11 septiembre 2026

LA CONVERSACIÓN MARCIANA

La conversación marciana.

Fotograma de Viaje a la Luna, George Meliés, 1902.

Hecha la emisión de su sorpresa en la superficie marciana, John se encontró con un hombre más bien menudo. Llevaba una gruesa pelliza y un gorro que le cubría, ambos de color oscuro e indefinible. La imagen de ambos resultaba contradictoria, uno con traje espacial claro y el otro cubierto de la forma más normal.

— Perdone, señor astronauta — dijo el dependiente — me he tenido que ausentar a hacer una necesidad... ¿Quiere comprar algo?

— A estos precios, no.

— Parece que usted no sabe cómo han subido los precios allá abajo. Le recomiendo que se prepare para cuando regrese a la Tierra. Entonces sabrá lo que son precios altos.

— Usted, ¿qué hace aquí?

— ¿Es que no lo ve? Yo podría preguntarle lo mismo.

— Yo he venido comandando la misión espacial Ares V.

— Y yo he venido huyendo de la miseria.

— ¿Y no podría haber ido a algún lugar de la Tierra?

— De donde yo vengo ya va mucha gente, de cualquier manera. Incluso llegan a asaltar ciudades. Mis autoridades me tratan como si yo tuviera la culpa.

— Pues sí que han cambiado las cosas en dos años.

— Lo que he tardado en darme cuenta de que, hasta que lleguen a pagarme las pensiones, antes tengo que mantenerlos yo. Y yo que me creí ese cuento... mi pensión me la he pagado yo.

— Pero podría encontrar algún lugar en su ciudad.

— ¿Sabe usted, señor astronauta, lo que cuesta un alquiler? Marte es bastante más barato para vivir.

— Pero en un lugar tan inhóspito.

— ¿Inhóspito? Mire, señor astronauta, de donde vengo no puedes dar una vuelta por un parque sin ver una reyerta, alguien que te intente robar, otro que te intente vender droga o uno drogado a punto de morirse. El único lugar seguro sería una casa que no tengo.

— ¿Y cómo vive aquí?

— Tan mal como allá abajo, pero sin preocupaciones.

— Pero bueno, eso será porque vivía en un mal sitio.

— Mi país es de los mejores; si hubiese uno mejor, no me habría venido a Marte. En la Tierra ya no hay mucho dónde elegir.

— Hombre, yo vivo muy bien.

— Eso se cree... ¿Y por eso ha venido a Marte?

— No intente liarme.

— Ni usted consolarme. Si le digo cómo veo las cosas, dígame en qué me equivoco, pero no que me aguante. Eso ya lo dice el que manda en mi país. Y añade que lo llevemos lo mejor posible porque tendremos que acostumbrarnos.

— Y por eso ¿sólo se le ocurre poner un tenderete en Marte?

— No tenía otra cosa mejor que hacer. Tampoco es que tuviera muchas opciones; el emprendimiento en Marte no da para mucho. ¿Sabe? Señor astronauta, para ser mi primer cliente, habla demasiado y regatea poco.

— No tengo dinero.

— Pues ya sabe de mi situación.

— Así no vamos a ningún lado.

— Pues vuelva por donde ha venido, que aquí estaba yo antes.

10 septiembre 2026

EL CUENTO DEL EXPLORADOR DE MARTE


Nos convoca esta semana nuestro amigo Ibso que, desde su blog “Camino a utopía”, propone un reto al que ha denominado “El objeto, la idea o el sentimiento que no debería existir” y nos invita a escribir un relato de unas 350 palabras desarrollando la idea de algo habitual que no debería sorprendernos, pero que está fuera de lugar, este algo puede ser un objeto, un pensamiento o un sentimiento. Soy un aficionado a los OOPART (Out Of Place Artifact - Artefacto fuera de lugar) así que me gustó la idea de este reto en el que intento juntar a los tres (objeto, pensamiento y sentimiento), no sé si lo lograré, en...  

El cuento del explorador de Marte.

John W. Mortimer era el comandante de la misión Ares V. Estaba bajando la escala del módulo de posado Amstromg para ser el primer humano en pisar la superficie marciana. Sus compañeros Neville Williamson Jr. Y Mary Stonerock permanecían en el módulo comprobando las comunicaciones. Otros dos tripulantes permanecían en órbita, monitorizando la superficie del planeta. Por cuestiones de rango, John pasaría a la historia como protagonista; Neville y Mary serían secundarios, y los otros dos astronautas completamente anónimos.

