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28 abril 2026

LA ESPAÑA IRRESPONSABLE

 La España irresponsable.

 

Nos habla Don Ramón Pérez Maura en El Debate de “España, donde nunca pasa nada”. Creo que no es cierto, aquí pasan cosas muy gordas. El virus del COVID se cebó de forma muy virulenta con nosotros. Se camuflaron muchos fallecimientos con la excusa de no poder asegurar que la causa fue el maldito virus. No hubo consecuencias, puede que felicitaciones. Se declaró inconstitucional el estado de alarma, sin consecuencias pero con muchas autojustificaciones. Hace un año toda la península se quedó sin luz, como ya saben no ha habido consecuencias ni explicaciones. Un accidente de tren se ha llevado por delante cuarenta y ocho vidas y tampoco ha habido consecuencias ni explicaciones, ha habido algún malentendido con las pruebas que se guardaban. A nuestro presidente le han pillado en más de una mentira descarada, ha habido más justificaciones y eufemismos. También le cogieron metiendo votos en una urna. Tampoco ha habido consecuencias.

Seguro que algo se me ha olvidado. En el año 1985 la final de la copa de Europa se jugó en el Estadio de Heysel, en Bélgica. Hubo disturbios causados por los ingleses y como consecuencia de ello una avalancha que causó 39 muertos. Al día siguiente dimitió el ministro de interior belga. Otros tiempos, otro país y otro sentido de la responsabilidad. Quedémonos en el presente y preguntémonos si existe ése sentido de la responsabilidad. Yo diría que hoy pesa más no tener la culpa que ser responsable. Cometemos el error de asociar culpabilidad a responsabilidad.

El resultado de ello es una España irresponsable en la que si no hay un culpable de un descarrilamiento no hay un responsable del mismo. De igual forma, si no hay un culpable del apagón no hay un responsable del suministro eléctrico. Nos conformamos con un “no tengo la culpa”. No nos damos cuenta de que ello nos deja expuestos a la acción de un loco o a merced de que la mala suerte provoque una serie de improbables circunstancias. El responsable no tendrá la culpa de que no haya funcionado lo que debería habernos protegido del ido o del infortunio. Es más,  ni siquiera explicará porqué no ha funcionado.

¿Es exclusivo de España? No creo, resulta cada vez más habitual ver a los dirigentes  amarrarse a su cargo, su eficacia y responsabilidad pasan a un nivel secundario.

¿Es exclusivo de los españoles? Dedberíamos hacer examen de conciencia. No somos capaces de ponernos de acuerdo para exigir ésas responsabilidades. Y menos de hacerlo sin que esa petición de responsabilidades sea una opción política.

No sé si es propio de los españoles, pero tengo la sensación de que estamos adormecidos y tragamos con lo que nos echen o nos caiga. Para colmo tenemos poca memoria. En este sentido, aunque no tengamos responsabilidad, si somos culpables de no exigirla.

 

27 abril 2026

LO PÚBLICO

 Lo público.

 


Estamos viviendo en un momento en que no dejamos de recibir una propaganda hacia lo público. Nos hablan de la excelencia de la sanidad pública, nos recomiendan el transporte público y no desan de recomendar la enseñanza pública. Hay más cosas públicas, la red de carreteras, la red eléctrica o correos. Hay otras que podríamos denominar mixtas, la propiedad es pública pero la gestión es privada, el suministro de agua y la sanidad en algunos lugares.

Hay muy progresistas que defienden que todo debe ser público, especialmente los servicios. Defienden la desaparación de lo privado para garantizar la excelencia de un servicio que, por otra parte, sería único. Cantaba Sabina en la canción “Pongamos que hablo de Madrid” que “la vida es un metro a punto de partir”. Podríamos decir ahora, en lo que se refiere al transporte público que la vida es esperar a que llegue un tren y esperar dentro del tren a que llegue a un destino... sin consecuencia alguna que no sean las que provoque el retraso del usuario. También la vida puede ser trasladarse en un autobús atestado. La red eléctrica es un buen ejemplo de que en una empresa pública el fallo de un servicio que se debe de prestar no tiene ninguna consecuencia, hace un año del apagón y los responsables no saben qué pasó. La sanidad pública resulta ser la joya de la corona, es un arma arrojadiza utilizada por el político de turno para denunciar largas listas de espera, cualquier lista de espera es larga. La sanidad privada alivia a la pública, no es mucho peor o mucho mejor. Pero, como siempre, los extremistas son partidarios de eliminarla y castigarla con impuestos. Respecto a la enseñanza pública, los informes PISA la reducen en calidad año tras año, se gana una mala fama de adoctrinar. Ninguna de las universidades españolas, públicas o privadas, está entre las cien mejores del mundo.

