20 octubre 2026

ENTREVISTA PARA NACIONALIZARSE

 Entrevista para nacionalizarse.


— Buenos días, señor cónsul.

— Buenos días, usted dirá.

— Que quiero ser español.

— Muy bien, ahora es fácil serlo. Sobre todo, fuera de España. Si usted estuviese en España tendría que haber vivido allí unos diez años, aprobar un examen y pagar el trámite. Aquí, ya ve, le sale gratis y sin más esfuerzo que responder a unas preguntas.

— Perfecto, pues  aquí me tiene.

— ¿Qué sabe usted de España?

— La verdad, no gran cosa. Es un país africano que da al Atlántico y al Pacífico.

— Empieza bien. Parece que ha estudiado geografía en la propia España. ¿Sabrá, por lo menos, la capital de España?

— Rabat.

— Puede valer. Realmente, gran parte de la política española se diseña desde allí.

— ¿Me podría aportar alguna documentación que demuestre que su abuelo era español?

— Por supuesto que no. Puedo proporcionarle un documento de identidad.

— Pero si me está enseñando un ticket de compra, de hace dos años.

— Me dijeron que en España servía.

— Está mezclando cosas, en España sí servía, pero fuera no sirve. Perdóneme, pero con esos rasgos no parece que sea descendiente de españoles.

— Ya me dijeron que eran racistas.

— No es racismo, pero, la verdad, es que parece más chino que español.

— Mire que es usted ignorante. ¿No sabe diferenciar a un chino de un filipino?

— Pues la verdad es que no. Pero nadie creería que su abuelo era español.

— Pues creo que hasta 1898, los filipinos eran también españoles. Lo cual me hace tataranieto de español.

— Pero su tatarabuelo no huyó de España.

— Mi abuelo se se fue de Filipinas por defender el socialismo.

— ¿Es usted socialista?

— De la Internacional Socialista.

— Eso lo cambia todo. Usted es, entonces, ciudadano del mundo y, por eso, también tiene algo de español.

— Ya me dijeron que ser socialista abre muchas puertas en España.

— Le dijeron bien. Pero siendo filipino, ¿qué hace en Argentina?

— Vine aquí sin papeles y, siendo español, puedo ir a España con los papeles regalados. Y mire si cumplo con la ley: mi abuelo era republicano, socialista y tuvo que irse fuera de su país.

— Visto así... Sabe cuál es la bandera de España.

— ¿Cómo no lo voy a saber? Roja con el escudo en medio.

— Veo que medio lo sabe. ¿Y el escudo?

— Se pueden utilizar dos: una hoz y un martillo, o un puño con una rosa.

— No va muy desencaminado. ¿Sabe quién es el Rey y el Presidente del Gobierno?

— El Rey, no lo tengo muy claro, me parece que Mohamed VI. Pero el Presidente, si lo sé: Mario Soares.

— Bueno, ése es el Secretario General de la ONU, pero fue presidente de la Internacional Socialista y, siendo de la ONU y socialista, está relacionado con España.

— Y dígame, ¿no le estoy demostrando mi españolidad?

— No tengo dudas sobre ello. Desde luego que merece la nacionalidad. Considérese español desde este momento.

— Muchas gracias. Aprovechando mi recién estrenada españolidad, ¿dónde tengo que solicitar el sueldo mínimo vital? Verá: es que no tengo ingresos.

— Sabe, me sorprende. No sólo parece un español de toda la vida, sino que parece de lo más granado del PSOE. ¿Quiere afiliarse al partido?

— Si me pagan, sí.

— El PSOE no le va a dar nada. Si acaso, le solicitará alguna donación. Pero tenga en cuenta que los ciudadanos, con sus impuestos, le van a dar de todo.

— Ahora empiezo a entender eso de “no tendréis nada y seréis felices”...

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