Problemas de familia.
Pues ya ha habido sentencia. Para unos, muy severa; para los
Sánchez, un disgusto. Siempre se podrá recurrir a instancias más altas. El
Constitucional, como en el caso de los EREs, podrá emitir una corrección equivalente
a un indulto.
No tengo especial interés en la sentencia. En mi opinión
la gran pena es que al hermano del presidente,
en documento oficial, le han llamado enchufado y vago. Lo bueno de todo esto no está en la discusión de si esto merece un castigo o no, sino en que Don David se queda con la
condena de unos y el acuerdo de otros: le han colocado para no hacer nada. Ha
resultado ser la personificación del absentismo.
Y creo que ese es el principal castigo que ha recibido el
hemanísimo. La losa de vago le ha caído de por vida. Actualmente vive en casa
de su hermano, en una residencia oficial que pagamos todos los españoles. Me
imagino que el coste de su estancia será sufragado por presidencia. No es
ningún consuelo. Se encuentra Don David en la misma situación que muchos españoles:
sin vivienda y dependiendo de la familia. Le han buscado trabajo y no ha salido
bien. En esta situación lo de menos es que le hayan inhabilitado durante nueve
años.
En su caso la inhabilitación es de por vida, más que la
sentencia, le ha inhabilitado su trabajo al frente de la Oficina de Artes
Escénicas, definida por su jefe como “No sé… una oficina que se encarga de… no
sé, de las artes escénicas”. Sólo con este antecedente le será difícil
encontrar un trabajo, como a millones de españoles con mejores currículos.
No obstante, admito que también ha cargado con el sanbenito
de ser “el hermano”. Ha sido uno de los millones de enchufados que pululan por
esta España. Una larga lista que puede empezar con una amigo del presidente al
frente de Correos y seguir con las queridas de Ávalos en empresas del estado relacionadas con su ministerio.
Coinciden la misma incompetencia y la misma vaguería, pero no una
inhabilitación. Habría sido más práctico mantener al hermano como ahora, en La
Moncloa, y se habrían evitado este disgusto. Pero no seré yo el que le diga lo
que puede o no hacer, para ello dispone de unos cuantos asesores, muchos de
ellos tan enchufados como el sentenciado. Creo que le faltó imaginación, podría
haber encontrado hueco entre tanto asesor para uno dedicado a las artes
escénicas. Pero no creo que les haga mucho caso, no parece que el ejército de
asesores sea de mucha utilidad.
Pero la sentencia que todos compartimos es que en la nueva
España de la igualdad en que los méritos no importan, el único recurso que
queda para promocionar a alguien es el enchufe. Parece que volvemos a los
viejos tiempos en que lo importante del currículum era la lista de
parientes, amigos y protectores. Si quiere trabajo no presente un currículo,
vaya con una carta de recomendación. Hay cosas que nunca cambian y el PSOE de
Sánchez ha demostrado ser muy conservador en este aspecto.