27 octubre 2026

LAS FALACIAS

 Las falacias

Alegoría de la mentira en forma de un hombre que sostiene una máscara. Pintura de Salvator Rosa (1615-1673), 1651. Florencia, Palacio Pitti

El diccionario de la Real Academia de la Lengua nos dice que falacia es un engaño, fraude o mentira con el que se intenta engañar a alguien. Pero por falacia entendemos hoy una mentira más refinada. Probablemente más oculta y amparada por quien miente. El típico ejemplo de falacia es esa afirmación atribuida a Einstein de que “el hombre sólo utiliza el diez por ciento del cerebro”. Es muy discutible, pero hay quien la da por cierta. Nunca se ha planteado la autoridad de un Premio Nobel de Física para hablar de un tema neurológico. La Teoría de la Relatividad no está relacionada con los tejemanejes cerebrales.

    Asistimos hoy a los anuncios y pronunciamientos de varias falacias en las que políticos sin formación nos prometen la solución a todos nuestros problemas y anuncian la creación del paraíso en la Tierra. Lo malo es que les resulta. A lo tonto, poco a poco, van haciendo cierto ese lema de la Agenda 2030 de “no tendréis nada y seréis felices”. Probablemente la segunda parte del lema sea falsa. Aunque ser feliz es una percepción y para disfrutarla solo hay que comprar humo o aspirarlo.

    Ayer, El Debate publicaba un artículo de relleno que escribía Rubén Prieto con el titular de “Tres científicos predijeron que el fin del mundo llegará el 13 de noviembre de 2026:¿Qué hay de cierto?”, me imagino que no les reviento el artículo si les anticipo que la respuesta a la pregunta es que no hay nada cierto. La primera referencia que hace este artículo de ¿ciencia? es el discurso del Premio Nobel de Física de 2004, David Gross, advirtiendo de la alta probabilidad de extinción debido a un holocausto nuclear. Podemos estar o no de acuerdo con él. Su opinión en este tema, por muy Nobel de Física que sea, vale tanto como la de cualquiera. Hay muy pocos expertos en guerras atómicas.

    Los que hacen mención al fin del mundo en la fecha del 13 de noviembre de 2026 son tres científicos (Heinz von Foester, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot) que en 1960 publicaron un artículo en la revista Science con el sugerente título de “El día del juicio final: viernes 13 de noviembre de 2026”. Heinz Von Foester fue un científico y cibernético (wikipedia dixit), de los otros dos autores sabemos que eran científicos de la universidad de Illinois. El  artículo viene a participar del resultado de una simulación a partir de los datos de natalidad de años en que se escribió el artículo, 1960. Según esta, el 13 de noviembre la población colapsará y todo se acabará.

    No recuerdo el nombre de un político del Podemos de Carmena que acusó a los conductores de disfrutar del 21% de la superficie de Madrid, que son las calles y carreteras de la ciudad, cuando ellos no alcanzaban a ser este porcentaje de la población. Una falacia pronunciada por alguien que no sabía nada de urbanismo.

    Recuerden que antes del fin del mundo, será el fin de la humanidad y que antes será el de la civilización. No ocupamos un pedestal tan alto. No obstante, viendo las calles de Europa, y las españolas en particular, hay que admitir que la civilización está degenerando.  

26 octubre 2026

LA METÁFORA DE LA PRISIÓN


Nos invita nuestra amiga Rebeca al reto de “Fuego en las palabras” de este mes de octubre. Pinchando en el logo se accede a las convocatoria del reto. Llego tarde, pero a tiempo. Se trata de escribir un texto de no más de 350 palabras en el que el motivo debe desarrollarse en torno a la palabra “prisionero” y sólo puede figurar una vez en el relato. Y con estos mimbres he hecho este cesto, que no es un cuento, al que he titulado...

La metáfora de la prisión.


