La España irresponsable.
Nos habla Don Ramón Pérez Maura en El Debate de “España, donde nunca pasa nada”. Creo que no es cierto, aquí pasan cosas muy gordas. El virus del COVID se cebó de forma muy virulenta con nosotros. Se camuflaron muchos fallecimientos con la excusa de no poder asegurar que la causa fue el maldito virus. No hubo consecuencias, puede que felicitaciones. Se declaró inconstitucional el estado de alarma, sin consecuencias pero con muchas autojustificaciones. Hace un año toda la península se quedó sin luz, como ya saben no ha habido consecuencias ni explicaciones. Un accidente de tren se ha llevado por delante cuarenta y ocho vidas y tampoco ha habido consecuencias ni explicaciones, ha habido algún malentendido con las pruebas que se guardaban. A nuestro presidente le han pillado en más de una mentira descarada, ha habido más justificaciones y eufemismos. También le cogieron metiendo votos en una urna. Tampoco ha habido consecuencias.
Seguro que algo se me ha olvidado. En el año 1985 la final de la copa de Europa se jugó en el Estadio de Heysel, en Bélgica. Hubo disturbios causados por los ingleses y como consecuencia de ello una avalancha que causó 39 muertos. Al día siguiente dimitió el ministro de interior belga. Otros tiempos, otro país y otro sentido de la responsabilidad. Quedémonos en el presente y preguntémonos si existe ése sentido de la responsabilidad. Yo diría que hoy pesa más no tener la culpa que ser responsable. Cometemos el error de asociar culpabilidad a responsabilidad.
El resultado de ello es una España irresponsable en la que si no hay un culpable de un descarrilamiento no hay un responsable del mismo. De igual forma, si no hay un culpable del apagón no hay un responsable del suministro eléctrico. Nos conformamos con un “no tengo la culpa”. No nos damos cuenta de que ello nos deja expuestos a la acción de un loco o a merced de que la mala suerte provoque una serie de improbables circunstancias. El responsable no tendrá la culpa de que no haya funcionado lo que debería habernos protegido del ido o del infortunio. Es más, ni siquiera explicará porqué no ha funcionado.
¿Es exclusivo de España? No creo, resulta cada vez más habitual ver a los dirigentes amarrarse a su cargo, su eficacia y responsabilidad pasan a un nivel secundario.
¿Es exclusivo de los españoles? Dedberíamos hacer examen de conciencia. No somos capaces de ponernos de acuerdo para exigir ésas responsabilidades. Y menos de hacerlo sin que esa petición de responsabilidades sea una opción política.
No sé si es propio de los españoles, pero tengo la sensación de que estamos adormecidos y tragamos con lo que nos echen o nos caiga. Para colmo tenemos poca memoria. En este sentido, aunque no tengamos responsabilidad, si somos culpables de no exigirla.