06 febrero 2017

LA FACHADA.

Esta mañana he visto el programa "los desayunos", he leido las noticias de elmundo.es, elpais.com y del abc.es. Basta con que uno se fije en los titulares para que uno reflexione sobre cómo va el mundo y se pregunte, inevitablemente, en qué país vivimos. Pero, más o menos, todo el panorama informativo se ciñe al mismo guión: Trump en el plano internacional, Cataluña y que la economía va bien en el ámbito nacional. Creo que al final todo es un apantallamiento que nos debe hacer preguntarnos sobre qué clase de gente habita este país en el que vivimos.

Empezaremos por Trump. Sorprende que en menos de un mes intente poner en marcha su programa electoral, en España hubo quien en menos de un mes se lo saltó a la torera (no pongo nombres, pero pienso en Rajoy y Carmena), nos debe hacer reflexionar que aquí en España, por lo visto, no extraña que alguien falte a sus promesas electorales.

A mi, que soy de ciencias, me enseñaron verdades incuestionables, como que dos más dos son cuatro. por eso me parece lógico que alguien que dijo que si era presidente levantaría un muro en la frontera con Mexico, y que pagarían los mexicanos, se plantee construir lo que queda de ese muro y que tome las medidas para que su país vecino lo pague en forma de aranceles. El hecho de que no me extrañe y me parezca lógico, lo avisó varias veces, no significa que esta medida no me asquee. Pero desde luego el que se sorprenda será por que es de letras o se dedica a la política.

Y eso es lo que me hace pensar en el panorama español, aquí nos tiene que parecer bien que nuestro ínclito presidente de gobierno, tras anunciar antes de unas elecciones que no subiría los impuestos y que no tocaría los impuestos antes de unas segundas elecciones; no dejó ningún impuesto sin subir tras las primeras elecciones y ha creado nuevos impuestos (bebidas azucaradas) y aumentado otros tras las segundas... y parece que es lógico, debe ser que la mayoría de los españoles somos de letras.

Es que en nuestra política, y también en nuestro sistema judicial, dos más dos no tiene por qué ser cuatro si se encuentran los suficientes matices. Sin ir más lejos, piensen en ese niñato que sintió que 90 escaños eran más que 123 y que más tarde se felicita por unos mejores resultados de 85 escaños, que también acaban resultando más que 135.

Debo reconocer que, con este panorama, la independencia me parecería una alternativa lógica para huir de esta estructura que además está corroída, casi podrida, por la corrupción. La justicia no da muchas esperanzas, la decisión del juez se hace esperar de tal manera, cuando la hay, que el ciudadano normal ha olvidado el delito o el crimen juzgado. Las alternativas que se ofrecen son la república o la independencia, caso de Cataluña, pero en ambos casos hay más de lo mismo: la misma falta de lógica y además agravado por por una opresión social y nacionalista que da como resultado un gobierno en rebeldía desde hace dos años... Y no ha pasado nada. Sinceramente, no sé si esto es bueno o no. Pero si el que se tiene que preocupar da a este hecho la importancia que le parece dar, pues aquí prefiero callarme.

Y llegamos a la economía, que no deja de mejorar, por lo menos eso me cuentan día a día apoyándose en datos macroeconómicos. Hasta somos un ejemplo para Europa. Pero yo no lo noto, mi sueldo de funcionario sigue congelado, y encima me tengo que dar con un canto en los dientes porque no lo han reducido. Desde 2013 todo han sido buenas palabras, todo ha ido bien y mejorando; y mi sueldo sigue congelado, no ha pasado lo mismo con los precios, los impuestos ni las ideas para exprimir un poco más. Nadie se salva. El hecho de que lo que es de todos resulta que no es de nadie, no implica que sea gratuito y que nadie pague por ello. La sanidad no es gratuita, tampoco lo es la enseñanza, se paga en forma de impuestos. La solución a la crisis es que nos hemos adaptado a vivir con menos ingresos, a sobrellevar nuestra situación, pero no a una mejora. Por eso cuando alguien propone medidas sociales para reducir recortes, una paga mínima para todos, etc... pues me pongo a temblar porque alguien tendrá que pagarlo.

