Space Oddity
En 1969, año en el que el hombre pisó la Luna, David Bowie nos regaló esta canción. Posiblemente haya una relación. No se llega a la Luna todos los días y parece que no se hace tan a menudo. La letra es la siguiente:
La canción simula una conversación de radio, con un tono
desapasionado, en la que lo importante es que se entiendan bien las
instrucciones. El comandante Tom va a salir al espacio y se queda allí flotando. La conversación nos
da la pista de un fallo, pero queda en el aire si es una decisión del
comandante o no. ¿La causa? Nos dice que todo se ve diferente, las estrellas
brillan de otra manera y que la Tierra es azul. Es un juego de palabras, en
inglés “blue” también significa triste. Y no hay nada que pueda hacer para evitar que deje de ser azul o no esté
triste.
Nos deja la canción una pequeña duda. ¿Nos gustaría ir al
espacio? A mi me encantaría. Pisar la Luna o Marte sería el colmo. Hay quien ha
pagado unos cuantos millones de dólares por estar un ratito a gravedad cero. Son
los inicios de un carísimo turismo espacial. Y siento no poder disfrutarlo.
La Tierra me parece atractiva y no entiendo el porqué el deseo de darme un paseo espacial, algo que
muchos compartimos. Es difícil explicar esta disposición de considerar un sueño
ir a un lugar inhóspito, comparable a un desierto en el que es imposible
respirar, sin plantas ni agua. Y sin embargo sigue siendo un deseo
inalcanzable. Yo no soy capaz de explicarlo, pero siempre está ahí. Quizás cambiara
de opinión si un buen día me preguntan ¿quieres ir a la Luna? Y supiese que es
posible. Pero dentro de esa imposibilidad, sigue siendo un deseo.
Y me resultaría más atractivo el viaje que la estancia.
Porque en este viaje lo más bonito es la posibilidad de volver al punto de
partida. Resulta una aventura en la que prevemos un final feliz, como en todas.
Pero no podemos olvidar las de aquellos que iniciaron un periplo más modesto
que abandonaron sus casas para no volver e instalarse en otro mundo o en otra
ciudad en la que fueron extraños y todo se les hacía tan nuevo como
desconocido. Pensando en alcanzar la Luna se nos antoja casi irrisorio ir del
pueblo a una ciudad, de tu país a otro país o de tu continente a otro
continente. Atravesar un océano para unos es un juego de niños y para otros
jugarse la vida.
Y más allá está Marte, unos dos años de viaje para llegar a
un lugar parecido a la Luna, igual de inhóspito. ¿Se imaginan dos años de
convivencia en un grupo aislado? Quizás eso sea lo más difícil y peligroso de
la misión a Marte. Se necesita una preparación especial para soportar a un
astronauta preguntando ¿falta mucho? o ¿Cuándo llegamos?
Y planteándose esto en serio ¿quién quiere ir al espacio? A
mi me gustaría. No sé explicarlo, si alguien que quiera ir al espacio puede hacerlo, por favor que lo haga.
Les dejo también una versión de esta canción grabada en la Estación Espacial Internacional que canta el comandante Chris Hardfield. Disfrútenla y reflexiones si les gustaría o no esta pequeña aventura.