20 mayo 2026

REGENERACIÓN MORAL

 Regeneración moral.

 

El mundo. Idígoras y Pachi. 19-05-2026

Decía el chiste que Moisés fue el primer oficial de Estado Mayor porque recibía instrucciones desde lo más alto, cruzó el mar sin mojarse y tardó cuarenta años en cumplir una orden. Añadiría que elaboró un reglamento de diez puntos que no se ha logrado implantar. Ese reglamento recibió el nombre de los Diez Mandamientos y es, más que una ley, un código de conducta.

En el mundo actual, pocos de esos mandamientos se mantienen vigentes. Y para los que se mantienen hay excepciones. Por ejemplo " no matarás" tiene la excepción de la eutanasia y el aborto, que son un derecho atribuido. "Santificarás las fiestas" se ha transformado en que las celebrarás olvidando lo que significan. Por supuesto "amarás a Dios sobre todas las cosas" está más que olvidado, así como "amarás a tu prójimo como a tí mismo". Desear a la mujer de tu vecino llega a ser completamente lógico y honrar al padre y a la madre es un decir. Si no hay familia no hay esposa a la que respetar ni hijos que te honren. He dejado para el final ese que dice "no robarás" que es muy claro, tan claro que como no dice no confiscaras, no te corromperás, no te llevarás mordidas y un montón de noes a otras acciones, uno puede asumir que puede perpetrarlas.

El que haya leyes que permitan ciertas acciones no significa que sean justas o morales; sólo son legales. Son también un indicativo del grado moral de una sociedad.

Hasta ayer tenía dudas de quién había sido el peor presidente de nuestra democracia, si Zapatero o Rajoy, después de Sánchez por supuesto. Hoy tengo claro quién ha sido el peor expresidente. No culpo de nada al señor Zapatero que no sea el de haber sido un mal ejemplo. Ninguno de nuestros presidentes ha sido ejemplar; ya se han encargado sus rivales de dejarlos en evidencia. En el caso de Zapatero, ha sido palmatorio el hecho de evitar toda discreción. Insisto, no ha sido un buen ejemplo para nadie.

Si un expresidente de gobierno de una nación, si su presidente del Gobierno, defienden o muestran está catadura moral. ¿Qué podemos esperar de la sociedad que dicen representar? No me preocupa tanto la corrupción en las esferas del poder; todos los partidos se han empeñado en demostrar quién era más corrupto para dejar evidente que todos lo son. Lo que me preocupa es que nuestra sociedad esté corrompida hasta el punto de que tragamos con todo desde hace mucho o de que estemos siguiendo el ejemplo de nuestros líderes y que pensemos que el fin justifica los medios y que el yo esté por encima de los demás. Y es que nuestros dirigentes no dejan de intentar convencernos de que el Estado está al servicio del yo, para demostrarnos con sus acciones de que el yo y el Estado están a su servicio. El primero paga y el segundo les permite hacer.

Desde hace mucho tiempo carecemos de un referente moral contemporáneo. Somos una sociedad sin héroes, sin líderes y sin buenos ejemplos. No significa que no los haya pero, entre tanto ruido, pasan desapercibidos. Desgraciadamente, llama más la atención un niño repelente abriendo la caja de cualquier estupidez que cuesta dinero que la labor de la persona que colabora con los bancos de alimentos. También se le presta más atención al político que insulta que al que propone soluciones. La estupidez es más espectacular que la generosidad.

La crisis es moral, llámenlo crisis de valores o falta de principios. Hay una ausencia de ética en todos los niveles que nos lleva desde no pagar el IVA hasta llevarnos una mordida por otorgar un beneficio o un contrato. Lo legal no tiene por qué significar que es ético o bueno.  

19 mayo 2026

REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA

 Regeneración democrática.

 


Ya saben el resultado de las elecciones de Andalucía y de sus corolarios. Me tomo la libertad de plantearme, una vez más, las dudas que me chirrían sobre el parlamentarismo actual. Y es que me sigue dando la impresión de que las diferentes opciones políticas que han concurrido en estas elecciones (en las anteriores y en las que vengan) no han obtenido escaños, sino puntos para futuras votaciones.

