Similitudes y diferencias.
Hoy se cumplen 95 años de la proclamación de la II República. No dudo que algún radical se haya regalado el himno de Riego y haya maldecido el golpe que acabó con tan justo régimen. Creo que hay muchos que piensan que la república fue un remanso de paz y convivencia pacífica y estoy convencido de que se equivocan. No discutiré sobre quien se cargó el intento republicano, creo que nació corrupto por si mismo y que las tensiones políticas de aquel momento se la cargaron.
A Don Alfonso muchos progresistas, y no tanto, lo tachan de perjuro por dar el visto bueno a la dictadura de Primo de Ribera. Quede a juicio de todos lo beneficioso o no de este periodo. Pero baste decir que la dictadura del general, puede obtener información sobre ella en este enlace, contó con el apoyo de nacionalistas y socialistas. ¡Qué coincidencia! La dictadura terminó cuando el general perdió sus apoyos, y decidió irse. El Rey Alfonso XIII abdicó por "no tener el amor de su pueblo" y prefirió renunciar al trono antes de que su empeño de mantenerse en él provocase un enfrentamiento entre españoles.
Hoy parecemos padecer o disfrutar de una situación parecida, pero en esta ocasión las urnas vienen a demostrar que nuestro presidente del gobierno no disfruta del apoyo de su pueblo, aunque si de la conformidad inicial de otros partidos. Tampoco tiene el apoyo necesario. Pero a diferencia de Primo de Ribera y del Rey Alfonso XIII sigue aferrándose al poder aunque no lo ejerza.
Y creo que tiene a quien parecerse, a Fernando VII,, un conspirador que delató a su camarilla en El Escorial y dio un golpe de estado en Aranjuez. Un rey que a pesar de intentar regalar España a Napoleón, disfrutó del cariño de su pueblo en una guerra.. Un individuo que fue ora absolutista, ora constitucional y que no hizo más que faltar a sus promesas. Un personaje al que le valió estar en el poder rodeado de aduladores.
La historia nos enseña mucho, no se repite, pero rima. Afortunadamente, aunque las situaciones se repitan, los resultados varían.