LA INCOHERENCIA MÁS GRANDE
Nos informó El Debate el pasado viernes que “Sánchez prometió 15 aviones antiincencios en mayo y en la actualidad solo hay sietedisponibles”, lo escribe Rubén Prieto y hace foco en que es otra promesa no
cumplida de Sánchez. Aun siendo cierto omite, en mi opinión, el principal error
de dos legislaturas.
Desde 2018 el presidente nos lleva dando la matraca con el
cambio climático, por otra parte innegable, intentando concienciarnos de una
emergencia climática y convencernos de que tenemos un derecho al medioambiente
por el que tenemos que pagar nuevos impuestos. Lo cierto es que, pese a la emergencia
mundial, a los impuestos europeos y la inquietud del gobierno nacional, las
competencias de medio ambiente e incendios forestales dependen de las
autonomías. Dada la convicción de situación de emergencia climática bien podría
centralizarlas el gobierno de turno. Dado que las autonomías reconocen no tener
los medios suficientes, necesitan la ayuda del estado. Hemos descubierto a lo
largo de estos ocho años que los incendios han evolucionado hasta los que
llaman de nueva generación”, casi
imposibles de sofocar. Pero la organización para combatir los incendios se
mantiene igual.
En 2018 se ofrecían diez aviones operativos para la campaña
de extinción, un porcentaje lógico poco superior a los dos tercios de una flota
de catorce aviones. Nos informa el artículo que en la actualidad las aeronaves
operativas son siete debido a la intensidad de la campaña, los aviones se
averían más rápido de lo que se reparan y revisan. Aunque se han comprado dos
kit de extinción para los aviones de transporte A400, se necesita entrenamiento
y un tiempo necesario para instalarlo, no es suficiente, aunque se pueden
utilizar en la extinción no es su cometido principal. También se han movilizado
algunos helicópteros para apoyar a la UME. La compra de nuevos anfibios para la
extinción de incendios sigue siendo una
intención. Desde 2018 sigue habiendo catorce de estos aviones. En este sentido,
considerando que llevamos ocho años de emergencia climática, poco se ha hecho
para mejorar los recursos de extinción desde el aire.
El otro pilar para la extinción de incendios que depende del
estado son las Brigadas de Refuerzo para la Extinción de Incendios Forestales (BRIF),
desde 2018 han mejorado sus condiciones laborales e infraestructura de sus
bases, pero sigue habiendo diez brigadas. Menos de una por autonomía. Tampoco
se ha reforzado a la UME, que sigue teniendo los mismos batallones, teniendo en
cuenta que su labor es la apoyo en las emergencias siendo la extinción de
incendios una más de sus muchas responsabilidades.
En resumen, en ocho años de emergencia climática, no se ha
reaccionado para hacerle frente ni en el plano organizativo, ni en el de los
recursos. Aunque si en el impositivo. Todo ello nos lleva a la mayor de las
incoherencias cometidas por nuestro presidente.