Nos convoca nuestra amiga Roselia desde su blog “Espiritual-idade” al reto de este jueves que ha llamado “Los colores de mi verdadero yo”. Se trata de que meditemos sobre los colores y escojamos aquel que mejor nos defina... es una decisión difícil, lo explico en....
El cuento del laberinto.
Recibían los familiares de Don Leandro Martínez de Porcuna el documento de sus últimas voluntades. Como Don Leandro tenía menos voluntades que pertenencias, y estas no eran muchas no era largo ni farragoso. La última de sus voluntades era que su féretro estuviese rodeado de ramos y coronas de flores de un solo color que le definiese.
Definirlo por un color supuso un gran problema para la familia. Había demasiados significados tras los colores. Un laberinto
Se plantearon el rojo, pero no era comunista. También rechazaron el azul porque no era conservador. Se negaron al verde porque no era ecologista. Y al morado ya que no era una mujer empoderada. Se opusieron al rosa porque no era homosexual.. Y tampoco el amarillo porque nunca fue independentista. Sabían que no le gustaba el blanco. Aunque el negro podía ir más con su carácter sabían que odiaba el luto.
— Toda la vida con él y no sabemos que color escoger.— se decían los familiares.
El más pequeño de sus nietos hizo una pregunta que también era una aseveración:
— ¿Os acordáis que al abuelo le gustaba mucho leer?
— Es cierto, nos recordaba que los libros eran un aviso de que siempre hay algo que aprender. Algo nuevo por descubrir. Algo que enriquece la vida además de que entretiene.— dijo uno de sus hijos..
— ¿Porqué no pensamos cómo recordamos a papá? Anotar cómo lo recordáis en una hoja, todos los recuerdos que penséis que le definen— propuso una de sus hijas.
Fue aceptada la propuesta, y todos anotaron sus recuerdos: cocinando ese plato, sujetando en brazos a los nietos, cogiendo la mano de su esposa y... leyendo. El recuerdo de Don Leandro leyendo se repetía en todas las hojas.
— Así resulta sencillo, buscaremos unas flores del color más parecido al sepia de los libros.
Todos estubieron de acuerdo.
Don Leandro parecía ir al otro mundo plácido y feliz. El color de las flores en esta ocasión representaba que su familia se había puesto de acuerdo a la vez que habían repasado su vida en sus recuerdos.
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1 comentario:
Una gran idea. Un beso
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