De los servicios de inteligencia y la trampa.
Se está dando muchas vueltas a la
actuación del CNI y otros servicios de inteligencia sobre si avisaron o no de
la magnitud de la invasión sufrida por Ceuta. Según quien se lo cuente estaba
clarísimo lo que iba a pasar o era imposible detectarlo. Si se han molestado en
leer los informes podrán comprobar que, a toro pasado, había información
suficiente y estaba bien valorada. Pero hay algo que ha fallado, veamos qué.
Cualquier servicio de inteligencia
sigue un proceso continuo (el ciclo de inteligencia) que se inicia con las
necesidades de información de aquellos que tienen que tomar la decisión. Si no
existen unas necesidades de información bien definidas un servicio de
inteligencia ya pierde orientación, espera que le lleguen las noticias pero no
tiene una línea de investigación. El segundo paso es obtener la información, un
tercer paso es tratar esa información y posteriormente distribuirla y hacerla
llegar al que la necesita. Los servicios de inteligencia no toman decisiones,
su función principal es suministrar información y valorarla para el que debe
tomar la decisión.
No hay una bola e cristal, no se
adivina lo que va a pasar, esto se deduce a partir de la información disponible
y se traduce en lo que puede ocurrir. Hacia dónde apunta esa información.
Cuanto antes se sepa mejor y esté disponible la información obtenida y su
valoración, mejor. Dará más tiempo de reacción. A juzgar por la documentación
desclasificada hubo poco tiempo de reacción, el aviso más temprano daba tres
días y el más tardío horas. Pero hubo informes, lo que materializa la primera
mentira de esta crisis centrada en “no había informes y no nos dijeron nada”.
No quedan en evidencia los servicios
de inteligencia, pero si la cadena de decisión. No se tomaron decisiones a
tiempo. Ni acertadas ni equivocadas, simplemente no se tomaron. Bueno si hubo
una decisión importante: continuar de vacaciones, lo demás podía esperar. El
que debe tomar decisiones las ha tomado al terminar sus vacaciones, más bien
tarde y, en mi opinión, insuficientes.
Pero no caigamos en la trampa de
culpar o exculpar al CNI, el problema actual es una Ceuta invadida en la que se
ha tomado la decisión de que “debe aguantar y acostumbrarse su nueva realidad
estructural” y seguir sufriendo “esa inseguridad subjetiva”. No hay soluciones
para los Ceutíes.
En cuanto a nuestra sociedad está
llegando al esperpento, una jueza tiene que determinar Marruecos está detrás de
todo esto y si nuestros dirigentes lo son unos traidores. El Gobierno sigue
apartando a las cortes (ahí Sánchez no mintió) y haciendo de esta crisis lo que
está haciendo en las anteriores: todo lo posible para que no pase nada.