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27 agosto 2026

EL CUENTO DE LA MIRADA


Nos convoca este jueves nuestra amiga Mónica desde su blog Neogéminis a un reto que ha denominado “Mucho más que una mirada” en el que se trata de escribir en unas 350 palabras de centrarse en el poder de las miradas y el poder que tienen sobre nuestras acciones y pensamientos. Lo he dejado en familias en…

El cuento de la mirada.

A Don Isaac Martínez del Abedul se le abrió dos palmos la boca cuando vio por primera vez a su hija. Cada vez se le iba cayendo más la baba, cada vez más abundantemente cuando su hija empezó a mirarle. Creyó leer en sus ojos un interrogante, una pregunta que le hacía sin saber hablar, necesitaba orientación y saber dónde estaba. En ese momento era la mirada ignorante de una pequeña criatura ávida de aprender. Creció un poco más y Don Isaac creyó ver en la mirada de su hija el deseo de acudir a él, daba sus primeros pasos y se sentía como un objetivo y como un asidero para la seguridad de su niña. En ese momento la mirada era más alegre y, sobre todo, ilusionada ante un mundo que se abría ante ella. Cuando se hizo más mayor la mirada se hizo más zalamera, más artificial y como más fabricada. La niña sabía cómo mirar al padre y hacerle sentir querido. A Don Isaac se le seguía cayendo la baba al ver esa mirada aunque sabía de lo artificioso de la misma, las miradas de su hija le provocaban también una profunda tristeza. Se sabía objeto de manipulación y sentía que su hija, al hacerse mayor, se iba apartando de él.  “Estoy criando un monstruo”, se dijo.

Y llegó la adolescencia… la mirada de su hija mutó. Parecía de franco reproche, de continua disconformidad. Se sentía como el enemigo, más aún cuando le marcaba una hora de llegada. La mirada era retadora demostrando que siempre estaba dispuesta a discutir por todo para demostrar su independencia. Daba a entender que, cualquiera que fuese el tema, nunca estaría de acuerdo con él. Don Isaac ya no se derretía con su hija, notaba un vacío entre ellos cada vez mayor.

— He creado un monstruo — dijo a su mujer.

— No te preocupes, ya cambiará, siempre ha ido cambiando y todos hemos pasado por la misma edad, tienes que poner de tu parte — le respondió.

Entonces Don Isaac se sosiega un poco y medita brevemente. Quizás, se dice, la mirada de su hija siempre ha sido la misma y él la ha ido interpretando de forma diferente, no sólo ha ido cambiando su hija, también ha ido cambiando él.


Lucien Freud • Pintura, 1949

Más miradas aquí.

 

12 julio 2026

CON DOS CAMAS VACÍAS

Con dos camas vacías


En el año 2002 María Jiménez puso en el mercado esta versión de la canción de Joaquín Sabina, una más del álbum “Donde más duele”, que llevaba el añadido de “María Jiménez canta por Sabina”, es un compendio de canciones compuestas y cantadas por Joaquín Sabina en “19 días y 500 noches”  y “Dímelo en la calle”, la canción pertenece a éste último álbum, en el que lleva el nombre de “Camas vacías”. Si Sabina lo canta con aires de mariachi, María Jiménez lo canta con el jolgorio típico del cante andaluz, aunque es una canción triste. Hay que admitir que es una copia, pero con personalidad. Baste decir que, cuando estuve en Macedonia del Norte de misión, me pidieron dos copias del CD.


Como ya he dicho, es una canción triste que narra un desamor que acaba en ruptura, parece que por aburrimiento. Lleva esa carga dual de nostalgia y despecho, más hacia uno mismo que hacia la otra parte. Como el que no quiere la cosa, traslada muchas dudas a otras situaciones que se dan en la vida, sobre todo cuando dice eso de “lo que pudo haber sido, lo que nunca será”.

En lo personal es una canción que oigo cuando estoy solo y tengo ganas de una evocación. Pues esa frase me hizo recordar al aborto espontáneo del que iba a ser nuestro tercer hijo. Fue algo repentino tras un retraso de mi mujer, me comentó que la hemorragia no había sido normal y la ginecóloga lo confirmó. No tuvimos tiempo de hacernos la ilusión de que iba a venir uno más a la familia, repentinamente se nos había ido. La extraña sensación de decepción sin ilusión previa me llevó a pensar en lo que pudo haber sido y nunca será. Surgen después otras tribulaciones como la de dónde estará el alma de ese concebido no nacido, un alma al que le quedaba mucho por aprender y que ahora puede sentirse perdida. Y las camas vacías me hacen pensar en una cuna, también vacía, abandonada por una criatura a la que nunca se le llegó a querer pero si a echar de menos.

