Con dos camas vacías
En el año 2002 María Jiménez puso en el mercado esta versión de la canción de Joaquín Sabina, una más del álbum “Donde más duele”, que llevaba el añadido de “María
Jiménez canta por Sabina”, es un compendio de canciones compuestas y cantadas
por Joaquín Sabina en “19 días y 500 noches”
y “Dímelo en la calle”, la canción pertenece a éste último álbum, en el
que lleva el nombre de “Camas vacías”. Si Sabina lo canta con aires de
mariachi, María Jiménez lo canta con el jolgorio típico del cante andaluz,
aunque es una canción triste. Hay que admitir que es una copia, pero con
personalidad. Baste decir que, cuando estuve en Macedonia del Norte de misión, me
pidieron dos copias del CD.
En lo personal es una canción que oigo cuando estoy solo y
tengo ganas de una evocación. Pues esa frase me hizo recordar al aborto espontáneo
del que iba a ser nuestro tercer hijo. Fue algo repentino tras un retraso de mi
mujer, me comentó que la hemorragia no había sido normal y la ginecóloga lo
confirmó. No tuvimos tiempo de hacernos la ilusión de que iba a venir uno más a
la familia, repentinamente se nos había ido. La extraña sensación de decepción
sin ilusión previa me llevó a pensar en lo que pudo haber sido y nunca será.
Surgen después otras tribulaciones como la de dónde estará el alma de ese
concebido no nacido, un alma al que le quedaba mucho por aprender y que ahora
puede sentirse perdida. Y las camas vacías me hacen pensar en una cuna, también
vacía, abandonada por una criatura a la que nunca se le llegó a querer pero si
a echar de menos.
Las canciones de amor cada vez son más tristes, pero no
tanto como las canciones para una cuna vacía.