Insisto una vez más en que el parlamento, que debería ser la representación del pueblo soberano, se convierte en la representación de los partidos que usurpan la soberanía de los ciudadanos. Quiero con esto decir que los elegidos no representan a sus electores sino a los partidos en que militan.

Dicho esto, me gustaría plantear algunas preguntas para demostrarlo:

Si preguntásemos a los electores si eran partidarios de conceder esa amnistía a los golpistas. ¿Cuál habría sido el resultado de la encuesta? Probablemente la mayoría habría dicho que no.

Si volviésemos a preguntar a los electores si son partidarios de condonar una deuda adquirida por los malos gobernantes de una parte de España para que la asuman todos los españoles ¿cuál habría sido el resultado de esa segunda encuesta? Probablemente habría sido que la paguen los que la asumieron.

Si hiciésemos una tercera pregunta a los electores sobre lo que piensan de que una autonomía tenga un concierto especial sobre las cuentas que no contempla la Constitución. ¿Cuál sería el resultado de esta tercera encuesta? Probablemente también habría sido negativo, con la apostilla de que, aunque la Constitución contemple que dos regiones tengan este concierto especial, es un régimen injusto.

Podríamos hacer una cuarta pregunta a los electores sobre la opinión que les merece la okupación ¿Se atreverían a predecir el resultado de esta cuarta encuesta? Me imagino, por mi cuenta, que también la mayoría se manifestaría en contra.

Todo ello demuestra que el parlamento no representa a los que lo eligieron. Es más, hoy por hoy, el parlamentarismo se da un plazo de cuatro años para usurpar la soberanía del pueblo e imponer a los ciudadanos la voluntad de los partidos. En los parlamentos se discute, mayoritariamente, sobre unos problemas que los partidos políticos han creado y que no saben resolver. Los problemas de los ciudadanos, que tampoco saben resolver, son secundarios. España ha dejado de ser una democracia para ser una partitocracia.

Que el parlamento sea representante de los ciudadanos es el primer paso hacia la regeneración democrática. Ésta no pasa tanto por el “control de bulos”, o por la “administración” interesada del aparato judicial, ni siquiera por la colonización política de las instituciones, ni por conceder ilusorios “derechos de nueva generación”. Pasa por la representación de los diputados.  El primer paso es poner punto final a la disciplina del voto, para que cada diputado pueda votar libremente sin someterse a su partido, expresando la opinión de los que representa, que no es la suya.

Un segundo punto de revisión parlamentaria, que va unido a la transparencia necesaria, sería el currículo de los parlamentarios. Saber qué méritos acumulan fuera del ámbito político. El que muchos hayan abandonado sus estudios y formación para dedicarse en beneficio de los réditos que da la política es un claro indicador de que se valora y premia más la capacidad de vender humo sobre la de trabajar en algo con la debida competencia. En el hecho de que sentarse a oír peroratas en un escaño del parlamento de turno sea una profesión y no un servicio. Leí ayer que Moreno Bonilla dejó sus estudios por la política y que fue presentado en la lista de diputados por Cantabria, me pregunté qué relación tenía el futuro presidente de la Junta de Andalucía con los ciudadanos cántabros que quería representar. Algo parecido sucedió cuando el general Julio Rodríguez, de Podemos, fue candidato en la lista de Almería. O cuando la señora Macarena Olona fue elegida en las listas de diputados de Granada. Ya hay una desconexión entre los electores y sus elegidos. Con esta conexión y esa falta de formación, resulta casi imposible que los segundos solucionen los problemas de los primeros. Es normal que se inventen y discutan sobre asuntos que son cortinas de humo.

Hoy por hoy, cada victoria electoral o política de un partido equivale a una derrota de parte de la ciudadanía. Algunos dirán que son los ricos, los fascistas, los perroflautas, los populistas, los vagos o cualquier grupo determinado. No se moleste en ponerle nombre; siempre hay un beneficiado y un perjudicado. Siempre hay más división entre los ciudadanos y más dependencia del partido de turno.  

18 mayo 2026

SOBRE LA NATALIDAD

 Sobre la natalidad.