Pero se me pasa enseguida, mi indignación con Trump y mi preocupación por los catalanes recalcitrantes hace que me olvide de esta sensación de estar engañado.


24 enero 2017

EL HOMBRE DE PELO ZANAHORIA


Les invitaría a que viesen las páginas de opinión que hoy publican elpais.es, elmundo.es o el abc,es. Podrán comprobar que el protagonista es el recién nombrado presidente de los Estados Unidos. Ello implica muchas cosas: la primera que se le está mirando con lupa y la segunda que hay muchas expectativas, más negativas que positivas. También. se le intenta restar méritos, como si su llegada a la presidencia haya sido fruto de un pucherazo... poniendo en duda la integridad del sistema democrático moderno más antiguo. Aunque no hay que olvidar que, a fin de cuentas, le están pagando con la misma moneda: el anunció que no reconocerla la victoria de Hillary Clinton. En mi opinión el elector americano se ha encontrado en el dilema de elegir al candidato menos malo. Y ahora el mundo tiembla..

Pero reconozcámoslo, el señor Trump tiene el mérito de haber vencido contra viento y marea, desde las primarias en el partido Republicano hasta las elecciones de noviembre ha estado en un principio con pocas probabilidades, se ha considerado que su candidatura era una anécdota, el capricho de un millonario. Y ahí está.,, Sería más que recomendable que los expertos en propaganda hagan un análisis de qué ha pasado para alguien que ha partido de rotundo perdedor haya resultado el vencedor de estas elecciones. Habrá que reconocer que algo habrá hecho bien, aunque sea convencer al votante clave.
Si es verdad que Trump significa la acentuación de la gran mayoría americana más rancia del siglo XIX, los WASP /Blanco, Anglo Sajón y Protestante), se parece más al presidente Teodoro Roosevelt, un vaquero en la casa blanca, que a Franklin D- Roosevelt vencedor de la Segunda Guerra Mundial. De él hay que esperar, más que una ruptura con el presente, una reafirmación del pasado.
También es posible que asistamos a un cambio de la globalización: proteccionismo económico, levantamiento de muros, reducción de la diversidad... se han empezado a dar los primeros pasos, pero es pronto para ver los efectos. Preparémonos para ello, el manifestarse a favor o contra de Trump no sirve para nada.


18 enero 2017

LABERINTO DE EXCLUSIVISMOS

Hoy me ha llamado, y mucho, la atención un artículo que se publica en elmundo.es, lo firma el señor Rodrigo Terrasa y se titula ¿Deben votar solo los más preparados? y en él se aportan argumentos a favor y en contra de restringir a los ciudadanos el voto. En mi opinión la idea fuerza sobre la que radica la reflexión es en que se tiene que demostrar que uno está preparado para votar, para ello hay quien propone superar un examen.

Aunque me ha llamado la atención, no me ha sorprendido. Ortega y Gasset ya venía a plantear algo parecido en su libro "La rebelión de las masas". Podemos ir a más atrás, a la antigua Grecia, para comprobar que su democracia funcionaba siguiendo este principio.Claro que a las formas de gobierno basadas en el voto de los más preparados se le ha llamado de muchas formas: oligarquía, aristocracia, meritocracia... ahora se llama epistocracia.

La democracia no es perfecta, pero es buena, se basa en que todos los ciudadanos están amparados por los mismos derechos, y todos deben respetar las leyes y atender a los deberes que estas imponen. Debemos reconocer que la diversa aplicación de las leyes y la diferente exigencia de los deberes puede vulnerar la igualdad de cada ciudadano, pero el hecho de trasladar exclusivismos al amparo de los derechos (especialmente al derecho de voto y su valor) es prostituir a la democracia y estratificar la sociedad.

