LO INTRASCENDENTE.
Ayer noche y hoy por la mañana ha resultado ser noticia que
ha Pedro Sánchez le esperaban con dos ramos de flores. Se ha venido a subrayar
que iba solo y que le esperaban acompañado, un fallo de protocolo y no sabemos
de quién. El caso es que Sánchez ha llegado tan solo como Trump, aunque se haya
hecho menos hincapié en lo segundo. La causa de esta soledad son las medidas
cautelares que tiene que respetar la señora Gómez.
Con la que está cayendo en España y en el mundo, no creo que
sea muy relevante que Sánchez haya llegado solo a la cumbre de la OTAN. Tampoco
creo que los posibles resultados del encuentro de Ankara sean consecuencia de la
ausencia de la señora. No me parece muy creíble que Trump venga a decir que “si
hubiese venido la señora Gómez no habría pedido Groenlandia”, posiblemente
estaría más comedido si Melania le hubiese acompañado. Pero no imaginemos con
lo que no es, la realidad nos dice que hay, al menos, dos rodríguez en Anakara: Sánchez y Trump. Y
esto no es noticia, no tiene más trascendencia que la que se quiera dar.
Se puede opinar sobre la conveniencia o no de las medidas cautelares.
Que su aplicación nos lleve a derramar ríos de tinta, o perder el tiempo, en
que un ramo de flores se ha quedado huérfano en Ankara no tiene trascendencia.
Es la típica noticia que se da cuando no hay noticias. Pero ahora mismo sobran
noticias, aunque es un panorama en el que falta información y sobran opiniones.
El ramo huérfano sirve para alimentar la opinión, pero no la información.
Todo ello nos debe llevar a la reflexionar sobre hasta qué
punto lo intrascendente sirve para alimentar relatos, para dar argumentos a
favor o en contra de los bandos que, informativamente, están combatiendo una
guerra cuyo campo de batalla es nuestra opinión.