IV La nación.
Como ya dijimos de la unión de ciudades nacen los reinos. En ellos una persona acumula la autoridad. La vida del rey es finita y su sucesión normalmente acarreaba problemas. Generalmente el aspirante a monarca asienta su derecho de sucesión en la fuerza de su facción. Véanse las sucesiones en el Imperio romano, o en la España Visigoda, por ejemplo. La sucesión de padre a hijo puede dar cierta estabilidad.. Además de asegurar la fidelidad al sucesor, a éste se le dota del suficiente poder para asegurar su sucesión. Moralmente recibe también el apoyo de las autoridades religiosas, de este modo al rey le confiere el poder el mismo Dios. De esta forma, con una linea sucesoria garantizada, nace el reino-estado. El rey posee tierras y se reparte el mundo con otros reyes.
Los reyes son los que establecen el orden mundial.. Quizás uno de los primeros repartos de un mundo por descubrir, un primer orden mundial, se hace entre los reyes de España y Portugal. No significa que los demás reyes estén de acuerdo. El orden mundial se asienta en el poder de ambos reyes. Aunque Francisco I reclamase el testamento de Adán para manifestar su desacuerdo con este reparto, no tenía una marina lo suficiente poderosa para rivalizar con la española o la portuguesa. De forma que este orden se mantenía por la fuerza de los poderosos. Los menos poderosos ofrecían la lucha que podían, pero tenían que conformarse y esperar su oportunidad con la esperanza de que los fuertes se fuesen debilitando. Aunque existiese el concepto de estado, no se concebía el de nación.
A finales del siglo XVIII unas colonias en América se rebelan contra su rey y se emancipan. Se declaran una república de Estados Unidos, en este punto podemos considerar que empieza a utilizarse el concepto nación. Este concepto será importado en Europa a partir de la Revolución Francesa. Sobre las base de los diferentes reinos empezarán a surgir las naciones y el nacionalismo. A lo largo del siglo XIX van naciendo las naciones estado.actuales. Sus dirigentes ya no son reyes. El orden mundial se establece entre los dirigentes de las naciones. Pese a todo se mantiene la antigua costumbre de que es impuesto por las naciones con suficiente poder como para mantenerlo.
Hay muchas teorías que intentan explicar qué es una nación. Cada una apoya un interés muy determinado. Los franceses, con Napoleón a la cabeza, defendían que una nación debía estar limitada por accidentes geográficos, con ello se daban derecho a irrumpir por la Gran Llanura Europea que llega hasta los Urales. Otros defendían que una nación se definía por un pueblo o una raza, de esta forma había derechos para formar un Kursistán o un Israel en el Imperio Turco. Hay quien decía que la nación la definía el sufragio de sus habitantes, una clara alusión de los anticolonialistas. También hay quien defiende que una nación está definida por el idioma de sus habitantes. Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Todo ello nos hace ver lo difícil que puede resultar establecer en torno a qué se articula una nación y los problemas que puede haber dentro de ella. Tras el fin del colonialismo han surgido multitud de naciones. Miren cómo han aumentado los miembros de la ONU desde su fundación. Hay naciones que podríamos considerar artificiales como podría ser Pakistán y Bangla Desh, separadas voluntariamente de la India por motivos religiosos. Es misma situación se ha dado en África, dividida en naciones en las que abundan problemas tribales y religiosos.
En muchas naciones es difícil que haya un orden nacional, poco podrán hacer éstas para intervenir en el orden mundial. La estabilidad de las naciones es un factor fundamental, una nación inestable nunca podrá acordar un orden mundial, será parte de lo acordado en ése orden.
Asistimos hoy a brotes contradictorios. Los estados se asocian o coaligan a la vez que surgen nuevos nacionalismos. Coinciden una acción aglutinadora y otra centrífuga que, en debilitan a los estados imponiendo numerosos límites a sus acciones y soberanía. Es sencillo establecer que el orden mundial lo establecen las naciones, o los estados por ser más precisos. Pero son los más fuertes los que establecen como debe ordenarse el mundo. .