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02 marzo 2026

UN PROBLEMA DE FAMILIA O PRESTIGITACIÓN

 Un problema de familia o prestidigitación.



Las cosas vinieron muy deprisa la semana pasada. El aniversario del 23F, la desclasificación de la documentación, el papel que tuvo Juan Carlos I y la solicitud de que vuelva a España. Han ocupado nuestra semana política nacional. Quedan en la sombra los dos decretos ley rechazados en el parlamento, y más en la sombra, los dos aprobados.

 Pese a la desclasificación de lo acontecido el 23 F, no ha aparecido nada nuevo bajo el sol. Los que esperaban y estaban convencidos de la implicación del rey Juan Carlos en la intentona, siguen convencidos de ello. Mientras los convencidos de que rescató a la democracia han visto bien apoyados sus argumentos. Por otra parte, poco podría aportar una desclasificación después de un juicio en el que se han acumulado millones de papeles y declaraciones públicas.

 Nos sorprende esta vez el PP solicitando la vuelta del rey, que está viviendo en algo parecido a un exilio acordado. Por supuesto que ha tenido la respuesta del Gobierno. Y más tarde de la propia Casa Real, que ha puesto condiciones. Entre ellas que fije un domicilio. Parece que tiene problemas para vivir en La Zarzuela y que el Rey emérito es allí donde le gustaría instalarse. Un problema típico familiar en el que no se debe entrar.

 Juan Carlos I ha sido, en mi opinión, un buen rey y un buen Jefe del Estado, aparte de las debilidades personales. Sobre ello la opinión no tiene importancia. Y creo que ha sido algo chocante celebrar el aniversario de la Constitución con la presencia de los que la redactaron y los presidentes de gobierno que la han aplicado y están vivos. Pero la ausencia del que la firmó y sancionó es algo que me resulta poco lógico.

 Y creo que la llegada de Juan Carlos I sería fundamental si se redujesen el paro, si los españoles tuvieran viviendas y si, en definitiva, hubiese menos problemas y menos asuntos por los que enfrentarse. Lo que no puede ser la llegada o ausencia del rey es un motivo para de confrontación. Salen últimamente muchos asuntos que no solucionan nada, que distraen de los problemas principales que sufrimos y a los que se dedican demasiados esfuerzos y atención.

26 mayo 2025

MONARQUÍA

 Monarquía.   

 


Hay escritores y periodistas de los que disfruto sus artículos y libros, me pareen interesantes y, en muchas ocasiones, divertidos. Debo admitir que me provocan sana envidia, me gustaría expresarme tan bien como ellos. Nieves Concostrina es una de este grupo, me gusta lo que que escribe y discrepo de muchas cosas que dice tan bien. El espacio de radio “Polvo eres” es el único programa que he seguido en este medio. Me parecía una aproximación a la historia muy interesante y divertida. Creo que doña Nieves comete el error de ir añadiendo a la experiencia y madurez artística la inclusión de su opinión política en su obra, por lo que muchas veces un libro prometedor pierde fuerza por su anexo propagandístico. Pero, con no hacer caso de estos detalles, vale la pena leerlo y aprender. No tengo clara, aunque me imagino, su tendencia política pero no hay dudas acerca de su republicanismo, más bien anti-monarquismo y, sobre todo, su odio a los borbones.  Viene esto en relación a que hoy la periodista anuncia el comienzo de su colaboración con el diario digital Publico en un artículo que titula “No le digas a nadie que soy periodista” en una sección que se llama Borbolandia, está por definirse la sección aunque parece que va a consistir en un juicio crítico a la monarquía y a los borbones.

No sirve culpar a los borbones de nuestras desgracias ni atribuirle nuestras venturas. La monarquía, hoy por hoy, no es garantía de nada que sea una forma de gobierno establecida y votada con la constitución. A los republicanos se les llena la boca de república pero omiten su apellido, no sabemos qué tipo de república quieren, si parlamentaria a la italiana, si democrática como la antigua alemana o la congoleña, o popular vease la de Corea del Norte, o bien presidencialista como la norteamericana o la francesa. Puestos a elegir me quedo con una monarquía española antes que con una república como la coreana, que es lo más parecido a una monarquía absoluta y hereditaria. Alegan los republicanos que el rey es un jefe de estado no elegido y no votado, creo que algo parecido pasa con los presidentes norcoreano y chino (claro que para qué votar si van a ser elegidos) ,  Hay cosas que no se eligen, que le digan a Echenique si votó democráticamente que su padre o su madre le engendraran o si ellos votaron por tener a ese hijo. 

La verdad es que, en España, nuestras experiencias republicanas acabaron mal sin que la mornarquía, los borbones, hiciese un gran esfuerzo por derrocarlas. La primera república no duró un año y se saldó en fracaso, la segunda fue fracasando hasta colapsar en una guerra civil, hay historiadores que defienden que la alternativa era una revolución, pero la historia es la que es y, aunque me creo lo de la revolución hay que demostrarlo. El caso es que las repúblicas quisieron reformar mucho y muy deprisa y acabaron como un elefante en una cacharreria, los presidentes de las repúblicas acabron siendo tan irrelevantes como el rey. Era su papel.

Siguiendo en el caso español los tres últimos presidentes del gobierno no han sido buenos, podrá ser discutible cuál ha sido el peor, si Zapatero, si Rajoy o si Pedro Sánchez y cuál ha sido el que más daño ha hecho, pero ninguno ha sido bueno ni su proceder ejemplar. Creo que tanto Juan Carlos como Felipe han estado mejor en su papel que los presidentes en el suyo. Pero hay juicios, que no deben basarse en las opiniones de políticos, sino en los hechos. La historia arroja saldos nefastos, como el de Fernando VII y otros buenos, como pueder ser el de Carlos III. Hay otros que hay que estudiar y del que cada uno sacará sus propias conclusiones, como el de Alfonso XIII, en cuyo reinado se desarrolló culturalmente la mal llamada edad de plata (generaciones del 98 y del 27, además del modernismo español) y mejoró la economía, por contra su intervencionismo y aquiescencia con la dictadura de Primo de Ribera. No todo ha sido malo, no todo ha sido bueno. Hay sucesos inevitables, una hipotética república no habría evitado los desastres del 98 ni el de Annual. Creo que es una equivocación basar las esperanzas en la república en posibles, que es lo que hace doña Nieves cuando afirma que “Estoy convencida de que si los ciudadanos de este país hubieran sido debidamente informados sobre los abusos cometidos y las mentiras que nos han trasladado los miembros de esta dinastía y su cómplice eclasiástica en el último siglo y medio, España sería un país progresista, republicano y laico y con una sana separación Iglesia-Estado”. Puede que si, puede que no. No hace falta recordar que Hitler fue elevado por las urnas en una república que transformó en imperio (reich) y que su conducta en sociedad fue ejemplar. La república tampoco es garantía de nada. Lo que muchos interpretan como fin es, en sus prácticas, un medio. Así que cuidado con los cantos de sirena. Nada es gratis y el paraíso prometido, ya sea en la tierra o en el cielo, hay que currárselo.

