Manipulaciones
Me topo con el siguiente titular en El País, la noticia es para que la lean los suscriptores, “La tragedia en Urda empuja a la ultraderecha a una espiral de brutalidad”. El encabezamiento explica que “Vox y otros grupos extremistas se lanzan en las redes y a las calles a insultar y criminalizar al gobierno”. Lo firma Ángel Munárriz.Desgraciadamente no se puede leer mucho más del artículo. Ee el diario Público, Marta Nebot da su opinión sobre la tragedia en un artículo al que titula “¿La culpa es nuestra?”, en el que viene a hacer una cronología de los accidentes habidos en tren de alta velocidad, empezando por Angrois. Propone la periodista una huelga de pasajeros, que debería haber empezado con motivo del accidente de Angrois. También subraya que, cuando ocurrió este siniestro, el Presidente del Gobierno era Rajoy y el de la Xunta de Galicia, Feijóo. Termina comunicando que, pese a todo, no cambiará su voto. Alude a que prefiere que siga subiendo el SMI y que no corran peligro las pensiones. Lo que demuestra que la mejor defensa es el ataque.
Me recuerda este artículo a Julio César de Shakespeare, en esa parte en la que Bruto, en un discurso, anuncia que ha matado a César, que lo siente tanto como ellos, pero que era necesario asesinarle. Es un ejemplo de cómo manipular la opinión en un discurso en el que se empieza diciendo una cosa y se termina convenciendo de todo lo contrario. La contraréplica que le da Marco Antonio también es memorable, porque en su discurso empieza donde lo dejó Bruto para terminar donde empezó este. Así viene a manipular la oratoria (En el primer comentario les dejo ambos discursos). Empezando a decir lo inverosímil (Oscar Puente) y lo inadmisible (Sánchez) del accidente, nos lleva a la conclusión de que antes ha habido otros, el de Angrois el primero, y que desde entonces no hemos escarmentado. Se pregunta y reprocha la periodista, tras recordarnos que en Alvia fallecieron 81 personas, las veces que se ha puesto en peligro a ella misma y a los suyos por viajar en tren, que ha sido su elección. Es, en definitiva, un artículo que intenta ser exculpatorio atribuyendo a la capacidad de decisión de viajar o no viajar en tren parte de la culpa. Termina siendo, en mi particular parecer, más una manipulación de la opinión que un artículo. Una forma de reafirmar el argumentario de que los responsables no son culpables.
Con respecto al artículo de El País, es una muestra de esa doble vara de medir. Desde sus páginas se puede llamar asesinos a unos y reclamar el respeto para otros. Creo que el ministro Puente es un macarra, pero no un asesino. También me creo que la señora Ayuso puede ser algo Choni, pero no una asesina. El periódico y el periodista son esclavos de su línea editorial y, dentro del argumentario y la minimización de daños (electorales) que pueda sufrir el PSOE, está la victimización de los responsables de gobernar y culpar a los rivales de lo que no son. Ha habido una mayor “espiral de violencia” en el discurso de la izquierda que en el de la derecha y tantas acusaciones de asesinato por unos como por otros. O se olvida el señor Munárriz de una Reyes Maroto llamando a Díaz Ayuso asesina o de una Irene Montero sentenciando que Maricarmen fue asesinada.
Recurren ambos artículos a la manida superioridad moral de la izquierda, inexistente por otra parte. Se recurre a tal superioridad no para demostrar que caen en las mismas faltas de las que acusan, sino para justificar que ellos si pueden hacerlas.












