07 febrero 2026

EL ORDEN MUNDIAL. VI LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES

 El orden mundial.
VI. Las organizaciones multinacionales.

 


 Llegamos al que podríamos considerar último escalón del orden mundial. Las organizaciones de naciones a las que podemos considerar más un producto del orden mundial que directores del mismo. Quizás la más importante sea la Organización de las Naciones Unidas (ONU), heredera de la fracasada Sociedad de las Naciones, la más antigua. Ha habido coaliciones anteriores entre naciones, pero con la intención de hacer frente a un enemigo común.

 La Sociedad de las Naciones nació como un árbitro para preservar el orden mundial resultante de la Primera Guerra Mundial. No fue muy efectiva ya que ese orden duró hasta la llegada del fascismo y el nazismo que propugnaban un nuevo orden. La Segunda Guerra Mundial (SGM) demuestra el rotundo fracaso de la Sociedad. La ONU nace, en teoría, como árbitro de orden establecido tras la SGM. En esta ocasión, escarmentados de su anterior fracaso, se establece el derecho de veto de los grandes vencedores de la conflagración. Viene a ser un compromiso adquirido de que no se procederá si no hay unanimidad entre los cinco. Demuestra ello que la ONU, más que tener un papel de árbitro, se convierte en un medio para que los “cinco grandes” puedan mantener una influencia en el orden mundial establecido.

  Y creo que este es el papel de las organizaciones multinacionales, asentar el protagonismo de los poderosos. Es una forma de unificar intereses pero, a la vez, de subordinar políticas. La Unión Europea (UE) asienta un orden particular que pone fin a una pugna, entre reinos primero y naciones después, que ha escrito su historia. Es una forma en que se comparten intereses y Alemania y Francia son sus pilares, el Reino Unido ha preferido aislarse. Esta organización defiende los intereses de una UE que, en la mayoría de los casos, vienen definidos por los de Alemania y Francia. Son estas organizaciones una forma de que el más fuerte sea el que lleve la voz cantante con el apoyo de sus socios. Hay otras en las que no se da esta situación, pero no funcionan.

 Otro ejemplo que demuestra lo anteriormente dicho es la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la que está muy claro quien lleva la voz cantante. Si somos realistas la OTAN desde el fin de la Guerra Fría, ha servido, sobre todo, para aglutinar banderas con la de los Estados Unidos en la que los aliados han complementado sus operaciones.. Hoy vemos como se resquebraja cuando el presidente Trump se plantea su utilidad y cómo la calificación de “muerte cerebral” que hizo Macron no afectó para nada. El poder es el poder.

 Asistimos  hoy a acciones que ignoran las disposiciones de la ONU y que la organización no puede implementar. También a una OTAN que puede romperse. Son claros indicios de que el orden mundial está cambiando y que la utilidad de  ciertas organizaciones en el nuevo orden está en duda. Ya saben eso de renovarse a morir.    

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