Los principios de todos.
Todos mantienen el principio principal: vivir de la partitocracia. El partido es la manutención de esos políticos con o sin carrera, profesionales de nada y cuyo principal mérito no es otro que la mediocridad. Han corrompido la democracia y no representan a los ciudadanos que los han elegido, sino al partido que les ha colocado en una lista electoral. La ciudadanía y sus problemas son un aparte. La lucha es entre partidos y los problemas de los electores no son más que un arma en su combate.
La partitocracia ha asumido y ha hecho asumir que el pueblo elige un dictador, cuando no un tirano, para cuatro años. No hay planes a largo plazo, un plan que dure más de una legislatura es demasiado endeble. No hay una política nacional, sino de partido. Y, hoy por hoy, la política de partido es de supervivencia. Ya sea para mantenerse en el poder o para ser elegido en las próximas elecciones. Son el equivalente a la aristocracia del pasado, se creen y colocan a un nivel superior.
La gestión se limita a justificaciones y reproches. Las cortes son un diálogo de sordos en los que no se hacen preguntas que no se responden. Los debates se limita a ser una serie de proclamas y vaciles que en nada afectan al resultado de una votación ya decidida de antemano, la mayoría de las veces pactada. Ganan los partidos, pero no los ciudadanos que siempre pierden..
Las diferentes cortes, parlamentos y asambleas se han convertido en un nido de parásitos que persiguen un interés particular. Lo principal es arrimar el ascua a su sardina. Su principal objetivo es el enriquecimiento a costa de los que dicen representar.
4 comentarios:
Muy cierto por desgracia. Un beso
Menudos sujetos ,
y a estos mantenemos
con nuestros impuestos?,
lamentable, es que ni
te cabreas, es lamentable,
un saludo desde Las
Palmas, en Canarias.
Es una lástima que no exista la opción de votar por escaños vacíos y ver que más de la mitad del congreso se quedaba vacío. êro no creo que sintieran la más mínima verguenza.
Un saludo
Hola Orlando,
Desgraciadamente es así. Y tienen menos vergüenza que nosotros. Desgraciadamente hemos aprendido a vivir con ello y no le vemos remedio.
He disfrurtado mucho cunado he ido a Las Palmas.
Un saludo
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