 


Leo en la Newsletter que me remite ABC, el siguiente texto:

La caída global de la natalidad ya no se explica solo porque las parejas tengan menos hijos, sino porque directamente hay menos parejas. Un extenso análisis del Financial Times, '¿Por qué las tasas de natalidad están cayendo en todas partes al mismo tiempo?', vincula el fenómeno con el impacto de los smartphones y las redes sociales sobre la vida sentimental y la socialización presencial. Según el diario, el desplome de la fertilidad forma parte de una tendencia más amplia de soltería, aislamiento y deterioro emocional entre los jóvenes adultos. En paralelo, The Economist describe el auge de los llamados 'passport bros': hombres occidentales que, gracias al teletrabajo, buscan en Asia o Latinoamérica parejas «más tradicionales» y obedientes, cansados -afirman- del mercado amoroso occidental. La nueva autonomía femenina aparece así como una de las grandes transformaciones culturales detrás del invierno demográfico, aunque resulte más cómodo culpar a los teléfonos.

Los enlaces a los que hace mención en el Financial Times y en The Economist requieren una suscripción que no tengo. Aunque podemos distinguir dos partes diferenciadas que explican la caída de la natalidad:
Primera parte, la culpa es de los smartphones y las redes sociales.
Segunda parte, la culpa es del feminismo y del empoderamiento femenino.

Descartes proponía descomponer cualquier problema en sus partes, que son problemas menores e ir solucionándolos para acabar con el problema general. Este método cartesiano se ha ido aplicando incluso antes de que naciera el filósofo francés. No siempre funciona, dado que hay problemas muy complejos. Sus causas son, a su vez, problemas igual de complejos e interrelacionados. Son soluciones a otros problemas o su solución puede causar problemas mayores.

Ya se sabe que mal de muchos consuelo de tontos, de forma que no es una satisfacción constatar que la caída de la natalidad es global. Y no creo que sea sólo por culpa de los móviles o de que a las feministas les haya dado por no tener hijos. Puede que ambas circunstancias influyan, pero hay muchas más.

En mi opinión un hijo acaba siendo una satisfacción, pero también es un cúmulo de problemas que absorbe nuestras atenciones, sobre todo cuando son pequeños. Luego nos damos cuenta de que firmaríamos por los problemas que ocasionaban cuando tenían cuatro años al compararlos con las inquietudes que originan durante su adolescencia. Cuando son adultos los desvelos que han causado se contemplan como una inversión en educación y formación. Las relaciones entre padres e hijos mejoran, aunque no siempre.

Somos víctimas de nuestro tiempo. Y fruto de nuestro presente es el que un diario trate de explicar la causa de un problema muy complejo, no en un artículo, sino en unas líneas. Tampoco somos una sociedad muy sesuda. Queremos la noticia rápida y, sobre todo, la opinión impactante. Nos decepcionamos en un mundo que no es como queremos que sea y que, más veces de lo que creemos, pensamos que se debe adaptar a nosotros en vez de adaptarnos a él.

Podríamos añadir muchas más causas que expliquen la crisis de la natalidad. Quizás un hedonismo exagerado; la falta de ilusión; el sentimiento de que le no le hacemos un favor al niño que traigamos a este mundo; la idea de que no hay que superpoblar mucho más este mundo; que los cuidados que debemos dedicar al niño van a afectar a nuestro potencial éxito profesional; y muchos más, entre ellos los móviles, nuestra dedicación a las redes sociales y el empoderamiento femenino. Añadamos también que podemos encontrar muchas excusas para no tener hijos.

Pero la paternidad es una aventura. Tan incierta como el mundo en que vivimos. Los niños pueden venir con un pan debajo del brazo, pero sin manual de instrucciones. Lo que funciona para uno, no funciona para otro. Las personas somos así y los críos son pequeñas personas. Son el futuro, así que nosotros sabremos qué futuro queremos hacer.

Reconozco que la visión del panorama actual, al ver cómo estamos haciendo las cosas, origina dos expresiones:
— ¡Qué mundo heredarán nuestros jóvenes!
— ¡Qué jóvenes va a heredar nuestro mundo!

17 mayo 2026

CUERVO INGENUO

 Cuervo ingenuo.

