLA

 


Nos proponen nuestras amigas Patricia y Rosana, Rosana y Patricia, este jueves desde su blog “Artesanos de la Palabra” un reto al que han denominado “Detrás de la reja”, en el que nos invitan a escribir una historia sobre lo que puede haber detrás de unos barrotes. Yo he puesto ese enrejado en medio de una muralla para contar...

El cuento de la muralla

Antón Martínez de la Rubia vivía en un terreno inmenso delimitado por un muro. No carecía de nada en su tierra, disponía de todo sin tener que hacer un gran esfuerzo para conseguirlo. Pero esa muralla, alta y lisa en su totalidad, excepto una ventana enrejada, se erigía como un freno a su conocimiento. El ventanuco estaba alto, había que elevarse para ver a través de él y descubrir el paisaje de un espacio tan inmenso como del que disfrutaba. Nadie sabía quién hizo ese muro y ese ventanuco, pero ahí estaban, como retando para que derribasen al uno y para que atravesaran al otro. Antón los apodaba como “el desafío” y no podía dejar de preguntarse qué habría o quién viviría al otro lado.

Se propuso visitar periódicamente el ventanuco para otear el otro lado, gritar y escuchar. Para ello se hizo fabricar una escala y una plataforma. Ya había probado derribar el muro y era una tarea imposible. En contra de toda lógica, con el paso del tiempo la muralla parecía ser más fuerte y el ventanuco un poco más pequeño. Sus visitas habían aumentado y el tiempo que pasaba en la plataforma se alargaba. Pasaba los días mirando a través de la ventana, creando una tierra fantástica poblada de extraños seres que sus ojos creían ver y que su imaginación terminaba por dibujar.

Ya con escaso pelo de color gris, Antón pasaba la mayor parte del día en la plataforma, las pocas veces que contemplaba el paisaje de su lado del territorio creía ver los mismos seres extraños. Un día pasó a la acción. Acumuló las pocas fuerzas que le quedaban y avanzó a través del ventanuco. Se sorprendió al comprobar la facilidad con que atravesó los barrotes y se descubrió en una plataforma igual que la que él usaba para otear más allá de “el desafío”. El terreno que se abría ante él era exactamente igual que el que había en su lado del muro. Se dio la vuelta y vio el ventanuco enrejado. Tras los barrotes un señor igual a Antón Martínez de la Rubia le miraba con cara de asombro intentando atravesar sin éxito el entramado de metal que los separaba. No se oían; los dos hacían el mismo esfuerzo inútil.


Más historias de barrotes, rejas y celosías aquí


11 junio 2026

EL CUENTO DE LA ETERNIDAD


Nos convocan este jueves nuestras amigas Patricia y Roxana, Roxana y Patricia tanto da, desde su blog “Artesanos de la palabra” en el que nos proponen escribir un relato que incluya las tres imágenes de un mismo ambiente que se observan y que han denominado "A escribir". Un reto interesante que invita a divagar sobre... 

El cuento de la eternidad. 

La vida es un eterno transformarse, el creerse ya hecho equivale a matarse.

G.W.F. Hegel.

 


Disfrutando de su retiro, Don Luis Pérez de Landaluce se sentó en su rincón preferido de la cabaña. Desde su ventana pudo ver el paisaje que formaba el valle. El río fluía gracias al agua que vertían ambas pendientes. Un paisaje inigualable coronado por las nieves eternas... Cayó entonces que no eran tan eternas. Eran copos que se iban acumulando y derritiéndose. Llenándose de esta forma el cauce del río. Un río cuya corriente modificaba su curso cuyo transcurrir hacía que nunca bebiese del mismo agua. Los árboles del bosque crecían o se secaban; también mutaban el bosque a lo largo del año, del verde al marrón, de la frondosidad a la austeridad de las ramas deshojadas.

 Se fijó en lo que tenía más cercano. El ovillo de lana que terminaría siendo ropa. La bebida espirituosa embotellada ganaría o perdería sabor con el paso del tiempo y la naranja tenía su punto para ser comida. 


 Y pensó en sí mismo, en ese momento quieto y contemplativo. Sabía que su corazón latía, empujando a la sangre. Que sus pulmones se movían como fuelles, inspirando y expirando. Tenía la certeza de que sus neuronas intercambiaban información mientras reflexionaba en todo ello. Quizá faltase música. Siempre invisible.

