12 julio 2026

CON DOS CAMAS VACÍAS

Con dos camas vacías


En el año 2002 María Jiménez puso en el mercado esta versión de la canción de Joaquín Sabina, una más del álbum “Donde más duele”, que llevaba el añadido de “María Jiménez canta por Sabina”, es un compendio de canciones compuestas y cantadas por Joaquín Sabina en “19 días y 500 noches”  y “Dímelo en la calle”, la canción pertenece a éste último álbum, en el que lleva el nombre de “Camas vacías”. Si Sabina lo canta con aires de mariachi, María Jiménez lo canta con el jolgorio típico del cante andaluz, aunque es una canción triste. Hay que admitir que es una copia, pero con personalidad. Baste decir que, cuando estuve en Macedonia del Norte de misión, me pidieron dos copias del CD.


Como ya he dicho, es una canción triste que narra un desamor que acaba en ruptura, parece que por aburrimiento. Lleva esa carga dual de nostalgia y despecho, más hacia uno mismo que hacia la otra parte. Como el que no quiere la cosa, traslada muchas dudas a otras situaciones que se dan en la vida, sobre todo cuando dice eso de “lo que pudo haber sido, lo que nunca será”.

En lo personal es una canción que oigo cuando estoy solo y tengo ganas de una evocación. Pues esa frase me hizo recordar al aborto espontáneo del que iba a ser nuestro tercer hijo. Fue algo repentino tras un retraso de mi mujer, me comentó que la hemorragia no había sido normal y la ginecóloga lo confirmó. No tuvimos tiempo de hacernos la ilusión de que iba a venir uno más a la familia, repentinamente se nos había ido. La extraña sensación de decepción sin ilusión previa me llevó a pensar en lo que pudo haber sido y nunca será. Surgen después otras tribulaciones como la de dónde estará el alma de ese concebido no nacido, un alma al que le quedaba mucho por aprender y que ahora puede sentirse perdida. Y las camas vacías me hacen pensar en una cuna, también vacía, abandonada por una criatura a la que nunca se le llegó a querer pero si a echar de menos.

Las canciones de amor cada vez son más tristes, pero no tanto como las canciones para una cuna vacía.

1 comentario:

efurom1 dijo...

No puedo decir que conocí en su momento a Sabina. Pero sí puedo hablar del recuerdo que tengo de él: yo era un pipiolo de 17 años recién aterrizado en Granada y estaba en el primer curso de Filosofía y Letras, en la calle Puentezuelas. El ambiente era movidito, con asambleas de estudiantes un día sí y otro no. Recuerdo cómo llegaba a esas asambleas Joaquín con su "novia" inglesa medio hippy, saludando y derrochando simpatía, dejando boquiabiertos a los cuatro provincianos recién llegados.
Luego he intentado seguir sus canciones, Creo que el último LP suyo que compré fue el de Hotel dulce Hotel.
Luego, por las circunstancias de la vida, no lo he podido seguir más que esporádicamente. Algunas de sus canciones, de sus declaraciones y de su "postureo" dejaron de hacerme gracia, sobre todo lo relativo a las drogas.
Sí, la canción es triste. y también lo que cuentas de tu recuerdo personal. Me parece bien que cuentes hoy esto porque en las redes hay una tendencia al jajá y al jijí que ya cansa...
Saludos,