Probablemente el mejor argumento para demostrar que hay que estar preparado para votar lo encontramos en los evangelios, cuando la multitud (masa inculta y mal preparada) decide indultar a Barrabás. Pero ahora el voto es secreto y lo mejor de la democracia es que tras cuatro años se puede enmendar el error. 

Algo parecido al indulto de Barrabás interpreta la actriz Ana Belen que se ha hecho con el señor Fernando Trueba cuando el público no ha asistido a su última película "La reina de España", así lo publica elmundo.es en un artículo que titula  "Ana Belén, sobre el boicot a Trueba: "La gente debería poder decir lo que siente sin que nadie se muera".  



Se le ha llamado a esta  falta de asistencia boicot. Si es así resulta extraño que todo el público se haya sumado a tal iniciativa, me parece erróneo llegar a la conclusión de que solo vayan al cine los que se consideran españoles, también creo que es poco solidario por parte de los que comparten los sentimientos del señor Fernando Trueba  su falta de asistencia. Quiero decir que probablemente la película no resulte ser una obra maestra,. Soy de la opinión que había muchas excusas para justificar el fracaso de taquilla (el IVA o la crisis), pero al final el boicot  ha sido la mejor justificación.

En cuanto a lo que dice la actriz, estoy convencido de que tiene razón, la gente (en particular el señor Trueba) ha podido decir lo que ha querido y nadie se ha muerto por ello. Creo que deberíamos añadir ",,, pero atenerse a las consecuencias". Mis simpatías hacia el señor Trueba desaparecieron ese día, y no tanto por su gratuita declaración ("no me he sentido español ni cinco minutos) sino por el desprecio que manifestaba hacia el premio que se le había concedido.

Mi respeto hacia el señor Trueba se ha manifestado en que no he dicho absolutamente nada de él y no he comentado nada hasta ahora. Pero de la misma forma que yo no puedo exigir a este individuo que se sienta español por un segundo, nadie puede obligarme a ir a ver una película que ni por un segundo me apetece ver.

08 enero 2017

¿HUMILLADOS Y OFENDIDOS?

La verdad es que 2017 comienza como un nuevo acto en el gran teatro del mundo como terminó 2016. Simplificando mucho, continúa nuestra crisis moral: el fin justifica los medios... el escenario catalán es la muestra más palpable. No es sólo la cabalgata de Vic, es todo.

Comenzando por articular el sentimiento catalán en torno a lo antiespañol, en crearse una mitología propia que se basa en un cuento de sometimiento, oprobio y humillación de un pueblo durante siglos, y que a pesar de todo ha sobrevivido. Todo ello hace que ser catalán sea una cuestión de fe y fanatismo, no de nacimiento.

La cabalgata de Vic no ha utilizado a los niños, ha utilizado a toda una ciudad. El motivo, porque iba a ser retransmitida en TV3. Los independentistas no pierden la oportunidad de hacer de un evento una reivindicación.Estas reivindicaciones y manifestaciones llegan a tener un tinte ridículo.

Pero la clave es que a los catalanes y, por extensión al resto de los españoles, se nos está formando en el principio de que el fin justifica los medios. Hoy el fin es la independencia, y en ella se justifica la violencia sin condenar contra lo que signifique España, en ella se justifican las falsas promesas y los cantos de sirena. Pero mañana los fines serán otros y la justificación la misma, en la necesidad de la vivienda se justifica la okupación. El garantizar la justicia justifica la lentitud de los procesos y el mal funcionamiento de las leyes. Y, lo que es peor, los españoles nos conformamos.

En general, y los catalanes en particular, estamos entrando en una espiral peligrosa en que todo vale, y estamos contaminando la formación de las futuras generaciones.

17 julio 2016

MÁS QUE MERECIDO.