Acusa doña Nieves a los periodistas de haber guardado un silencio cómplice con los devaneos del rey, como si fuera una novedad que los reyes tengan sus deslices amorosos, la historia nos enseña que es más difícil encontrar a uno que no los tenga, lo mismo sucede, por cierto, con muchos presidentes de república y dirigentes políticos. Es prensa rosa y si no se convocan nuevas elecciones por infidelidades y puteríos, es absurdo exigir abdicaciones por lo mismo. Pero, como siempre, aunque insistimos que el rey es un hombre le medios con una vara diferente a la de los demás. Particularmente creo que el anunciar un flirteo de Juan Carlos debería de tener el mismo efecto que el que un premio Nobel reciba el premio habiendo dejado plantada a su mujer con el traje de gala asistiendo con su querida. Prensa rosa, como ya he dicho.

No dudo que los artículos de la sección borbolandia serán interesantes, que será bonito leerlos y tendrán tanta calidad que seguramente sean reflejados en un libro. Pero también me creo que habrá un deje propagandístico y que en su lectura será necesario diferenciar información de opinión sabiendo que nos está contando defectos y omitiendo virtudes.

06 abril 2025

LA PRINCESA Y EL BIKINI

La princesa y el bikini.


Pues llevamos una semana en que la monarquía se coloca en primer plano gracias a los parientes de los reyes por encima de los que representan a la monarquía. Va a resultar que también son “celebrities” y que, para su pesar, cualquier comentario o desliz les será tenido en cuenta. Y no es porque el Rey, la Reina, la princesa o la infanta se comporten como influencers, sino porque reciben ese trato. Si la Reina asiste a algún acto ya está el periodista de tendencias que tiene que informar de las marcas del vestuario, no creo que ella vaya luciendo logos, algún interesado habrá en que se sepa quién fue el diseñador de su vestido o zapatos..

Marta Robles, en La Razón dedica el miércoles a la princesa en su crónica semanal, concede a la publicación de la portada con la foto de princesa en bikini la misma importancia que a las declaraciones de María Jesús Montero poniendo en duda la priorización de una declaración sobre la presunción de inocencia, a la misma altura que la denuncia de su abuelo emérito a Miguel Ángel Revilla, es comparable al intento de controlar a las universidades privadas, al aumento de aranceles de Trump y merece más líneas que la caída mundial de la bolsa. Comparte este miércoles con una mención al asesinato por violencia vicaria de una niña. Y todo para que la autora nos diga que es de lo más normal que una chica joven se bañe en la playa. Estoy de acuerdo en que es de lo más normal, tanto que no se merecía ni la mención, ni la publicación. Hace también alusión al bikini Almudena Martínez-Fornés en El Debate en un artículo que dedica a “La Princesa Leonor, la forja de una futura Reina entre noticias falsas y paparazzi” en el que se llega a la conclusión de que la princesa está sometida a una exposición continua de la que es sencillo extraer falsas conclusiones y que, además, afecta a sus relaciones. Ambas periodistas informan de lo obvio, aunque llegan a conclusiones diferentes para Marta Robles la princesa no tendrá privacidad, pero tampoco se enfrentará al pago de una hipoteca. Para Doña Almudena es el foco de bulos que buscan erosionar su imagen.

Hay circunstancias que nos acompañarán de por vida y que moldearán nuestra personalidad. A esos que les gusta decir que los niños no son de los padres defenderían que estas circunstancias desaparecerían si las criaturas fuesen del estado. Posiblemente ningún niño sea tan del estado como lo haya sido la princesa y su hermana, y antes su padre y sus tías. En su caso es el estado, más que la familia, el que provoca tales circunstancias. Desde su nacimiento su destino está marcado, y por esta razón está expuesta a los insultadores profesionales. Admitamos que va con el cargo. Pero no hay un libro de reglas para éste, por esa razón es difícil saber si está siguiendo o se está saltando normas. Como en el cuento del padre, el hijo y el pollino siempre habrá quien se queje de que una chica se bañen en la playa en bikini, de que no lleve el bikini, de que haga algo o de que no haga nada. De forma que se aplique el cuento, y la canción, “lo que digan los demás está de más” (Meccano - Mujer contra mujer).

Nos encontramos con una joven que, como todos, continua aprendiendo a vivir lejos de sus padres y empieza a llevar su propia vida. Mientras los demás hemos tenido tenido la oportunidad de hacerlo solos, ella pertenece a un reducido grupo que no podrá hacerlo en soledad y que sus acciones siempre serán medidas y juzgadas. Que de sus fotos en bikini habrá quien piense que está más bien gorda o más bien delgada, o que, simplemente, debería haberse quedado recluida en el Elcano mientras sus compañeros disfrutaban del día.

 Leonor, además de princesa, es carnaza. Y creo que nadie se merece eso.    

03 abril 2025

JUAN CARLOS VERSUS REVILLA

Juan Carlos versus Revilla.

Fuente: El español.com

Nos regala Alfonso Ussia un artículo en El Debate que titula “Demanda real” en el que hace referencia a la demanda que ha interpuesto el Rey Juan Carlos I a Miguel Ángel Revilla por daños morales y atentar contra su honor. Muestra esto que en un par de siglos hemos avanzado algo, antes se habría solucionado este tema con un guantazo y posterior duelo, no sé si a espada o pistola. Ahora el duelo es oral, declaración tras declaración por parte del político contra silencios y demandas por parte del Rey. 