Comenzó su paseo hacia una pequeña elevación. Al pasarla sería posible comprobar la calidad y la eficacia de las comunicaciones. El suelo era rocoso, como indicaban todas las fotografías tomadas, y el paisaje tenía un aspecto que él consideraba rojizo, más por costumbre que por percepción. Desde luego, el cielo no era azul y el sol brillaba sin alegría. Se sentía cómodo a pesar de ir embutido en el traje espacial con una escafandra de tres viseras. No le costaba mucho trabajo andar y llegó al promontorio antes de los esperado y sin hacer un gran esfuerzo.

Pasado éste y frente a él, colocado en una sombra, distinguió un tenderete consistente en una sábana extendida, casi sin arrugas. Sobre ella había varias franelas de diferentes equipos y selecciones de fútbol, todas de la última temporada. Había otra sección, también de camisetas, que tenían impresas frases como “Recuerdo de Marte” o “Pasé por Marte y me acordé de tí”; había además una nota que informaba de la posibilidad de encargar el color deseado.

John se sintió primero un poco descolocado; su primera intención fue buscar a la persona que atendía ese tinglado; era una tontería hacerlo. Luego se fue indignando paulatinamente. No era para menos: dos años de viaje, ocho horas al día peladeando para mantener el corazón sano, más de setecientos días comiendo comida en pasta entubada y agua en pajita, ser el primer hombre en Marte para encontrar al final esto... Era realmente intolerable.

Decidió llamar a sus compañeros e informarlos:

— ¡Hey!, Neville, Mary... ¡Nos han mandado a Marte sin un pavo!... ¡Y aquí todo es carísimo!

Fotograma de "Viaje a la Luna" de George Melies, 1905

Mas cosas fuera de lugar aquí


09 septiembre 2026

LEY DE NIETOS

Ley de nietos.

Emigrantes, Ventura Álvarez Sala, 1908, Colección Museo del Prado.

La ley de nietos está trayendo cola. Tanta cola que hasta se ha negado el derecho de voto a un ciudadano. La llamada Ley de nietos incluye ya a bisnietos y tataranietos, ya que los hijos que quisiesen mantuvieron la nacionalidad española. Viene como una aplicación de la ley de Memoria Democrática que propone nacionalizar a los hijos de los refugiados o exiliados por motivo del franquismo. Pero también sobrepasa el exilio al incluir los motivos económicos, que es añadir a los que emigraron a aquellas tierras y que echaron raíces allí. Para ellos de España quedan recuerdos y antepasados pero  no arraigo.

Pero este cambio de parecer, uno más, no está avalado por la ley, sino por una disposición que se ha aprobado en el ministerio de exteriores, inventada por la hermana del ministro Oscar Puente. Parece que hay un poco de tejemaneje.

Guste o no, la aplicación de la ley de nietos implica una manipulación del censo electoral. Harían bien los partidos en preocuparse de cómo les afecta esta manipulación y lo han hecho. Nadie da puntada sin hilo.

Pero trasciende de todo ello una política del sanchismo: internacionalizar a España. Hacer de España un país de acogida de emigrantes legales e ilegales y, a la vez, hacer españoles fuera de España. Podríamos decir que los ciudadanos del mundo viven en España a la vez que los españoles son ciudadanos del mundo.

No tengo claro si esta política tiene más que ver con una intención de obtener un voto ignorante de lo que hay o de intentar hacer de España una sociedad internacional y más diversa fruto de una visión de la Internacional Socialista. Los sanchistas nos están dando la tabarra de sobra con la diversidad y el multiculturalismo.

Y perdónenme lo del voto ignorante, creo que lo es como lo sería si a mí, empadronado en Madrid, me invitasen a votar por el alcalde de Buenos Aires (o de Mondoñedo sin ir más lejos) o el presidente de México. Por mucho que lea las noticias nunca tendré una idea real y propia de la realidad de México y, mucho menos, de las particularidades que pueda haber en Buenos Aires o Mondoñedo. Pero esa oportunidad se le da a gente que ya no tiene ningún arraigo con España y que alguien de su familia en su momento ponderó más beneficioso tener una nacionalidad diferente a la española.

Hubo exiliados que volvieron con el franquismo, el general Rojo por ejemplo, aunque no fueron mayoría. Hubo otros que pudieron volver tras la muerte de Franco, como el señor Tarradellas. Y creo, aunque no podría demostrarlo, que durante el franquismo hubo más emigrantes que exiliados. Los unos se fueron obligados por la política y los otros por el hambre, injusto en ambos casos.

Pero me inclino más por la idea internacionalista del sanchismo, muchos españoles fuera y muchos extranjeros dentro. 

08 septiembre 2026

UN FRACASO COLECTIVO

Un fracaso colectivo.