La principal diferencia entre lo público y lo privado es que lo público soporta las pérdidas y permanece a pesar de su posible mala gestión. Otro de los defectos es que lo público es un arma política por la que se justifican malos resultados y malos servicios. Y lo que acaba siendo la pero conclusión tras la aseveración de una ministra de que "lo que es de todos, no es de nadie" implica que aunque paguemos lo público, resulta algo ajeno sobre lo que no podemos tener opinión ni participacipación en su gestión.

La falta de explicación sobre en qué se gastan nuestros impuestos, que han aumentado mientras se han congelado los presupuestos. Hace pensar que estamos pagando unos servicios e infraestructuras públicas a precio de oro. Las colas de inmigrantes que estamos viendo demuestran también que la administración pública deja que desear.  

26 abril 2026

LIBERTAD SIN IRA

 Libertad sin ira.

 


Esta canción fue como el himno del inicio de la Transición. El lema del primer referéndum fue “por la libertad sin ira”, en él se votaba un nuevo principio del Movimiento Nacional por el que se podían anular los anteriores principios. Esta idea de la “libertad sin ira” marcó a la sociedad de la Transición. Tras unas elecciones, venciera quien las venciera, la sensación era la de que todos habíamos ganado. El convencimiento de convivir sin ira y sin miedo tenía sus excepciones. Los terroristas y los que los apoyaban cultivaban la ira y el miedo. Eran indeseables, estaban enquistados, y nadie quería nada con ellos. En las manifestaciones contra el asesinato de Miguel Ángel Blanco esta canción fue entonada por los participantes en la Puerta del Sol.

Los tiempos han cambiado, hoy Jarcha cantaría en color, con una ropa diferente y otros peinados. Los nietos de esos viejos que decían que en este país hubo una guerra no dejan de recordarlo. Piden mano dura para los que hagan lo que ellos hacen y el Gobierno no gobierna nada. Creemos que vivimos en libertad, pero estamos rodeados de ira y miedo.

La ira queda manifestada en cada declaración de cualquier político o militante, en el hecho de que tras una votación hay, sobre todo, perdedores. Hay ira cuando se descalifica o se mata al mensajero para silenciar su mensaje. Hay ira cuando se recurre al insulto. Y hay mucha ira cuando se justifican las mentiras.

También nos quieren hacer vivir con miedo. Que sea imposible guardar nuestro miedo. Amenazan con el auge de la extrema derecha, nos quieren atemorizar con la avalancha de inmigrantes, o nos colocan al borde de la extinción haciéndonos vivir en medio de una emergencia climática. Los nietos de los viejos de la canción no dejan de recurrir al miedo.

Los tiempos han cambiado tanto que vivimos con menos libertad y con más ira y miedo. Hoy se extiende la sensación de pucherazo y de un intento de relevo social. Lo peor es que es creíble. Algo que viene a significar que nuestra democracia cada vez está más comprometida. 

25 abril 2026

PRIORIDAD NACIONAL

 Prioridad nacional.

 


 Aunque a mí me parece de cajón. Que aparezca en un pacto entre PP y VOX que se aplique una “prioridad nacional” levanta ampollas y resquemores. Se ha guardado silencio cuando la Generalitat Valenciana ha financiado películas con la exigencia de que sólo participaran en ellas valencianos. Se guarda el mismo silencio cuando vascos y catalanes tienen prioridad en el País Vasco y Cataluña. Pero que alguien proponga una prioridad nacional de la que no hay una explicación clara, todo hay que decirlo, requiere un pataleo. Acusaciones de inconstitucionalidad, xenofobia y racismo han estallado este abril.