Les invitaría a leer la editorial que publica hoy elpais.com que se titula "Que se vayan todos" en él se llega a la conclusión de que los españoles no nos merecemos a nuestra clase política y que si son incapaces de lograr un acuerdo deberían irse. No sería la primera vez que leo este comentario, también lo he oído y admito haberlo compartido. Los españoles no nos merecemos a nuestra clase política, y somos capaces de decirlo como si nuestros políticos no fuesen un producto de la sociedad que formamos. Me duele estar equivocado cuando he compartido esta idea, pero al final llego a una conclusión: nos merecemos la que está cayendo.

En todo caso, si nos analizamos con la calma necesaria, y sin mucha pasión, descubriremos que sus capacidades políticas no son más que un reflejo de nuestras capacidades sociales. Para muestra un botón: ¿son los concursantes de master chef una representación de la sociedad española? debemos admitir que si.También debemos admitir que ante sus cualidades, no culinariamente hablando, nos merecemos a nuestra clase política..

Tras ver las reacciones a la muerte del señor Victor Barrio en una plaza de toros, ¿pueden considerarse como una excepción? en mi opinión no lo son, demuestran la existencia de un grupo, que como nuestros políticos, son capaces de justificar cualquier cosa con tal de lograr un fin. Posiblemente Hitler fuese tan animalista como ellos y posiblemente se merezcan un dirigente como él. Pero seguro que se merecen, sobradamente, los políticos que nos representan.

No son solo nuestros políticos los que andan detrás de un pelotazo, o detrás del oportunismo. Tampoco son ellos los que se pegan al aparato de televisión a consumir el "Sálvame" en cualquier formato o el "Gran Hermano" de turno; somos nosotros. Igual que somos nosotros los que los hemos votado. Somos nosotros los que nos lo merecemos.porque no nos exigimos ser un poco mejores, por que, políticamente, pensamos que el botellón es suficiente. Nos lo merecemos porque no somos capaces de cortar tajantemente una discusión; porque no sabemos percibir el dolor ajeno; porque, como los tahures , vamos a sacarle el dinero al que más pierde y no al que más gana; porque nos gusta matar a la gallina de los huevos de oro; porque somos donantes por obligación y receptores por vocación. Porque hemos votado con el mayor beneplácito a una retahíla de vividores y no nos hemos planteado que hacer para exigir que ellos hagan lo que deben de hacer: gobernar.

Perdónenme, nos merecemos con creces esta clase política y las desgracias que acarrea. 


18 junio 2016

LOW COST, MUCH SHIT

Para el que no lo entienda; Bajo coste, mucha mierda.


Los sabios filósofos de nuestra sociedad nos dicen que no se debe generalizar pero, a la vez, otros sabios van creando sacos donde categorizar eventos que pasan, libros que se publican, compañías o empresas. Y así hablamos de fenómenos virales cuando hay muchas visitas en internet; de prensa amarilla o del corazón...


En el caso de las compañías aéreas se habla de las compañías "low cost", aunque muchas veces me pregunto en qué categoría entran aquellas compañías que no son low cost. Como decían unas amigas: la aviación ha perdido el glamour, ya no se puede ir al avión con tacones altos.

A poco que nos espabilemos, si no vean una película del oeste, nos daremos cuenta de que a los pasajeros nos tratan como a ganado. Vamos de puerta en puerta hasta llegar al avión correspondiente, allí solo hay que sentarse en el cubículo que a uno le toca hasta llegar a su destino, donde irá de puerta en puerta hasta salir del aeropuerto.

Los aeropuertos hacen difícil determinar dónde está la diferencia entre una compañía low cost y una que no lo es. En un aeropuerto se sigue siendo el mismo ganado y aunque una compañía no sea low cost, no se va a llamar high cost (no son tontos) ni va a decir que es de lujo (no somos tontos y nos daríamos cuenta). 