Dice don Alfonso que no merece Revilla una demanda real, que le viene muy bien para ir haciendo declaraciones en las televisiones. Contempla al cántabro de una forma un tanto despectiva por su historial político. No obstante éste demuestra que no es tonto y que ha sido como un corcho, siempre flotando en mar calma o con marejada. Ha llegado a ser presidente de la comunidad sirviéndose de la rivalidad entre PP y PSOE. Ha ejercido su cargo en el tiempo libre que tenía entre plató y plató. O sea que el demandado tiene más de showman que de político. No me cabe duda que otros han trabajado por él en su labor de gestión, lo suyo es el espectáculo. Insisto, no es tonto.

El Rey Juan Carlos I ha sido una figura clave de la Transición, y hoy ambos están desterrados. Al Rey pocos defectos podemos achacarle, su labor ha sido impecable, y hoy lo sigue siéndolo procurando, con su lejanía, evitar problemas a la monarquía. De Juan Carlos, el hombre, no podemos decir lo mismo, ha tenido sus deslices. Al final la prensa rosa se ha mezclado con la prensa normal y oficial y las hemerotecas aúnan recuerdos como su asistencia al funeral de Isabel II o sus reuniones con dirigentes históricos como Mao, Gorvachov o Reagan y sus affaires con Barbara Rey o Corina. No hay forma de separar el cargo de la persona. Y de eso se han aprovechado los Echeniques y otros insultadores profesionales. Revilla se ha colocado a su altura.

La acción del emérito nos debe recordar que a la libertad de expresión se une la responsabilidad de lo expresado. La acusación gratuita debe conllevar una responsabilidad. No se denuncia, simplemente se acusa, y en ocasiones se continua con la acusación aunque los jueces hayan eximido de toda pena al acusado, que se encuentra continuamente obligado a demostrar su inocencia. Lo más parecido a un linchamiento. Lo vemos continuamente, Pedro Sánchez no deja de recordar a Feijóo que llegó a la cúpula del PP gracias a la corrupción, consistente en que el hermano de Isabel Díaz Ayuso vendió unas masacrillas y se llevó una comisión. Los jueces han dicho que no hay caso, por lo que no hay corrupción, pero la acusación sigue, aunque la denuncia no progresó.

No seré yo el que diga que hay que callarse, pero si que se exija la responsabilidad sobre lo expresado. Que una vez demostrada la mentira el que ha mentido lo admita. Existe la tendencia a convencernos de que vivimos en un entorno de información falsa y para los que mienten resulta sencillo atribuirse la función de determinar la veracidad o no de esa información. En realidad vivimos en un ambiente de opiniones refrendadas por mentiras, falsas verdades e interpretaciones interesadas. En este ambiente, las acusaciones gratuitas facilitan la imposición de una opinión.  

10 junio 2020

REPARTO DE RESPONSABILIDADES


CRONICAS DEL CORONAVIRUS (II)
Empleamos una mirada exigente. Mientras no alcancemos el éxito- superar la pandemia y superar la parálisis económica – estamos instalados en el fracaso. Y siempre la pérdida de vidas oscurecerá este tiempo. Pero no por eso debemos dedicar nuestros esfuerzos a endosar la responsabilidad a otros, ese viejo expediente de buscar un culpable, siempre ajeno. Ese truco balsámico, pero poco certero. E inútil para alcanzar metas.
Xavier Vidal Folch.



El COVID-19 ha dejado patente la vulnerabilidad de nuestra sociedad, si recurrimos al léxico militar, aunque a algunos no le guste, hemos sufrido el equivalente a un ataque biológico secuencial, empezando por China, extendiéndose por Asia, atravesando el mundo hasta llegar a América pasando por Europa, Rusia y África en un trimestre. A la mayoría este ataque les ha cogido por sorpresa, aunque hayan podido tener algún tiempo para prepararse.

Hemos intentado buscar culpables, tarea inútil. El único culpable de esta pandemia es un virus, el recurso fácil es pagarla con la explicación más simple o la conspiración más rocambolesca, desde una sopa de murciélago, la celebración de una manifestación, soldados americanos esparciendo el virus en China o laboratorios chinos desarrollando este virus. Indudablemente, aunque no haya culpables, hay muchas responsabilidades.

En España tuvimos un aviso, la cancelación del Mobile World Congress, aunque ahora parezca justificada, en su momento trajo controversia tanto social como política. No sabemos, y probablemente nunca podremos saber, cómo influyó esta cancelación en el número de casos habidos en Barcelona y en la evolución de la enfermedad en esta ciudad. Si se celebró la FITUR en Madrid, tampoco sabremos cómo ha influido en los casos habidos en esta ciudad y nunca podremos determinar cuántos habría habido si no se hubiese celebrado. Lo que si puede ser cierto es que la celebración de la feria y la cancelación del congreso han influido, de acuerdo con lo publicado en elpais.com el 23 de abril, el coronavirus entró en España en febrero y por 15 vías distintas. Ya dentro de la pandemia, el 8 de marzo, se celebró una manifestación multitudinaria y feminista con eco en otras ciudades, está claro que muchas de las mujeres que participaron en ellas pudieron llegar a casa borrachas, pero no solas, sino acompañadas por un virus. Ese mismo día se celebró un congreso de VOX en la plaza de toros de Vistalegre en la que se reunieron 9000 personas (un ¿éxito? De convocatoria). También miles de personas asistieron a los estadios para ver jugar a sus equipos. Tampoco sabemos cuántos miles de personas visitaron bares, restaurantes y locales de ocio y copas ese fin de semana. También es verdad que esa misma semana se publicó y anunció en los medios de comunicación que las autoridades sanItarias europeas y la OMS consideraban que no era adecuado celebrar esas manifestaciones. También sabemos de las dudas que se planteaban para disputar los partidos de fútbol a puerta cerrada. ¿Hay responsables?