 


Javier Krahe nos regaló esta canción en 1986. Era una crítica a un PSOE y Felipe González que en aquellos momentos eran exultantes. También fue la primera censura de nuestra democracia. Una censura discreta, la canción no se emitió en RTVE que dio paso a publicidad y no se le hizo mucha propaganda. Pero hace alusión a lo que el cantante considera los incumplimientos de Felipe González.

Javier Krahe no era un cantante de grandes espectáculos. Prefería cantar en los escenarios de bares, cafés o locales de copas. Si lo hizo fue como acompañante, que no telonero, del cantante que daba la función. No es de extrañar. Era como el niño terrible que, puestos a criticar, no deja títere con cabeza. Sus canciones suelen contar una historia argumentada, la mayoría en clave de humor, para que uno se ría a la vez que traga bilis. En esta canción, la dosis de bilis es mayor que la del humor. Es una protesta en toda regla.

Vista desde la perspectiva actual, a Javier Krahe se le castigó con el olvido y creo que sus compañeros de la movida le dejaron abandonado. Más tarde si le prestaron su apoyo, pero no cuando hizo falta, todos tenían una carrera por delante. Pero nos recuerda que, ya en 1986, se empezaba a cambiar de opinión en lo que se refiere a la política.

En el año 2023, Pedro Sánchez justificó su mentira o cambio de opinión sobre la amnistía recordando que Felipez Gonzalez cambió la suya sobre la permanencia en la OTAN, que Aznar cambió la suya con respecto a Irak, que Zapatero también tuvo cambios de opinión y que Rajoy prometió que no tocaría los impuestos para subirlos todos, de forma que él no era una excepción. Algo que nos viene a recordar, en definitiva, que todos los ciudadanos somos objetos de engaño. Javier Krahe lo hacía con mejor gusto.

16 mayo 2026

UNA TEORÍA SOBRE EUROPA

 Una teoría sobre Europa.

 


Podría extenderme mucho más citando fechas, documentos y autores. Me ceñiré a los grandes hechos, que tienen muchos protagonistas. Es un esbozo, habrá muchas excepciones. Y se limita a lo que digo, una teoría.

El devenir de la historia contemporánea de Europa viene señalada por un gran evento y una tendencia.

El gran evento es la Revolución Francesa. Sería cuestión de analizar la relación con la independencia de los Estados Unidos de América y con la posterior independencia de Hispanoamérica. Pero en lo que se refiere a Europa, creo que es en él donde nos tenemos que fijar. La Revolución implica un cambio de gobierno en el que la monarquía pierde el poder en beneficio de la burguesía. El contagio de la Revolución promueve una convulsión en Europa durante la primera mitad del siglo XIX en que los ciudadanos, que han dejado de ser súbditos, piden más participación en el gobierno y una relación diferente con sus dirigentes.

La tendencia es el Romanticismo. Gracias a éste nacen los nacionalismos, con un cambio de fidelidad al rey hacia la nación, que se le intentará hacer coincidir con el estado. Los nacionalismos promueven los movimientos de independencia y de unificación que marcarán la segunda mitad del siglo XIX.

Y así tenemos que durante el siglo XIX nacen nuevas naciones en Europa: Bélgica, Noruega y Grecia son fruto de tres procesos diferentes que marcarán el ejemplo que seguirán otros países. Un compromiso, una separación y una liberación del poderío turco. En contraposición, hay dos movimientos aglutinadores en Alemania e Italia que concluirán con la unificación de ambos países. También hay conquistas territoriales, sirvan de ejemplo la incorporación de Alsacia y Lorena al imperio alemán o la de Bosnia-Herzegovina al austro-húngaro.

Termina esta tendencia con la Primera Guerra Mundial, cualquier intento de unificación desaparece en beneficio de una disgregación del Imperio Austro-Húngaro en el que nacen nuevas naciones, aunque hay cierto proceso de unificación en torno a Serbia con la creación de Yugoslavia. Nace, otra vez, Polonia a costa de Alemania y Rusia. Polonia, son accidentes geográficos que la delimiten se transforma casi en una nación itinerante hacia el oeste. Mucho de la Polonia resultante de la Primera Guerra Mundial es ahora Bielorusia y Rusia y mucho de lo que era Alemania es ahora Polonia.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial se origina un movimiento aglutinador con la creación del Mercado Común que hoy es la Unión Europea. Pero, a la vez, se originan movimientos disgregadores. Se encuentra hoy Europa en una situación paradógica. Todos quieren ser parte de la Unión Europea pero muchos quieren ser una voz diferente dentro de ella, y tantas voces son mucho ruido.        