Tendremos que llegar a la conclusión de que lo que ofrecen las low cost es un billete económico, que no tiene porqué ser barato. Como en las antiguas charter, usted paga para ir a un destino que no siempre es de línea, como en un autobús, solo paga por el desplazamiento. Si quiere llevar un bulto más tendrá que pagar por ello, si quiere comer o beber tendrá que pagar por ello, en fin... cualquier extra hará que el cost sea menos low, pero su viaje será bastante espartano de todas formas.

En nuestro caso, creo que RyanAir es la reina del low cost, casi me atrevería a decir que tiene vocación de compañía ganadera, aviones repletos que vuelan por toda Europa y ejecutivos agresivos que siguen una política de hacer favores que no se solicitan, una maleta más por 8€, gran favor, o facturar el equipaje sin más explicaciones que hay mucho, otro gran favor. Una cicatería que raya en lo cutre, las revistas de la compañía hay que devolverlas. Una política de asientos muy simple: el que te toca (por lo menos no es a maricón el último). Quizás esa sea la diferencia con otras compañías en que puedes escoger ir apretujado en la ventanilla, emparedado en medio o golpeado en el pasillo. RyanAir no te da la oportunidad: donde te ha tocado.

El interior del avión no es cómodo, en general como cualquier avión, cualquier sitio es bueno para llevar una cabeza de ganado (perdón, pasajero quería decir) si cabe en el cubículo. Pero ese amarillo chillón a la altura de los ojos va entrando en el subconsciente de tal forma que al acabar el vuelo te invita a desalojar el avión de la manera más rápida posible.

Puede que haya mejores compañías, pero también las hay peores, el caso es que al slogan "Vuele en RyanAir y morirá dos veces" no se le puede apostillar, en el caso de otras compañías si se le pueden hacer añadidos, dejaremos para más adelante AirBerlin.


05 junio 2016

¿TONTOS?


La verdad es que me cogen ustedes en uno de esos momentos en que tengo una crisis de españolidad. Intentaré explicarme, tras ver los programas que triunfan en televisión, me estoy planteando dedicar una serie de artículos al programa Masterchef, tras ver y leer las noticias de nuestro país con cierta asiduidad, el juicio del jugador de fútbol Lionel Messi ha sido la gota que desborda el vaso. Es en estos casos cuando podría justificar cualquier nacionalismo que se excluya de semejantes memeces.


Parece ser que en nuestra España se han olvidado de consignas como la de "imaginación al poder", parece ser que hemos asumido que los caraduras se han instalado en nuestro día a día, se han hecho tan cotidianos que son parte de nuestra vida.

En el juicio del señor Messi he tenido la oportunidad de ver dos burradas muy seguidas, algo que va contra lo que me han enseñado desde pequeño. Podemos resumirlo en la siguiente frase: "Yo no sé nada, sólo juego al fútbol, esto lo hacía mi papá", Traducción sencilla "soy gilipollas y la culpa es de mi padre". Es evidente, el señor Messi no sabe leer, debe firmar a duras penas y no sabe qué es lo que firma, es difícil de creer... Pero es más difícil de creer dentro de un ámbito como es el fiscal, en que uno es culpable hasta que demuestre su inocencia (lo contrario que ocurre para otros delitos). El caso es que se lo han creido, el señor Messi ha estado defraudando más de cuatro millones porque es tonto, pero creo que es más tonto el que ha estado dispuesto a creérselo.

Pero todavía es más grave, en mi opinión, que un hijo delate de esa manera a su padre. Me parece mentira que su irresponsabilidad llegue a ese punto de desvergüenza y de desapego por su padre... pero parece ser que eso es lo que le va a la sociedad de hoy. 

22 mayo 2016

TRAGAR SAPOS



La libertad de expresión es un derecho amparado por la constitución. En su nombre se han hecho muchas barbaridades y, bajo la protección de este derecho, se han cometido muchos abusos. Por otra parte, el pertenecer a una mayoría nos hace más sectarios y animales, ser uno más de una masa ingente y uniforme parece que nos limita nuestra capacidad de pensar y nuestras capacidades de entender otras expresiones que no sean las nuestras. Aisladamente no somos asesinos, pero la masa nos desinhibe y nos hace capaces de cometer cualquier fechoría.