Nada más nacer estamos encadenados. Necesitamos ser sostenidos por los brazos de nuestra madre. Precisamos de sus cuidados. Somos incapaces de andar y nos tienen que llevar de un lado a otro. Podríamos afirmar que somos cautivos de nuestra familia, de los que nos cuidan. El crecimiento es un periodo de liberación.

Durante nuestra juventud, el mundo se abre. Tenemos la oportunidad de explorarlo. Disfrutamos entonces de la libertad para hacerlo, aunque siempre estaremos limitados. Tampoco tenemos la libertad de irnos donde queramos. Somos esclavos de nuestras limitaciones, de nuestros apegos y de nuestras costumbres. No resulta fácil abandonar un hogar.

El paso del tiempo nos crea necesidades. El mundo se va limitando. Y cuando llega nuestra vejez, nuestras perspectivas se reducen. Nuestro acceso al mundo puede limitarse a unas pocas calles y a lugares muy concisos, entre los que la visita al médico resulta obligatoria. Volvemos a una segunda niñez en que necesitamos encadenarnos a otras personas que, en el mejor de los casos, nos vigilan cuando no nos cuidan. Acabamos siendo prisioneros de la vida.

Aunque el mundo no sea una cárcel y la existencia no sea un cautiverio, nos encadenamos a unos vicios y a unas costumbres que definen nuestra vida. Pedimos salir de esa rutina a la que terminamos llamando aburrimiento. Nuestra mente sueña con poder vagar por el mundo mientras nuestro cuerpo nos ancla a la comodidad. Poco a poco, la vida se va convirtiendo en el cementerio de nuestras ilusiones a la vez que no queda más aliciente que el médico te diga que estás igual. Es un éxito, ya que lo que tienes no mejorará nunca.

Empezamos a ser cautivos de nuestras neuras. El día vivido no es una experiencia más, es una gota menos en la botella de nuestra vida. Cambia el programa del presidio. No se hacen planes para mañana; se cuentan las historias del ayer. No se piensa en la próxima melodía que sonará. Uno cree que ya ha escuchado todas las que le gustan y se consuela en que le quiten lo bailado... si pueden.

      


25 octubre 2026

THE GREAT PRETENDER

The great pretender


Es una canción electoral. En 1955 el grupo de color The Platters lanzó al mercado esta canción. Quizás no les suene mucho este grupo. Pero han colocado canciones muy famosas (“Only you”, una de ellas). The great pretender ha sido cantada por otros cantantes, la versión de Elvis Presley resultó ser un bombazo, pero la de Freddie Mercury me parece épica. Para gustos los colores y la música. Lo único que cambia en las tres versiones es la cadencia y la voz. Los arreglos no son apreciables. Les dejo la versión original, la de Elvis y la de Freddie Mercury. Espero que las disfruten.


Respecto a la canción, la letra es la siguiente:

Oh, sí, soy el gran farsante     Oh yes, I'm the great pretender
Fingiendo que lo estoy haciendo bien     Pretending that I'm doing well
Mi necesidad es tal, finjo demasiado     My need is such; I pretend too much
Estoy solo pero nadie puede decirlo     I'm lonely but no one can tell
Oh, sí, soy el gran farsante     Oh yes, I'm the great pretender
A la deriva en un mundo propio     Adrift in a world of my own
Yo juego el juego, pero para mi verdadera vergüenza     I play the game; but to my real shame
Me has dejado soñar solo      You've left me to dream all alone
Demasiado real es este sentimiento de hacer creer    Too real is this feeling of make believe
Demasiado real cuando siento lo que mi corazón no puede ocultar      Too real when I feel what my heart can't conceal
Oh, sí, soy el gran farsante     Oh, yes I'm the great pretender
Solo riendo y alegre como un payaso     Just laughing and gay like a clown
Parezco ser lo que no soy, verás      I seem to be what I'm not; you see
Llevo mi corazón como una corona     I'm wearing my heart like a crown
Fingiendo que todavía estás por aquí     Pretending that you're still around
Demasiado real es este sentimiento de hacer creer    Too real is this feeling of make believe
Demasiado real cuando siento lo que mi corazón no puede ocultar     Too real when I feel what my heart can't conceal
Sí, soy el gran farsante      Yes I'm the great pretender
Solo riendo y alegre como un payaso      Just laughing and gay like a clown
Parezco ser lo que no soy, ¿ves?     I seem to be what I'm not you see
Llevo mi corazón como una corona     I'm wearing my heart like a crown
Fingiendo que todavía estás por aquí     Pretending that you're still around


