§ El personaje principal del relato es el durmiente criogenizado.
§ El tiempo pasa hasta que, de alguna forma, despierta. ¿Cuánto? Un año, un lustro, un siglo, un milenio…
§ ¿Será un despertar voluntario o accidental?
§ ¿Qué se encontrará cuando lo haga?
§ Podéis elucubrar sobre el paso del tiempo, el cambio del mundo, los seres que lo descubran, la forma de «regresar» a la vida…
§ La cita temporal puede ser pasada o futura; una utopía o una distopía; un espacio terrenal o espiritual; la misma tierra o un planeta del universo…
§ De la misma forma, podéis dirigir el relato hacia lo grotesco, el drama, la comedia, la ciencia ficción, el thriller, el terror…
§ Podéis representar un monólogo del durmiente/despierto o la interacción de este con los que lo despiertan.
La verdad es que la propuesta fue cautivadora, la historia me vino a la cabeza y pense que sería corta. Já, Me puse a escribir y necesité cinco días para terminarla, aunque la idea central estaba ahí había que desarrollar la historia y darle contenido. El resultado es un relato bastante largo que se llama....
El cuento del despertado.
Antonio de la Atalaya y Soldelavilla se despertó con el último pensamiento que le asaltó antes de ser declarado muerto y criogenizado. Se sentía como uno de esos faraones del antiguo Egipto a los que embalsamaban, les retiraban sus órganos y los introducían en vasos canopos, a él le harían algo parecido . Le drenarían todos los líquidos de su cuerpo sustituyéndolos por otros que le conservarían. Recordó la última duda sobre si tendría éxito esperar un tiempo, no sabía cuanto, para volver a vivir..Poco después le llegó el pensamiento de esperanza al tomar una decisión que era, a todas luces, desesperada. Sus recuerdos fueron afluyendo, primero lentamente y luego como una cascada.
No sabía cuanto tiempo pasó ordenando sus pensamientos hasta que pudo recordar su nombre y vida pasada. Tenía consciencia, pero sólo eso, todo era de un negro indefinido, pensó en este color porque no podía ver, también estaba rodeado de silencio, no podía moverse y no sentía contacto o dominio sobre su cuerpo. Sólo tenía la consciencia de ser, pero no de estar. Se encontraba como flotando inmovilizado en un vacío atemporal.en el que no sabría explicar si estaba despierto, dormido o en duermevela.
— Comunicación seis.. Técnica Mon Garzu. No sabemos si puede oírme. De momento esta es la única vía de comunicación en su proceso de reanimación, no intente hablarnos, no hemos llegado al nivel necesario.. Todo va bien. Para su información le diré que lo normal es que la audición tenga éxito en la comunicación siete. Por favor, tenga paciencia.
Dentro de esa esa extraña oscuridad que le rodeaba, el mensaje pareció un rayo de luz invisible parecido a una esperanza. La comunicación daba a entender que había habido cinco intentos de contacto anteriores, que el proceso podía ir mejor que lo normal, no sabía cuánto, y que de momento la comunicación posible era en un único sentido. Hasta ahí le habían contando. Le habría gustado saber cuanto tiempo había estado criogenizado, lo que había estado ¿despierto? y lo que quedaba de ese proceso de reanimación. Seguía sin tener ninguna noción del tiempo. Tampoco estaba cansado. La incomodidad era soportable. La paciencia tampoco sería un problema.
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—Comunicación siete. Técnica Mon Garzu. No sabemos si puede oírme. De momento sigue siendo la única vía de comunicación en su proceso de reanimación, no intente hablarnos , no hemos llegado al nivel necesario. Todo va bien. Para su información le diré que estamos siguiendo el proceso técnico con normalidad y que sus reacciones cerebrales parecen óptimas. Asumimos que en este intento ya nos está oyendo y procedemos al inicio de la fase dos de reanimación. Esperamos que en el intento de comunicación ocho podamos alcanzar el nivel necesario para que las comunicaciones se puedan realizar en ambos sentidos. Por favor tenga paciencia, falta menos.