14 mayo 2026

CUENTO DEL LEGADO

 



Nuestra amiga Mónica nos propone en el reto juevero el desarrollo de un relato a partir de una de las frases de la obra de Walt Whitman “Hojas de hierba”. Hay que explayarse en la relación del individuo con la naturaleza a partir de ella, intentando que ronde las 350 palabras. He decidio continuar conla primera de las frases como inicio del...

 Cuento del legado.

 * A ti, que no has nacido aún, te dirijo estos cantos. Cuando leas esto, yo que ahora soy visible, me habré vuelto invisible, entonces tú serás compacto, visible, y realizarás mis poemas, volviéndote hacia mí, imaginando cuán dichoso sería yo si pudiese estar contigo y ser tu camarada: haz como si yo estuviera contigo (no lo dudes mucho, porque yo estoy ahora contigo).

Es ley de vida. Cargo con el legado de mis antepasados, que serán los tuyos, y tú portarás con él. Una herencia que es un hatillo de buenas y malas obras que ha hecho del mundo lo que es hoy. Somos esclavos de la naturaleza y admito y asumo que, como hoja caduca, un día caeré de la rama y tú crecerás y vivirás donde yo he crecido y he vivido. No te puedo dejar otra cosa que recuerdos de mis vivencias y experiencias. A todas ellas me enfrenté solo y aprendí, demasiado tarde, que contaba con la herencia intangible de todos los que antes estuvieron aquí antes que yo. No cometas el mismo error: lo que consideré una carga era una ayuda.

Y es el momento de que aprendas, antes de haber nacido, que la naturaleza — que es el mundo — vive con nosotros. Tenemos que protegernos de ella a la vez que tenemos que cuidarla. No tiene nada contra nosotros, pero sigue su curso inexorable y despiadado. No deberíamos hacer nada contra ella, sino a favor de ella. Vivir con ella. Está aquí mucho antes que nosotros y debemos adaptarnos, algo que llevamos haciendo desde hace mucho tiempo.

Y ahora que lees esto, espero que entiendas que formaré parte del mundo en el que vives. Seré un poco de naturaleza y estaré sometido a sus, y tus, vaivenes. En cierta forma, vivirás conmigo. No disfrutaremos de otras conversaciones que la del viento a través de las rendijas y recovecos, del trueno en la tormenta, del chapoteo de la lluvia o de la caída del agua en las cascadas.

Recuerda que las montañas que verás también las he visto yo, que el mar inmenso que te bañe en el futuro me mojó en el pasado. Recuerda que el aire que respiras también lo he respirado y que las ilusiones y decepciones que he experimentado las depositó en tí. Te dejo lo mucho que nos queda por hacer.

La naturaleza siempre te habla, hasta cuando hay un silencio en la inmensidad de un paisaje, siempre te quiere decir algo. Escúchala, mejor de lo que me puedas escuchar a mí, y hazle caso. Más del que me harás a mi y al legado que ahora es tuyo.

"Cuando tu nazcas". Mocedades

Mas historias aquí.

13 mayo 2026

EL CUENTO DE LA DECISIÓN

 

Nos invita nuestro amigo José Antonio, JascNet, a participar en el VadeReto de este mes de mayo. Se trata, en esta ocasión, de elaborar un relato a partir de una imagen y de una palabra. Debo admitir que me ha costado cierto trabajo comprenderlo. Hay veces que la extrema sencillez obliga, más que nada, a asimilarla antes que a entenderla. No hay condiciones, sólo la de elaborar un relato a partir de una palabra y una imagen.


He sido poco original, dadas las pistas, la imagen es la de un ajedrez y la palabra fractura, aunque podría ser “decisión”, creo que hay relación entre ambas. Tampoco es que haya mucha originalidad en la temática; he decidido continuar la historia del androide Antonio del anterior VadeReto en...     