Esta semana ha estado marcada por la prohibición o no de las esteladas en el estadio Vicente Calderón con motivo de la copa del rey. Al final se han autorizado, me parece lógico, pero no deja de ser tragar un sapo, aunque ello suponga garantizar el derecho de expresión. Particularmente creo un poco irónico ampararse en el derecho de expresión para lucir una estelada o una bandera republicana cuando este derecho no permite la exhibición de una cruz gamada o una bandera con el águila de San Juan, alguien me podrá decir que incitan a la violencia o que son provocadoras. Pero les recordaré que dos no discuten si uno no quiere. Casualmente he visto más agresiones por parte de los pacifistas que de los belicistas, he visto más provocaciones por parte de los que promueven el cambio que de los que están conformes y, desgraciadamente, en todos he visto más falta de respeto y desprecio que contención. una actitud en la que parece que hay diferentes prioridades en cuanto a los derechos que garantiza la Constitución, y que se puede abusar de unos a la vez que no se respetan otros.

Me he permitido acompañar este post con un cartel de propaganda que ya he visto en otras ocasiones, lo que pone en el cartel podría dar lugar a un debate más largo, pero no es ahí a donde quiero llegar. el respeto por la Constitución me obliga, y es necesario para garantizar la convivencia, a tragar sapos. Y no solo en forma de estelada, tengo que vivir con una ley de "violencia de género" que no reconoce el maltrato que las mujeres puedan hacer a los hombres, el que un hombre le pueda hacer a otro hombre o el que una mujer le pueda hacer a otra mujer. He perdido la subvenciones de los jóvenes porque ya no lo soy y las de los mayores porque todavía no he llegado, puede que cuando llegue pierda hasta la pensión... y, a pesar de todo, no reniego de una Constitución que a unos descerebrados les ampara todo menos la independencia.

Pero reconozco que todos, menos algunos, están haciendo bien su trabajo, y esos algunos son los que tienen la responsabilidad de hacer cumplir la Constitución, si bien la interpretación de ésta es que una estelada es legal en el Vicente Calderón, y los madrileños se tienen que tragar ese sapo; de la misma forma una rojigualda es legal en  el Camp Nou, y se tendrán que comer ese sapo. Tan provocador es lo uno como lo otro y alguien tiene que hacer que se cumpla la Constitución, si esta no se puede hacer cumplir o hay un mal gobierno o una mala carta magna.

14 mayo 2016

CANTOS DE SIRENA


Me imagino que la mayoría de nosotros ha tenido la ocasión de ver la película "Cabaret", en mi opinión, una obra maestra. La canción titulada "El mañana me pertenece", Tomorrow belongs to me, es una excepción en la película, es la única canción que se canta en exteriores, fuera del escenario del cabaret, y tiene un estilo menos frívolo que las demás. La canción es. también un ejemplo de propaganda, a una canción inocente y suave, se van sumando tonos y voces haciendo que una melodía casi pastoril termine siendo un himno apabullante. Independientemente de lo que nos pueda gustar o no la canción, ésta es un canto de sirena.

Mi carácter un poco pesimista y mi imaginación, llevada por este, hacen que la acción se desarrolle sobre 1933, No me resulta difícil imaginar un futuro para los personajes no muy distinto de lo que ocurrió en el pasado, el cantante muerto en Rusia, no en una batalla, sino en una emboscada de partisanos; los otros jóvenes que se unen a la canción fallecidos en Stalingrado o Kursk, decepcionados tras comprobar que el mañana estaba muy lejos de de ser suyo; los hombres maduros con los hogares destruidos tras los bombardeos de Berlín; y a las jóvenes que se unieron a la canción, hambrientas y violadas, como parte del escenario de la derrota. Todos, en última instancia, víctimas de ese mañana que les pertenecía. Siguiendo los cantos de sirena naufragaron en los arrecifes a los que les condujo el nazismo.