Este mensaje no daba mucha más información que el anterior. Aunque se sintió invadido por cierto optimismo, no se había dejado llevar por el mismo entusiasmo que en el mensaje anterior. Esta circunstancia le permitió analizar mejor el mensaje. La única novedad era que al próximo intento quizás podría comunicar algo y preguntar. El mensaje en si mismo llevaba una información adicional, la voz de Mon Garzu sonaba como metálica, sin acentos y con una cadencia y tonalidad uniforme. Con esa voz le resultaba imposible asignarle una edad o un aspecto. Tardo un poco en encontrar la palabra que definía esa voz: impersonal. Pero ese sonido era como ancla que mantiene el barco cerca de la orilla. Se dio cuenta de que el pensar en esos breves mensajes era, además de una esperanza confirmada, un entretenimiento que hacía que sus pensamientos y ocurrencias engranasen unas con otras y alimentase su consciencia con algo más que recuerdos.
— Comunicación ocho. Técnica Mon Garzu. No sabemos si puede oírme. Le informo que vamos a iniciar la fase dos de reanimación. No va a sentir nada. Es posible que oiga algo extraño. Posteriormente podrá emitir alguna clase de sonido. Tenemos la seguridad de que tiene muchas preguntas por hacer. Se le explicará todo. Procedemos...¡Ya!
No sintió nada. Oyó una especie de chasquido, como el de un chispazo eléctrico. “No ha sido para tanto”. Pensó.
— ¿Puede repetir lo que ha dicho? Procure hablar más despacio.
— No he hablado, he pensado — dijo Antonio.
— Tendremos que pulir esos detalles, es parte del proceso, en los estados iniciales de la fase dos de reanimación el paciente no diferencia cuando habla y cuando piensa.. Hable más despacio, casi he tenido que adivinar lo que ha dicho.
— No puedo ver.
— No se preocupe, hasta el final de la fase dos no recuperará la visión. De momento está inmovilizado por su seguridady es mejor que no activemos sus sentidos repentinamente. Le ruego que tenga paciencia. De momento hemos activado el sentido del oído, activaremos después el sentido del olfato y el del tacto,el de la vista al final.
— ¿Es usted Mon Garzu?
— La misma.
— Tengo la sensación de hablar muy lentamente, como si me costase trabajo ordenar las letras. Además no reconozco mi voz, diría que no me oigo a mi mismo.
— Todo es completamente normal. No pretenderá hablar perfectamente, sin esfuerzo y reconocerse después de tanto tiempo en silencio. Le puedo decir que, en su caso, el proceso va mejor de lo que pensábamos.
— Es un alivio. ¿Cuanto tiempo he estado inconsciente?¿Cuanto tiempo durará la reanimación?¿Me podría decir...
— Perdone yo sólo soy una técnico de reanimación, no puedo responder a todas las preguntas que me hace porque podrían afectar a su proceso. Lo único que le puedo decir es que su recuperación va bien, mejor que lo normal, pero el tiempo depende cada persona. En nuestra próxima comunicación participará un psicólogo de reanimación que irá respondiendo a sus preguntas.
— No sé cuanto tiempo he estado sin hablar, pero he estado un poco más sin conversar, podríamos ¿charlar un rato?
— De eso se trata, Antonio, como técnica tengo que mejorar sus capacidades de habla. Ahora se le entiende mucho mejor. Es uno de los mejores sujetos a los que he tratado.
—¿Sujetos? ¿A cuántos ha tratado?
— Mire que le gusta preguntar, pero eso se lo puedo responder. Llamamos así a las personas que vamos reanimando, el término paciente sugiere que necesitan un cuidado médico que usted ya no necesita, lo hemos comprobado. También le puedo decir que, sin contarle a usted, he tratado veintitres reanimaciones, todas han finalizado con éxito.
—¿Alguna ha terminado en fracaso?
— Pues más o menos un veinte por ciento, pero no pregunte estas cosas, que es un compromiso.
— Parece que estoy en buenas manos.
—Y yo espero tener tener un sujeto colaborador, por favor cuide sus preguntas, si le doy una respuesta que los psicólogos consideren improcedente me puede costar seguir con su proceso.
