Pasividad de Estado
Tengo que admitir que en las dos ocasiones que he prestado mis
servicios fuera de España. En Balcanes y Afganistán, hemos estado muy bien
cuidados, incluso mimados. No sé si ahora nuestras fuerzas en el extranjero
seguirán disfrutando de este trato que nos ayudaba a afrontar la dureza de la
situación. En España es diferente y uno está sometido a los males propios e
imaginarios de la profesión militar. Cosas que pasan, no hacen gracia, pero se
llevan. Entra dentro de la normalidad salir a un incendio a las doce, terminar
a las cuatro y media y encontrarte con los comedores cerrados, sabiendo que
dentro de media hora saldrás a volar otras cuatro horas y media. Se improvisa
un tentempié y ya cenarás. Se da como algo propio de la misión que uno debe
cumplir.
Ha llamado la atención las raciones que han dado a los soldados
movilizados en Ceuta, una lata de atún, dos botellas de agua, un bocadillo de
mortadela y una pieza de fruta o un yogur. Posteriormente han enmendado este
fallo y en los cuarteles les dan lentejas, hamburguesa, lata de coca cola y
fruta o yogur, incluso pueden repetir. Puede resultar lógico que un primer día
uno se encuentre con una comida improvisada. Pero la improvisación no puede
durar mucho más. En teoría, no debería haber habido necesidad de esta
improvisación, toda vez que en los cuarteles hay servicios de intendencia y
raciones de campaña.
Ante esta crisis hay muchos tomando nota, y esta improvisación
supone una debilidad más que explotar y de la que se puede deducir que no hay
raciones de campaña en los cuarteles de Ceuta, difícil de creer, o que los
servicios de intendencia no funcionan lo bien que deberían, aún más difícil de
creer. Es más fácil deducir que Ceuta está sufriendo una especie de asedio y
que la capacidad del Estado deja mucho que desear.
La actuación de las Fuerzas Armadas en emergencias deja muchas
cuestiones en el aire sobre la capacidad de respuesta del Estado. Si recordamos
que hace casi tres años en el mes de septiembre una dana dejó a la población de
Aldea del fresno sin dos puentes, uno de ellos fue sustituido por un puente
tipo Mabey montado por el Regimiento de Espacialidades de Ingenieros. Fue
montado el 13 de octubre y desmontado en agosto de 2024, la dana destruyó el
puente el 3 de septiembre. Si echamos
cuentas se tardó más de un mes en construirse. Nuestro cuerpo de ingenieros no
necesita tanto tiempo para tender un puente. Es el Estado con su burocracia y
certificaciones los que obligan a invertir la mayoría de este tiempo (que,
encima, se considera record).
Hay que admitir que el Estado, en medio de emergencias, se pone
palos en las ruedas. Pocas veces piensa en ellas aun cuando se repitan.