Hoy en todos los diarios comparten titulares junto a la invasión de Ceuta y sus consecuencias otro fracaso que nos deja en evidencia: el hundimiento de los resultados en el informe PISA.

Los titulares son muy parecidos, aunque cada medio arrima el ascua a su línea editorial:
ABC: El nivel educativo en España toca fondo con el mayor desplome de la historia en el informe PISA.
La Razón: PISA certifica el descalabro del sistema educativo español: los alumnos pierden el equivalente a dos cursos en una década.
El Debate: PISA retrata el batacazo educativo de la era Sánchez al dejar a España en su peor resultado histórico.
El Mundo: Desastre educativo en España, con el peor resultado de su historia en el informe PISA : hasta dos cursos escolares de retraso respecto a Reino Unido.
El País: Los alumnos españoles se hunden en matemáticas y lectura en el Informe PISA y obtienen el peor resultado de su historia.
Sobre el titular sólo vienen a cambiar el calificativo: desplome, descalabro, batacazo, desastre o hundimiento.

La primera explicación se contempla en tres páginas de opinión:

En la tercera de ABC, Carlos Goñi nos explica en un artículo titulado “Educar o edulcorar” que los profesores con la pérdida de autoridad y el impacto de las pantallas sólo pueden edulcorar antes que educar.

En El Mundo, Ángel Díaz nos dice que “El informe PISA no es perfecto... ni puede serlo”. En la cabecera nos dice que el repetir curso valora muy negativamente, el resto es para suscriptores.

En El País, la Editorial nos habla de un “Descalabro educativo” y viene a concluir que nuestro futuro está muy negro. ¡Vaya descubrimiento! Como si no llevara años diciéndose.

Como siempre, es un problema complejo y difícil de sintetizar. Aunque se podrían señalar los tres pilares de la educación: alumnos, padres y colegios (o escuelas, como prefieran).

Los alumnos están desmotivados y sin una idea clara de su futuro. No saben para qué estudian porque no saben qué quieren ser. Y su enfoque está más hacia el presente, a lo que van a hacer fuera del colegio. Por otra parte, tienden a seguir dos planes de estudios, el que les marca el colegio y el que establecen los padres que se preocupan algo. Pero ellos están a lo que están, su último juego y compartir sus peripecias con sus amigos, igual de desmotivados todos. Si hay alguno que lo está, es el raro. También son pasto de la cultura del mínimo esfuerzo, o del ningún esfuerzo. Como se lo dan hecho, ya sea por ley o por no decepcionarlos. Establecer por ley que no se repita curso no garantiza que no haya fracaso escolar, sólo ajusta uno de los parámetros. Podemos decir que a los alumnos se les forma para vivir en el mundo ficticio que nos gustaría que fuese, pero no en el mundo real.

Los padres se han creído parte del discurso de la tonta que dijo que "los niños no son de sus padres” y de Peces Barba cuando declaró que “la educación era cosa del Estado”. Los padres son una parte fundamental de la educación, que es preparar a los futuros adultos para que se desenvuelvan solos en el mundo. No confundamos la educación con la enseñanza. Los padres se encuentran muchas veces haciendo el papel de abuelos y dan a sus hijos todos los caprichos, hacen también el papel de amigos siendo comprensivos y empáticos con ellos, pero se olvidan de su papel de guías. Cuando un profesor habla con ellos su reacción es defensiva y le culpan de los problemas de sus hijos, con toda la buena intención del mundo se niegan a participar o se equivocan en la formación de sus vástagos. Cuando no hacen un plan de estudios paralelo en el que se atreven a decir a los profesores lo que hay que enseñar o no a sus hijos, si dicen lo que deben estudiar o no (por ejemplo, la religión o la educación para la ciudadanía) en vez de hablar con ellos (los hijos) sobre el punto de vista que tiene la familia sobre esa materia. Los padres pierden así muchas ocasiones de participar en la educación de sus hijos y de relacionarse con ellos.

Los colegios siguen la norma que les marca el Estado y la autonomía; entre dos aguas, sus profesores también se encuentran con una falta de motivación propia y de los alumnos. Se les ha dado repentinamente el papel de educadores en el que ya no basta con enseñar unas materias, también a ser personas y ciudadanos sin la colaboración de los padres. Se encuentran en una situación en la que saben qué enseñar, pero no cómo y para qué enseñar. La guía del cómo es un tema que entra en el entorno del profesorado, pero la del para qué necesita de la colaboración de los padres.