Como pueden comprobar, la canción está narrada por un farsante ¿arrepentido? Quizás la primera prueba de su arrepentimiento sea admitir lo que es. Deja a juicio del oyente la causa de esta confesión. Puede ser el hartazgo, la vergüenza, un momento de bajón o que se haya enamorado, por ese final de “fingiendo que todavía estás aquí”. También queda la posibilidad de que, denunciándose como farsante, esté timando al que escucha la canción.

Estamos en una época, las elecciones, de farsantes y cantos de sirena. Todos nos van a intentar embaucar con lo bien que lo van a hacer y lo mal que lo van a hacer los demás. En definitiva, un juego de buenos (nosotros), malos (los otros) y menos malos (los que nos pueden ayudar). Sería bueno tomar nota. El buen pedigüeño intenta explotar su desgracia. No apela a nuestro razonamiento, sino a nuestros sentimientos.

Y si de sentimientos y emociones se trata, van a recurrir al miedo y a la esperanza. Van a intentar que votemos con las tripas y no con la cabeza. Se basan, fundamentalmente, en ese dato que dice que decidimos el voto a última hora. Cosa que estaría bien si la decisión fuese el producto de un análisis. La verdad es que aportan promesas y los votantes nos guiamos más por lo que escuchamos de oídas que por lo que leemos.

En fin, entre gritos, abucheos y desórdenes, la campaña sigue sin haber empezado todavía. Y todos, en cada declaración, en cada acto, fingen que todavía se preocupan por nosotros.   

24 octubre 2026

ANTIFASCISMO

Antifascismo


La sociedad española está siendo testigo de manifestaciones y actividades más o menos violentas que se amparan en el grito de “aquí están los antifascistas”. El grito suena como un reto. Todo el que no esté dentro de ese grupo resulta fascista. Casi me atrevería a asegurar que todo el que no proceda o se comporte como ese grupo va a ser un fascista.

Hay ciertos conceptos que se dan por entendidos. El antifascismo es uno de ellos. Lo mismo que se da por sabido lo que es fascismo. Por eso nadie se toma la molestia de explicarlos. El fascismo, por lo que tengo entendido, es una ideología que nace del socialismo italiano y erradica su vocación internacional. Encuentra su base en el nacionalismo. No en vano el partido que le imitó en Alemania llevaba por nombre Nacionalsocialista. La abreviatura “Nazi” resulta muy conveniente. De ello no debe extrañarnos que el fascismo resulte tan autoritario como el socialismo. Por antifascismo deberíamos entender todo lo contrario.

Un antifascista, siendo todo lo contrario que un fascista, debería ser menos radical y más tolerante. Quizás debería tener una mente más abierta y ser, sobre todo, más pacífico. No parece que eso suceda. Por tanto, el antifascismo no deja de ser un recurso semántico para declarar fascista a todo el que no es antifascista. Es imponer una ideología con los mismos métodos que usaba el fascismo. El antifascismo resulta otro tipo de fascismo. Como ya dije en otro artículo: no deja de ser la clac.

¿Qué objeto tiene este movimiento? Creo que es una forma de igualar las tornas. Si los ministros son abucheados en las calles, también deben ser abucheados sus opositores. Si el PSOE se ve obligado a dar los mitines a puerta cerrada, los demás partidos también deben hacerlo. También ejerce una función disuasoria: explotar el miedo. La amenaza de que las calles sigan así si las elecciones la vencen “los fascistas”.