Por supuesto que hay responsables, pero no solo uno, deberíamos considerar que ha habido una cadena de responsabilidades en la que bastaba un eslabón para romperla. El primer eslabón de la cadena es el Gobierno por haber permitido, incluso animado, participar en cualquiera de estos actos, por supuesto, pero también es cierto que el Ejecutivo no estaba presionado para cancelar ninguno de ellos, de hecho habría sido muy criticado si hubiese cancelado cualquier evento. Indudablemente tiene su responsabilidad, y debería dar explicaciones y no delegarla los expertos (“nosotros hicimos lo que nos dijeron los expertos”). Los expertos establecen un escenario para facilitar la toma de decisiones, si tienen que explicar algo es porqué se equivocaron en el diseño de este escenario, si es que lo hicieron, y hasta ahí llega su responsabilidad, el Gobierno deberá explicar más detalladamente su decisión.

El segundo eslabón lo forman los diferentes organizadores de los eventos, la Comunidad de Madrid, su Ayuntamiento y su Cámara de Comercio pudieron cancelar la FITUR o posponerla, como hicieron los organizadores del Mobile World Congress pese a las presiones del Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona. También las delegaciones asistentes pudieron renunciar a participar. La dirección de VOX pudo también posponer su congreso o cancelarlo, pero prefirió celebrarlo (quizás como desafío a la manifestación). Las directivas de los clubes pudieron hacer que se disputasen los partidos a puerta cerrada, pero optaron por las multitudes. Los propietarios de bares y locales pudieron cerrarlos o limitar su aforo, pero tomaron otra decisión. Todos ellos tienen su cuota de responsabilidad, no sirve decir que no sabían nada y que nadie les indicó que debían cerrar su negocio, ninguno tenía la obligación de mantener abierto, o celebrar partidos y congresos.

Y hay un tercer eslabón, el formado por las personas, nadie estaba obligado a asistir, todos tuvimos la oportunidad y acceso a la información para tomar nuestra decisión. En todo caso la asistencia a ferias, congresos, manifestaciones, partidos y juergas fue un acto voluntario, fruto de una decisión de la que cada uno es responsable. Después de todo, las decisiones que toma cada uno son la base de su libertad individual.

El pretender hacer al Gobierno responsable exclusivo, delata la intención de hacer que el Estado asuma un papel tutelar sobre nuestra vida negándonos el ejercicio de nuestro propio albedrío. En resumen, debemos exigir muchas responsabilidades, empezando por nosotros mismos, y admitir que podemos ser parte del error.

En este ambiente, pensamos que estamos haciendo frente a una crisis sanitaria y que ésta implicará una crisis económica. Es quedarse corto, en realidad estamos haciendo frente a una crisis del sistema en la que diferentes ideologías quieren tomar o reafirmar posiciones. Antiglobalización contra globalización, república contra monarquía, ricos contra pobres, nacionalización contra privatización y un largo etcétera que podemos resumir en un enfrentamiento entre los que quieren liderar los cambios a los que tendremos que hacer frente, eso que han dado por llamar “la nueva normalidad”. Pero todos tienen el denominador común de tener una visión simplista y generalizada de la sociedad. A la hora de razonar, que pocas veces llega, generalmente se han justificado las ideas en condicional (si hubiésemos sido república…, si no hubiera habido recortes…, si fuésemos independientes…, si Pedro Sánchez no fuese presidente del Gobierno…, si no hubiese habido manifestación) que no dan, por sí, ningún rigor a la opinión limitándose a ser propaganda. El caso es que nos estamos moviendo entre la crítica más exacerbada y la autocomplacencia, sin permanecer en un punto medio que nos dé una perspectiva que permita contemplar la situación sin deformarla.

Nos han dicho que el virus no hace excepciones y que nos iguala a todos. Además han declarado día tras día, como un mantra y desde todas las tribunas y medios posibles que “nadie se va a quedar atrás”, pero a la fecha que se escribe ya se han quedado por el camino más de 27.000 personas. El 23 de abril el vicepresidente del Gobierno en rueda de prensa ha declamado que el virus no pregunta por ideologías y que no hace diferencias, pero los humanos preguntamos por la edad para establecer criterios de tratamiento en las unidades de cuidado intensivo. De una forma u otra tenemos que hacer diferencias.

Y es verdad que en esta súbita igualdad se han permitido excepciones, o se han pretendido establecer. Cada uno se ha fijado en su mundo, los deportistas han dicho que su trabajo es el deporte y, por tanto, podrían no estar sujetos al confinamiento, afortunadamente esta iniciativa no prosperó. También los diabéticos necesitaban caminar, como los autistas, y en vez de comprensión encontraron insultos y reproches desde las ventanas de sus vecinos, hasta el punto de llegar a haber una iniciativa de portar un brazalete azul para distinguirlos, algo tan necesario como como llevar una estrella de David bordada en la Alemania nazi. Un triste ejemplo de que también sale lo peor. Cuando la gente de la cultura ha visto que sus subvenciones podrían verse perjudicadas, cuando el ministro de cultura declaró que las ayudas tendrían que llegar cuando terminase la crisis, amenazaron con un silencio digital. Parece que la solidaridad de algunos artistas era un tanto interesada. Como deportistas y artistas, animalistas, ambientalistas y feministas han seguido a lo suyo.

Dentro de los privilegios también ha salido a relucir cierta hipocresía, muchos de los que han defendido vehementemente la sanidad pública y denostado a la privada han optado por tratarse en esta última. Es el caso de la ministra Carmen Calvo que fue ingresada en la clínica Ruber, se explicó que los funcionarios tienen un convenio, deberemos entender que este convenio beneficiará a unos funcionarios determinados, desde luego a todos no. En todo caso, no es una escenificación muy coherente con las ideas que se defienden.

Hay quien se ha escapado de la dictadura de los balcones y se ha ido a dar una vuelta fuera de su casa, con cualquier excusa (trabajo en Madrid, pero mi domicilio familiar está en Galicia) o sin ella. Muchos que ocupan, han ocupado o piensan ocupar un cargo en el que tienen dar ejemplo han faltado a este deber.

No podemos olvidar que asistimos a una crisis del sistema, la sanidad ha estado a punto de colapsar, el sistema económico tiene que recuperarse, en lo laboral ha aumentado el número de parados y habrá que financiar todas las subvenciones y pagas que se anuncian, lo cual obligará a modificar deuda e impuestos. ¿Y todo esto porqué?