Las canciones de amor cada vez son más tristes, pero no tanto como las canciones para una cuna vacía.

21 mayo 2026

EL CUENTO DE LA AUSENCIA


Nos convoca este jueves en el reto nuestra amiga Campirela desde su blog. Se trata de escribir en un relato de no más de 350 palabras sobre los sentimientos que acompañan a la pérdida de un ser querido. Me ha llevado más de 350 palabras, pero si eliminamos nombres y apellidos nos ajustamos. He intentado hablar de esos sentimientos y su posible remedio en...

El cuento de la ausencia.

Cuando Agripino Álvarez de Campogrande nos abandonó, quedó un vacío muy grande. Su esposa, Malvina Ureña de Santos, intentó llenarlo con lágrimas, no lo consiguió. Su hijo mayor, José Agripino, que había recibido la llamada, intentó llenarlo con oraciones, pero el vacío siguió. Su segundo hijo, Francisco, intentó aliviarlo con aventuras y viajes; conoció gentes y mundo, pero el vacío no menguó. Su hija Malvinita, la menor de los hermanos, intentó cubrirlo asumiendo el cuidado de la casa y la familia, pero el vacío continuó existiendo.

 Mientras una lloraba, otro rezaba, otro viajaba y otra limpiaba, pensando en la ausencia de su marido y padre, la familia estaba dejando de existir diluyéndose en ese vacío.

 Descansando de las tareas de casa, Malvinita descubrió que su madre no dejaba de llorar. No había sido capaz de darse cuenta. Había estado procurando un imposible: que su padre siguiese con ella. Se avergonzó de no haber intentado consolar a su madre.

 Con la excusa de haber recogido la casa, llamó a sus hermanos para ver qué se conservaba de lo considerado inservible. Llegaron sus hermanos y se reunieron con ella, su madre y un montón de trastos. Comenzaron a revisarlo y a discutir.

 — ¿Cómo vas a tirar la estilográfica de papá? — Preguntó Francisco — ¿Te acuerdas de la carta que escribió y firmásteis todos cuando hice mi primer viaje?

 — ¿Y quieres deshacerte de la Biblia de papá? — Inquirió José — Me gustaría leer las anotaciones que dejaba papá en ella. Planteaba más dudas que convicciones.

 — Yo no regalaría esa corbata, es la que vistió en nuestra boda y vuestros bautizos — Terció doña Malvina — Decía que le gustaba llevarla en las ocasiones felices.

 Desgranar cada objeto era evocar la figura del padre, era estar un poco más unidos. Esa unión era la que iba llenando poco a poco el vacío. Fue cuando comprendieron que Don Agripino les había dejado la familia. Cuando Malvina dejó de llorar y sonrió a sus hijos desapareció su vacío. Lo mismo pasó cuando José dejó de rezar y sonrió a sus hermanos, cuando Francisco aplazó su viaje para disfrutar de su familia y cuando Malvinita aparcó las labores del hogar para compartirlas con la familia.


Más ausencias en el mismo enlace.

Nota. Pero si se trata de expresar sentimientos más íntimos y personales, dedique a mi hermana tres entradas cuando este blog empezaba a marchar, hace ya mucho tiempo. Si quieren, pueden leerlas aquí:

Elegía (1) 

Elegía (2).

Elegía (3).


19 marzo 2026

CARTA AL PADRE

 


Nos convoca este jueves Tracy, desde su blog del mismo nombre, nos propone escribir una carta al padre, ya sea real o inventada. Y creo que un padre siempre se merece una carta de su hijo. Así que le dedico una carta ya tardía, recupero a la vez un reto que nos puso nuestra amiga María y publico una carta manuscrita, por si cuesta trabajo leerla la transcribo a continuación....

 


Estimado padre, querido papá.

 Te extrañará recibir una carta en un tiempo de llamadas, correos electrónicos y mensajes. También me imagino que eso de una dirección de e-mail te pueda resultar extraño y que no entenderías uno de esos mensajes modernos de jeroglíficos que llaman emojis, no te preocupes que yo tampoco me entero mucho.

  Ahora que tus nietos son padres de tus bisnietos y que soy padre y abuelo me doy cuenta de los problemas que te dí y de las inquietudes que pudimos provocarte. También absorbido por el trabajo, sacabas el tiempo suficiente para ayudarnos en los estudios y ser una referencia para tus hijos.

