La Defensa Europea (2)
Ya saben que el programa FCAS se ha cancelado. Francia y Alemania no se ponen de acuerdo y España no ha tenido mucho que decir. Ahora buscan participar en la construcción de otro avión en el que tendrán una posición más discreta. Como siempre, ha habido dos claves para no ponerse de acuerdo: quién manda y qué quiero.
Las discusiones por el liderazgo entre Dassault y Airbus no han llegado a buen término. Cada empresa pretendía adquirir el máximo desarrollo tecnológico y ceder lo menos, hasta ahí lo lógico. Ahora se han quedado sin ninguno, les queda el consuelo de no haber cedido nada. Hoy los gigantes de la aeronáutica son un poco más pequeños. Alemania, Francia y España se han quedado, de momento, sin avión de quinta generación. Se quedan con una flota que irá envejeciendo para ser sustituida por un avión que ya será de sexta generación. El de quinta vendrá demasiado tarde.
Las dicusiones por el qué quiero entre Francia y Alemania, España no parece tener voto, también han naufragado. Francia quería desarrollar un avión capaz de aterrizar en un portaviones, Alemania no veía la necesidad. Francia daba más protagonista al avión de nueva generación, mientras que Alemania se lo daba a la nube de combate. Se encontraban ambos países pagando por algo que no querían; debieron pensar.
La industria europea se encuentra en estos casos en una clara desventaja. Basta seguir el ejemplo del Eurofigther. El prototipo del Eurofigther, que se llamó EADS, estuvo listo en la mitad de la década de los 80; unos diez años de diferencia con el F-18 y el F-16. En la década de los 90, con la caída del muro de Berlín, el programa (ya con el nombre de EFA) estuvo a punto de desaparecer. La discusión clave era el qué querían los países participantes y la protagonizaron el Reino Unido y Alemania. Salió un programa menos ambicioso con el nombre de EF2000. A finales de esta década el programa tenía ya varios prototipos pero estaba claro que no entraría en producción en el año 2000, mutó su nombre a Eurofighter. En 2003 comenzó su producción en serie, unos veinte años más tarde que el F-18. Unos años más tarde que el F-22 Raptor (ya de quinta generación) y con los prototipos del F-35 ya desarrollándose. Es lógico que la cartera de pedidos se limitara poco más que a la de los países productores.
Algo parecido ocurrió con el Airbus A-400, un programa de avión de transporte que se suponía iba a ser breve ya que la tecnología necesaria estaba desarrollada. En teoría, España recibiría su primer avión en el año 2013 dado que había habido algunos retrasos. La realidad nos dice que se recibió el primero en el año 2017. El A400 salió tarde al mercado y su cartera de pedidos es muy exigua.
Tanto el Eurofigther como el A400, resultan muy caros. Es necesario crear una cadena de montaje, la producción del avión se hace en las industrias de los países participantes. El montaje de un avión lleva unos tres años. Las necesidades europeas no son muchas. De esta forma la industria europea se encuentra con una cartera de pedidos reducida de un producto más bien caro, aunque competitivo, que sale tarde al mercado.
Un tercer ejemplo, el Euromale, el dron europeo en el que participan Alemania, Francia, Italia y España. En este programa no hubo tanta discusión por el liderazgo como por el qué producto queremos. El resultado va a ser el equivalente a un MQ-9 Reaper (Predator B en España) que entrará a producirse en serie unos quince años más tarde que este modelo. Habrá unos cientos de predator volando cuando empiece a volar el primer euromale, si la producción llega a cincuenta será un éxito.
La industria de defensa europea, en lo que se refiere a aeronáutica, aunque de calidad, va por detrás y cada vez tiene menos oportunidades para colocar sus productos. No hay una empresa lo suficientemente fuerte para desarrollar, por si sola, el programa necesario. Pero además se encuentra con el problema de que los usuarios que se unen no se llegan a poner de acuerdo en las características del producto que quieren. Así es muy difícil que las cosas funcionen en la defensa de Europa.