Las vergüenzas.
Me van a perdonar que vuelva sobre un mismo tema, la
inoportuna expresión del señor Rajoy sobre la selección francesa y la desmedida
reacción ante su afirmación. El día en que se celebró la toma de la Bastilla,
Sánchez viajó a París, es un Presidente muy ocupado y no se pierde ninguna celebración,
el viaje además le sale gratis y si queda como jefe de estado, mejor.
Y allí se declaró avergonzado. Un hecho tan histórico como
falso. Una cosa es decirlo y otra sentirlo. Estar en el extranjero nos hace
comportarnos de otra manera. Cuando estamos fuera de casa somos capaces de
comportarnos de forma diferente a nuestro proceder en el hogar. Particularmente,
creía que Sánchez no tenía el gen de la vergüenza. Pero, como él hace a menudo,
he cambiado de opinión, en Francia se le ha activado el gen. Claro que la
vergüenza que siente es ajena… la más fácil de tener.
Y creo que se le acumulan motivos para sentir la vergüenza
propia, que yo siento ajena cada vez que cambia de opinión y España sale
humillada. Es vergonzoso quedarse sin luz en todo el país, estas cosas pasan en Cuba. Es de vergüenza que haya un accidente de tren en el que mueren más
de cuarenta personas y el último responsable se ponga en plan chulo, rozando lo
macarra. Resulta humillante estar rodeado de corrupción y que no pase otra cosa que los ministros se pongan a denostar. Pero
resulta más fácil sentirse avergonzado por lo que ha escrito otro antes que por
lo que ha escondido ese que decía que “ser socialista es tener muy poco y estar
dispuesto a dar mucho”, cuando hacía lo contrario.
Estoy dispuesto a creerme su desconocimiento, pero me
gustaría que un día pidiese algo parecido a una disculpa porque se la han colado
su fiscal general, su ministro y secretario de organización del partido, su
otro secretario de organización, su hermano, su señora y la caterva de la cloaca. Es difícil creer tanto
desconocimiento, que alguien esté tan ajeno a lo que sucede a su alrededor.
Pero lo que resulta indigerible es que no sienta el mínimo atisbo de vergüenza. Claro que el gen se le desactiva en casa.