El primer motivo es un mal endémico español, no ha habido un planeamiento nacional, se puede asegurar que en décadas no se ha contemplado cómo reaccionar ante una pandemia coordinadamente entre todas las instituciones nacionales y autonómicas. Podrían existir protocolos, pero aislados. La coordinación se ha tenido que hacer precipitadamente, ha sido improvisada, con desacuerdos y pocas referencias, que es lo que da el planeamiento. Y es que en España lleva tiempo siendo imposible planear a largo plazo o establecer una política nacional articulada debido a una manifiesta incapacidad para acordar, podemos comprobar que repercute en la sociedad. Se discute, se levanta la polémica, se toman posiciones inamovibles, la opinión prevalece sobre los objetivos a lograr y cuando llega el momento de actuar estamos inmersos en los desacuerdos y, cuando hace falta unidad, hay una multitud descoordinada afeándose actuaciones y diciendo lo que hay que hacer.

Nuestra sociedad, que ha sabido mantenerse unida en el confinamiento, se va crispando. Pese a las buenas intenciones mostradas al comienzo de esta especie de arresto; la industria textil se puso a hacer mascarillas (al menos así lo anunció el gobierno), talleres textiles se pusieron a hacer mascarillas de forma voluntaria (así se mostró en televisión); laboratorios de investigación se lanzaron a hacer respiradores. Otras industrias especializadas empezaron a hacer EPIs y otras test. Un mes más tarde sigue habiendo carencias, el proceso de homologación es un cuello de botella para todo el esfuerzo que se está haciendo. Tiene que haber responsables que sean capaces de explicarlo.

En la última semana de abril los parados están esperando una paga que llegará tarde, de nuevo hay un cuello de botella en la revisión de documentaciones. La burocracia no ha sido afectada por el virus, en vez de flexibilizarse o agilizarse, se ha vuelto más lenta si cabe. De esto tiene que haber responsables.

Por otra parte estamos pidiendo menos restricciones al confinamiento, aun cuando no se dan las garantías para que se pueda iniciar la desescalada. Y anuncian que ésta va comenzar antes de que se haga el estudio de seroprevalencia, que llevan dos semanas anunciando y retrasando.

Han salido por fin lo niños a la calle y, desde los balcones y las ventanas, resulta fácil ver con a los niños con más acompañantes de los que debería, en los patios y espacios abiertos jugando al fútbol sin mantener una distancia, se trata de un deporte de contacto, y algunos padres se ausentan para charlar entre ellos, asumiendo una separación  que se antoja muy lejana. Otra madre juega con su niña en los columpios, es comprensible el deseo irrefrenable de la niña, es difícil entender que la madre sea incapaz de frenarlo. Estas imágenes también se han repetido en la televisión. ¿Es posible que haya un repunte de la enfermedad?¿A quién se pedirá responsabilidades?

Cuando por fin se ha podido salir a dar un paseo o a hacer deporte, como es lógico, la gente ha ido donde le gusta ir a pasear o a correr. Lugares específicos para ello. Dentro de esta lógica, en los mejores lugares se han concentrado deportistas y viandantes. Y allí se han encontrado algunos deportistas en grupo, algunos ciclistas en pelotón y algunos peatones en corrillos. Donde todo el mundo va a lo largo del día, han tenido un total de siete horas, teniendo en cuenta que hay franjas horarias en que la presencia es testimonial, hay concentraciones, aunque unos intentan mantener las distancias, a  otros les da lo mismo. En realidad somos muy predecibles y difíciles de controlar. En fin que además de con el COVID-19 tenemos que convivir con irresponsables dispuestos a culpar y considerarse víctimas. 

Cada uno es responsable de sus decisiones, lo cual implica que nosotros, cada persona, tiene una responsabilidad individual.


Algunos artículos relacionados con este tema:

“Del fracaso y del éxito”, 30 de marzo de 2020, elpais.com. Xavier Vidal Folch. Artículo donde se toma el encabezamiento de este artículo, una reflexión conceptual de lo que son los objetivos.

“Pan y wifi”, 2 de abril de 2020, elpais.com. Luz Sánchez- Mellado. Sobre la gestión y la crítica de la misma. En mi opinión la izquierda progubernamental tiende a ejercer una especie de censura basada en lo políticamente correcto.

“La otra pandemia”, 4 de abril de 2020, elpais.com. Julio Llamazares. Una crítica a los que critican, pero un tanto falaz. Nadie se ha quejado de las medidas sanitarias que ha tomado el Gobierno, excepto el ruin Torra. Pero si se han quejado en algunos casos, con razón, de gestiones, actitudes y declaraciones. Efectivamente, no somos un país de expertos pero, en ocasiones, cuando distinguimos propaganda y maniqueos o no hay una respuesta a nuestras dudas, nos queda el derecho de protestar. 

“El gobierno y los expertos”, 6 de abril de 2020, elpais.com. Juan Luis Cebrián. El autor nos dice que la actual crisis ha puesto en evidencia al actual sistema.

“Los límites del capitalismo de vigilancia”, 8 de abril de 2020, el país.com. Andrés Ortega, José Balsa Barreiro, Manuel Cebrián. Sobre el fracaso de la tecnología y de las redes sociales en la prevención y control de la crisis.

“La ciencia española no ha funcionado bien”, 15 de abril de 2020, elpais.com. Javier Sampedro. Breve artículo en el que se denuncia que no ha habido una buena conexión entre los científicos (expertos) y los políticos (aunque creo que ellos no tienen buena conexión con nadie).

“Cómo es la gente”, 19 de abril de 2020, elpais.com. Elvira Lindo. Un delicioso artículo en tintes positivos que considera que la gente está a la altura y que los políticos, además de no estar a la altura, la subestiman.

“Lo nuestro”, 20 de abril de 2020, elpais.com. Almudena Grandes. Breve artículo sobre la solidaridad y la hipocresía, hay una alusión a los artistas-famosos

“Padres, disuélvanse”, 27 de abril de 2020, elpais.com. Íñigo Domínguez. Artículo en el que el autor explica que se saltó las normas, que no es tan importante respetarlas, y que  es más grave que un agente te recuerde que tienes que respetarlas. Según él sus hijos aprendieron tres cosas, pero después de leerlo creo que aprendieron una cuarta: su padre es todavía más tonto.