Nos encontramos que la clave acaba siendo el “para qué”. Si el alumno no sabe qué quiere ser en el futuro, no sabe para qué estudiar. Si el profesor no ve las motivaciones del alumno, no sabe para qué enseñar. Si estamos cayendo en la cultura del mínimo esfuerzo y la alternativa que se ofrece es la cultura de la competición, ser mejor que el de al lado. Si nos olvidamos de la cultura del esfuerzo en todos los ámbitos, consistente en ser un poco mejor cada día. Y adoptamos como mal menor la conformidad; si, a fin de cuentas, los números encajan, aunque sepamos que chirrían.

No nos puede extrañar este resultado del informe PRISA. No es un problema de partidos políticos, en la educación los partidos son un problema, es un asunto social; si no nos ponemos todos de acuerdo, no se va a solucionar. En realidad, todos lo sabemos, nada va para adelante si se trabaja menos.

07 septiembre 2026

EL CUENTO DEL EXCESO

Nos convoca este septiembre nuestra amiga Lidia en el reto “escribir jugando”, en esta ocasión hay que escribir un texto de menos de cien palabras inspirado en la carta “Libélula del corazón” (Oráculo de la medicina del corazón) y en la runa isa. Resulta opcional hacer una referencia a la esencia flora de Bach: Agrimony.

Me he permitido enfocarme más en lo opcional, pero merece una explicación:

Consultado sobre la esencia flora de Bach Agrimony, la web que lo vende nos dice que es un “complemento alimentario a base de extracto de flores de agrimonia en alcohol de uva con volumen 27%” y que “tiene como potencial positivo ayudar a la gestión de tus emociones para abrirte y no esconder tus verdaderos sentimientos detrás de una fachada”. También nos indica que la posología es de dos gotas en medio vaso de agua cada cuatro horas.

También consultado en google sobre los efectos de la agrimonia nos recomienda su uso para la garganta o la voz y problemas digestivos, Y que entre las precauaciones hay que tener en cuenta que puede provocar estreñimiento.

Con todos estos datos se me ha ocurrido...

El cuento del exceso.

La chica joven a la que apodaban “libélula” tenía un cabello moreno y un aura indefinida en su cabeza que le hacía tomar las decisiones según la posición que mostrase la runa isa después de lanzar el dado.

También tenía, eso sí, un ánimo que contagiaba su entusiasmo. Para aumentarlo se bebió medio tarrito de esencia “flora de Bach: Agrimony” en vez de las dos gotas recomendadas. El 27% de alcohol de uva le dio mucha alegría, pero el exceso de agrimonia en su metabolismo le causó dos semanas de estreñimiento, origen de una profunda depresión.

¡Qué malo es pasarse!

(100 palabras sin el título, reconozco que la intruducción es muy larga) 




06 septiembre 2026

LOSING MY MIND

Losing my mind


Es una canción escrita por Stephen Sondheim en 1971 para el musical Follies, en 1988 fue adaptada por los Pet Shop Boys en el álbum Introspective. En 1989 Liza Minelli incluyó esta canción en su álbum Results, es casi la misma versión que la de los Pet Shop Boys pero con el cambio de cantante. No debió dar muchos problemas ya que la llegaron a cantar juntos. Puede ser cantada tanto por hombres como mujeres sin cambios en la letra, ya que describe la ofuscación de un enmarado. Más o menos dice así:

Sale el sol, pienso en ti The sun comes up, I think about you
La taza de café, pienso en ti The coffee cup, I think about you
Te quiero tanto, es como si estuviera perdiendo la cabeza I want you so, it's like I'm losing my mind

La mañana termina, pienso en ti The morning ends, I think about you
Hablo con amigos y pienso en ti. I talk to friends and think about you
¿Y saben que es como si estuviera perdiendo la cabeza? And do they know it's like I'm losing my mind

Toda la tarde haciendo cada pequeña tarea All afternoon doing every little chore
El pensamiento de ti se mantiene brillante The thought of you stays bright
A veces me paro en medio del suelo Sometimes I stand in the middle of the floor
Ni a la izquierda ni a la derecha Not going left, not going right

Atenúo las luces y pienso en ti I dim the lights and think about you
Pasar noches sin dormir para pensar en ti Spend sleepless nights to think about you
Dijiste que me amabas, o simplemente estabas siendo amable You said you loved me, or were you just being kind
¿O estoy perdiendo la cabeza? Or am I losing my mind

Toda la tarde haciendo cada pequeña tarea All afternoon doing every little chore
El pensamiento de ti se mantiene brillante The thought of you stays bright
A veces me paro en medio del suelo Sometimes I stand in the middle of the floor
Ni a la izquierda ni a la derecha Not going left, not going right