— ¿Me podría responder qué clase de nombre es Mon Garzu?
— Pues es un nombre, de lo más normal y lo más original ¿no? Hace ya un tiempo que se puso de moda utilizar un nombre de una sílaba y los apellidos de dos sílabas. Mi nombre completo sería muy largo, casi nos llevaría un minuto pronunciarlo.
— Creo que tengo tiempo suficiente para escucharlo.
— Está bien, mi nombre completo es Mónica María Alberta Garcimuñoz y de Zumalagarra Florida Medina....
— ¿Es usted española o sudamericana? No le cojo bien el acento.
— No sé de que me habla, discúlpeme pero tengo que abandonarle. Procure dormir.
— Lo haré, estoy deseando verla y poner cara a esa voz.
— Desgraciadamente no ocurrirá, mi trabajo con usted termina con la activación del sentido de la vista. Créame que lo siento. Me autorizan a dar esta información, pero creí que usted la necesitaría más tarde. Piense que ya no le hace falta tanta paciencia, pero la necesita. Procure descansar.
No sabía la técnica que para él dormir y descansar era la sensación incómoda de flotar en un vacío oscuro sin más referencias que las que él creaba, seguramente falsas todas ellas. La octava comunicación había sido enriquecedora, mantener una conversación le había hecho mucho bien, ahora se le acumulaban muchas más preguntas ¿Porqué no podía responderle la técnico?¿Parecía que los psicólogos mandaban más que los técnicos?¿Cómo estaban estructurados?El hecho de no necesitar cuidados médicos indicaba que estaba sano. ¿Le habían curado?¿Por eso le habían despertado? Se había acostumbrado a la voz metálica de Mon Garzu pero no conseguía hacerse a la tonalidad y velocidad monótona de su pronunciación sin ningún tipo de acento y gramaticalmente correcta. Según intentaba ordenar sus ideas todo se fue a negro.
— Comunicación nueve. Psicólogo de reanimación Ram Terem y técnica Mon Garzu.. Proseguimos con la fase dos de reanimación.¿Puede oírme con claridad?
— Perfectamente Mon. ¿Cómo hablo ahora? Si puedo preguntar.
— Muy bien, da gusto oírle hoy. Le informo que procederemos a potenciar en esta comunicación sus sentidos de olfato y tacto, y terminaremos con el sentido de la vista.
— ¿Y el sentido del gusto?
— Le dejo ya con Ram Terem, el podrá responder mejor que yo a todas sus preguntas.
— Hola Antonio — Habló una voz masculina— Me llamo Ram Terem y a partir de ahora estaré encargado de tu reanimación psicológica. Sé que tiene muchas preguntas. Pero me va a permitir que yo le haga una primero, ¿Porqué decidió criogenizarse?
— No quería morir.
— ¿Es que quería vivir para siempre?
— No sabría decirle, mi cuerpo estaba colapsando y yo sentía que me quedaba mucho por hacer. Tampoco es que tuviese muy claro el qué. Pero tenía la sensación de no haber vivido lo suficiente. ¿Cuando tiempo he estado... “dormido”? No sé como expresarlo la verdad.
— Le seré sincero. No lo sabemos con exactitud. Casi la totalidad de los archivos se borraron o desaparecieron después del Gran Desastre. Llamamos el Gran Desastre a un conjunto de eventos que pusieron a la humanidad al borde de la extinción. Una serie de guerras acompañada por una serie de catástrofes. Todo muy complejo de explicar sin conocimientos detallados. La verdad es que la humanidad empezó casi de cero. Han pasado 3127 años desde el Gran Desastre, es una nueva referencia, el tiempo que usted ha estado en suspensión antes lo ignoramos. Es importante que entienda que la desaparición de los archivos invalida cualquier documento que hubiese firmado. No hay ninguna empresa que pueda validar lo que usted contrató. Le hemos despertado porque seguramente necesitemos de sus servicios, quizás tenga la oportunidad de realizar una tarea que consideraba pendiente. La humanidad actual está próxima a un segundo desastre. Ello nos ha obligado a constituirnos como una sociedad cruel. La cada vez más acuciante falta de recursos nos obliga a ir despertando a las personas latentes que hemos encontrado y preservado. ¿Entiende lo que le quiero decir?