Llama la atención la tendencia antijudía, la misma que tenían los denunciados fascistas. Lo que indica que les es indiferente declararse de izquierdas o de derechas. Simplemente son radicales. Y ante la texitura que presentan, “socialismo o barbarie”, ellos ya han elegido: su socialismo es barbarie.

22 octubre 2026

EL CUENTO DE LA CORBATA

 


Nos convocan este jueves desde su blog, “artesanos de la palabra”, nuestras amigas Patricia y Rosana a un reto que han denominado “corbata voladora”. Se trata de imaginar que nos encontramos una corbata en cualquier lugar y escribir la historia que nos inspire en menos de 350 palabras. Lo primero que se me ocurrió fue: “¿Es un cohete?¿Es un avión? No, es una corbata”. Pero luego me puse más serio y salió...

El cuento de la corbata.

Nadie sabe cómo apareció allí. Pero ahí estaba. En medio del acantilado, como una cinta enganchada en las rocas, juguete del viento. Se mecía a uno y otro lado mostrando sus colores chillones al mundo. No tendría la menor importancia si no fuese porque estaba en la mitad de la pared. El viento era caprichoso, pero no anudaba corbatas en las rocas.

Servando, el más viejo de los pescadores del pueblo, se barruntaba que la corbata era un mensaje. Estaba convencido de que el viento albergaba los mismos misterios que la mar. Esa prenda era uno de los muchos que no serían desvelados. La corbata terminó deshilachada por el golpeteo contra las rocas y por la fuerza del viento.

Los periódicos publicaron una desaparición, la del joven Damián Federico Arrasata de la Cisterna. Tenía fama de dandi y de llevar una vida disoluta y superficial. En la fotografía de hueco grabado en blanco y negro lucía lo que debería ser una corbata colorida en la que Servando pudo ver ciertas semejanzas. Era más comunicado que noticia, no abundaba en información. No mencionaba dónde fue visto por última vez ni los lugares que frecuentaba. Tampoco había ninguna referencia a su estado de ánimo ni quién había denunciado su desaparición.

Servando confirmó su sospecha sobre el mensaje que daba la corbata. Estaba convencido de que el joven Damián se había despojado de su prenda de adorno. Según él, era un acto desesperado, como queriendo dar una pista. Poco más podía intuir. No sabía si puso fin a su vida o si lo asesinaron. Tampoco podía imaginar el motivo de lo uno o lo otro. Lo único que tenía claro es que la desaparición equivalía a la muerte.

Y es que las corbatas dicen lo que dicen, que no es mucho. Lo demás son misterios, cuando no caprichos, de la mar y el viento.

Retrato fotográfico antiguo, año 1928. "Hombre con corbata de diseñador". 150 Etsy. España.

Más historias de corbatas aquí.





 

21 octubre 2026

UNA CAMPAÑA VIOLENTA

 Una campaña violenta.


Ya anunció Manuela Bergerot de que no habría paz en las calles de Madrid. No sé si será por casualidad o causalidad, pero en ese momento la acampada de Sol comenzó a cambiar de líderes. En las manifestaciones en apoyo a la huelga de profesores hay activistas que llevan las mismas banderas que ondean en Sol y repiten las mismas consignas.

También comienzan los acosos. Todos están recibiendo su dosis de jarabe democrático y todos vienen a participar del mismo recelo y desconfianza de los ciudadanos que, paradójicamente, tienen que votarlos. Los tintes que están marcando esta precampaña indican que los partidos están actuando más para afianzar su parroquia que para convencer a los ajenos.

No hay que esperar juego limpio en una carrera electoral. Ya hemos vivido demasiadas falsas promesas. La solución está en el recurso a la violencia. La violencia no viene marcada solo por el activismo. También es violencia la amenaza y el insulto. De esas hay muchas y de muchos modos. Pero quizás lo que está definiendo de forma más clara los malos modos es la tendencia a acabar con el mensajero obviando el mensaje.