El cuento de la decisión.


Conferencia de decisión, psicólogo Ram Terem, se dará cuenta de que el momento ha sido bastante largo. No sé si ya habrá tomado una decisión en firme, pero tendremos que hablar un poco. Espero que haya asumido algo de su nueva realidad que, en parte, es nuestra. Puede considerarme desalmado, pero he sido completamente sincero. No le pretendo ocultar nada, aunque debo reconocer y advertirle que hay muchas cosas que no le he dicho; cuestión de tiempo y la necesidad de resumir. Puede preguntarme todo lo que quiera, pero de la charla que vamos a tener a continuación debe llegar a una decisión, que será sólo suya. Nadie intentará convencerle de que acepte nuestra propuesta o la rechace.

— ¿Cuánto tiempo ha pasado? — preguntó Antonio.

— ¿Acaso importa?

— Por favor, no me responda con preguntas.

— Son importantes; me ayudan a orientarle. Usted ha preguntado cuánto tiempo ha pasado. Pero no tenemos una idea clara de cómo medían el tiempo en su anterior existencia. Los años, meses, semanas y días no tienen significado para nosotros. Como ya no lo tiene el día o la noche. Nuestro planeta ya no tiene estaciones y percibimos la misma luz continuamente. No tenemos clima; las nubes continuas y la iluminación constante hacen que vivamos en una especie de penumbra. Podría darle una unidad de tiempo que no entendería; ahora nuestro tiempo se basa en un sistema decimal. Nuestra actual naturaleza nos lo permite. Espero que entienda lo que le digo. Lo importante en nuestro mundo no es cómo pasamos el tiempo, sino qué hacemos con nuestro tiempo. No le damos valor a los plazos, tenemos un sentido de la urgencia, pero no del transcurso del tiempo. Por eso apenas damos los valores tan exactos: entendemos más lo que es pronto que diez medidas, o comprendemos más que alguien nos diga que es urgente a que nos diga para dentro de cien decenas de medidas.

— ¿Entonces los planes se hacen sin plazos?

— Se hacen sin presiones, no hay sensación de adelanto o de retraso.

Ram Terem traía un viejo tablero de ajedrez. Lo depositó en una mesa que había servido de camilla para Antonio.

— Es un juego de milenios. Logró sobrevivir al Gran Desastre. Espero que conozca este juego — Decía mientras colocaba las fichas en el damero — ¿sabe jugar? Perdóneme que le pregunte otra vez.

— Si, nociones tenía, pero no fui un gran jugador.

— Espero que sea suficiente. Pero me va a permitir que le siga haciendo preguntas. Espero que lo entienda.

— Pero responda también a mis preguntas.

— Lo haré, no se preocupe.

— Estoy todavía pensando qué decidir. ¿Podría hablar con alguien en mi situación?

— No, por supuesto que no. Queremos que la decisión sea suya, sin influencias externas. Uno en su situación ya ha decidido. Cualquier consejo o recomendación que pueda darle estará influenciada por la decisión que ha tomado. Lo siento, pero en esto está solo. Es su decisión y su responsabilidad.

— ¿Por qué tanto interés en esto?

— Porque de esta forma sabremos si su compromiso es el adecuado. No porque lo adquiera con nosotros, sino porque se comprometerá consigo mismo.

— Lo comprendo, pero creo que me faltan elementos de juicio.

— Lo sé, siempre faltan. Pero hay uno fundamental que es, en mi opinión, más que suficiente: se trata de su vida. ¿Me va a permitir que le repita dos preguntas? ¿Por qué decidió criogenizarse? ¿Quería vivir para siempre? En mi opinión, estas preguntas son claves.

— Ahora no sabría decirle; nunca me planteé que no querer morir significase vivir para siempre. Quizás no estaba preparado para morir.

— ¿Y ahora lo está?

— La verdad es que no lo sé. En eso estaba pensando. Y probablemente necesite más tiempo.

— Si le parece, podemos relajarnos frente a frente con el tablero de ajedrez entre nosotros.

— ¿Los androides juegan con los humanos?

— Por supuesto. Si ha dormido ya habrá comprobado que no ha soñado con ovejas eléctricas. No ha perdido facultades.