 Por eso te escribo la carta manuscrita, para intentar demostrarte que tú nos enseñaste a escribir en renglones rectos, con buena letra y pensando bien en lo que teníamos que escribir para evitar tachones. De esta forma nuestra hoja escrita, como nuestra vida,sería intachable. Y tenías razón hay cosas que te marcan para toda la vida. Y a estas alturas comprendo palabras y actitudes que entonces no entendía.Tenía razón ese que dijo que no se es buen hijo hasta que se es padre.

Entiendo ahora que la figura de San José es fundamental en el santoral por el hecho de ser padre. Entiendo ahora que como abuelo me dijeras que tus nietos no son tan traviesos o revoltosos como era yo. Que yo en ocasiones era más desobediente y rebelde que ellos, y yo te diría que, aún teniendo razón, todo es relativo.

.Hace más de treinta años que nos dejaste, todos te echamos de menos. En lo que de mí depende hay veces que recurro a ¿qué habría hecho papá? Y entiendo las presiones y dudas que implicaban las decisiones de tus hijos, ya mayores, siendo el espectador de sus vidas.

 Ahora que no podemos vernos no puedo regalarte otra cosa que mi reconocimiento y agradecimiento que, como siempre, quizás lleguen tarde. O quizás no tanto. Quiero terminar esta carta como terminé aquella práctica de métodos de expresión en que tenía que leer mi currículum y terminaba diciendo un reconocimiento a mi padre como ejemplo de jefe, mentor y amigo. 

Tu hijo

Más cartas en este enlace

05 marzo 2026

EL CUENTO DEL LABERINTO



 Nos convoca nuestra amiga Roselia desde su blog “Espiritual-idade” al reto de este jueves que ha llamado “Los colores de mi verdadero yo”. Se trata de que meditemos sobre los colores y escojamos aquel que mejor nos defina... es una decisión difícil, lo explico en....

 

El cuento del laberinto.

 

Recibían los familiares de Don Leandro Martínez de Porcuna el documento de sus últimas voluntades. Como Don Leandro tenía menos voluntades que pertenencias, y estas no eran muchas, no era largo ni farragoso. La última de sus voluntades era que su féretro estuviese rodeado de ramos y coronas de flores de un solo color que le definiese.

 Definirlo por un color supuso un gran problema para la familia. Había demasiados significados tras los colores. Un laberinto

 Se plantearon el rojo, pero no era comunista. También rechazaron el azul porque no era conservador. Se negaron al verde porque no era ecologista. Y  al morado ya que no era una mujer empoderada. Se opusieron al rosa porque no era homosexual.. Y tampoco el amarillo porque nunca fue independentista. Sabían que no le gustaba el blanco. Aunque el negro podía ir más con su carácter sabían que odiaba el luto.

 — Toda la vida con él y no sabemos que color escoger.— se decían los familiares.

 El más pequeño de sus nietos hizo una pregunta que también era una aseveración:

 — ¿Os acordáis que al abuelo le gustaba mucho leer?

— Es cierto, nos recordaba que los libros eran un aviso de que siempre hay algo que aprender. Algo nuevo por descubrir. Algo que enriquece la vida además de que entretiene.— dijo uno de sus hijos..

— ¿Porqué no pensamos cómo recordamos a papá? Anotar cómo lo recordáis en una hoja, todos los recuerdos que penséis que le definen— propuso una de sus hijas.

 Fue aceptada la propuesta, y todos anotaron sus recuerdos: cocinando ese plato, sujetando en brazos a los nietos, cogiendo la mano de su esposa y... leyendo. El recuerdo de Don Leandro leyendo se repetía en todas las hojas.

 — Así resulta sencillo, buscaremos unas flores del color más parecido al sepia de los libros.

 Todos estubieron de acuerdo.

 Don Leandro parecía ir al otro mundo plácido y feliz. El color de las flores  en esta ocasión representaba que su familia se había puesto de acuerdo a la vez que habían repasado su vida en sus recuerdos.


Más colores en el mismo enlace  



27 febrero 2026

AMO DE CASA

 Amo de casa.

 


Mi mujer ha tenido un esguince y tiene que hacer reposo. No hay peligro, pero tiene el pie tan hinchado que necesita una talla del doble de la que calza. Osea que está en casa y con la pata quebrada, literalmente. Yo no tengo más remedio que hacerme cargo de todas las tareas.  O sea, que ahora además de desordenar, ordeno. Y además de ensuciar, limpio algo..