 No obstante debo admitir que la prioridad nacional me plantea algunas dudas. La primera, si equivale a “los españoles primero”, habría que entender su alcance. La constitución no nos dice quienes son españoles, aunque establezca sus derechos. Hay que recurrir a la ley para comprobar quién tiene la nacionalidad. La segunda es que se alude al arraigo recurriendo a parámetros como el empadronamiento y el tiempo de residencia. Puede pecar esta medida de la misma arbitrariedad de otras que se aplican en otros lugares de nuestra geografía.

 Quizás el problema que tiene es que es un término y una prioridad acuñados por VOX y eso, para algunos partidos, es fascista. Me deja en todo caso un resquemor las negativas a este término. Entiendo que todos los que viven en España, legal o ilegalmente, están sujetos a los mismos deberes y derechos, pero cuando uno alega la inconstitucionalidad de esta prioridad, la tacha de xenófoba y racista, quiere decir que el derecho de un español en casa se limita a ser anfitrión. No creo que sea así. Pero da la impresión de que en la España que vivimos ser español no tiene la importancia que tiene la de ser vasco, catalán, andaluz, valenciano o madrileño llegados al caso. Las autonomías están fomentando ciertas diferencias entre españoles y el gobierno, también. Es muy posible que la “prioridad nacional” acabe siendo “prioridad local” dado que vivimos en una época que hay eufemismos para todo. 

 El paso del tiempo nos dirá de la efectividad o no de esta prioridad, de momento, mucho ruido y pocas nueces.

22 abril 2026

LA REGULARIZACIÓN

 La regularización.

 


 Me imagino que ya saben de qué va la regularización. Nos la están vendiendo como la normalización de la estancia de los extranjeros que están en España y, según nuestras leyes, no deberían estar. Dejo al lector que esté de acuerdo o no con esta decisión. Hay, como en todo, visiones optimistas y catastróficas. Al final resulta tan cierto, o tan falso, decir que todos los inmigrantes vienen a delinquir como asegurar que todos los extranjeros vienen a trabajar. No van a hacer de España un país más grande. Tampoco nos van a hundir en la miseria. Ese sanbenito lo carga el gobierno por sí solo.

 Esta regularización, como las anteriores, pone en evidencia la desidia de nuestros dirigentes y el reconocimiento de que hay algo que no funciona. Cada regularización, que las ha habido antes, ha terminado como un proceso de asunción de una realidad: hay extranjeros que viven entre nosotros que no tienen papeles y hay que dárselos. Después de cada regulación nos hemos propuesto aplicar una ley de extranjería que o no funciona o no se aplica, como demuestra esa regularización. La ley provoca círculos viciosos: uno no puede trabajar sin papeles y no puede obtener papeles si no trabaja. ¿Es que no sabemos contratar fuera de España? Pues si que funciona mal nuestra acción exterior. Mejor que vengan sin trabajo, en patera y sin papeles. Eso favorece la acción de las mafias.

 Las escenas que se están viendo ponen en evidencia la desidia e ignorancia de nuestros dirigentes. Incapaces de prever cuántas personas se regularizarían y el impacto de la medida. Las colas que nos muestran emigrantes durmiendo a la espera de obtener un documento o asesoramiento en la sede de una ONG o hacer una solicitud en una sede oficial suponen un espectáculo del que un país, civilizado debería avergonzarse. Un motivo más. El mercado negro de citas demuestra que España se está convirtiendo en un paraíso para las mafias..

 ¿Nos debe extrañar que un gobierno no cumpla ni haga cumplir la ley? La verdad es que, en nuestro caso, no. Esta medida no va a terminar con el goteo de pateras, no nos va a dar más derechos y no va a hacer más seguras nuestras calles. No nos va a hacer mejor país. Tampoco tiene por qué ir a peor, no creo que precipite un colapso, pero sí que lo acelere. No seré catastrofista, pero todo demuestra que vamos hacia atrás. Enfermedades que creíamos endémicas han vuelto a nuestra sociedad. Todo es cada vez más caro. Los jóvenes no aspiran a tener un coche, se conforman con una bicicleta o un patinete. La carne roja de vacuno o el pescado se comen una vez a la semana. Los viajes se deben hacer en un tren que llega tarde. Y nos tenemos que creer que estamos mejor que nunca.