Atenúo las luces y pienso en ti I dim the lights and think about you
Pasar noches sin dormir para pensar en ti Spend sleepless nights to think about you
Dijiste que me amabas, o simplemente estabas siendo amable You said you loved me, or were you just being kind
¿O estoy perdiendo la cabeza? Or am I losing my mind

¿O estoy perdiendo? Or am I losing
perdiendo la cabeza Losing my mind

Dijiste que me amabas, o simplemente estabas siendo amable You said you loved me, or were you just being kind
¿O estoy perdiendo la cabeza? Or am I losing my mind

¿Estabas siendo amable? Were you just being kind
¿O estoy perdiendo la cabeza? Or am I losing my mind
perdiendo la cabeza Losing my mind
perdiendo la cabeza Losing my mind

Todos hemos vivido esta ofuscación que, como carcoma, nos ha invadido en todo lo que hacíamos. Es más propia de adolescentes, pero también los adultos tienen alguna que otra recaída. A mí me parece hasta sana si no se transforma en obsesión. Si es por el enamoramiento de un ser querido, mejor, siempre y cuando esa ofuscación-obsesión no se transforme en una especie de acoso. El enamorado tiene que ser capaz de entender que querer compartir la vida no significa ocuparla.

Pero vemos que hay otras ofuscaciones que también hacen perder la cabeza. Podemos comprobarlo en esos mandatarios que se mantienen en su trono sabiendo que todos sus esfuerzos se dedican a mantenerse. Vemos esa ofuscación en instituciones cuya única labor es autojustificarse para cobrar sus subvenciones. Comprobamos esa ofuscación al aferrarse a unas ideas irrealizables. Esas obsesiones que siempre serán juzgadas y que son necesarias para ir contra viento y marea para alcanzar una meta. En ocasiones nos mejoran y en otras nos hacen peores. Pero ese encabezonamiento no nos hace apreciar si somos o no mejores, nos impide comprobar y controlar nuestra evolución.

Los objetivos son tan diversos como las ideas, incluso están relacionados. Si queremos edificar el paraíso en la tierra, es necesario el poder; para llegar al poder es necesario el dinero, y por el dinero hay que vender el alma al diablo, que es traicionar los ideales. Pero la ofuscación nos hace justificarlo todo.

Y con tanta gente ofuscada, perdiendo la cabeza. No es de extrañar que el mundo esté perdiendo el norte.


05 septiembre 2026

NACIÓN

Nación.


Me encuentro hoy en El Mundo con un artículo que escribe Jorge Bustos que se titula “Todavía no sabe qué es una nación”. Se refiere a Pedro Sánchez y resulta llamativo para leer, pero resulta imposible porque es para suscriptores. Así que me quedo con las ganas de leerlo, pero el título de parece muy jugoso.

¿Podemos echar en cara a nuestro Presidente del Gobierno que no sepa lo que es una nación? ¿Lo sabe usted? ¿Se lo han enseñado? Se ha escrito y filosofado mucho sobre lo que es una nación. Y los escritores se meten en un laberinto entre naciones, estados, nacionalidades y países. No me detendré a explicar semejanzas y diferencias. A la hora de la verdad, y por resumirlo para todos los gustos, una nación es un lugar en el que todos pagan los impuestos que una autoridad decide o deja aplicar. Me imagino que este concepto es tan insatisfactorio para el lector como para mí.

Resultaría más fácil aproximarse al concepto de España como nación. Los artículos 1 y 2 de la Constitución intentan definir lo que es España, el artículo uno nos dice que es un Estado social y democrático de Derecho y que su forma política es la Monarquía parlamentaria. El artículo dos nos habla de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, que es el fundamento de una Constitución que reconoce y garantiza el derecho de la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Como podrán comprobar, en el presente hay muchos que discuten la validez o no de lo que rezan ambos artículos. Si nos damos cuenta, la Carta Magna no nos aclara mucho qué es España y quiénes son los españoles. No es algo que nos haya preocupado mucho. Tampoco les ha ocupado mucho a nuestros maestros. En las escuelas se enseña más lo que es una nación inexistente o la región; si de España se enseña algo, es que es el Estado opresor de una aspiración a erigirse en Estado.

No le exigiría al Gobierno de turno que me enseñe o sepa qué es España, pero sí le rogaría que me hiciese partícipe de su modelo de España, que sería el equivalente a su concepto de nación. Pero me da la impresión de que tienen un concepto tan diverso de nuestra nación que se trata a los españoles de forma diferente según su nacionalidad o región. Es lo equivalente a crear ciudadanos de primera y de segunda, territorios con privilegios y con servidumbres. Y eso no me parece muy solidario. No hace nación, pero eso se lo dejamos a otros.