 Ha habido ocasiones que he ejercido de amo de casa por razones de trabajo o por que mi mujer ha tenido que ir a cuidar de sus padres.. Como estaba solo, no había más desavenencias que las que provocaba el choque del regreso de mi mujer a la realidad alternativa que habían creado mis labores en el hogar. Tampoco estaba mucho tiempo en casa ya que trabajaba.

 Pero ahora las desavenencias son continuas porque tenemos diferentes conceptos del cuidado del hogar. Intentaré describirlo secuencialmente.

 Preparar el desayuno no suele ser un problema, es algo que tenemos dividido y las disquisiciones son las de siempre, si una o dos tostadas y si con mantequilla o mermelada, pecata minuta.

 Luego me dispongo a fregar las tazas y colocar el resto en el lavavajillas. Y ahí empezamos ya con nuestros diferentes proc edimientos.. A lo que yo considero un lavado exhaustivo de las tazas y los platos mi esposa lo llama enjuague. Por más que le digo que es con agua caliente, ella me dice que no es suficiente. Menos mal que en el secado estamos de acuerdo.

 Luego empiezo a ordenar la cocina. Creo que colocar los platos en la alacena es un absurdo, los dejo en la encimera. Total si vamos a comer más tarde ¿para que guardarlos? Me pregunta mi mujer con un poco de ironía (debo admitir que he tardado en descubrirlo) “¿y a tí te gusta cada cosa en su sitio?”. Luego me hace otra pregunta retórica de la que, para mi desbracia, ya sabemos la respuesta “¿Habrás limpiado la encimera?” Guardo silencio, pero una voz interior me dice: “Ups”.

 Y llega la hora de hacer la cama, también hay diferentes puntos de vista. A mi me gustan las mantas y sábanas remetidas debajo del colchón. A mi mujer le agobia. Yo transijo y dejo la ropa colgando, se acabaron los problemas. No, por lo visto hay que estirar la ropa hacia arriba y tener cuidado de que la ropa cuelgue de un lado lo mismo que del otro. El caso es que no he conseguido hacer la cama bien un día.

 Pero todo lo anterior es nada si lo comparamos con la colada. Creo que lavadora y mi mujer se han aliado.. Empezamos por la ropa a lavar, tenemos diferentes criterios. Yo mantengo que si no huele, no hace falta lavar. El criterio con los calcetines es diferente, si no se quedan pegados en el techo, no hace falta lavarlos. Pero parece que las cosas no son así. Así que conciliador y sumiso he decidido lavar toda la ropa que esté en el suelo. Pero luego llega la siguiente crisis en forma de pregunta

— ¿No vas a separar la ropa de color, lo oscuro de lo claro?”.

— Cabe todo junto, — es mi respuesta.

— Te arriesgas a que todo junto salga del mismo color....

 Y vuelvo a claudicar.

 La lavadora hiere mi orgullo, acostumbrado a vigilar los relojitos del avión y ver controlar que las agujas están en su sitio, ese aparato de una rueda y tres botones me hacen sentir perdido. Me parece humillante pedir ayuda, pero sería peor cargarme el electrodoméstico. Tras tres intentos consigo lavar la ropa. Agradezco que la lavadora no tenga inteligencia artificial, no sé el tiempo que perdería discutiendo con ella.

 Y llega el planchado, mi teoría es sencilla, no se hace el centrifugado y la ropa se tiende mojada. El peso del agua la estira. Si no quedan bien los pantalones se colocan debajo del colchón y al día siguiente ya están. Como era de esperar no estamos de acuerdo, hay que cetrifugar y tender. Sin problemas, tiendo la ropa y a la hora de pasar la plancha se me ocurre comentar sin mucho convencimiento:

— La arruga es bella, por lo menos eso decían cuando éramos jóvenes.

— Tienes razón.— Me dice mi mujer con el mismo convencimiento que yo he puesto.

 Tengo la seguridad de que me ve como un peligro para la ropa planchando. Por otra parte, en casa y con la pata quebrada haciendo reposo no necesita ir con ropa planchada.

 Agradezco su paciencia y espero que ella entienda mis esfuerzos...  .  

30 enero 2026

EL ORDEN MUNDIAL. II LA FAMILIA.

 El orden mundial.
I.I La familia.

 

Fotografía de Mike Sceid en Unplash

 En mi colegio me enseñaron, hace mucho tiempo, que la familia era la célula de la sociedad. Creo que asistimos a un cambio y que, posiblemente, esté dejando de serlo. Si el individuo era el origen del orden mundial, las necesidades afectivas pueden influirle en su libre albedrío para modificar sus formas de relación y percepciones. Es capaz de ceder parte de su libertad en beneficio de una asociación con otra persona a la que le atan lazos afectivos y con la que tiene descendencia. Ellos y su descendencia forman la familia.