Y es fácil que la ciudadanía caiga en esta trampa. Es sencillo repetir un abucheo antes que pedir explicaciones sobre una mentira. Es más elemental insultar que pedir. Es, sobre todo, menos complicado instalarse en el no antes que proponer o negociar soluciones.

Con esta campaña, los ciudadanos nos acabamos encontrando con el brete de lo tomas o lo dejas. Con la predisposición de los políticos a no entenderse, no puede salir nada bueno.

Y ya sabemos que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Así que, con la predicción de que la campaña no será buena, lo más seguro es que nos encontremos con un perfecto desacuerdo.

20 octubre 2026

ENTREVISTA PARA NACIONALIZARSE

 Entrevista para nacionalizarse.


— Buenos días, señor cónsul.

— Buenos días, usted dirá.

— Que quiero ser español.

— Muy bien, ahora es fácil serlo. Sobre todo, fuera de España. Si usted estuviese en España tendría que haber vivido allí unos diez años, aprobar un examen y pagar el trámite. Aquí, ya ve, le sale gratis y sin más esfuerzo que responder a unas preguntas.

— Perfecto, pues  aquí me tiene.

— ¿Qué sabe usted de España?

— La verdad, no gran cosa. Es un país africano que da al Atlántico y al Pacífico.

— Empieza bien. Parece que ha estudiado geografía en la propia España. ¿Sabrá, por lo menos, la capital de España?

— Rabat.

— Puede valer. Realmente, gran parte de la política española se diseña desde allí.

— ¿Me podría aportar alguna documentación que demuestre que su abuelo era español?

— Por supuesto que no. Puedo proporcionarle un documento de identidad.

— Pero si me está enseñando un ticket de compra, de hace dos años.

— Me dijeron que en España servía.

— Está mezclando cosas, en España sí servía, pero fuera no sirve. Perdóneme, pero con esos rasgos no parece que sea descendiente de españoles.

— Ya me dijeron que eran racistas.

— No es racismo, pero, la verdad, es que parece más chino que español.

— Mire que es usted ignorante. ¿No sabe diferenciar a un chino de un filipino?

— Pues la verdad es que no. Pero nadie creería que su abuelo era español.

— Pues creo que hasta 1898, los filipinos eran también españoles. Lo cual me hace tataranieto de español.

— Pero su tatarabuelo no huyó de España.

— Mi abuelo se se fue de Filipinas por defender el socialismo.

— ¿Es usted socialista?

— De la Internacional Socialista.

— Eso lo cambia todo. Usted es, entonces, ciudadano del mundo y, por eso, también tiene algo de español.

— Ya me dijeron que ser socialista abre muchas puertas en España.

— Le dijeron bien. Pero siendo filipino, ¿qué hace en Argentina?

— Vine aquí sin papeles y, siendo español, puedo ir a España con los papeles regalados. Y mire si cumplo con la ley: mi abuelo era republicano, socialista y tuvo que irse fuera de su país.

— Visto así... Sabe cuál es la bandera de España.

— ¿Cómo no lo voy a saber? Roja con el escudo en medio.

— Veo que medio lo sabe. ¿Y el escudo?

— Se pueden utilizar dos: una hoz y un martillo, o un puño con una rosa.

— No va muy desencaminado. ¿Sabe quién es el Rey y el Presidente del Gobierno?

— El Rey, no lo tengo muy claro, me parece que Mohamed VI. Pero el Presidente, si lo sé: Mario Soares.

— Bueno, ése es el Secretario General de la ONU, pero fue presidente de la Internacional Socialista y, siendo de la ONU y socialista, está relacionado con España.

— Y dígame, ¿no le estoy demostrando mi españolidad?

— No tengo dudas sobre ello. Desde luego que merece la nacionalidad. Considérese español desde este momento.

— Muchas gracias. Aprovechando mi recién estrenada españolidad, ¿dónde tengo que solicitar el sueldo mínimo vital? Verá: es que no tengo ingresos.

— Sabe, me sorprende. No sólo parece un español de toda la vida, sino que parece de lo más granado del PSOE. ¿Quiere afiliarse al partido?