26 noviembre 2019

LA FALTA DE ACUERDOS. SITUACIÓN POLÍTICA. INESTABILIDAD POLÍTICA.

Panorama VII

De nuevo hacemos de tres problemas uno. Pero en este caso podemos decir que la falta de acuerdos es algo permanente en España; la situación política sólo se soluciona cuando un partido obtiene mayoría absoluta; y que no hay un grado de inestabilidad política que resulte permanente.

La verdad es que desde la aprobación de la Constitución los españoles no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo, fruto de ello es que en la actualidad no hay una política o plan de Estado de un plazo superior a una legislatura. ¿Qué origina esta incapacidad de acuerdos? Creo que no tenemos arte para negociar. En lo que se refiere a los políticos, éstos se creen valedores de sus votantes y se enrocan en sus posiciones pensando que así defienden los intereses de aquellos que depositaron su confianza, en realidad significa un perjuicio para todos. No hay posibilidad de un avance o mejora significativos si no se consensuan las posibles medidas. Un ejemplo de esta falta de acuerdo lo comprobamos, por ejemplo, en la Ley de la Memoria Histórica, que, sin tener por qué ser una mala iniciativa, si hace que un gran número de españoles la sientan como un intento de ganar una nieta por parte de los nietos de los que la perdieron y que otros piensen en ella como la hora de la revancha. También, fruto de esta falta de acuerdo, podemos decir que España no tiene articulada un política exterior y que esta depende, en gran parte, de lo que decida la Unión Europea (casi es lo mismo que decir que estamos subordinados a la política exterior de Francia y Alemania).

No parece que esta situación vaya a cambiar, la remarcada idea de progresismo resulta cada vez más de imponer que de conciliar, la postura que anuncia la oposición resulta también más numantina que colaborativa. No hay que esperar gran cosa.

De esta falta de acuerdo deriva la situación política, en primer lugar un cambio de gobierno viene a significar ruptura en vez de continuidad, esta falta de continuidad y una marcada falta de la gestión de los cambios provocan que haya descoordinación y que mucho de los que se ha hecho se tenga que deshacer sin beneficiarse en absoluto de ello. Podemos decir que la situación política hace de España esa calle levantada en la que siempre están haciendo obras continuamente y por la que es difícil transitar. Ejemplo de este rupturismo es que nos gusta recalcar los cambios, si pasamos de monarquía a república tenemos que cambiar la bandera; como resultado de este capricho de 1931, siempre habrá españoles que no se sientan amparados por esta bandera. Otro ejemplo, como hemos cambiado de gobierno y ahora somos más progresistas lo que era “marca España” ahora es “España global” con los mismos cometidos y funciones, pero dejando patente que hay un cambio y manda otro. Esto es a un nivel alto, pero a niveles medios siempre hay una purga de cargos, independientemente de su capacidad, en la que se pondrán cargos afines… que, por otra parte, su primer objetivo será marcar su impronta.

Tampoco parece que este problema tenga otra solución que sea la de que un partido o coalición obtenga la mayoría absoluta en legislaturas consecutivas, es la única manera de que se estructuren planes y políticas a largo plazo y asegurar continuidad en su cumplimiento.

Con respecto a la inestabilidad política, pues se ha demostrado que al final a pocos le quita el sueño y se puede vivir con ella. El problema de esta inestabilidad es la incertidumbre que genera, qué cambios va a haber y cómo nos pueden afectar. Aunque parezca de índole económico, paraliza nuestras vidas: Se dice que se va a promulgar una ley de alquileres ¿Esperamos a alquilar una casa o ahorramos para comprar una?¿Qué va a pasar con nuestros ahorros si los tenemos depositados en un banco determinado?¿Hay que cambiar de banco?¿A que colegio van a poder ir mis hijos?¿Va a ser necesario cambiarles de colegio?¿¿Voy a pagar más para que sigan yendo al mismo? En fin, es una incertidumbre que no será permanente, pero que tampoco implica que las cosas vayan a mejor o peor.

Pero si podemos decir que este problema es transitorio, aunque es posible que genere otros problemas que son impredecibles. El caso es que alguien tiene que pagar las promesas de unos y los cambios que implican, no sé si hay tanto crédito.



27 diciembre 2018

¿IMPORTA? (¿Para qué sirve la monarquía?)



El pasado 22 de noviembre, en la tribuna de elpais.com se publicó un artículo firmado por Pablo Iglesias (Turrión) (recalco su apellido para que su nombre sin apellido no induzca a error  - ni usurpe – el nombre y apellido del difunto dirigente socialista) titulado ¿Para qué sirve la monarquía?”. Comentando este artículo no entraré en lo que no propone, un debate entre monarquía o república, ni entraré en responder una pregunta que el autor no se preocupa en responder. Y es que el título induce a engaño, Pablo Iglesias (Turrión) se limita, en este caso, a justificar por qué no le gusta la monarquía.

Contemplando el aspecto de Pablo Iglesias (Turrión) podíamos preguntarle: ¿Para qué sirve una máquina de cortar el pelo? o ¿Para qué sirve una máquina de afeitar? Nos podría decir que para nada, aunque la respuesta correcta sería que para él no tienen utilidad, todos nos podemos hacer una idea de para qué sirve una máquina de afeitar o una de cortar el pelo. De esta forma, responder que una de estas máquinas no sirven para nada implica que todos los hombres debemos llevar barba y coleta. Preguntarnos para qué sirve la monarquía es una trampa para defender su república, que no la república.