 Nos dice la prehistoria que antes de la familia fue el clan, una manada perfeccionada. Se organizaban para cazar y se repartían las tareas. El imaginario nos hace pensar que los hombres cazaban y las mujeres hacían otras labores, pero no se les ha atribuido que ellas podían ser las que hiciesen las puntas de lanza y de flecha, que fuesen ellas las que tallasen la roca e incluso hiciesen pinturas en las cuevas. Imaginando que el personal más fuerte se dedicase a ir de caza, las labores ajenas quedaban para mujeres, niños y ancianos. Si uno ve las pinturas de Altamira, es más fácil atribuirlas a un adulto, mientras que si se contemplan otras, parecen hechas por niños. Pero nos estamos desviando del tema.  

 El clan es grupal; la vida se desarrolla en comunidad. La procreación es colectiva; es relativamente sencillo que un vástago sepa quién es su madre, pero no su padre.  Me imagino que la familia convencional nace cuando se deja de ser nómada. Cuando el hombre se asienta en un lugar, cambian sus relaciones. Sus necesidades derivan hacia mantener su tierra y conservar lo que considera su propiedad. La familia es el núcleo en que el individuo trabaja y mantiene su propiedad y obtiene el sustento de ella. En ese momento comienza a surgir la especialización que llevará a las poblaciones. Pero lo primero, la célula, fue la familia.

 La familia original podemos entenderla como una relación estable entre hombres y mujeres que para los occidentales acabará siendo entre un hombre y una mujer y sus hijos. Cada uno con un rol bien definido. Esta célula social se ha mantenido durante siglos. No es perfecta. Pero aun con infidelidades y malos tratos, los padres han mantenido y educado a sus hijos y las propias convenciones sociales defendían esta institución.

 Durante el siglo XX y, sobre todo, en el XXI, el matrimonio ha cambiado.El divorcio y un feminismo que considera a la familia y a la maternidad como un enemigos de la igualdad. han modificado esta institución. Los hijos, cuando los hay, están menos apegados a sus progenitores. Los dirigentes defienden que es el Estado, y no los padres, el que debe educar, no sólo enseñar, a los hijos. El papel de los padres pasa a ser el de mantenedores de los hijos. No sólo eso, algunos de los dirigentes propagan la falacia de que una persona no ha elegido a sus padres ni a sus hermanos. Que, al ser de su elección, sus amistades son su verdadera familia. Añadimos a ello un Estado se dedica a tipificar la familia, estableciendo hasta treinta y un tipos familiares. La conclusión es que estamos volviendo al clan.

 No significa esto que sea bueno o malo. Cada uno decidirá. Pero hay que admitir que la célula de la sociedad está cambiando. Una de las consecuencias es la baja natalidad. Y se anuncian cambios para el futuro, como pocos jóvenes manteniendo a muchos ancianos, e incluso se habla del suicidio demográfico de las naciones.

 De forma que no les quepa duda,;de cómo evolucione la familia dependerá el nuevo orden de una nación y, de ello, el orden mundial.

.  

25 diciembre 2025

UNA BUENA NOTICIA

 Una buena noticia.

 

Edwards. El Debate.25 de diciembre de 2025

Me he leído el 23 de diciembre los titulares de cuatro diarios sin encontrar nada parecido a una información que pueda catalogarse unánimemente como una buena noticia. Lo que a unos le parece bien a otros no tanto.

 Quizás somos un mundo infeliz, es posible que sus habitantes queramos que sea así. Puede ser que queriendo ser felices hagamos de los demás unos infelices. Puede ser por muchas razones. Pero no hay una buena noticia. Debemos admitir que somos incapaces de regalarnos una. Es nuestro sino.

 Hoy podría ser el origen de una buena noticia que muchos considerarían así y a otros les resultara indiferente. Hace ya más de dos milenios que Dios se hizo hombre y nació entre nosotros. Una buena noticia, opinable como todas, es que Dios sigue entre nosotros.

 A poco que estudiemos la historia podemos tener la sensación de que Dios nos ha abandonado u olvidado. Podemos incluso echarle en cara que haya permitido que los tiranos hayan abusado de sus pueblos o sigan haciéndolo. Podemos pensar que ha permanecido impasible ante nuestra incompetencia para gobernarnos con justicia.

