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08 septiembre 2026

UN FRACASO COLECTIVO

Un fracaso colectivo.


Hoy en todos los diarios comparten titulares junto a la invasión de Ceuta y sus consecuencias otro fracaso que nos deja en evidencia: el hundimiento de los resultados en el informe PISA.

Los titulares son muy parecidos, aunque cada medio arrima el ascua a su línea editorial:
ABC: El nivel educativo en España toca fondo con el mayor desplome de la historia en el informe PISA.
La Razón: PISA certifica el descalabro del sistema educativo español: los alumnos pierden el equivalente a dos cursos en una década.
El Debate: PISA retrata el batacazo educativo de la era Sánchez al dejar a España en su peor resultado histórico.
El Mundo: Desastre educativo en España, con el peor resultado de su historia en el informe PISA : hasta dos cursos escolares de retraso respecto a Reino Unido.
El País: Los alumnos españoles se hunden en matemáticas y lectura en el Informe PISA y obtienen el peor resultado de su historia.
Sobre el titular sólo vienen a cambiar el calificativo: desplome, descalabro, batacazo, desastre o hundimiento.

La primera explicación se contempla en tres páginas de opinión:

En la tercera de ABC, Carlos Goñi nos explica en un artículo titulado “Educar o edulcorar” que los profesores con la pérdida de autoridad y el impacto de las pantallas sólo pueden edulcorar antes que educar.

En El Mundo, Ángel Díaz nos dice que “El informe PISA no es perfecto... ni puede serlo”. En la cabecera nos dice que el repetir curso valora muy negativamente, el resto es para suscriptores.

En El País, la Editorial nos habla de un “Descalabro educativo” y viene a concluir que nuestro futuro está muy negro. ¡Vaya descubrimiento! Como si no llevara años diciéndose.

Como siempre, es un problema complejo y difícil de sintetizar. Aunque se podrían señalar los tres pilares de la educación: alumnos, padres y colegios (o escuelas, como prefieran).

Los alumnos están desmotivados y sin una idea clara de su futuro. No saben para qué estudian porque no saben qué quieren ser. Y su enfoque está más hacia el presente, a lo que van a hacer fuera del colegio. Por otra parte, tienden a seguir dos planes de estudios, el que les marca el colegio y el que establecen los padres que se preocupan algo. Pero ellos están a lo que están, su último juego y compartir sus peripecias con sus amigos, igual de desmotivados todos. Si hay alguno que lo está, es el raro. También son pasto de la cultura del mínimo esfuerzo, o del ningún esfuerzo. Como se lo dan hecho, ya sea por ley o por no decepcionarlos. Establecer por ley que no se repita curso no garantiza que no haya fracaso escolar, sólo ajusta uno de los parámetros. Podemos decir que a los alumnos se les forma para vivir en el mundo ficticio que nos gustaría que fuese, pero no en el mundo real.

Los padres se han creído parte del discurso de la tonta que dijo que "los niños no son de sus padres” y de Peces Barba cuando declaró que “la educación era cosa del Estado”. Los padres son una parte fundamental de la educación, que es preparar a los futuros adultos para que se desenvuelvan solos en el mundo. No confundamos la educación con la enseñanza. Los padres se encuentran muchas veces haciendo el papel de abuelos y dan a sus hijos todos los caprichos, hacen también el papel de amigos siendo comprensivos y empáticos con ellos, pero se olvidan de su papel de guías. Cuando un profesor habla con ellos su reacción es defensiva y le culpan de los problemas de sus hijos, con toda la buena intención del mundo se niegan a participar o se equivocan en la formación de sus vástagos. Cuando no hacen un plan de estudios paralelo en el que se atreven a decir a los profesores lo que hay que enseñar o no a sus hijos, si dicen lo que deben estudiar o no (por ejemplo, la religión o la educación para la ciudadanía) en vez de hablar con ellos (los hijos) sobre el punto de vista que tiene la familia sobre esa materia. Los padres pierden así muchas ocasiones de participar en la educación de sus hijos y de relacionarse con ellos.

Los colegios siguen la norma que les marca el Estado y la autonomía; entre dos aguas, sus profesores también se encuentran con una falta de motivación propia y de los alumnos. Se les ha dado repentinamente el papel de educadores en el que ya no basta con enseñar unas materias, también a ser personas y ciudadanos sin la colaboración de los padres. Se encuentran en una situación en la que saben qué enseñar, pero no cómo y para qué enseñar. La guía del cómo es un tema que entra en el entorno del profesorado, pero la del para qué necesita de la colaboración de los padres.

