03 marzo 2026

EL ORCEN MUNDIAL. IX ESTAMOS EN GUERRA.

 El Orden Mundial
IX. Estamos en guerra.


Hoy resulta una obviedad. El diccionario de la Real Academia nos da seis acepciones para el término guerra:

1. Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.
2. Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.
3. Pugna (oposición, rivalidad).
4. Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.
5. Oposición de una cosa con otra.
6. Interjección para excitarse en el combate.

 Atendiendo a las definiciones podemos contemplar la guerra como un estado de las cosas (acepciones 1 y 2). Como una posición frente a otra (acepciónes 3 y 5). Como una oposición a una situación (acepción 4). O como una expresión (acepción 6). También podemos considerar esa definición de Clausewitz de “la continuación de la política por otros medios”.

 Creo que podríamos considerar la guerra como la explosión violenta de un enfrentamiento. Un enfrentamiento supone la imposición de una voluntad sobre otra. El pasar sobre el no pasarán y viceversa. Se trata, por tanto, de imponer una voluntad.

 Hay muchas formas de imponerla, o de intentar imponerla, que no sean por la fuerza. Los terroristas se declaran en guerra contra los estados. Los estados, por supuesto, no declaran el estado de guerra, pero si luchan contra los terroristas. Si nos damos cuenta cada contendiente elige la acepción que le interesa para referirse a una situación. Se elude con frecuencia la palabra guerra y se acude a eufemismos como conflictos, enfrentamientos u operaciones. Todo para evitar una situación que resulta incómoda.

 El orden mundial siempre es el resultante de un enfrentamiento en el que se trata de imponer una voluntad. Hay muchos recursos y campos de batalla. El recurso a las armas es el más extremo, más caro y menos deseado. Siempre resultará mejor acudir a otros recursos y luchar en otros campos de batalla.

 Entre los recursos podemos considerar la utilización de proxys, una entidad que actúa en nombre de otra o favorece su posicionamiento. En este sentido las diferentes organizaciones y mafias suelen aprovechar esta oportunidad para fortalecer a un bando o condicionar al otro. Se puede imponer una voluntad con el sacrificio de potenciar el narcotráfico, el crimen organizado o la trata de seres humanos entre muchas otras actividades. Es lo que se denomina guerra híbrida.

 Pero la guerra híbrida no sólo actúa en el elemento físico que conocemos, hay otros campos de batalla. La percepción de cada persona es otro de los campos de batalla. Sabemos de la propaganda, de la manipulación de la información y de la psicología. La guerra híbrida entra de lleno en nuestras cabezas. Estamos sometidos a múltiples cortinas de humo que dificultan la percepción de la situación real, estamos expuestos a infinita información que muchas veces se confunde con la opinión. Tenemos que ser conscientes de que somos un campo de batalla en el que se intenta imponer diversas voluntades, que, muchas veces, desconocemos o no las estudiamos a fondo.

 Y otro de los campos de batalla que cada vez está adquiriendo mayor importancia es el virtual. El hackeo de un sistema puede poner en peligro el funcionamiento de una administración o de una infraestructura. Todavía se recuerda la parálisis provocada por el apagón. También vivimos en este campo de batalla una lucha continua entre virus y defensas, páginas web falsas, correos spam. Resulta difícil identificar las fuentes y el anonimato es un elemento que facilita las acciones de pìratería informática.

 Todo acaba definiendo el orden mundial, una guerra constante, declarada o no declarada, admitida o ignorada.

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