Excepcionalidades.
Estamos
asistiendo a la degeneración de la situación en Ceuta, los ceutíes empiezan a
acosar, e incluso a atacar, a los inmigrantes, ellos los denominan invasores,
estoy con ellos. Se puede recurrir a eufemismos y llamar a esta invasión
planeada inmigración masiva y decir que hay normalidad sin que la haya. La
realidad es tozuda y, por mal que me parezca, la reacción de los ceutíes
resulta lógica cuando no se ha hecho nada por ellos. Las acciones del Gobierno
se dedican a mantener a los inmigrantes, no a devolverlos como se prometió.
No hay excusa en que si se sabía la
invasión o no, si eran avisos o informes, si se sabía y entraron quedamos mal,
si entraron y no se sabía quedamos mal, siempre quedamos mal. No es consuelo
saber que unos no hicieron su trabajo y
que, por eso, otros no lo hicieron. Nadie hizo las cosas bien. Y no sólo eso,
una vez sucedido no se ha hecho prácticamente nada. Silencio y desconcierto,
visitas de ministros a Ceuta para decir el equivalente de que no se sabe qué
hacer y de que, si se hace algo, sólo se puede improvisar. El principal motivo
es que estamos de vacaciones.
Nos dice la inteligencia artificial
que si el pasaporte de un ciudadano no está en regla no se le permite la
entrada en España. Si usted quiere acampar en un parque o en una playa no le
quepa duda de que le echarán y, además, le impondrán una multa. Si declara que
no ha comido en tres días le dirán que se busque la vida. Pero si entra
ilegalmente en España sin papeles le abrirán la puerta de par en par, le
dejarán acampar en cualquier playa si no le dotan de un alojamiento y le
alimentarán puntualmente. Son excepcionalidades que no se entienden.
A los ceutíes se les exige el
cumplimiento de una ley que no se exige a los invasores. Se alimenta
diariamente a los ocupantes, y se les lleva la comida, mientras que los ceutíes
tienen que comprarla con sus problemas a fin de mes. A los ceutíes se les pide
una calma y contención que no se le ha solicitado y exigido a los que ocupan la
ciudad. Por los ceutíes no se hace nada y se les pide mucho y a los inmigrantes
se les da todo a cambio de nada.
Quizás esta sea una manera de entender
mejor el concepto de “prioridad nacional” sobre las ayudas, las actuaciones y
la política a seguir.