Nos encontramos que la clave acaba siendo el “para qué”. Si el alumno no sabe qué quiere ser en el futuro, no sabe para qué estudiar. Si el profesor no ve las motivaciones del alumno, no sabe para qué enseñar. Si estamos cayendo en la cultura del mínimo esfuerzo y la alternativa que se ofrece es la cultura de la competición, ser mejor que el de al lado. Si nos olvidamos de la cultura del esfuerzo en todos los ámbitos, consistente en ser un poco mejor cada día. Y adoptamos como mal menor la conformidad; si, a fin de cuentas, los números encajan, aunque sepamos que chirrían.

No nos puede extrañar este resultado del informe PRISA. No es un problema de partidos políticos, en la educación los partidos son un problema, es un asunto social; si no nos ponemos todos de acuerdo, no se va a solucionar. En realidad, todos lo sabemos, nada va para adelante si se trabaja menos.

16 septiembre 2018

LOS CURRICULUM.

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No he leído, ni pienso leer, la tesis del Señor Pedro Sánchez. La verdad es que  tampoco me ha preocupado el Currículum Vitae (CV) de ninguno de nuestros diputados o senadores, en el caso del actual presidente del gobierno no hay relación entre ser economista y político, Se puede ser un gran economista y un pésimo político a la vez. En mi opinión en España la política es el recurso de los mediocres, un abogado discreto puede medrar en el congreso o en el senado cumpliendo el sueño de cobrar mucho y no hacer nada, su trabajo consiste simplemente en decir si, no o abstenerse, y algunas veces se equivocan. Pero esta opinión está lejos de ser una ley universal, hay que admitir que hay excepciones.

Pero lo que sí es aplicable a todos los casos es que la eficacia se demuestra con la gestión que se hace en el presente y no con los méritos acumulados en el pasado. Estos méritos que se suelen exponer en los CV, y más en el caso de la política, no son garantía de buena gestión ni de decisiones acertadas.

Ahora se ha puesto de moda la revisión de los currículum, estamos yendo a la busca de plagios y de obtener justificaciones de carreras y másters. En fin, que estamos, cuanto menos, poniendo en duda la autenticidad y validez de los títulos que tienen, o dicen tener, nuestros representantes. Y encima nos quieren hacer creer que la solución es la dimisión. A la corrupción le vamos a sustituir por la titulitis.  ¿A dónde va a derivar todo esto? Es imprevisible, quizás lleguemos al hecho de que el titular de educación tenga que demostrar que no copió cuando era un párvulo.

Me imagino que ya saben que los políticos en general, y Don Pedro Sánchez en particular, no son tanto de mi devoción. Pero en el caso de su tesis, me remito a lo que he leído y oído en los medios de comunicación (ya he dicho que ni la he leído, ni la pienso leer) me da la impresión de que es un trabajo discreto, con muchos fallos a referencias (de ahí que se piense en plagio) y faltas de forma. Un trabajo que podría estar más cerca del deficiente que del sobresaliente. Pero don Pedro es responsable de su trabajo, no se la calificación del mismo. En este caso no hay que pedirle explicaciones al profesorado y no al alumno.

Creo, que ante esta avalancha de títulos supuestamente falsos nos estamos equivocando al pedir dimisiones. Los alumnos han hecho lo que siempre han procurado hacer: obtener el título con el mínimo esfuerzo. Es el profesorado el que ha faltado a su responsabilidad, es la universidad la que ha modificado las notas, la que ha convalidado cursos presenciales sin asistencia de unos alumnos, la que ha aprobado las tesis, existentes o inexistentes, y la que ha otorgado los diplomas que son, en definitiva, una certificación.

De esta batalla, la principal perjudicada es la Universidad Rey Juan Carlos, la calidad de su enseñanza está en duda y, hoy por hoy, ningún licenciado de esta universidad podrá sentirse orgulloso de su título. La adquisición de prestigio requiere mucho tiempo y trabajo de calidad. El primer paso para que la universidad recupere su prestigio es la sustitución del rectorado. Pero entre todas las dimisiones que se han solicitado no se ha pedido la dimisión de éste rectorado. Como era de esperar en España, vamos contra los líderes, pero no nos preocupan las instituciones. Preferimos eliminar a la persona  antes que depurar a la institución.

Todo esto nos deja en evidencia, nos olvidamos de lo realmente importante. Es noticia la tesis de Sánchez, el Currículum de Rivera y la carrera de Casado, pero lo realmente importante resulta secundario, el paro se reduce a la mención de una cifra positiva o negativa a principios de mes, la situación en Cataluña se sigue enquistando sin que se haga nada en contra y ya hay indicadores de que la recuperación económica está empeorando, tampoco se están tomando medidas, todo esto implica deterioro. Pero la tesis de un señor, los títulos de otros o desenterrar un muerto son las noticias más importantes… ¿ya saben eso de que de aquellos barros, estos lodos?