05 febrero 2026

EL CUENTO DE LA NUEVA AVENTURA DE ALICIA


Nos convoca este jueves nuestra amiga Dafne desde su blog “Sine Die, indefinidamente en el tiempo”. Se trata de escribir un relato, poema o reflexión inspirado en el collage de Aliacia en el país de las maravillas que se muestra a continuación. Es bonito, difícil y tentador. Me he asegurado de que los personajes que menciono en el relato están en la imagen, aunque posiblemente me inspiro más en el libro. No obstante verán que la historia se desarrolla en un collage más complejo, juzquen ustedes después de leer

 


El cuento de la nueva aventura de Alicia..

 Despertó Alicia en una especie de madriguera reducida que era su casa recién alquilada. Ya era adulta. Había estudiado y tenía que trabajar. Desde el momento que salió de su cuchitril se encontró con muchas personas que acudían a su trabajo corriendo, atentos a sus relojes, frenéticos, esclavos de su horario. Maldecían los atrasos de los medios de transporte, los atascos de tráfico o simplemente no haber despertado cinco minutos antes o alargado su desayuno..

 En los carteles vio artistas que, cual pájaro dodo, pretendían concentrar al público en una actuación en la que todos ganaban, no correrían en círculo pero bailarían en su sitio. Aplaudirían el espectáculo y serían aplaudidos,: Terminarían la función con la sensación de que todos habían ganado y que se habían llevado un premio por el que habían ganado.

 Leía los periódicos. Y al leer las diferentes opiniones tuvo la sensación de acabar tan confundida como terminó tras la conversación con Tweedledum y Tweedledee . Todos decían tener razones para que los otros no las tuvieran: También era un caminar en círculo. Los científicos, como el señor Absalem hablaban con autoridad, pero sus palabras, a favor o en contra de lo establecido oficialmente, caían en saco roto.

 También veía en la televisión los debates del Congreso y no pudo dejar de compararlos con ésa merienda de locos en la que se celebraba un no cumpleaños. Cualquier orador parecía el sombrerero loco, y cualquier oyente podría ser la liebre o el lirón, según su actitud. Más inquietantes eran los grandes dirigentes, en cuyas declaraciones en directo se lanzaban soflamas que solían terminar en términos muy parecidos al “que le corten la cabeza” que gritaba la reina de corazones.

 No logró descubrir al gato Chesire que, aparecía cuando quería siempre sonriente, vivía y se fortalecía de esta situación disparatada. Pero sabía que en algún lugar estaría.

 No sentía Alicia ningún alivio, sabía que esta vez no era un sueño. 

1 comentario:

Susana Moreno dijo...

Muy buena la comparación. Un beso