Cuando los WC son noticia.
Hace unos días se anunció que el portaviones “Gerald Ford”,
la joya de la marina americana, tuvo que retirarse de la zona de operaciones
por fallo de los inodoros, la forma elegante de llamar a los retretes. Hoy nos
informa El Debate de “Una nueva avería en el WC de Artemis II:«Los astronautas se entrenaron para manejar la situación»”. No quiero saber en qué consiste
ese entrenamiento pero, ya puestos, lo podrían haber recibido también los
marinos de la Navy.
Resulta
curioso que, ante un gran avance de la ingeniería naval y otro de la espacial, ambos porten retretes defectuosos. Me barrunto que defecar en gravedad
cero tendrá sus problemas, como hacerlo en alta mar aunque no los mismos. Pero tras unos años de experiencias en la Estación
Internacional, de transbordadores espaciales y de casi un siglo con portaviones en la marina, es de suponer que estos problemas deberían estar solventados. Me imagino una dieta a
base de astringentes en ambas naves. Tampoco resulta inútil la pregunta de qué
es lo primero que van a hacer al llegar los unos a puerto y los otros a la
tierra, me creo que si a esos últimos los recoge un portaviones es mejor que no sea el "Gerald Ford".
Esperemos que
no haya que cancelar la misión Artemis II por una diarrea inoportuna. Parece
que, según nos explica el artículo, el fallo es parcial y puede ser subsanado. Por lo menos el retrete está operativo para aguas mayores. También reportan los
astronautas malos olores en el aseo y es que hay cosas que nunca cambian.
El
retrete espacial ha costado la friolera de 23 millones de dólares, el del
transbordador Endevour costó 70 y también tuvo fallos, lo que significa un derroche de millones de dólares en una gestión de deshechos fallida. Parece que la tecnología
en retretes de los Estados Unidos no es la más puntera del mundo. También se
originan algunas derivadas como si el papel higiénico espacial utilizado será el idóneo. Pero todo hace parecer que esta tecnología se enfrenta a un desafío de mierda.
Es cierto que
la aeronáutica se ha ido enfrentando, y superando, diferentes barreras. Se habló
de la barrera del sonido, y se superó. Surgió después la barrera del calor, y todo apunta a que se le hace frente con éxito. Pero ahora se está levantando, por sorpresa, una
barrera de mierda totalmente inesperada.
De seguir
dando importancia a esta clase de noticias parece que el gran logro de las
misiones Artemis no va a ser que el hombre pise la Luna, sino que consiga cagar
en ella.