28 julio 2026

NOSTALGIAS

Nostalgias.


Hoy uno de esos amigos de la blogosfera nos recomienda un libro en su post de hoy. Se titula DIARIO DE SABORES Y DICHAS y lo ha escrito Vicente Clemente, es compendio de historias y sabores de la juventud del autor. Comenta en su resumen que son historias del abuelo Cebolleta, y que muchos no sabrán quién era ése, pero que se disfrutan y se leen con cariño. Nos dice que el libro habla también de los sabores de antes, tomates con olor y sabor a tomate.

Tendemos a pensar lo que nos dijo Jorge Manrique: “Si juzgamos sabiamente, cualquier tiempo pasado fue mejor”. Creo que si juzgamos sabiamente veremos que cualquier tiempo pasado fue diferente. El presente es producto de la evolución del pasado. Soy de la opinión de que el pensamiento de que el pasado fue mejor se debe a que los sobrevivimos despreocupadamente, las preocupaciones eran para los mayores y la calle, un segundo hogar. Hay muchos cambios, pero creo que los que más destacan son los siguientes:

En los anuncios en blanco y negro salían niños cantando delicias del Signal, el Colgate, el Neodent o el Clearasil, se lavaban los dientes con un cepillo de dientes manual y las rayas de una pasta llevaban flúor, ahí es nada. Su boca acababa llena de frescor y buen aliento. Hoy esos jóvenes ya crecidos y sin pelo o con canas anuncian clínicas de implantes dental con la misma felicidad que anunciaban la pasta de dientes. Algo ha tenido que salir mal con esa pasta de dientes. Y si hablamos de dentistas los que tuvimos que ir desde muy pequeños hemos sufrido el torno sin chorro helado y la extracción sin anestesia, no parece que en este caso cualquier tiempo pasado fuese mejor.

También me parece recordar que todos mis amigos eran de su pueblo, aunque habían nacido en Madrid y vivían allí. Todos presumían de ser del pueblo donde veraneaban. A los que se quedaban en Madrid no les quedaba más remedio que ser de la capital. Hasta se puso de moda entre mis amigos de su pueblo ir con boina, quedaba muy bien y parecían paletos de ciudad consiguiendo desentonar tanto en su pueblo como en la ciudad, cosas de la juventud. Los jóvenes hoy, hablo por mi nieta, son del barrio. Salir de la ciudad es casi una aventura y del barrio una excursión. Pero hay que admitir que las calles, ya sea de los pueblos o de las ciudades, se están quedando sin niños.

Socialmente hemos cambiado mucho, de Franco a Sánchez, ni vivíamos ni vivimos tan mal como dicen. Casi con el mismo descontento con el uno y con el otro. Si bien con el primero se podía hablar de todo menos de política, con el segundo sólo se acaba hablando de política. Los gobiernos del primero eran de progreso y los del segundo progresistas. Los primeros no pueden y los segundos intentan borrar todo parecido y resaltar las diferencias.

Pero interiormente yo también he cambiado, desde una juventud de actitud despreocupada en exceso hasta una jubilación con demasiadas inquietudes y preocupaciones. Lo que no ha cambado es que nunca llueve a gusto de todos.

2 comentarios:

Orlando dijo...

Yo puedo hablar de los 80,
los viví de niño, me hubiera
gustado vivirlos con la edad
que tengo ahora, y tener más
claro de lo que lo tengo, que
era una sociedad mas libre,
menos controlada, y menos
acomplejada que ahora,hasta
los políticos merecían la pena,
saludo Lufer.

Trecce dijo...

En realidad, en el libro también hay recuerdos de otras etapas de la vida del autor, siendo ya padre de familia, incluso con los hijos ya mayores.
Lo del Abuelo Cebolleta, no es que a mi me lo haya parecido, digo que tal vez a alguien puedan parecerlo eso.
Muchas gracias por tu cita.
Un saludo.