 Sin embargo creo que Dios demuestra su existencia en cada uno de nosotros, en la voluntad que ponemos en sacar adelante a los nuestros. En nuestras ganas de reunirnos. En el hecho de que intentemos hacer comunión cada Nochevieja. Vive Dios en cada abrazo a nuestros hijos y cada vez que nos esmeramos en hacer realidad un deseo. Vive Dios cuando se reúnen los amigos y debaten. Y vive Dios cuando una agría discusión termina en un apretón de manos.

 Somos nosotros los que hacemos que Dios viva en este mundo, celebremos o no la Navidad. Es cada uno el que demuestra su existencia con su voluntad de vivir y de hacer que otros vivan, cuando uno desea educarse y educar y, en definitiva, cuando uno quiere mejorarse y mejorar.

 Nadie es noticia, pero la buena noticia es, en realidad, que todavía deseamos leer una.    

11 diciembre 2025

EL MEJOR REGALO

 Nos convoca este jueves nuestra amiga Tracy desde su blog Tracycorrecaminos en el que nos hace un reto singular: describir lo que nos gustaría que nos regalaran, de un valor infinito, pero que tenga un coste cero. Esto es lo que se me ha ocurrido.

El mejor regalo.

 


Era un señor muy viejo y con muchos años. De carácter huraño. Vivía con su familia y tenía la sensación de ser un florero. Sentado frente al televisor, veía un programa tras otro  sin comentarlos, sin modificar el volumen y sus familiares se atreverían a decir que casi sin enterarse. Su mal humor lo mantenía alejado de todos. No se sabía el motivo, tampoco tenía mucha importancia, nadie de la familia hablaba al anciano y el viejo no hablaba a nadie. Cualquiera de su familia habría dicho que no estaba bien de la cabeza o que estaba amargado.. Nadie se refería a él por su nombre, todos le llamaban “el abuelo”.

 Cualquiera de la familia no, había uno de los hermanos que “nació mal”. El resto de la familia evitaba las referencias, lo menos opaco era hablar de él como el niño con el síndrome, pero no era lo normal., que era referirse a él como “el pobre...” y añadir algo más, así podía ser el “pobre hermano”, “el pobre niño” y cuando exasperaba en su simplicidad el “pobre tonto”.

 No sentía la familia ganas de celebrar nada. El eterno enfado del abuelo y la simpleza del pobre exigían mucho tiempo y esfuerzos adicionales a los de una casa normal. No había un ambiente de tensión, pero la tristeza era palpable. Era el cumpleaños del abuelo y la efeméride estaba pasando casi ignorada por todos, recordarle que cumplía un año más podía desencadenar un gran disgusto. Sin decir nada, al caer la noche, le fueron dejando los regalos: una bufanda, un jersey, una camisa y unos pañuelos. Como siempre, los miró sin emoción.

 Repentinamente, el pobre comenzó a caminar torpemente hacia el abuelo, ningún miembro de la familia intentó impedir que se acercase al anciano y, para asombro de todos, abrazó al abuelo y le dio un beso. Era el primer beso que daba, padres y hermanos no podían contener la emoción. El abuelo después de mucho tiempo sonrió y por primera vez  en muchos años habló:

  — Ha sido el mejor regalo.

  Y abrazó a su nieto.

Foto de Uppers.es

Todos los regalos los podéis encontrar aquí


14 noviembre 2025

EL CUENTO DE LA CASA

 

Nos reta José Antonio (JascNet) este mes en el “Vadereto” de su blog "Un acervo de cuentos" con una historia de terror clásico en la que tiene que contemplar la presencia de uno de los monstruos de literatura o de cine.. Para mi propuesta me he inclinado por el personaje, por así llamarlo, de la casa encantada, en cuanto al terror del relato lo dejo a la opinión del lector....



El cuento de la casa..

    La verdad es que el efecto de la noticia fue el mismo que si nos hubiesen comunicado a toda la familia que nos había tocado la lotería. Nos habíamos trasladado por razones de trabajo a una nueva ciudad, significaba el cambio más ingresos, más responsabilidades y más prestigio, pero exigía de una casa adecuada con el cargo en la que se tendría que recibir a algunos representantes a comidas y cenas de trabajo. Habíamos estado buscando esa residencia durante más de un mes, pero la escasez de la oferta inmobiliaria y los precios hacían imposible acceder a la vivienda. Repentinamente la empresa nos comunicó la disponibilidad de una auténtica mansión de su propiedad. Suponía un alquiler gratis, pero nos advertían que teníamos que cumplir algunas condiciones para habitarla. Por supuesto toda la familia acordó estudiar bien la oferta, nadie regala duros a cuatro pesetas, y discutirlo después. Pero la inclinación no manifestada de cada uno era aceptarla.

