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22 marzo 2007

GASPAR, A LA IZQUIERDA

Es iluso, que no ilusionado o ilusionante, el más elemental de los políticos nacionales y durante mucho tiempo el Llamazares ha sido la unidad elemental de inteligencia antes de la aparición del Simancas. Es la demostración tangible de que un profesional mediocre, está claro que como médico no ha llegado muy lejos, puede vivir de la política, o sea de los demás ciudadanos. Hay veces que induce al error y se puede pensar que esta influenciado por el espíritu del 68, "sed realistas y pedid lo imposible", el problema es que está anclado en el error en la simple creencia en que eliminando las herramientas se eliminan las averías. Creer en esa posibilidad, más que imposible, es estúpido.
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Pero se reafirma en sus creencias una y otra vez convencido de que no habrá guerras si no hay ejércitos, no habrá ladrones si no hay policía, ni disturbios sin antidisturbios, en lo único que rompe esta línea de pensamiento es que no habrá estupidez si no hay políticos. En fin que su filosofía, además de un poco tonta, parece interesada.
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Pero, a pesar de todo, no es un mal hombre. No hay maldad cuando mantiene una posición contraria. Es un ingenuo que se considera victorioso aunque pierda, siempre y cuando otro también resulte vencido; consideró un buen resultado para su partido que el PP perdiese las elecciones aunque IU perdió la mitad de sus escaños. Sin ser mala persona, ignora sus responsabilidades y promueve algaradas la jornada de reflexión, algo ilegal, y está orgulloso de ello. Invita a la desobediencia civil sin considerar que hay algunas mentes que lo consideran inducción a la barbarie. Se sabe efecto pero ignora las causas que provoca. Navega a la deriva convencido de llevar un rumbo que le marca la naturaleza.
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La formación política de Don Gaspar debe provenir de un clásico: "Alicia en el País de las Maravillas" ya que sólo así se explica su concepción del mundo. Me gustaría pensar en él como don Quijote pero, a diferencia del hidalgo, impone los molinos de viento que él ve. De esta forma el resulta ileso del combate, sin ser consciente de los perjuicios que ocasiona.
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Tiene una concepción humanista de la sociedad que le rodea, ignorando que, aunque cada persona tiene algo bueno, la masa ahoga las buenas intenciones. Incita a las masas e ignora a las personas. Es este un personaje, que juega el papel de bufón en la política, sin saberlo ni pretenderlo, el típico personaje que, sin pretenderlo, siempre estornuda en frente de un castillo de naipes.

17 septiembre 2006

DE POLÍTICA Y POLÍTICOS

http://elmundo.es/elmundo/2006/09/17/espana/1158484957.html

No siento ninguna admiración por el Presidente Zapatero, lo mismo que no la sentí por el Presidente Aznar. Tampoco creo que haya que hacer una reflexión de cual ha sido o es mejor, ni me importa ni me lo parece. Mientras Aznar era antipático, Zapatero es demasiado dulce. Si uno no dejaba comer, el otro indigesta. Creo que ambos gobiernan fieles a sus principios, se guían por lo que es conveniente o no, pero atienden más a su partido que al conjunto de la ciudadanía. Don Mariano Rajoy ha tomado el relevo en el Partido Popular, la derecha, los que ahora ejercen de villanos, a la izquierda, los que ejercen de tiranos, Don José Luis Rodriguez Zapatero fue un compromiso cuya elección resultó una sorpresa, en realidad estaba tan descolocado que tardó un mes en nombrar Gobierno.

Pero al turrón, hoy tiranos y villanos se tiran los trastos a la cabeza, ya no hay razones que esgrimir, todas se han acabado. Sólo quedan descalificaciones y recurrir los unos a un futuro y los otros a un pasado, en todo caso apocalípticos. Día a día me van convenciendo de que no nos gobierna mejor partido, sino el menos malo y, en ocasiones, el que mejor insulta. He llegado a la conclusión de que no me identifico con ninguno de los dos, de que simplemente mis ideas no congenian en ninguno de sus programas. Las otras alternativas, esto es Izquierda Unida (¿alrededor de un nucleo sin programa?¿Siguiendo a esos que consideran un éxito perder la mitad de los escaños porque pierden unos cuantos las derechas?) no presenta algo lógico o convincente y los nacionalismos presentan como futuro un paisanismo paleto y excluyente.

No hay alternativas y el presente es un guirigay, afortunadamente viven de espaldas a los ciudadanos, que casualmente votaron mitad y mitad. Y el gran fallo de lo que hay es ese, ya no se trata de convencer, sino de enfrentar, que la división que un día constataron las urnas se haga una brecha más grande. Podemos hacernos dos preguntas: ¿Qué clase de pueblo somos que estamos dispuestos a votar a estos señores? ¿Qué clase de pueblo se creen que somos que se creen que nos pueden convencer recurriendo al "tu eres más malo"?