04 marzo 2026

EL "NO A LA GUERRA" COMO OPORTUNIDAD.

 El “no a la guerra” como oportunidad.

 






  Llevamos dos días que podríamos considerar convulsos. Las declaraciones y propósitos del presidente Trump para con España, corifeados por el canciller Merz, han encontrado hoy la respuesta del presidente del Gobierno que él ha resumido como un “no a la guerra”, recordando el grito que catapultó a Zapatero. Como es lógico, ha encontrado respuesta en todos los ámbitos, tanto a favor como en contra.

 Debo decir que, aunque Sánchez no sea santo de mi devoción, esgrime bien sus argumentos. También he dicho que si fuese americano estaría contento con Trump, pero no lo soy y me temo que tras el “America first” no están la paz y la justicia en el mundo. En realidad, detrás hay otro eslogan: “Make America Great Again”, y si nuestros intereses, y los europeos, no van a remolque, no podemos esperar nada bueno. De momento no parece que Estados Unidos comparta otros intereses con nosotros que vayan más allá de considerarnos vasallos.

 Y la verdad es que los europeos se han portado como vasallos. Debo admitir que España, al quedarse aislada en este asunto, también se ha quedado fuera del rebaño. Podría haberse quedado fuera igualmente sin necesidad de hacer declaraciones. Pero si nuestro presidente puede sacar partido de ello, mejor dar la nota.

 Pedro Sánchez ha recordado a Trump que no puede hacer lo que quiera en España, y de paso le ha venido a mandar a los europeos el mensaje de que no puede hacer lo que quiera en Europa. La unilateralidad de los Estados Unidos en esta campaña ha roto con la costumbre americana de iniciar sus campañas aunando todas las banderas posibles. La humillada Europa ha sido tratada, una vez más, como vasallo y no como aliado.

 Creo que el “no a la guerra” no solo busca reafirmar su posición en España, sino exportar el muro progresista a Europa. Intentar implantar en la sociedad europea la polarización existente en la española. Nos recuerda el presidente la necesidad de respetar el orden internacional; es una falacia. Para que exista un derecho, es necesario que existan los mecanismos necesarios para hacer que ese derecho prevalezca. No existen y el pataleo no es una solución.

 Pero también habría que exigir, dado que le gusta esta palabra, al que exige que respete sus compromisos, promesas y estado de derecho nacional. Visto cómo se comporta frente a estos, el respeto al derecho internacional que utiliza como recurso puede ser tan mutable como su opinión y sus compromisos. Ya hemos comprobado que lo hoy puede ser una vulneración del estado de derecho internacional o nacional; mañana, tras la mediación de un “experto”, puede ser totalmente acorde y conveniente.

 Habrá consecuencias, no me cabe duda. Podrán ser beneficiosas para Sánchez y su entorno, no creo que sean buenas para los españoles, incluso para los que estén a su lado del muro. Por mucha razón que tenga con el “no a la guerra”, también nos acerca un poco más a una España bolivariana. 

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