Ram Terem colocaba las piezas sobre el tablero. Experimentó cierta familiaridad cuando contempló las fichas en el tablero. Había algo que no había cambiado desde que vivía en ese mundo anterior al Gran Desastre. El ajedrez tenía un efecto balsámico; le unía al pasado, a su vida, a la vez que le daba cierta conexión con el presente. Era algo que no había cambiado en un mundo que parecía completamente diferente y que, tenía que admitirlo, estaba deseando ver.

— ¿Juega con blancas o negras?  Es una pregunta necesaria.

— Mejor lo sorteamos.

— Lógicamente no puedo apreciar nada en sus expresiones, pero percibo cierto entusiasmo por jugar la partida. Debo advertirle que juego bastante bien, pierdo pocas veces.

— Yo ya no recuerdo cómo jugaba, ni me hable de apertura siciliana o defensa italiana. Nunca tuve mucha idea de eso.

— Entienda que siciliana o italiana ya no tienen mucho significado. Pero veo que le gusta el ajedrez.

— Así es. Resulta un juego muy tangible. Casi científico.

— Si se da cuenta, el intríngulis de una partida está en unas pocas jugadas. Quiero decir que las aperturas están todas estudiadas, lo mismo que los finales. Una partida puede programarse. Si jugara un equipo contra otro equipo, siempre terminaría en tablas.

— Creo que tiene razón, pienso que el enfrentamiento debe ser personal. Sólo entre los dos jugadores, sin asesores por uno u otro lado. Es la filosofía del juego.

— Estoy de acuerdo. Pero me gustaría hablar de la técnica del juego. Ya sabe cómo mueve cada ficha y su papel.

— Los movimientos si, el papel es variable en cada momento. Una ficha tiene un gran valor en un determinado estado de la partida y ninguno en otro. Lo mismo lo gana que lo pierde. Pero iniciemos la partida. Me han tocado negras, usted sale.

Comenzó la partida. El enfrentamiento provocaba cierta emoción. Era gratificante comprobar el desarrollo del juego, las fichas evolucionaban y se movían por el tablero como si atendiesen al movimiento de un engranaje. Odiaba admitirlo, pero estaba disfrutando.

— ¿Tablas? — ofeció Ram Terem.

— No, sigamos la partida.

No era porque tuviese esperanzas de ganar, pero quería prolongar el placer que estaba experimentando al jugar. Pensar los movimientos, comprobar lo exacto de sus previsiones con respecto a los movimientos de su oponente o repensar las jugadas cuando no se ajustaban a lo previsto tenía su encanto. La partida estaba despertando muchas cosas olvidadas, entre ellas su instinto competitivo. Siguieron jugando...

— ¿Tablas? — Volvió a ofrecer Ram Terem, sonriendo.

— No, vamos a terminarla.

Ahora quería ganar la partida. Quería llegar hasta el final, pero éste tenía que traducirse en su victoria. La emoción había dado paso a la excitación. Le daba la impresión de experimentar los mismos sentimientos de su juventud. La partida seguía. Las cosas iban bien. Ram Terem le tendió una celada, pero fracasó. Sin embargo, las blancas forzaron un cambio de damas que dejaron a sus peones en disposición de coronar. Momento en el que Ram Terem derribó el rey negro y dijo:

— Abandono, ha ganado. Ha sido una buena partida.

— Excelente, la he disfrutado.

— Me parece haberlo notado.

— Y ahora…

— No nos precipitemos. Me gustaría hablar un rato de la partida. Pero tendré que hacer algunas preguntas

— Adelante.

— ¿Con qué pieza se identificaría?

— Vaya pregunta ¿Antes o después de mi despertar?

— En ambos.

— Nunca me he sentido como el rey, ni antes, ni ahora. Quizá antes, como la torre, capaz de aplastar a cualquier cosa que se me opusiese. Con un punto de observación privilegiado. Me faltaba la habilidad de la dama, la capacidad de salto del caballo o la perspectiva oblicua de los alfiles. Definitivamente, la torre. Pero eso era antes. Ahora apenas me siento un peón.

—  Y un peón ¿no es nada?

—  Es poca cosa.

