Hace cierta gracia, amarga, ver en la pantalla una imagen reducida anunciando “Acción de Gobierno” mientras en la pantalla principal se visualizan las labores de recogida de los trenes siniestrados en Urda. ¿Casualidad? No sé, a veces pasan estas cosas. Óscar Puente ha dimitido y el Gobierno se ha quedado sin su macarra. Aunque creo que no me puedo quejar, por fin ha pasado algo. Dejo a juicio de cada uno la contundencia y la prontitud de las medidas tomadas por el Gobierno y el principal de sus partidos.
Salvando las distancias. En 1921, el Desastre de Annual destapó la situación caótica en que se encontraban el Ejército y la España de la época. El siniestro de Urda viene a dejar en evidencia una gestión desastrosa. Hay cosas elementales. Un accidente se produce cuando hay una acumulación de incidentes y circunstancias. Cuanto más favorables sean las circunstancias y menor el número de incidentes, menos probabilidades habrá de emergencias y, por ello, de accidentes.
En Adif y Renfe se han ido acumulando incidencias y empeorando las circunstancias. De ahí el aumento de accidentes y que hayan habido dos siniestros. Los incidentes traen consigo inconvenientes, como los retrasos. Los siniestros implican lo irreparable de la muerte. No ha habido acción de Gobierno tangible para reducir incidencias o mejorar las circunstancias. No pueden tachar en este ámbito el cuadro de la tarea “Cumpliendo” que acompaña en muchas de las comparecencias del Presidente del Gobierno.
Como ya hemos indicado, los siniestros de Urda y Adamuz han dejado en evidencia la situación de las infraestructuras ferroviarias. Los baches y socavones de las carreteras hacen lo mismo con las infraestructuras correspondientes. Resulta de ello que la mala situación del ferrocarril es extrapolable a todo el ministerio que tiene el largo nombre de “Transportes y Movilidad Sostenible”, casi no transporta, se mueve poco y no está sostenido ni mantenido. Mucha palabrería, mucho X, Instagram y TicToc. Ha ello se ha limitado la “Acción de Gobierno”.
A ello podríamos añadir la inacción y poca efectividad del Ministerio de la Vivienda y Agenda Urbana en lo que se refiere a solucionar el problema de la vivienda; la inefecacia y permisividad de Interior en los casos de Ceuta, este ampliable a Defensa, y a la acampada de Sol; la penosa gestión del Ministerio Para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ante el apagón y las oleadas de incendios. Todo ello nos puede llevar a la conclusión de que la situación del Estado es extrapolable a la situación ferroviaria.
El Gobierno se ha visto superado por todas las crisis, demostrando su incapacidad para prevenirlas y mitigarlas. Nos guste o no, su acción se ha limitado a la ingeniería social, a sentenciar lo que debe ser justo o injusto, nunca ha predicado con el ejemplo y ha aumentado todas las brechas y enfrentamientos. La acción de Gobierno ha sido un continuo trágala para los gobernados.