 En fin, que cada uno tome sus decisiones, posiblemente la próxima regularización sea para que los españoles obtengan los papeles de otra nacionalidad.

19 abril 2026

PEDRO NAVAJAS

 Pedro Navajas.

 


Por favor, que nadie piense en otro Pedro, hablamos del de una canción de Ruben Blades que se cantó por primera vez en 1978. La primera vez que la oí me pareció muy original. Las canciones suelen cantar intimidades, glorias, amores, dolores, múltiples sentimientos en definitiva. Pero esta canción nos viene a contar una historia perfecta: Presentación y descripción de los personajes, desarrollo, epílogo y moraleja. Todo en menos de cinco minutos. Creo que tiene su mérito.

 La moraleja de la canción-historia queda muy clara. “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. La sorpresa nunca está buscada, uno se encuentra con ella. También es inesperada, si estamos en guardia deja de ser una sorpresa. Rompen los hábitos de nuestra vida, que es lo mismo que alterar nuestro orden. ¿Son necesarias las sorpresas?¿Es necesario el orden?¿Mantener un horario? Hay quien podrá decir que el orden, el horario, nos esclaviza y que las sorpresas son una especie de liberación. Creo que no es así, necesitamos de lo uno y de lo otro. Orden para orientarnos y sorpresas para saber que no dependemos de ello. Algo que nos deja constancia de que el mundo no es perfecto y que los demás tienen su propio ordenamiento.

 También hay una enseñanza intrínseca en la canción: cada uno hace sus planes y actúa de acuerdo con ellos. Siempre se hace con un objetivo y por un interés, para conseguir algo. Algunas veces sale bien y otras no. Trasciende todo para llegar a una matemática de la vida: unos ganan, otros pierden y otros se benefician. La canción los identifica muy bien, ojalá pudiésemos hacerlo así en la vida.   . . .  

17 abril 2026

ANTIFASCISMO

 Antifascismo.

 


 Debo admitir que estoy confundido. Posiblemente lo que me han enseñado necesite una revisión, incluso puede que una sustitución, entiéndase un reaprendizaje. Tengo que admitir que para ciertas cosas prefiero tomar una actitud de no saber nada y que me explique bien lo que hay. Pero también, con lo mucho o poco que sé de un tema, me coloco en una base de partida. Ésta es muy elemental y consiste en lo que todo el mundo admite como cierto y hay muy pocas discusiones y puntos de vista contrarios. Quiero con esto decir que hay un acuerdo común con respecto a lo que establezco como base.

 Hoy ha publicado El Debate, y ha tenido eco en las noticias del medio día, que “Una turba de radicales ‘antifascistas’ boicotean el acto de Abascal en Granada: «Es un delito electoral»”. También se hace mención en otros medios, El Debate hace referencia a Europa Press que quita un poco de hierro y rebaja el boicot a intento. El mitin se celebró, hubo detenidos y disturbios de mayor o menor importancia que, también según el medio, se saldaron con un detenido y varios identificados. La importancia que tiene, en mi opinión, es la radicalización que se está cultivando en nuestra sociedad. Creo que este intento de boicot debería haber sido rechazado por todos los partidos demócratas que, por esta razón, deben ser antifascistas, No he encontrado este rechazo, el silencio, en este caso, creo que significa anuencia.

 Mi base de partida es la idea que tengo de fascismo, y supongo que antifascismo debe ser conducirse completamente al contrario. De lo que he aprendido los fascistas, y los nazis, se enraizaron en el principio de “tomar las calles”, Tanto en Italia como en Alemania una de sus métodos principales de acción era impedir la celebración de reuniones de otros partidos que no fuesen ellos,y reventar las conferencias de los ponentes que no fuesen de su cuerda. También recurrían al señalamiento de ciertos personajes, de forman que nunca argumentaban contra el mensaje, preferían matar al mensajero. También paseaban en todos sus actos las banderas y logos de su partido, La Regia Aernautica (Aviación Italiana de la IIGM) tenía como escarapela el haz de lictores y la bandera de Alemania fue la cruz gamada, identificando así el símbolo del partido con el de la nación. (hago aquí el inciso de recordar que la ikurriña se utilizó primero como símbolo del partido nacionalista vasco - PNV). También rendían homenajes a los que eran detenidos por ejercer violentamente las mencionadas acciones.