— No estoy de acuerdo en ello. Pero si lo estoy en que ahora es como un peón. El peón es la única pieza que tiene posibilidad de mejorar. No es fácil.  Tiene que recorrer todo el tablero. Atravesar grandes o pequeñas dificultades. Hay veces que es necesario sacrificar a sus compañeros para lograrlo. No ocurre siempre, pero hay veces que puede obtener una recompensa.

— No había pensado en ello.

— Si se da cuenta, la clave de su victoria, lo que ha inclinado la balanza, ha sido su posibilidad de coronar un peón. Ha sido el punto de fractura de la partida, a partir de ese momento. Jugase yo como jugase, estaba perdida. He entendido el punto de fractura. ¿Lo entiende usted?

— No tengo muy claro a dónde quiere ir.

— He abandonado la partida en el momento en que podía coronar. El peón llegaba al final del tablero y usted elegiría la recompensa, salvo en rey y en peón, podía escoger cualquier pieza. Era su partida y su decisión. Podría escoger cualquier pieza, pero, con seguridad, habría decidido por la pieza que le asegurase la victoria.

—  Tiene razón.

—  En su vida, ahora, se encuentra en un instante parecido. Usted es el peón de nuestra partida que acaba de coronar. Estamos en una fase de fractura. Usted no puede escoger qué pieza va a ser, no es su partida. Pero si puede elegir entre seguir en la partida o no. De usted depende. Tenga en cuenta que si la partida sigue, habrá más jugadas y posibles consecuencias.

El androide Antonio había comprobado el placer de la partida, había disfrutado del hecho de competir en la partida. Se sentía más animado. Sus dudas ya no iban dirigidas hacia una solución con la disquisición de si ser desconectado o no. Se planteaba qué podía hacer si seguía hacia adelante, disfrutando de un futuro casi infinito. Ese maldito Ram Terem estaba logrando de sembrar en él el germen de la ilusión. Ahora empezaba a entender ese concepto de fractura. Podía disfrutar de una nueva vida, pero no tenía el rumbo de ella.

— ¿Cómo sería la vida que me espera? — Preguntó.

— No lo sabemos. Sería un tripulante de una nave espacial. Habría un periodo de formación. Pero no podemos adivinar las peripecias de un viaje de cuarenta años en un espacio casi desconocido. Sólo le puedo garantizar muchas actividades rutinarias, porque cuando surja una excepción, ni usted ni yo sabremos cuál será. Como en una partida de ajedrez, hay jugadas que podrá anticipar, pero tendrá que hacer frente a situaciones inesperadas. No hay otro jugador al que enfrentarse. Sólo el espacio y un viaje.

— ¿Y al final del viaje?

— Tendrá que ayudar a establecerse a los colonos, y después… tampoco lo sabemos. Puede que dependa de la decisión de los recién llegados o quizás se le encomiende otro viaje.

— ¿Eso es que seré libre?

— Tiene que entender que usted es libre ya. Pero sus opciones, como las de cualquier persona, son limitadas. Siento decirlo, pero tiene que tomar una decisión.

Pero ambos sabían que el germen de la inquietud y la curiosidad ya estaban sembrados. Al futuro infinito se le unía una perspectiva de aventura. Su nuevo cuerpo le obligaba a la renuncia de ciertos placeres, sobre todo los de índole carnal. Se había recuperado de la fractura. Pero hay cosas que, como el ajedrez, no habían cambiado de una vida a otra, la incertidumbre del futuro, por infinito que fuese, era una constante. Y una nueva vida, aun en las condiciones con que la tenía que vivir, parecía un reto…

— Está bien. Acepto ese puesto de tripulante.

— Me alegra oírlo — Dijo Ram Terem — Ha sido un placer hablar con usted. Ahora tengo que despedirme y no nos volveremos a ver. Desde este momento está asignado a la Academia de Androides.

Ram Terem salió de la habitación. Cuando hubo cerrado esbozó una sonrisa. La terapia del ajedrez siempre funcionaba, había desarrollado la habilidad de dejarse ganar jugando perfectamente. De esta forma los sujetos que tenía asignados solían superar la fractura.

  


 Más historia del Vadereto de mayo en este enlace.