— Más o menos. Lo que no entiendo es que si hay tanta falta de recursos ¿por qué nos despiertan?
— Mantenerle vivo en estado latente es más caro que traerle a la vida. Pero es importante que entienda que nadie está sometido a ningún contrato anterior, no nos debe nada y no le debemos nada. Por favor me gustaría que me confirmase que esto ha quedado claro.
— Ahora lo entiendo perfectamente. ¿Me podría decir donde estoy?
— Está usted en una sala de reanimación, en este momento ya han reactivado el sentido del tacto y en breves momentos podrá moverse. Tendrá muchas limitaciones, posiblemente note que su cuerpo está acartonado, es normal, con el tiempo irá mejorando sus movimientos, aunque esa sensación,me temo que será permanente..
En ese instante se notó tumbado sobre una superficie dura. La sensación de acartonamiento era cierta, por primera vez en esa oscuridad tuvo la consciencia de que podía moverse, aunque no llegó a percibir ningún movimiento. También sentía más sensibilidad en unas partes de su cuerpo que en otras, si se le podía llamar sensibilidad a la sensación de un cosquilleo eléctrico.. Se permitió un breve silencio, ya iba a preguntar qué pasaba con los otros sentidos cuando oyó la voz de Mon Garzu.
— Activando el sentido del olfato. Está limitado, pero será una sensación desagradable, lo siento. Tenga en cuenta que se ha pasado miles de años sin oler nada y este mundo no huele como el que usted dejó..Todo serán sensaciones nuevas,
El tufo que aspiró le pareció nauseabundo, era un olor ácido que no sabía con qué comparar. Volvió a hablar Ram Terem.
— Es desagradable ¿verdad? Siempre lo advertimos. Es bueno que sepa que está en un ambiente aséptico, así que imagínese como olerán las calles. Esto me da pie a informarle de todos los cambios experimentados. Empezaremos por lo que ha cambiado el mundo. No le puedo contar mucho de lo sucedido antes del Gran Desastre, lo que sabemos de ello es más leyenda que historia. Y las leyendas hablan de la destrucción del medio ambiente, de movimientos migratorios, de guerras por los recursos, en general un colapso de la civilización que puso a la humanidad al borde de la extinción. Después de eso los pocos que quedaron llegaron a la conclusión de que lo mejor era evitar cualquier desavenencia, ello ha provocado que nos ajustemos a una normativa rígida y cruel, no nos permitimos desviaciones. Esa crueldad nos ha permitido avanzar los tres últimos milenios y mejorar los niveles anteriores al desastre. Actualmente nos encontramos en un planeta superpoblado y carente de recursos. No me refiero solo a las materias primas, también me refiero a los alimentos, el agua y el aire que respiramos. Todo está racionado y todo resulta muy caro. La única solución que encontramos, somos crueles pero no asesinos, es colonizar otros planetas. Este es el motivo de que en la actualidad dedicamos toda nuestra tecnología, economía e industria a la exploración espacial. Tendrá más tiempo para entender y aprender lo precario de la situación y la desesperación de nuestras acciones. Ahora permítame que hablemos de usted. Encontramos hace unos cien años lo que llamamos un yacimiento de individuos latentes. No sabíamos porqué había unos cuerpos criogenizados y cual era el motivo. Demostraba lo que ya sabíamos: que antes del Gran Desastre había habido un desarrollo científico avanzado, no tanto como el que disfrutamos ahora, pero sí lo suficiente como para conservar los cuerpos y los órganos.. Los cuerpos resultaron ser inviables, estaban todos demasiado enfermos, no obstante si pudimos preservar las mentes y recuperarlas. Le resumo un proceso que nos ha llevado unos ochenta años. Estamos recuperando a todos los que estaban allí. Me imagino que entenderá que los cuerpos requerían un tratamiento que no podemos prestar, se ha demostrado que la regeneración es imposible y el mundo está tan superpoblado que las donaciones de órganos no se pueden dedicar a trasplantes para recién llegados, disculpe esta expresión. Con esta información vamos a proceder a activar el sentido de la vista.. Le prevengo que si la vuelta del olfato ha sido desagradable, las impresiones que tenga cuando recupere la vista pueden ser impactantes y dolorosas. Recuerde que aunque hemos podido recuperar su mente, incluso su alma, no ha sido posible con su cuerpo.