Si tenemos en cuenta que Pablo Iglesias (Turrión) nació en 1978, queda claro que lo que nos cuenta  en el primer párrafo de su artículo es porque se lo han contado o se lo ha leído, no es más que una opinión, que es discutible, pero no un hecho. Ese periodo que se ha llamado “la Transición” ha hecho correr ríos de tinta e invertir horas de grabación y resulta demasiado simplista resumirlo como “un resultado de correlación de fuerzas entre actores políticos y sociales procedentes de la dictadura y de la resistencia democrática”. Añade la coletilla de que “los primeros tenían casi todo el poder pero ninguna legitimidad, los segundos contaban con toda la legitimidad pero apenas tenían poder”. ¡Hombre! , es que cuando murió Franco (yo si lo viví) había demócratas, pero la “resistencia democrática” no dejaba de ser simbólica , aunque muchos se apuntaran a ella a la muerte del general. La coletilla añadida que viene a decir que hubo malos y buenos, poderosos y débiles, ilegítimos y legítimos, está fuera de lugar. Si los poderosos eran tan malos y los buenos tan débiles, no habría habido transición. Sobre la legitimidad no me pronunciaré, no se de leyes, ni las leyes que habían entonces para hacer o no legítimos a unos o a otros; así que ni yo, ni Pablo Iglesias (Turrión) estamos en condiciones de decir lo que es legítimo o no fuera de lo que es el ámbito de la opinión.

El párrafo que viene a continuación es la expresión de un lamento de que en España hubiese habido una transición y no una revolución, esta ausencia lo considera una traición de los “líderes y los grandes partidos de la izquierda”. Qué decepción para Pablo que no hubiese habido más sangre, pero también… qué mesiánico tener la responsabilidad de esa revolución pendiente. En el mismo párrafo hable de los “héroes y heroínas del antifranquismo”, eran una minoría. De nuevo es una opinión, para otros esta minoría estaba compuesta por asesinos, traidores a la propia república y cobardes. En fin, hay tantos adjetivos como opiniones.
También dice en el mismo párrafo que “el único actor de cierta relevancia electoral en Euskadi y Navarra que se quedó fuera de aquel consenso fue la izquierda abertzale”, me parece un eufemismo para decir que el entorno de ETA (que no la izquierda vasca) se excluyó de este consenso, y me parece además que es contemplar el terrorismo con cierta benignidad, claro… si es de izquierdas.

Cuando después de contarnos su versión de la Transición se cambia la pregunta del título a la de si ¿Sigue siendo útil la monarquía para nuestra democracia?  Comienza haciendo referencias a que se la asocia a privilegios y corrupción. Respecto a los privilegios, la monarquía los tiene establecidos en la Constitución, resulta absurdo pensar que un jefe de Estado no disfrute de unos privilegios, o es que no los tienen los ministros, el presidente del Gobierno o los diputados del congreso, por contra Pablo Iglesias (Turrión) jalea a todos aquellos que pretenden recortar al rey el derecho que todos los ciudadanos tienen a visitar cualquier parte de España. Respecto a la corrupción, el hecho de que un miembro de la familia real esté cumpliendo condena demuestra que los privilegios pueden estar limitados y que a ellos también los alcanza la ley, a todo esto, creo que también hay algunos republicanos corruptos que demuestran que la república no es el antídoto contra la corrupción.

Tampoco supone la república una garantía de la calidad del sistema democrático, el Chile de Pinochet o la Venezule de Maduro ni dejó ni han dejado de ser repúblicas, como también fueron repúblicas las quince soviéticas que formaban la URSS, que, aunque populares, no fueron muy democráticas. Las funciones del rey están establecidas en la Constitución, que además son las del jefe de Estado y es uno de los símbolos que representan a España  y la imparcialidad de la nación. Justificarse en que a la jefatura del Estado se deba de acceder por elecciones, y no por fecundación, es una opinión que sólo demuestra el desprecio de un republicano. En mi humilde opinión me parece más imparcial el rey como jefe de Estado por razón de nacimiento, que Pablo Iglesias (Turrión) detentando esta jefatura (y sé lo que significa detentar. Por esta razón prefiero una monarquía como la española a una democracia como la nicaragüense, por ejemplo.

Menciona que el 3 de octubre debilitó a Felipe VI que “no fue capaz de erigirse como ´símbolo de dialogo”, de nuevo Pablo Iglesias (Turrión) impone su opinión como norma, el rey debe decir y actuar al son de Pablo. Claro, ahora nos dirá que el rey no es profundamente democrático porque no es republicano. Le atribuye, a continuación, el papel de “símbolo de la autoridad de un Gobierno que fracasó a la hora de lograr una salida política…”, creo que el rey actuó como el representante de la autoridad del Estado indivisible (de acuerdo con la Constitución) y que lógicamente, tiene que defender su integridad y ordenamiento constitucional. Aunque Pablo Iglesias (Turrión) piense que esto es secundario, hay otros que piensan que es la piedra angular de la democracia española, que hay otros métodos para conseguir un objetivo antes que la decisión unilateral, pero ello llevaría mucho tiempo (el necesario para que la Constitución diga que España es divisible). Y de nuevo termina repitiendo el tantra del problema político y su solución política… está claro que no ha leído a Clausewitz, por lo menos eso de que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” y no es muy consciente de que el corolario de este aserto es que la guerra tiene su origen en la política (o en los problemas políticos), por todo ello creo que es más conveniente una solución judicial que una solución política extrema. Por otra parte, cuando se habla de soluciones políticas, ¿quiere decir que en este caso se puede obviar la ley?

Pasa a continuación a un párrafo en el que nos dice que “nuestra patria necesita hoy dotarse de instrumentos institucionales republicanos que huyan de la uniformidad y el cesarismo, que representen la fraternidad, que garanticen la justicia social y que reconozcan la diversidad de los pueblos y gentes de España como clave identitaria a proteger y respetar”. De nuevo es una trampa que dice subliminalmente que las instituciones monárquicas no hacen lo que se pide a las republicanas… Es ingenuo pensar que los independentistas que queman hoy las fotografías del rey no quemen el retrato del jefe de Estado de una hipotética república. A pesar de la posterior propaganda que hace de los indignados (15M) y feministas militantes republicanos vuelve a tender la trampa de que las instituciones actuales no protegen a las personas.

El último párrafo es un brindis al sol, creer que “la nueva república es una garantía de una España unida sobre la base del respeto y la libre decisión de sus pueblos y sus gentes” es ingenuo, es pretender que todos los problemas se van a solucionar porque de monarquía vamos a ser república, que con ello se terminarán los intentos de secesión y, ya puestos, con la república se acabarán los movimientos migratorios, los crímenes y las violaciones.

En conclusión, Pablo Iglesias (Turrión) hace un artículo sesgado, sin explicar los beneficios de una república (aunque defiende lo benigno de su república) diciendo que no le gusta la monarquía y por qué, pero muy lejos de explicar también cuáles son los perjuicios de la monarquía.

