De las huelgas y los sindicatos
Se ha convocado una huelga para el 11 de noviembre. Parece que es para reivindicar una solución al problema de la vivienda. Sólo la secundan los sindicatos clásicos, UGT y Comisiones Obreras (CCOO), además de ese Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, que no es sindicato, sus dirigentes no son obreros y pocos de sus componentes son inquilinos. El resto de los sindicatos no apoya esta huelga. Es lógico, las subvenciones recibidas los obligan.
Resulta atractivo y electoral anunciar que la huelga se hace contra la oposición y no contra el Gobierno. Añadido este detalle a la cacicada de los decretos-ley sobre la vivienda, resulta que, en realidad, el paro se convoca contra una decisión del Parlamento. Ya se propuso nuestro líder gobernar con o sin el apoyo del legislativo. En este caso, la subvención es un soborno. Los sindicatos, más que apoyar a los trabajadores, ejercen de sicarios del Gobierno.
De todos es conocida la tendencia de UGT y CCOO, es comprensible el seguimiento de postulados socialistas o comunistas. Aunque dicen que defienden a los trabajadores, priman su apoyo al Gobierno que los subvenciona. No hay independencia real si no hay independencia económica. A un sindicato que se precie de independiente, lo deben mantener sus afiliados y no el gobierno de turno.
Pero así es la España de hoy, la colonización institucional es cada vez más completa. Se trata de controlar la vida social.
Al problema de la vivienda se ha ido larvando durante ocho años. El intervencionismo no ha funcionado y ha agravado el problema. Se pretende ahora solucionar con más intervencionismo y una huelga. Todavía habrá quien se crea que así se soluciona todo.
En fin, que el 11 de noviembre nos espera algo parecido a lo de la Puerta de Sol a gran escala: la voz de su amo a todo volumen. En mi opinión, no es que la melodía no se escuche, es que no gusta.











