La libre expresión en política.
Una de las cosas que tiene la política es que se acentúa la libertad de expresión. Cada uno dice lo que quiere, aunque sean barbaridades y tonterías.. Para colmo se dice con toda impunidad. Con la seguridad de que no va a haber ninguna consecuencia y en el convencimiento de que la audiencia de turno ni siente, padece o piensa.
Ante la decisión de procesar a la señora Gómez, el ministro Bolaños reacciona señalando a juez y lanzando una consigna a los tribunales superiores. Viene a avisar que al final no va a pasar nada. Siempre queda el recurso del indulto o de que que las instancias terminen en una institución colonizada por el partido.. Las consecuencias, las de siempre. Ninguna. La reacción de la sociedad española viene a ser la de un comatoso, le hagan lo que le hagan no reacciona. La verdad es que poca diferencia hay entre un comatoso y un cadáver.
Hoy la señora Miriam Nogueras acusa al gobierno de no haber frenado a la extrema derecha. Le echa en cara también de administrar miedo, pero asegura que no gobierna, en algo tiene razón. Parece que la diputada está un poco desorientada. No es progresista y, por los postulados de su partido, comulga con esos principios supremacistas que excluyen a todo lo que parezca español. Me imagino que en su ámbito, por extrema derecha se referirá a Alinza Catalana , que siendo más radikales (no radicales) los coloca en el extremo, pero no mucho más allá. Ambos beben de la misma fuente. Respecto a la acusación de que el ejecutivo no gobierna, ningún progresista le ha respondido que son los de la cuerda de doña Miriam los que no le dejan gobernar. Entre otras cosas porque el gobierno no sigue su dictado al pie de la letra. No van a generar estas declaraciones ninguna discusión, la consigna recibida por el progresismo es la de ser agradables. Aunque doña Miriam desbarre, se le responderá con buen talante. No como a las intervenciones de otros partidos conservadores que no se les responde con otra cosa que no sean descalificaciones..
El Congreso es ya una institución de la mala educación y la falta de respeto. Bastante civismo demostramos los españoles en comparación con los numeritos a los que asistimos en los plenos. Fuera de aquí, los partidos se ofenden cuando otros ciudadanos ejercen su derecho a la libre expresión y los denuncian, es el caso del PSOE al denunciar a Hazte Oir por utilizar su logo en un cartel en el que visten a Sánchez de dictador.
Esto va mal, estamos en un momento en que no nos hace falta más sentido común que razón.