 Y contemplo con cierta estupefacción que los que hoy se denominan antifascistas están haciendo todo lo anterior. Parece que cuando se tacha a alguien de fascista nos estamos atribuyendo el derecho de hacerle callar, impedir sus reuniones, acosarlo y, llegado el caso, matarlo. La democracia para los antifascista, igual que para los fascistas, sólo funciona en un sentido. Parece ser que tanto antifascistas, como fascistas, siguen sin comprender que en democracia se trata de convencer y no de imponer, cancelar o prohibir. La libertad de expresión me obliga a escuchar lo que diga cualquier orador. Mi libre albedrío me llevará a estar de acuerdo o en desacuerdo. Mi limitado conocimiento me permitirá explicar por qué comulgo o no con lo dicho. Pero mandarle callar me haría, según quien hable, fascista o antifascista.

 Llego a la particular conclusión de que fascismo y antifascismo, por muy opuestos que sean, son la misma barbarie. Y que la aquiescencia con cualquiera de ambos nos radicaliza todavía más. En fin, avisados estamos.     

13 abril 2026

MODA ISLÁMICA

  Moda Islámica.

 



Seré breve. Hoy va a comparecer en el juicio sobre el caso mascarillas la ex de Koldo García, Patricia Uriz. Hay muchas cosas que me llaman la atención. En un juicio sobre mascarillas que entra en su segunda semana todavía no se ha hablado de mascarillas. Ya nos explicarán algún día los expertos porque se tarda tanto en hablar de las mascarillas en un juicio sobre un caso de mascarillas.

 Lo segundo que me llama la atención es que entre ciertas declarantes se impone lo que podríamos llamar “moda islámica” a la hora de asistir a las declaraciones. Asisten tan tapadas que parecen transitar por Teherán, Ryad o Kabul. ¿Miedo a ser reconocidas? Cualquiera sabe. Yo prefiero pensar que no se han maquillado lo suficientemente bien para el evento o no han podido comprar el modelo adecuado para declarar.

 También me da la impresión de que han permanecido a la sombra y prefieren seguir así. Que quizás tengan el convencimiento de que tapándose ellas puedan tapar algo más. No sabría decir que es ese algo, puede ser su intimidad, su participación, su vergüenza, su culpa o su disculpa... o todo a la vez.  

12 abril 2026

¡QUÉ BARBARIDAD!

 ¡Qué Barbaridad!

En el cada vez más lejano año de 2002 Jaime Urrutia, en solitario, lanzó esta canción. Su ritmo alegre y su tono desenfadado nos da una falsa sensación de canción intrascendente. Pero no es así. Creo que a cada oyente le puede sugerir muchas reflexiones.

 Lo que pasa en este mundo, cada vez más pequeño, es inabarcable. Cada uno decide con lo que se queda y a lo que atiende. Cuestión de prioridades. Lo que más llama la atención es lo que tenemos más cerca - ¡Menuda jaca! ¡Menudo patán! - y lo que más nos afecta - que no me quieras ¡Qué barbaridad! - según nuestra escala de valores. o pareceres que, a veces, ni eso.

 Quizás la verdad más gruesa que nos cuenta la canción es que hay un mundo en cueros paseando por delante. Creo que tardamos en darnos cuenta de lo que ello significa. Somos testigos de lo que pasa y deberíamos tener la formación suficiente para que no nos expliquen cosas que no necesitan ninguna explicación. No hacemos historia, eso es muy difícil, pero somos testigos de ella. Despreciamos lo vivido sin dar la importancia que tiene.

 Hay datos que no son, propiamente dicho, historia. Entran dentro de la anécdota y la curiosidad. Aparecen como por casualidad. Mi abuela coincidió siendo niña con Pío Baroja, vivía en Irún en una época en que todos sabían de todos. Cuando le comente que me gustaba mucho leer sus novelas ella me comentó que Pío Baroja era un señor solitario que siempre estaba de mal humor. Mi suegro también conoció García Lorca, cuando le dije que me gustaba lo que escribía lo tachó de “un señorito niño mimado de papá”.. Mi otra abuela, casada con uno de los primeros pilotos de la aviación militar, me contaba muchos chismes de los aviadores que hoy son famosos y no tenía muy buena opinión de Ramón Franco. Queda en el marco de las anécdotas, ahora me arrepiento de no haber preguntado más. De todos quedan sus obras, que son las que dan calidad a su persona, son la historia.. Un amigo de la familia combatió en la guerra civil, pasó miedo y participó en grandes batallas (por lo menos en Brunete y el Ebro) me imagino que mataría y vio morir a alguien entre los tantos tiros que disparó y el mucho miedo que pasó. Siempre me habló de sus enemigos con respeto, los concebía como alguien que, como él, estaba puesto ahí para vencer a los que estaban enfrentados a ellos.