 Sin embargo encontraba sosiego entre tanto movimiento. Es como si la vida de los mundos mineral, vegetal y animal estuviese siguiendo su propia coreografía, cada uno seguía su propio ritmo y todos ejecutaban una sinfonía perfecta pero inaudible. Todo encajaba a pesar de los esfuerzos de algunos por romper este equilibrio. 


 Y así fue como sintió la necesidad de explicar este encaje, abrió el cuaderno, tomó el lápiz y se puso manos a la obra.


Más ambientes aquí. 

06 junio 2026

EL CUENTO DE LA ASTRONAUTA

Nos convoca nuestra amiga Lidia desde su blog y nos invita a escribir jugando. En este mes de junio se trata de escribir en un relato de no más de cien palabras una historia basada en la carta Moon (luna) en la que debe aparecer una mención a la runa Kaunaz (runa de madera). Incluir una referencia a la esencia floral de bach: hornbeam. El hornbeam (Carpinus betulus, en español hojarazo) es una planta utilizada como remedio para para evitar la falta de entusiasmo y el cansancio mental. Lo intento hacer en un relato de 100 palabras, título incluido, al que he llamado…

EL CUENTO DE LA ASTRONAUTA


Tres, dos, uno, ignición… sintió cómo su cuerpo se aplastaba contra el respaldo de su asiento. A pesar de la aceleración su mano asía con fuera el amuleto de ébano que tenía grabada la runa kaunaz.

Alcanzada la altura suficiente se sintió liberada de la fuerza de la gravedad, el traje espacial no resultaba tan aparatoso y se le antojaba sentir la misma comodidad que disfrutaría vistiendo un colorido traje de seda azul.

Sintiéndose más lejos de la Tierra, y viendo la Luna más grande, su ánimo no necesitaba remedios de hojarazo. Estaba bien preparada. 

 


28 mayo 2026

EL CUENTO DE LA ASAMBLEA

 


Nos convoca nuestra amiga Tracy desde su blog Tracy correcaminos en un reto original al que ha llamado “Oído cocina” en el que se trata de escribir un relato que nos cuente lo que pueden dialogar los muebles o utensilios en una cocina cuando en ella no hay personas. Lo intento hacer en...

EL CUENTO DE LA ASAMBLEA

Era una cocina bien ordenada con tres alacenas: la de sartenes y cacerolas, la de platos y la de vasos. Los cubiertos y herramientas ocupaban su puesto y estaban bien repartidos. En la noche, cuando el restaurante cerraba y no había nadie en la cocina se improvisaba una asamblea en las que todos se quejaban de su suerte y envidiaban la de sus compañeros. Solía empezar por los cubiertos:

— Estoy harto de cortar — Decía el cuchillo.

— Y yo cansado de pinchar — Se quejaba el tenedor.

— Yo ni pincho ni corto — Sentenciaba la cuchara. 

Pero al unísono los tres se ponían de acuerdo en que les gustaría ser sartenes o cacerolas que se movían menos que ellos.

— A mí me están quemando todo el día — replicó una sartén — fríe por aquí y fríe por allá.

— Yo no paro de hervir — añadió una cacerola — me han tenido hasta horas. Y cuando es a fuego lento, además de un sofoco, es un aburrimiento.

Y cacerolas y sartenes querían ser platos porque estos veían más allá de la cocina y los limpiaban con abrillantador.

Los platos replicaron que los viajes eran un riesgo y preguntaban por las sartenes y cacerolas que se habían roto al caerse. Ser un soporte de alimentos transportado en bandejas y trasladado a las mesas en un trajín era casi peligroso. Preferían todos ser vasos o copas que tenían un vaivén parecido pero mayor contacto con los comensales.

Los vasos replicaron desde sus alacenas que estaban sometidos al mismo riesgo que los platos, pero que siendo ellos y, sobre todo, las copas más frágiles estaban en peor situación que los platos y en cuanto al contacto con los clientes, sólo ellos sabían lo que podía haber en su boca y que no eran besos lo que daban a los vasos. Ya puestos, preferían ser cubiertos.

— Pues yo estoy harto de cortar.

— Y yo cansado de pinchar.

— Yo ni pincho ni corto .

Y el ciclo se repetía hasta la apertura del restaurante.

 


Más historias de cocina aquí.