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29 julio 2026

COMPLICÁNDONOS LA VIDA

Complicándonos la vida.


Resulta que el otro día se preguntaba El Debate que fue del ICONA (Instituto de Conservación de la Naturaleza). Lo hacía en un artículo-pregunta escrito por Hugo Marugán cuyo título es bastantes explícito “Qué fue el ICONA,el organismo desaparecido hace más de 30 años y al que muchos vuelven a miraren cada gran incendio”. Nos dice el artículo que el instituto desapareció a raíz de la descentralización de las competencias de medio ambiente. ICONA se encargaba, en su momento, de la gestión forestal, ello incluía la extinción de los incendios forestales. Era ICONA la que compraba los aviones apagafuegos y la que coordinaba con las autonomías y daba las tareas a los aviones, ahora estas tareas las encarga la UME.

ICONA no desapareció hace treinta años, mutó de nombre a Dirección General de la Naturaleza (DGCONA) y según el gobierno de turno dependía del Ministerio de Agricultura o del de Medio Ambiente. The Objetive nos informa en un artículo que escribe Alberto Alcolea y nos explica que “España frena lamodernización de sus aviones contra incendio en plana crisis territorial”. Las causas resultan bastante claras: la empresa adjudicataria carece de los permisos del fabricante para certificar las modificaciones de los aviones., cita el encabezamiento. La certificación es un proceso muy caro y parece que la gestión para proceder a esta modernización no se ha hecho muy bien, así hacen las cosas en este gobierno, parece que todo le coge por sorpresa.

El caso es que nos explica el artículo que el carpetazo lo ha dado la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, si se ha encargado esta dirección general de esta modernización es de suponer que es la heredera de la DGCONA. Posiblemente el concepto naturaleza resultase un tanto ambiguo y quede mejor explicitarlo como biodiversidad, bosques y desertificación. No parece que el nuevo nombre de la dirección general la haya hecho más eficiente, no ha contado con muy buenos asesores para la modernización de unos aviones que estaban ya modernizados en la década de los noventa.

Parece que en España nos gusta la rimbombancia de los nombres y cargos, ahora la dirección general puede tener un encargado de biodiversidad, otro de bosques y otro de desertificación. Posiblemente este último sea premiado por su gran trabajo, dado que la desertificación avanza. Esta rimbombancia de nombres y cargos parece extenderse a toda la administración, hay más ministerios que nunca con nombres muy largos, casi párrafos con múltiples direcciones generales y secretarías con nombres igualmente largos con su gabinete y gabinetes de sus gabinetes que amplían las largas denominaciones anteponiendo la palabra gabinete de…

Pues con tanto ministerio, secretarías, direcciones generales y sus gabinetes, todos de un nombre larguísimo, no parece que haya mejorado mucho la gestión. A la biodiversidad, bosques y desertificación me remito. Bueno en lo que se refiere desertificación lo está bordando…   

16 junio 2025

FUNCIONARIADO

 Funcionariado.


Nos dicen las encuestas que ha aumentado el número de funcionarios en los cincuenta años que llevamos de libertad de unos 800.000 a 4.000.000, Se han multiplicado por cinco, parece que nuestra satisfacción con los servicios recibidos no ha aumentado en la misma proporción. La cantidad aumenta, no así la calidad. La digitalización se impone y consigue que no haya colas, pero no disminuye los tiempos de espera. Quizás parezca que el aumento de funcionarios se debe a la necesidad asumir un aumento de la burocracia y dar respuesta a una serie de compromisos electorales consistentes en hacerse cargo de nuevas funciones. Da la impresión de que la razón de ser de un funcionario es la de atender la necesidades para no satisfacerlas.

Se supone que un funcionario es el que realiza la función pública, si nos atenemos a este concepto, militares, sanitarios, bomberos y administradores de organismos son funcionarios, como también lo sería un ministro, su conserje en el edifico sede del ministerio o el propio hermano del presidente. Reducimos muchas veces la consideración de funcionario al administrativo de una oficina pública, al antiguo señor o señora que atendía tras la ventanilla que lo mismo podía ser un funcionario de hacienda que el cajero de un banco. Ambos siguen instrucciones y ambos tienen que decir que no cuando por cualquier razón usted necesita que digan si. Cosas de la vida, de la administración y de las jerarquías.

Habría que preguntarse qué pasa. No tanto por el aumento como por el servicio, la creación en cincuenta años de otras diecisiete administraciones algo tendrá que ver, pero no es suficiente. Está claro que la dirección de un ministerio necesita un buen gestor. Los partidos políticos se echan encima unos compromisos que les obligan a colocar a determinadas personas al frente de un ministerio, independientemente de su capacidad para la gestión. Así tenemos, por ejemplo, que una médico está al frente de la Hacienda, un licenciado en derecho al frente de transportes e infraestructuras, o una juez al frente de la Defensa.. Sean o no buenos gestores necesitan del asesoramiento de sus subordinados. Este tinglado medio funcionaba, creo que Defensa es un buen ejemplo, independientemente de la gestión del ministro, había una buena guía y personal que no discute las instrucciones y elevaba las necesidades.

Pero la red de compromisos (¿y necesidad de fidelidades?) de los partidos se ha extendido y cada vez es más necesario colocar más gestores que necesitarán más asesores y que tendrán más compromisos que atender. Creo que ello explica el engorde del funcionariado y la mala relación entre volumen de la administración y sus resultados. Añadimos otro factor, el jerárquico, desde el momento que uno hace una solicitud (no sabemos cuánto ha tenido que esperar para hacerlo) hasta que llega el momento de que la persona adecuada decida pasará un tiempo, y otro pasará hasta que le llegue la comunicación. La digitalización permite el seguimiento del proceso y la información se restringe a dos palabras: en trámite. En la administración pasa lo mismo que en un banco, sólo hay un cajero, eso si hay caja, hay mucha gente en unas mesas que atienden citas que usted debería haber solicitado y en otras oficinas a las que usted no tiene acceso otros funcionarios (como otros administradores en los bancos) se dedican a los asuntos de su ministerio, que no son los suyos.