    El jefe de Recursos Humanos era un auténtico oficinista, todos los documentos relativos a la casa estaban ordenados pulcramente encima de su mesa, todos los papeles trataban el mismo asunto y sobre dos folios separados había dos plumas preparadas para la firma, una era para mi y otra para mi mujer. Tras saludarnos a todos y unos pocos minutos de charla intrascendental empezó a hablarnos del asunto:

     — Antes de que la casa perteneciera a la empresa fue propiedad de su fundadora y primera presidente, permaneció soltera y no tenía herederos, así que cedió su casa a la compañía. Nos puso algunas condiciones, no muchas, que se reflejan en el contrato que firmaremos si están de acuerdo. Son estrictas. Podrán leerlas en la documentación a firmar si quieren, pero antes, permitanme que se las resuma.:La casa debe conservarse como está, el mobiliario no puede ser cambiado y debe permanecer donde está. Pueden colocar sus retratos o fotografías familiares, pero sin retirar ninguno de los retratos que ya están expuestos. La mismas condiciones se le aplicarán a los adornos y figuras de la casa, pueden ustedes hacer uso de sus pertenencias, pero no pueden alterar la supuesta armonía de la vivienda. Cualquier reparación que sea necesaria nos la comunicarán, si es una avería fortuita los gastos corren de nuestra cuenta si lo rompen ustedes les advierto que lo pagarán...bastante caro. No se asusten esto se debe a que las pinturas y todo lo que adorna la casa es original y de la mejor calidad. Por supuesto debo avisarles que cualquier reforma en el interior o exterior que quieran hacer necesitará del beneplácito de esta empresa y les anticipo que la respuesta será no.

    Procedimos a leer los documentos de alquiler, no había letra pequeña y se reflejaba en ellos todo lo que el jefe de Recursos Humanos nos había dicho en un lenguaje más rimbombante, técnico y ampuloso, de ese que se utiliza para que los notarios den fe de los contratos. Nos dio el tiempo que necesitáramos para pensarlo, pero no fue mucho, lo firmamos con la alegría de disponer una casa grande, bonita, bien amueblada y un trabajo bien remunerado.

***

    La entrada de la casa era grande, acogedora y un tanto recargada, de un estilo modernista en el que había multitud de piezas que adornaban armoniosamente todas las estancias y hacía que la mansión fuese más museo que hogar. Menos mal que nuestros hijos tenían ya una edad de no romper cosas. La entrada daba paso a la cocina, grande y espaciosa en la que podríamos cocinar cómodamente y que era como un anacronismo dentro de la casa, estaba equipada con el material más moderno y completo, las instrucciones de cualquier electrodoméstico se encontraban a mano. Una escalera conducía al piso superior con tres dormitorios y una habitación adicional, que por su disposición podía emplearse como despacho o cuarto para los invitados. Los dormitorios estaban bien identificados como cuál debería ser el de matrimonio y cuáles los individuales. Dos servicios en la planta superior y uno en la planta baja permitirían no tener que hacer colas para asearse. La entrada daba acceso también a un gran salón igualmente recargado con un gusto exquisito que era dominado por el gran retrato de una dama. No se podría concretar su edad ni su ánimo, su rostro era sereno y una expresión indeterminada que uno podía interpretar libremente como melancólica o alegre, joven o madura, su mirada parecía controlar toda esa estancia en la que dominaba el lujo. Por último quedaba en la planta baja una pequeña habitación habilitada como sala de lectura, con gran cantidad de volúmenes en sus estanterías. Para mi mujer y para mí era un pequeño paraíso, coincidíamos en gusto con la dueña, nos gustaba leer y que todos nuestros libros estuviesen en la misma estancia.

Alfred Kingsley Lawrence. Retrato de una dama en Pince Nez (1919)

Entre todos los libros había uno que sobresalía de la perfecta alineación de los que había. Era un libro de poesías con un título que parecía darnos la bienvenida: 

MI CASA ES LA VUESTRA

 ***

    Pasamos nuestro primer mes felices con la novedad, no podíamos creer nuestra suerte , los días pasaron con rapidez y ajustándonos a nuestra nueva realidad descubríamos los pequeños detalles que nos regalaba la casa, había muchos cuadros y fotografías enmarcados, una de las paredes de la entrada destacaba por estar ocupada de fotografías de  familias, nos llamó la atención la pulcritud de la casa no había apenas polvo cuando nos instalamos y, no había necesidad de dedicar mucho tiempo a la limpieza.