 Me doy cuenta ahora de que ellos fueron testigos de su mundo, pero no le dieron mucha más importancia a su experiencia que lo anecdótico de todo ello. Creo  a muchos de nosotros nos ha pasado lo mismo. No hemos hecho historia pero la hemos vivido y despreciado. Sólo así se explica que un individuo que nació en 1978 me quiera explicar como fue la Transición que yo viví. Y sólo por esta razón un político que nació en 1972 me quiere explicar lo mucho que sufrió en el franquismo. Hoy somos testigos del hecho que una caterva de niñatos, y no tan niñatos, que no vivieron el fascismo y no saben lo que es, acusando de fascista a todo el que pueden. Me están contando la importancia y mérito de la misión Artemis II, cuando viví la del Apollo VIII, la primera vez que el ser humano escapó de la órbita terrestre y se hizo un viaje espacial. No desmerezco a la primera, pero no deja de ser una repetición de la mencionada Apollo VIII, aderezada además con un problema de retretes..

 En fin, que somos testigos de muchas cosas y hemos vivido otras muchas  que no necesitamos que nos lo vengan a explicar. La vida viene a ser eso que pasa mientras nosotros vivimos. Si pudiésemos contar todo lo que sabemos... ¡Sería una  barbaridad! 


09 abril 2026

EL CUENTO DEL SOLITARIO


Nos convoca este jueves nuestra amiga Campirela desde su blog con un reto muy original que lleva por título “Lo que sentimos cuando nadie nos mira”. Parece sencillo, es posible, pero no es fácil, no hay que confundirlo con “lo que hacemos cuando nadie nos mira”, momento en que todos podemos imaginar diferentes ruidos, gestos e incluso expresiones. Creo que si lo pensamos con profundidad debemos de hablar del sentimiento que nos impulsa a hacer lo que hacemos cuando pensamos que nadie nos ve. Intentaremos explicarlo mejor en... 

El cuento del solitario.

Andrés de la Vega y Montealto odiaba estar solo y aborrecía las multitudes. Era de pocos amigos, tenía un carácter seco, era huraño y no era muy dado a confidencias. Era lo que llamaríamos una persona difícil. Y no era por el hecho de que no estuviese de acuerdo o a la contra del que podía hablar, es que era como hablar contra una pared. Nadie se explicaba las rarezas de un hombre que no podía estar solo aunque odiase estar acompañado. Con los años su carácter fue haciéndole una persona agresiva y asocial, hasta que un día por unas broncas callejeras que no vienen al caso, el juez determinó que Andrés tenía que recibir diez sesiones de consulta con psicólogo a la espera de un informe..

Las nueve primeras sesiones fueron completamente infructuosas, Andrés se negaba a hablar. En la décima sesión, el psicólogo, le invitó a describir en una carta la explicación de su conducta. Satisfizo la propuesta a Andrés, después de todo podría expresarse a la vez que alguien estaba con él dejándolo en paz.

Escribió durante toda la sesión y se fue habiéndose quitado las diez sesiones de encima. El psicólogo resumió la carta en el siguiente informe:

“El paciente relata su sensación de alivio en la soledad, dice no sentirse vigilado o controlado. Manifiesta un sentimiento de libertad en una situación en la que, haga lo que haga, nadie va a juzgarle. Declara también no sentirse cómodo rodeado de gente por las razones opuestas a las que experimenta en su soledad, se siente agobiado y observado, bajo la opresión de un juicio. Agradece la soledad de la que dice que se deja llevar haciendo que sus sentimientos vaguen por un camino que siempre le lleva el mismo punto. El alivio da paso a una sensación de libertad que le lleva a una desinhibición  que le hace imaginar acciones que él considera perversas, ahí es cuando se ve en el espejo y siente que la vergüenza le aplasta. En ese momento recurre a la compañía que sea con el fin de sentirse vigilado y que le resulte imposible pensar en sí mismo ejecutando estas acciones”


Más relatos en el mismo enlace.