Resulta sencillo ver la deriva de Pablo Iglesias (Turrión), en Podemos se va imponiendo el culto a la personalidad. Ya no se trata de convencer, sino de vencer. Y para eso vale todo, las reglas del juego irán cambiando poco a poco… hasta acabar como Napoleón y los otros cerdos que hicieron la rebelión en la granja. Pablo Iglesias (Turrión) ya es lo más selecto de la casta, por encima de la ley y por encima de sus ideas y convicciones (bueno… aparte de ellas).



22 abril 2009

PASADO EL TIEMPO...

La foto que encabeza este post ha sido merecedora del premio Ortega y Gasset a la mejor información gráfica. No la captó un fotógrafo profesional sino un aficcionado, Don Adolfo Suarez Illana, hijo del que fue presidente del primer gobierno de nuestra democracia y el que estrenó la Constitución hoy vigente, la que más tiempo ha durado en nuestra historia.
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La foto, en mi opinión, es más bien evocadora. El rey entrado en años y el antiguo presidente carcomido por el Alzheimer parecen seguir tranquilamente un camino que comenzaron andar muchos años. Los imagino adentrándose en el epílogo de una singladura que exigió mano firme y a la vez delicadeza. Estoy convencido de que la Transición fue uno de los periodos más delicados e interesantes de nuestra historia y la decisión, temple y serenidad mostrados por uno y otro desde julio de 1976 hasta ese delicadísimo 23 de febrero de 1981 han sido reconocidos, pero poco valorados.
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Gracias a ellos se les puede cuestionar abiertamente y decir con toda tranquilidad que el uno representa una institución anacrónica y que el otro es el origen de todos los males que nos siguen golpeando. Pero, aun dentro del anacronismo de uno y la imposible resolución de nuestros problemas de tópico (nacionalismos, ley electoral y un posiblemente largo etcétera) han sido los que dieron el primer paso para que hoy seamos lo que somos y podamos decidir que ser en el futuro. Creo que la foto es muy acertada: ya han pasado y han dejado su huella. Indudablemente algún día sus acciones serán juzgadas con más rigor y menos pasión.
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Y ahora los vemos que caminan adelante, con un paso más cansado e incierto y sin tener muy claro adonde van, pero con la conciencia de haber llegado y que lo más importante de sus deberes está hecho. Dejan atrás a sus espectadores en el conocimiento de que su papel es ahora más discreto. Perdonenme pero aunque cada cual tenga sus ideas... de bien nacidos es ser agradecidos.
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07 octubre 2006

PATRIOTISMO Y ESPAÑA

http://www.elpais.es/articulo/elpporopi/20061007elpepiult_2/Tes/Patriotismo
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L
eo la opinión de Don Manuel Rivas y asimila patriotismo a España, y la idea de España a la derecha. España es de izquierdas y derechas estimado señor, puede que las derechas hablen más de España, mientras que las izquierdas no, puede que dentro de este concepto unos tengan más respeto por sus símbolos que otros. Creo que España no es el privilegio de unos u otros, creo que España es una realidad convulsa de la que cada uno tiene una idea. España es el portal para miles de inmigrantes que quieren trabajar en Europa. España es opresión para fanáticos nacionalistas incapaces de demostrar esa opresión. España es casa común de muchos y un pastel para que se repartan los políticos. España son casas caras, economía por ahora boyante y habitantes cada vez más endeudados. España es una madre desagradecida que obtiene lo mejor de sus hijos y luego los olvida. España es también el alimento de sus gobernantes, que nunca han estado a la altura de los españoles. En definitiva España, como cada nación, es un laberinto de contradicciones, realidades y diferentes culturas, que en ocasiones la enriquecen y en ocasiones la desgarran.
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Y ahora hablamos de patria, que no es más que un sentimiento, por eso hay tantas clases de patriotismo. El patriotismo exaltado, más rabieta que pasión, que ciega y fanatiza, que produce monstruos. El patriotismo excluyente, en el que la patria no es un hogar sino un privilegio, algo a lo que no todos los que nos rodean tienen derecho. El patriotismo localista, creador de una patria mínima, aislada de los demás, que encierra y aísla, más refugio que hogar. El patriotismo idealista, en el que la patria está idealizada, una traslación de nuestro mundo perfecto. El patriotismo del pasado, en el que la patria está definida por su historia y sus gestas, una patria muerta que no existe. En fin creo que puede haber millones de ideas de patria y más tipos de patriotismo.
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Es triste el carácter excluyente del artículo. Puede haber buenos sentimientos que provocan malas acciones, y malos sentimientos causa de gestos sublimes. Lo que quiero decir es que nadie se equivoca con los sentimientos, que a fin de cuentas son una reacción ante una situación. Pero si es verdad que nos equivocamos con nuestras acciones. Cualquier tipo de patriotismo puede ser justificable, ya sea o no trasnochado, los malos gestos o acciones no.
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Recordar ahora que muchos de los que defendieron a la República yacen olvidados y restregarlo día tras día en nombre de la memoria y dignidad, es tan rancio como la presencia machacona de los mártires caídos por Dios y por la Patria. Todos merecen la misma memoria y todos murieron por su patria. Y no hay más. La gesta de resistir a las fuerzas fascistas es tan ilusoria como la heroica cruzada que derrotó al comunismo. Nos hacemos muchas ilusiones con la Segunda República, su idea fue buena pero su aplicación no, fue una época convulsa que acabó en un estertor llamado Guerra Civil. No me pueden decir que había una normalidad democrática cuando se tenía que hacer registros a los parlamentarios para evitar que estos entrasen con pistolas en el Congreso.
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Ahora España es una monarquía constitucional, creo que la idea que significó la Segunda República está alcanzada y superada, los intentos de golpe de estado han sido abortados y queda pendiente la tarea de hacer que España sea un hogar para todos los españoles, más causa de un nacionalismo paisanista que de un centralismo que reste identidad. Pero también hemos salvado la idea de esa patria uniformada, ahora todos tenemos nuestro sentimiento de patria y somos libres para tenerlo. Es un error recurrir a la contienda civil para reivindicar un sentimiento.