— Si me pagan, sí.

— El PSOE no le va a dar nada. Si acaso, le solicitará alguna donación. Pero tenga en cuenta que los ciudadanos, con sus impuestos, le van a dar de todo.

— Ahora empiezo a entender eso de “no tendréis nada y seréis felices”...

18 octubre 2026

YOU ARE MY FIRST, MY LAST, MAY EVERYTHING

 You are my first, my last, my everything.
(Eres mi primero, mi último, mi todo)
La original, subtitulada.
Subtitulada en español

En 1974, Barry White nos regaló este clásico de las canciones románticas. La canción es una declaración de amor que no tiene desperdicio. Coloca a la pareja en lo alto de un pedestal y la colma de virtudes. No hay piropo que no llegue a marear. Si se le añade la entonación sensual recitada, que sirve como introducción y prepara un arranque de la canción que resulta épico.

Confirma esta canción la conclusión de mi conversación con un británico. Comenzó cuando le dije que me gustaba Barry White pero no conseguía enterarme de lo que decía. Me respondió que no me preocupase. Él tampoco conseguía enterarse. Barry White era para limitarse a oírlo y su voz era como un instrumento más. El mensaje en sus canciones no era lo más importante.

Pero precisamente el mensaje de esta canción sí parecía importante. Resumía el culmen de los sentimientos del cantante hacia su pareja. Pero cuando uno investiga un poco, descubre que Barry White se divorció una vez y se separó de la segunda esposa. Sus motivos tendría. Pero en este contexto uno llega a la conclusión de que el enamoramiento es transitorio y de que lo que dice en la canción se lo dirá a todas. Al final tenía razón el inglés: la canción es ruido armonioso y palabras adecuadas y bien entonadas.

Barry White también cantó esta canción acompañado por otros cantantes. Les dejo una versión con Pavarotti y otra con Gloria Gaynor.


Ayer asistimos a una repetición de esta función. Fue un congreso-mitin-fiesta-discoteca en el que se nombró a Pedro Sánchez candidato del PSOE a las elecciones. Puro trámite, sin sorpresas y sin más intervenciones que la del candidato. Y en medio de su discurso, una declaración de amor. Como en la canción de Barry White, le viene a decir a Begoña que es su primero, su último y todo para él.


Si lo contemplamos desde la distancia, tiene Begoña motivos para sospechar. Puede plantearse qué puesto ocupa entre las prioridades de su marido. Puede caer en la duda de si ella tiene que ser la única excepción no salpicada por las mentiras de su esposo. Después de todo, pocas cosas de las que ha dicho Sánchez en público han sido ciertas. Y esta declaración de amor, ¿va a ser cierta? O probablemente sea ruido armonioso y palabras adecuadas. Puede haber muchas interpretaciones.



17 octubre 2026

ALGUNAS COMPARACIONES MÁS

Algunas comparaciones más

ABC. JM. Nieto. Fe de ratas. 17-10-2026

Me imagino que ya habrá muy pocos que lo recuerden. Hoy ya se admite como algo sucedido en la España de Franco. En Ifni y el Sahara Occidental hubo una guerra no declarada entre España y Marruecos. Hablamos de combates y de muertos. Su momento álgido fue en 1957 y 1958. Esta guerra fue acallada por el régimen y siempre se ocultó la participación de Marruecos. Como no estaba declarada, no había declaraciones. Hasta bien entrada la democracia no se han publicado obras que relaten y describan estos hechos. El control que se ejercía sobre la prensa entonces permitía que el régimen fuese todo lo opaco que desease para este asunto.

