01 noviembre 2026

SALIÓ DE JAMAICA, SALIÓ DE MADRID

Salió de Jamaica, Salió de Madrid.


Salió de Jamaica es una habanera que nos cuenta la historia de un barco naufragado. Es una composición relativamente moderna, fue compuesta por Ricardo Lafuente en 1969. La habanera es una canción que viene definida no sólo por su compás, sino también por su temática. Son canciones marineras que vienen a evocar un viaje con la nostalgia de lo que se ha dejado y de lo que se va a dejar. Puede ser un amor en el hogar o un amor descubierto en el destino. Podríamos decir que se refiere a un modo de vida: el vaivén de los viajes por la mar que hacen de la estancia en tierra un paréntesis. Suelen tener un deje melancólico. En ocasiones es triste.


En esta resulta triste, parece que uno de los marinos naufragados iba a reunirse con su amor. Al menos tenía la esperanza de que le esperara en el puerto.  No parece, con la perspectiva de hoy, que el capitán borracho debiera tener la culpa. Hoy un portavoz nos diría que no estaba en sus cabales y, durmiendo la mona, ¿cómo iba a ser culpable del naufragio? La culpa sería del piloto que no sorteó la tormenta o de un marinero que no afianzó bien una driza, o del contramaestre que no comprobó los aparejos, de cualquiera... menos del capitán que no estaba en condiciones de tener la culpa de nada.

La habanera que nos cantan hoy también es una historia trágica. No era un barco, era un tren. No salió de Jamaica, salió de Madrid. No iba a Nueva York, iba a Sevilla. No iba cargado de ron, iba con esas ilusiones y circunstancias que hacen de los humanos personas. Muchos iban con la esperanza de que les estuviesen esperando en el andén de Sevilla o con el confort de haber sido despedidos desde el andén de Madrid.

No es un capitán borracho. Es un ministro que, como el capitán, ha demostrado no estar en condiciones de asumir la responsabilidad del siniestro. Ha demostrado, como el capitán, estar a otra cosa antes que a las actividades de su cargo. El capitán a la botella, el ministro a X. El capitán durmiendo la mona, el ministro escribiendo exabruptos. El capitán hundido con su barco, el ministro aferrado a su cargo y defendiendo no ser responsable. En este caso, ¿no es lo mismo ser un irresponsable?

No izará el ministro ninguna bandera. No acompañará a los familiares ni en el sentimiento. ¿Para qué? Está en campaña electoral y la víctima es él. Los accidentados son sólo fallecidos que no verán a nadie esperandoles en su destino.