Los últimos días de Maricarmen
Marcarmen nos ha dejado sin poder volver a la casa que, sin ser suya, era su hogar. Lo pagaba religiosamente, lo cual no la convertía en una okupa, pero se agarraba a un contrato ya cancelado y confeccionado según una ley ya derogada. Guste o no, su desahucio fue legal, lo justo o injusto del mismo queda al parecer de cada uno. Su fallecimiento ha sido, como lo fue su desahucio, utilizado. Me permito asegurar que muchos han actuado como plañideras, llorando sin sentimiento y pagados por hacerlo. Su muerte, como su desahucio, se ha utilizado para calentar las calles y el ambiente en lo posible. En mi opinión el colmo llega cuando se dice que ha sido asesinada y se acusa a cualquier supuesto enemigo.
Escribe Antonio R. Naranjo un artículo de opinión en El Debate que titula "¿Quién mató a Maricarmen?", en él se permite acusar a la situación a la que hemos llegado en la España de Sánchez. Si uno atiende a todas las declaraciones y noticias que se dan, es fácil llegar a la conclusión de que "entre todos la mataron y ella sola se murió". No se trata de encontrar a un culpable o a un asesino que no hay. Como ya he dicho, cada uno sabrá de las circunstancias que recayeron en Maricarmen y tendrá sus argumentos para defender lo que piensa.
En mi particular opinión, una anciana de 87 años se ha encontrado en medio de un huracán siendo la personificación de una causa. Me da la impresión de que ella ha sido un caso específico escogido por una causa, no sabemos, ni nos han explicado, porqué entre tantos desahucios y desgracias han escogido el de Maricarmen y porqué ha sido tan mal asesorada, al ir contra la ley y negar cualquier solución propuesta. Los decretos colados no solucionarían esta situación.
A mi me gustaría pensar que Maricarmen ha fallecido sin saberse utilizada en lo que le quedaba de vida y sin adivinar que su muerte también lo sería. La política arrasa con todo, ha aplastado la vida de Maricarmen y está arrasando su muerte. No descansa en paz. Le ha tocado a ella ser la cobaya del experimento, una excusa para calentar las calles.







