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30 octubre 2026

LO INASUMIBLE

 Lo inasumible


Hasta el propio Presidente ha admitido que la tragedia de Urda, tras la de Adamuz, es inasumible. Pero, mientras el ministro Oscar Puente siga en su cargo, está asumiendo lo inasumible. Lo peor es que también hace que lo asumamos nosotros.

No obstante, admitir ahora que esta tragedia es inasumible y que se va a llegar hasta el final para esclarecerla deja en evidencia la benignidad del gobierno para consigo mismo y la del socialismo para su gestión.

Pues, siendo así, ha resultado asumible la tragedia de Adamuz, que todavía se está investigando hasta el final.

También han resultado asumibles dos veranos en los que los incendios han batido récords sin que haya habido una revisión de la política forestal. Aunque hubo una presentación del mayor despliegue de medios de extinción que ha resultado ser menor que el del año pasado.

Asumible ha sido también una invasión en Ceuta que se ha camuflado de crisis humanitaria y que no ha tenido más solución que los ceutíes asuman su nueva realidad y convivan con una percepción subjetiva de baja seguridad.

Debemos asumir que en la que iba a ser la legislatura de la vivienda, el cuarto pilar del estado del bienestar (Sánchez dixit) el Gobierno no haya construido una vivienda y haya agravado un problema haciendo a los propietarios capitalistas despiadados y a los que ocupan víctimas.

Y todo esto después de asumir una amnistía que pasó de inconstitucional a constitucional en dos días.

También hemos asumido un apagón del que se siguen investigando sus causas hasta el final.

Hemos asumido un juego sucio de mentiras, trampa y corrupción descarada a lo largo de los últimos ocho años.

Me parece que más que asumir, hemos tragado con todo. Y este Gobierno está dispuesto a hacernos seguir tragando.



24 octubre 2026

ANTIFASCISMO

Antifascismo


La sociedad española está siendo testigo de manifestaciones y actividades más o menos violentas que se amparan en el grito de “aquí están los antifascistas”. El grito suena como un reto. Todo el que no esté dentro de ese grupo resulta fascista. Casi me atrevería a asegurar que todo el que no proceda o se comporte como ese grupo va a ser un fascista.

Hay ciertos conceptos que se dan por entendidos. El antifascismo es uno de ellos. Lo mismo que se da por sabido lo que es fascismo. Por eso nadie se toma la molestia de explicarlos. El fascismo, por lo que tengo entendido, es una ideología que nace del socialismo italiano y erradica su vocación internacional. Encuentra su base en el nacionalismo. No en vano el partido que le imitó en Alemania llevaba por nombre Nacionalsocialista. La abreviatura “Nazi” resulta muy conveniente. De ello no debe extrañarnos que el fascismo resulte tan autoritario como el socialismo. Por antifascismo deberíamos entender todo lo contrario.

Un antifascista, siendo todo lo contrario que un fascista, debería ser menos radical y más tolerante. Quizás debería tener una mente más abierta y ser, sobre todo, más pacífico. No parece que eso suceda. Por tanto, el antifascismo no deja de ser un recurso semántico para declarar fascista a todo el que no es antifascista. Es imponer una ideología con los mismos métodos que usaba el fascismo. El antifascismo resulta otro tipo de fascismo. Como ya dije en otro artículo: no deja de ser la clac.

¿Qué objeto tiene este movimiento? Creo que es una forma de igualar las tornas. Si los ministros son abucheados en las calles, también deben ser abucheados sus opositores. Si el PSOE se ve obligado a dar los mitines a puerta cerrada, los demás partidos también deben hacerlo. También ejerce una función disuasoria: explotar el miedo. La amenaza de que las calles sigan así si las elecciones la vencen “los fascistas”.

Llama la atención la tendencia antijudía, la misma que tenían los denunciados fascistas. Lo que indica que les es indiferente declararse de izquierdas o de derechas. Simplemente son radicales. Y ante la texitura que presentan, “socialismo o barbarie”, ellos ya han elegido: su socialismo es barbarie.

12 junio 2026

MÁS INCOHERENCIAS

MÁS INCOHERENCIAS



Hay muchas frases que se han mencionado últimamente y se están repitiendo una y otra vez como reproche en medio de las circunstancias que vivimos. Quizás la que más se dice actualmente es esa que pronunció nuestro ínclito expresidente Zapatero: "Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho". No pretendo acusar a este individuo, pero queda clara que la definición de socialista se refiere al militante de base. Legal o ilegalmente parece que el expresidente no era de esos que tenían muy poco y que estaba dispuesto a quedarse con mucho. Comentan ahora que la estrategia de su defensa es impugnar las formas del proceso, recurrir a la prescripción del delito. Un recurso que exime de la culpa pero no otorga ni demuestra su inocencia. Luego hablan de marrullerías. Parece que los dirigentes del partido son una excepción a lo que define a un socialista.

Otra frase que se ha repetido hasta la saciedad es la de "Soy socialista porque soy feminista", en ella se pretendía y proponía que todo o toda feminista debería ser socialista. Parece que de nuevo era una pretensión para la militancia base, los dirigentes han demostrado ser puteros y acosadores, Bastante poco respeto han tenido por las mujeres, deberíamos incluir en esta falta de respeto a algunas dirigentes socialistas.