Se oyó en ese momento la voz de Mon Garzu
— Activamos el sentido de la vista y abandonamos la sala. Fin de la comunicación nueve.
El negro, la nada, se tornó en un blanco brillante que se fue atenuando, no pudo cerrar los ojos,. Pasado un momento, no sabría decir si muy largo o muy corto, pudo distinguir una habitación de paredes blancas. Alzó las manos lentamente, mantenía esa sensación de acartonamiento, y descubrió unos dedos grisáceos con unas articulaciones bien definidas, En ese momento sobre la cama se abrió el techo lentamente, mientras su sentido de la vista se perfeccionaba podía distinguir frente a él, tumbado, un cuerpo con un rostro inexpresivo de ojos grandes y redondos. Era un androide. Quiso gritar, pero antes de que emitiese algún ruido quedó flotando en la misma negrura de las ocasiones anteriores. No estaba para deducir consecuencias de la reunión. Simplemente se dejó llevar.
— Comunicación diez y última. Psicólogo de reanimación Ram Terem. Sabemos de su crispación pero....
— Yo no quería esto, no me dijeron nada.
— No podíamos decírselo y no esperamos que nuestra tecnología avance tanto para llegar a regenerar su cuerpo. Usted dijo que no quería morir. Le hemos despertado de su letargo, quizás prefiriera pasarse durmiendo el resto de lo que le queda a este mundo. Le hemos brindado una vida infinita, si lo acepta.
Ram Terem fue la primera persona a la que vio. Era un cuerpo consumido, su cara estaba poblada de manchas marrones y algunas pequeñas llagas. No tenía pelo y su expresión era cansada.
— Ya ve mi aspecto. Como le dije, la humanidad está al borde del colapso. Imagine su cuerpo en este mundo, le aseguro que estaría mucho peor que el mío. Mon Darzu se niega a que la vean una vez que los pacientes recuperan la vista. Somos una civilización cruel, pero no somos asesinos ni mentirosos. Pretendemos darle una oportunidad antes del final, que será el de todos. Ahora puede vivir para siempre. No va a ser gratis. Recuerde que estamos enfocados a la exploración espacial. Usted también lo va a estar. Nuestro programa espacial está construyendo en el espacio naves gigantescas, todas iguales con destino al sistema más cercano. Pretendemos colonizar alguno de los planetas de Alfa Centauri, que está a cuatro años luz de la Tierra. Las naves llevan una carga de semillas, los materiales necesarios para iniciar el desarrollo de una ciudad, ganado crionizado en vida y medio millón de personas, también crionizadas. No como usted, que estaba clinicamente y legalmente muerto, están crionizadas en vida y podrán reanimarse en el planeta colonizado. Pese a que hemos logrado unos motores que alcancen una décima parte de la velocidad de la luz; una nave tardaría, en el mejor de los casos, cuarenta años en alcanzar el sistema Alfa Centauri. Pensamos que sería perjudicial para los cuerpos un periodo tan largo sin gravedad y no se puede equipar a la nave con alimento y oxigeno para un periodo tan largo.. El control de la nave espacial y las comunicaciones desde la tierra serán imposibles según se aleje. Es aquí cuando le necesitamos. Dispone de una vida eterna, no va a consumir aire ni alimentos y su única necesidad va a ser recargar su batería una vez al año. Esto le hace a usted y a los que son como usted los tripulantes ideales de estas naves. Dado que también tienen la iniciativa suficiente como para hacer frente a los problemas y dificultades que surgirán durante el viaje. También tendrán la capacitación para ejercer el cuidado de la carga y el mantenimiento necesario de los equipos. Todo ello si acepta, por supuesto.
— ¿Y si no acepto?
— Desmontaremos la batería de su cuerpo. Será el equivalente a morir. Le dejaremos un momento que lo piense....
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