07 abril 2026

ESPACIOS PÚBLICOS

 Espacios públicos.

 

 
 

 No me gustan la procesiones de Semana Santa, me resulta inquietante ver un desfile de encapuchados y penitentes pasando las de Caín durante un paseo que me antoja interminable.Sabiendo de qué va la cosa entiendo que haya gente que se emocione y le guste. Resulta una forma de vivir la fe. Pero fundamentalmente no me atrae porque no me gustan las multitudes. Por eso tampoco soy un fan de las carreras populares, por muy altruista que sea su fin. Ni voy a las ferias de los patrones, lo paso mal entre tanta caseta con tanta gente y la cerveza no está tan fría como la de un bar. Tampoco soy asiduo a los bares de moda si hay mucha gente. Raro que es uno, pero entiendo que haya quien no se pierda cada una de las procesiones del calendario, que se eche una carrera cada fin de semana, que se mantenga puntual a las citas de los patronos o que calcule la hora del aperitivo por la afluencia del bar. Una vez me preguntaron qué fiestas populares me gustaban, “desfiles y funerales de estado” fue mi respuesta

 Nos han sorprendido esta Semana Santa algunos opinadores quejándose de que se cierren calles para el paso de las procesiones. Asumen estas personas que como el espacio es público debe usarse para lo que ellos digan. Las decisiones y autorizaciones de las  autoridades elegidas por los ciudadanos deben ser algo secundario. El espacio público no debe utilizarse para cierto tipo de actos, pero si debe facilitarse para otros. Por esta razón hay quien cree que no debería autorizarse un mitin de VOX en Vallecas, pero si uno de Podemos en el Barrio de Salamanca. Según estos últimos lo primero es una ofensa y lo segundo un ejercicio de libertad de expresión.

 No obstante, si se dan cuenta, siempre son los mismos los que dicen las mismas tonterías. Entre otras cosas porque seguramente no tengan nada que hacer. No sirvieron para estudiar ni para trabajar, desgraciadamente si tuvieron la labia con que nos castigan un día tras otro. Han pasado de ser carne de mitin a ser oradores aficionados procurando dar a sus admirados líderes un argumentario para fomentar un poco más todo aquello que nos pueda dividir. Exigen para sí un respeto que no tienen para nadie. Y son el paradigma más exacto de “obligar a lo que me gusta y prohibir lo que no me gusta”

 Como uno es tan raro no dejo de ver en estos opinadores una versión moderna del Torquemada de turno intentando que los fieles, los ciudadanos, abracen la nueva fe que ellos cuidan vigilantes de la más mínima disidencia.   

06 abril 2026

EL MUNDO INJUSTO

 El mundo injusto.

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 Me creo que es un absurdo pensar sobre la justicia de la vida o eso que llaman karma. Algo que viene a significar que la vida las devuelve. Sabemos que pocas veces lo hace. Ni el mundo, ni la vida, ni la sociedad son justas Tenemos una idea del concepto de lo que debe ser justicia, pero pocas veces lo ejercemos guiados por la misma. Las leyes imponen reglas, pero no justicia.

 Ya sabemos que la sociedad no es justa. Se la engaña fácilmente. Se enternece porque el hijo de un asesino etarra tiene que viajar para ver a su padre y se olvida de que los hijos del asesinado nunca podrán tener la oportunidad de viajar para verlo, tan sólo una visita al cementerio. Algún trilerista de la palabra nos hablará de la empatía con las víctimas y algún incauto se lo creerá. Alguno dirá que es legal que un individuo con setenta antecedentes penales ande por las calles sumando más antecedentes, pocos pensarán que sea justo. Pero nos lo debemos tragar.

