LA VELETA.
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25 marzo 2025
¿INTELIGENCIA?
¿Inteligencia?
Parece que nos da miedo la Inteligencia Artificial. Aunque abre un mundo de posibilidades, sólo somos capaces de ver las perjudiciales y nos lo explican de la manera más absurda. Por ejemplo reproduciendo la imagen de un político haciéndole decir cosas que nunca diría. Hoy en El Debate María Curiel nos informa que “El Gobierno pretende imponer penas de cárcel para quien realice vídeos con IA como los del PP”. El caso es que poco tiene de inteligencia y mucho de artificial el mencionado video titulado como “la Isla de las Corrupciones”, en realidad son efectos especiales. Un programa capaz de dar movimiento a una fotografía tiene mucho mérito informático, tanto que podemos hablar de efectos especiales pero nada más. Hablaríamos de inteligencia si el personaje fuese capaz de improvisar un discurso ante una pregunta o fuese capaz de reaccionar fuera de un guión establecido. O sea, si el programa fuese capaz de aprender y no limitarse a decir y hacer con suma perfección lo que alguien le ha dicho que diga o haga.
Todos hemos oído los múltiples peligros que puede originar el mal uso de la Inteligencia Artificial, que no son más de los que puede originar el mal uso de una tecnología o cualquier artefacto. El peligro no está en el objeto sino en el sujeto que lo maneja. Es por lo que creo que la Inteligencia Artificial no generará nada malvado si no ha sembrado ese germen el programador. La aplicación de la Inteligencia Artificial al automóvil hace que el coche se conduzca de forma autónoma, por borracho o drogado que esté el conductor no entraría a una autopista en sentido contrario, podría conectarse a la red en cuestión de segundos y saber la causa de un atasco y encontrar una ruta alternativa, y un acceso inmediato a una base de datos le permitiría descifrar qué quiere decir una señal de tráfico nueva.
Pero las élites siguen con su manía regulatoria aprovechando el miedo a lo desconocido y procurando hacer de la Inteligencia Artificial un posible monstruo capaz de manipular seres humanos sin la intervención de otros seres humanos. Tan inteligente es el programa que coloca a los políticos en una isla como el que les cuenta los votos, ¿cuál debe inspirar más desconfianza?
Podemos plantearnos la evolución de la Inteligencia Artificial en el aspecto moral. Efectivamente un programa no contempla los planteamientos éticos más allá de lo que haya previsto su programador, no hay pasión, ni rencor, ni ética, ni moral. Si la solución a un problema equivale a un exterminio la ejecutará sin remordimientos, es lo que le han programado, las instrucciones que ha recibido. Por eso es fundamental saber dar las instrucciones y dejar claras las prioridades, la Inteligencia Artificial aprende, obedece y no discute.
Quizás nos lleve a otros planteamientos. ¿Seríamos capaces de desarrollar un programa que pintase tan bien como, por ejemplo, Van Gogh, Goya o Velázquez? Creo que al género humano le dolería en el orgullo, pero un amante de la pintura podría pensar estar de suerte. Y ahí surgen los inconvenientes, habrá quien piense en las posibilidades de falsificar y quien se limite a pensar en llenar las pareces de su casa con láminas baratas y originales de un Velázquez virtual.
La Inteligencia Artificial puede proporcionar grandes beneficios en todos los aspectos, son los hombres los que se pueden perjudicar con ella, después de todo tienen defectos y virtudes que ella no tiene.
2 comentarios:
Donde hay posibilidades hay riesgo de que alguien lo emplee mal. Un beso
Desde el origen de los tiempos la tecnología se ha usado para el bien o para el mal. Con esto sucederá lo mismo. Es inevitable.
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