Una tercera frase que se escucha desde 2016 es esa de "no tendrás nada y seréis felices". Parece uno de los objetivos de desarrollo sostenible no mencionado. Es una propuesta profundamente socialista que pretende eliminar la propiedad privada para que el estado haga feliz a un ciudadano que no tenga nada. Por no tener no tendrá otro futuro que ser feliz bajo los parámetros establecidos por el Estado y tampoco habrá otro mundo para él que el limitado a un desplazamiento de quince minutos. No obstante vemos que los líderes socialistas abusan de los traslados en medios oficiales y se trasladan a cualquier lado del mundo. Parecen tener mucho y disponer de mucho y proponen dejarnos sin nada para arreglar el mundo. En realidad se están arreglando su mundo.

Hay que plantearse entonces si hay una diferencia entre los votantes socialistas y los dirigentes socialistas, parece que la hay. Es difícil comprender que esos votantes, esos socialistas de a pie, no hayan pedido un cambio de sus dirigentes. Puede haber muchas explicaciones a esa fidelidad, seguramente todas sean ciertas. Es más fácil entender que tengan el apoyo de sus "socios", pero no se puede explicar con sencillez la conformidad de sus votantes, ni la del resto de los ciudadanos. Habrá que esperar hasta las próximas elecciones.   

03 febrero 2025

CABEZONERÍA

 Cabezonería.

Imagen de https://www.info.valladolid.es/blog/gigantes-y-cabezudos/ 


Hay veces que confundimos los conceptos o no estamos de acuerdo con lo que perciben los demás. Hay quien piensa ser orgulloso cuando los demás piensan que es soberbio. Hay quien está convencido de ser tenaz mientras el resto del mundo lo tacha de cabezota. Hay aparatos que no funcionan y la tenacidad (o la cabezonería) de conectarlo todos los días esperando que funcione sólo sirve para demostrar la paciencia. El ser humano es especialmente tozudo en aplicar fórmulas que no funcionan esperando que con el cambio de variables resulten acertadas. En este caso la persistencia no prueba la tenacidad sino la tozudez del cabezota.

Escribe Claudia Cid en ElDebate.com un artículo que titula “ Más de 330 candidatos por piso: así ha dinamitado el control de precios la oferta de vivienda en Cataluña” en él se dan datos de cómo ha subido el mercado de alquiler y del aumento de solicitantes de alquiler por casa, llega a la conclusión de que la ley de vivienda no está funcionando. Como el que no se consuela es porque no quiere, es cierto que hay más demanda de alquileres que oferta sin embargo, dirán los defensores de la ley, el que consigue alquilar un piso en una zona declarada tensionada paga menos. Pero la vivienda sigue siendo un problema para los españoles. Hay que tener en cuenta que la solución para los políticos no es la misma que para los ciudadanos. Si el político puede obtener algún rédito de un problema de la población, éste se mantendrá. Un derivado del problema de la vivienda y de su ley es el de la okupación, un singular caso en el que un propietario se ve obligado a mantener al que le usurpa la propiedad, supone un extraño modelo de justicia en el que se unen perjuicio, al propietario por serlo, y prejuicio, el propietario va sobrado de posibles. Habría que preguntarse si mantener la ley de la vivienda, aun cuando no esté dando el resultado esperado, es una cabezonería o el resultado de un cálculo político del que solo se estén beneficiando los okupas.

Publica ABC.es un artículo de Bruno Pérez titulado “El impuesto silencioso con el que el Gobierno ha diezmado la subida de las nóminas y las pensiones” en él se explica que con los sueldos y las pensiones también han subido los impuestos y que gran parte de ese aumento irá a las arcas del Estado. Es, después de todo, la filosofía del socialismo: un estado recaudador y que reparte la riqueza. Pero el propio estado entra en el reparto, la riqueza se reparte entre ciudadanos e instituciones y parece que éstas se llevan la mejor tajada. Esta filosofía nos explica que los indicadores económicos sean buenos, pero que no se transmitan a los vecinos de a pie. No existe una correspondencia entre institución y ciudadanos, el estado puede endeudarse, las personas no. El estado no paga las deudas de las personas, pero las personas tienen que pagar las deudas del estado. No hay correspondencia. Y hay cabezonería en mantener este equilibrio hasta el límite. Una especie de soborno, aumento tu sueldo, prestaciones y servicios a la vez que aumento tus impuestos y mi deuda, que vas a pagar tú. El socialismo se apunta el tanto de lo que ha subido y se calla la carga que te ha impuesto. Mantenerse en el qué bien lo hago, pero me callo lo que te cuesta es una cabezonería política.

Pero la gran cabezonada es la inexplicable necesidad de mantenerse en el poder, olvidando que también es la exigencia de ser responsable. Estamos asistiendo a un espectáculo en el que el que ocupa el cargo en el poder no se hace responsable, no gobierna y manda lo que otros disponen y le permiten, debilitando al estado ( contrario a las ideas socialistas) para continuar, que no afianzarse, en el poder que están ejerciendo otros por él. A la cabezonería se le une la irresponsabilidad.