La situación en Ceuta parece ser parecida. Nos enteramos a destiempo de las incursiones de la marina marroquí en nuestras aguas territoriales. Quiero imaginarme que habrá habido una respuesta por parte de España; otra cosa es que el Gobierno sea discreto al comunicarlas. Nos recuerda la actuación del Franquismo. Cuando comenzaron los ataques en Ifni, no pasaba nada. Cuando han entrado, no hay cifras oficiales, entre 80.000 y 100.000 invasores en Ceuta tampoco ha pasado nada. Nos felicitamos y agradecemos a Marruecos el hecho de que hayan vuelto muchos de ellos y restamos importancia al hecho de que se hayan quedado algunos miles; sigue sin haber cifras oficiales. El caso es que nuestra actitud es de pelillos a la mar. Las incursiones de barcos en las aguas territoriales, según el Gobierno, la han solucionado la Real Marina Marroquí y la Armada. No sabemos cómo. Pero es verdad que estos asuntos desde siempre lo solucionan las armadas, a veces a cañonazos.

En 1934, Largo Caballero, uno de los líderes del PSOE de entonces, amenazó con no reconocer el resultado electoral; la consecuencia fue el intento revolucionario, como un preludio de la guerra civil, en Asturias.

Hoy son más sutiles las formas, el intento de modificar el censo ya resulta descarado. La ley de nietos se ha tergiversado y parece que su objetivo es dar la nacionalidad a todo simpatizante socialista. No me atrevo a anticipar el resultado de las elecciones, pero, sea cual sea, ya está contaminado. Todos encontrarán una razón para decir que no es válido.

Es una de las formas de actuación del gobierno: jugar al impávido. Actuar con el convencimiento de que, pase lo que pase, ya se olvidará. Y así ocurre, el recurso al efectismo hace que nos olvidemos de lo importante. Siempre hay una cortina de humo que enmascara las maniobras ocultas. De una forma u otra, progresando, todo se va degenerando. El ruido de las calles ampara las marrullerías que se planean en silencio.    

16 octubre 2026

SIN ESCARMENTAR

Sin escarmentar


Publica doña Ana Martín en El Debate que “La izquierda intenta cerrar coaliciones in extremis para aminorar la derrota que predicen los sondeos”. Nos cuenta el artículo de las maniobras que están haciendo los partidos de la izquierda para presentar candidaturas únicas y asistir a las elecciones generales. Destacan ese Frente Amplio, esa especie de coalición entre Podemos y ERC y ese intento de que PSOE y lo que salga de Sumar se presenten unidos al Senado. Prima, según la autora, la confección de listas sobre el diseño del programa.  

No sé de las dificultades que afronta la izquierda, no me preocuparía mucho por ellas. Está claro que sus cachorros están calentando el ambiente. Haría bien la derecha en preocuparse de las cosas que le pueden ir mal. Y es que parece que no escarmientan tras las elecciones del 23 de julio. El PSOE tiene votantes y recursos suficientes. También tiene disposición a las marrullerías y a meter en las urnas papeletas que no deberían estar en ellas (todo demostrado). Y eso sí que es preocupante.

El titular nos recuerda a algo parecido a que se está vendiendo la piel del oso antes de haberlo cazado. Las encuestas anuncian muchas cosas, pero la que vale es la del 29 de noviembre. A mí, como a cualquier ciudadano, me resulta muy fácil anunciar por teléfono que, totalmente seguro, iré a votar y que lo haré por tal partido. Pero, a la hora de la verdad, puede no apetecerme ir o decido votar por otro partido. Las compañías de demoscopia están condenadas a fiarse de la muestra. No tienen más remedio. Pero aunque todas predicen porcentajes y resultados, siempre queda aparte la abstención. Sin poner en duda su buen hacer, creo que son una indicación, pero no una predicción.

En este sentido, informaría de la debacle o la derrota cuando estas se produzcan. Incluso me recrearía en ellas. Pero hasta ese momento la partida sigue y todos juegan. Los unos no son tan listos y los otros no son tan tontos. Ya se demostró el 23 de julio que una victoria exigua no sirve para nada (aplíquense izquierdas y derechas esta afirmación).

De forma que recuerden un dicho taurino: “Hasta el rabo, todo es toro”. El futurible es deseo, pero no es noticia.