Y hoy tenemos que prepararnos, no les quepa duda. Nuestros políticos ya están en campaña, y además erre que erre, ofreciéndonos el mejor futuro, prometiéndonos un mañana que nos pertenece y conscientes de que nuestro mañana es su alimento del presente. Tendremos que oir más cantos de sirena, no sumen su voz a los cantos, no jaleen a los políticos ni les aplaudan como si fueran gentes de la farándula. Exíjanles que sean lo que presumen: serios y honrados, veraces y consecuentes.

Pero antes que pedir a los políticos, requirámonos a nosotros mismos no caer en la trampa y no seguir el hechizo de los cantos de sirena.

21 marzo 2016

DESCONTENTO, PREOCUPACIÓN, DECEPCIÓN Y DESACUERDO.

Hoy me ha dado tiempo a explayarme en la lectura, tanto que he incluido al ABC.es en los períodicos del día. Generalmente comienzo por elpais.com y, según el tiempo de que disponga, sigo con elmundo.es. Como no estoy suscrito a ninguno de ellos, leo lo que me dejan que, en todo caso, es bastante. Lo que más me gusta son las páginas de opinión, más que nada por que en ellas la propaganda de cada medio resulta más lógica, pero tan descara como en los titulares. Hoy lunes los diarios se fijan en la crisis de los refugiados, en el contexto internacional, y en la falta de un acuerdo político en el ámbito nacional. 

Los artículos que me gustaría poner de ejemplo son los siguientes: la columna de Almudena Grandes, que lleva por título "Denarios" y está dedicada al tema de los refugiados, se muestra descontenta con la actitud de los países europeos ante la crisis migratoria, el segundo artículo se titula "El limbo del Pireo" y está firmado por Joaquín Estefanía y en el se muestra preocupado por la situación de los emigrantes que no están contemplados en el tratado entre la unión Europea y Turquía; el tercero se publica en la editorial de elmundo.es con un largo nombre "Sánchez intenta un pacto contra natura y sigue ignorando al PP", en él queda claro la decepción por la falta de calidad de nuestros líderes políticos; y por último me gustaría mencionar el artículo "El amor en tiempos de podemos" firmado por David Jiménez, en el que se mencionan los desacuerdos internos como algo que está acabando con un partido lleno de contradicciones.

A estas alturas, alguien se preguntará a dónde quiero llegar y es que, dentro de lo políticamente correcto, descontento, preocupación, decepción y desacuerdo con una situación son los únicos factores que pueden articular cierta unión entre los españoles, esta unión es, por supuesto efímera. Intentaré poner un ejemplo: UPy D nació del descontento de los socialistas por la política ante los nacionalismos de Rodriguez Zapatero y tuvo una existencia de excaso peso mientras perduró el socialismo propuganado por sus sucesores; los pocos representantes que tenían dejaron patentes sus divisiones cuando se trató de concretar algo que no fuese rechazo,

Y ese es el mal endémico español, somos capaces en ponernos de acuerdo en lo que no nos gusta, pero incapaces de articular una solución a los problemas en que todos estemos conformes. Presumimos de diálogo (algunos incluso de talante), pero el acuerdo es parte del diálogo. Las conversaciones continuas para imponer una voluntad son cháchara. Creo que hoy por hoy, queda patente el inmovilismo de nuestros representantes y que en esta ocasión, el que ellos esté sentados en el Congreso son más muestra de nuestra equivocación que de su falta de talento.

Dentro de ese desacuerdo con la situación puede más acabar con lo que hay, destrucción, que ponerse de acuerdo en lo que debe de haber, evolución. En este sentido el acabar con el bipartidismo está demostrando la ineficacia del multipartidismo... es más, seguimos limitando el mundo político a izquierdas y derechas, como si la política siguiera siendo cosa de dos.