    Al final del primer mes nos dimos cuenta de que si habíamos dejado algo descolocado pasado un momento el objeto aparecía en su sitio. Nuestros hijos se quejaron de la costumbre que habíamos adquirido de dejarles preparadas las tareas pendientes.... pero era algo que no habíamos hecho nunca. También bromearon de que la dama del cuadro les miraba con una expresión de reproche cuando no habían estudiado, nos hizo gracia, ya que su expresión podría ser interpretada como uno quisiera.

  Las dudas aumentaron cuando fuimos a comprar los ingredientes para la primera comida de representación que teníamos que afrontar. Mi mujer había pensado cocinar su especialidad, preparar un tartar de salmón y un estofado de rabo de toro. Antes de salir de compras encontramos en la mesa de la cocina una lista de ingredientes con la receta de una sopa de cebolla acompañada de codillo como plato principal. Incluía vinos y quesos para el aperitivo. Estaba escrito con una letra pulcra , esmerada y elegante, con letras redondeadas y adornadas las mayúsculas con exquisitos trazos. Pese a lo atractivo de la nota no le hicimos mucho caso e hicimos la compra que teníamos prevista. Guardamos todo en la nevera y la despensa a la espera de prepararlo el día siguiente.  Nuestros hijos se quejaron de que hacía ya dos semanas que el wifi se desconectaba y la cobertura de los teléfonos se perdía exactamente a las nueve y media de la tarde, lo habíamos comprobado y no sabíamos porqué pasaba, ya que los técnicos que lo revisaban constataron que todo estaba bien y en orden. Fuimos a leer, como todos los días, en mi silla de lectura había un ejemplar del libro que estaba leyendo, pero estaba abierto por una página cuyo primer texto era:

OBEDECED A LOS QUE OS QUIEREN

    Al día siguiente fuimos a preparar la comida, el salmón estaba lleno de gusanos y el rabo de toro se había enmohecido. En realidad todo lo que no coincidía con la nota escrita se había echado a perder. Tuvimos que comprar deprisa y corriendo lo indicado en la nota, ahora creo que no fue una casualidad que todo estuviese listo en las tiendas empaquetado ya en las cantidades necesarias.

    La cena fue un éxito, la pareja que había venido a visitarnos nos dijo que la cena les había parecido muy original y entre toda la charla intrascendental quedó claro que ella odiaba el salmón y que él disfrutaba del codillo asado como lo habíamos hecho. 

***

    Nos habíamos dado cuenta de que la casa controlaba nuestra vida. Exigíamos nuestra independencia cambiando las cosas de sitio, movíamos los muebles e incluso llegamos a colgar algunos cuadros y retratos, todo volvía a su sitio y los retratos se caían, menos uno de nuestra familia que apareció en la pared de la entrada. Tras una semana de tira y afloja y apreciando una mirada de resignación en el retrato de la dama me decidí a quitarlo de su sitio, me dirigí hacia él y cuando iba a asirlo para descolgarlo algo parecido a un empujón continuo y sin violencia me rechazó hasta la entrada. Allí había una hoja escrita con mayúsculas con un mensaje escueto y claro: 

FUERA DE AQUÍ

     En la puerta de la casa estaba nuestro equipaje también había una tienda de campaña de mis hijos montada, así podríamos pasarla noche, era muy tarde y hacía muy mal tiempo. Empezó a llover y el frío calaba en nuestros huesos, la lluvia aumentaba y mis hijos lo estaban pasando mal. Tras dos horas de oír sólo la lluvia, mi mujer rompió el silencio:

    — ¿Por qué? — preguntó.
    — ¿Que quieres decir? Por favor explícate. — Le repliqué.
    — ¿Que porqué estamos aquí? La casa no nos ha hecho nada malo, si acaso nos ha ayudado y nos ha facilitado mucho las cosas.
    —   ¡Pero nos controla! — le rebatí.
    — Yo estoy bien — dijo el mayor de mis hijos.
    — Y yo estoy estudiando más — intervino el menor.

     Volvimos a la casa, en el gran salón la chimenea crepitaba con alegría con una llama que nos daba de nuevo la bienvenida. Me pareció apreciar en la dama del retrato una mirada de triunfo... pero era tan relativo.

     La casa cuida de nosotros y ahora la obedecemos, nos dice con sutileza todo lo que tenemos que hacer y como hay que comportarse. He ascendido en la empresa y nuestra familia tiene éxito en todos los sentidos. Cualquiera diríamos que somos felices..

     Pero a mí me gustaría tener alguna vez la oportunidad de equivocarme.