 Tampoco es justa la vida. Una bellísima persona pude encontrarse limitada por la ELA o el Alzheimer mientras que una asesina como Anboto sale a la calle completamente sana. Perdónenme, Dios sobre todo, pero si me diesen a escoger para repartir ewnfermedades creo que lo justo sería desear una demencia para la tal Anboto o, incluso, a la Merche Aizpurua o a ese caradura de Arnaldo. Desgraciadamenteo afortunadamente, cualquiera sabe— no somos nosotros los que debemos asumir estas responsabilidades, pero no deja de amargarnos el hecho de que la vida pueda ser tan injusta.

 No me da la impresión de que el mundo sea muy justo, hoy me he encontrado con un pobre que pedía limosna. He estado tentado de darle algo de suelto. Hasta que me he preguntado hasta qué punto me están sacando los cuartos las diferentes administraciones con diferentes promesas, entre ellas la de que no haya pobres. Y mire usted, me he negado a pagar un impuesto extra. Me da la impresión de que ese pobre y yo nacimos con las mismas oportunidades pero, por los motivos que fueran, recorrimos caminos diferentes. No tengo que responder yo por su camino.

 Sé que con esto participo de la injusticia que hay en el mundo pero, a veces, los que se sienten timados prefieren ser tratados de injustos que de tontos.

03 abril 2026

DIETAS LUNARES

DIETAS LUNARES


Me sorprende hoy El Debate con un titular que reza “El sorprendente sueldo de los astronautas de Artemis II: no cobrarán un euro más por ir a la Luna”, lo escribe Rubén Prieto y nos cuenta que los astronautas de Artemis II, y todos los demás, no cobran un extra por estar en el espacio, hace mención también de los dos astronautas que se quedaron varados en la estación espacial y no cobraron ninguna indemnización por ello.

La misión Artemis, como la Apolo, tiene como objetivo que un ser humano vuelva a pisar la superficie de nuestro satélite. Si tuviésemos que hacer comparaciones la Artemis II sería el equivalente de la Apolo VIII. Ésta última supuso el mérito de que el ser humano abandonase la órbita terrestre por primera vez, la Artemis II repite esta hazaña unas décadas más tarde.

No deja de ser chocante que coincidan algo tan mundano y ruin como la guerra en la superficie de nuestro planeta con algo tan supremo como una pequeña odisea de ir y volver a la Luna. Ya pasó en 1969 a la vez que Neil Amstrong pisaba la Luna, sin cobrar extras, el marine John Smith caminaba por la jungla vietnamita cobrando un extra por estar allí y arriesgándose a pagar con su vida su estancia.

Las dietas suponen un extra de cualquier sueldo por el hecho de la persona que las percibe tiene que hacer frente a los gastos que motiva el estar en un lugar diferente al que reside, fundamentalmente los que originan el viaje, la manutención y el alojamiento. Por eso un diputado por Burgos cobra unas dietas que un diputado de Madrid no. Ya que suponemos que el primero se traslada, duerme y tiene que comer en Madrid. Como la vida no cuesta lo mismo en un lugar que en otro hay que compensarlo. Pagar el viaje, hotel y restaurantes o darle un dinero para que se busque la vida y viaje por su cuenta, elija dónde duerme y coma lo que quiera donde desee.

En el caso de los astronautas, el viaje está pagado, se les proporciona manutención y alojamiento. No creo que en la Luna haya todavía hoteles o restaurantes, lo mismo que todavía no hay una alternativa en órbita al menú y alojamiento servido en la estación espacial. No hay motivo para pagar unas dietas.

El trabajo de un astronauta consiste, como indica su nombre, en navegar por los astros y realizar actividades en el espacio. Cobran y se forman para ello. Es su afición y vocación y han pagado por ello estudiando y preparándose para ser admitidos en un grupo selecto.

El titular del artículo nos deja en evidencia. Uno tiene que ser pagado por hacer lo que tiene que hacer. Probablemente  haber sido astronauta reportará otra clase de beneficios a posteriori, pero el extra por ir al espacio se paga y cobra en especie, cada día que pasa están sometidos a un control médico exhaustivo, a una dieta de alimentos específica y a una atención constante. Se les está mimando entre todas las limitaciones que supone estar en un módulo menor que una caravana del que no pueden salir.

Posiblemente este artículo responda a la necesidad de publicar en un viernes santo algo no relacionado con las procesiones o con una guerra que va a durar dos semanas más después del anuncio de que le quedaban dos semanas.