Nos ha convocado en esta ocasión nuestra amiga María José desde “Lugar de encuentro” su blog: La propuesta se llama “Objetyos con memoria” y nos recuerda que hay objetos que son auténticos testigos. Que delante de ellos se han hecho y roto muchas promesas. Que, como son mudos, no podrán felicitarnos por las buenas obras, ni echarnos en cara las malas. Y esta es la historia que vale, ayer hice otra que, si tienen curiosidad, pueden leer en mi entrada del día anterior. Pero si ayer el objeto era una bandera; hoy hablaremos de.....
El cuento del avión.
El avión está expuesto al público. Sigue plantando cara a las inclemencias. Muy pocos, los que vuelan, dirían que parece incómodo. Como fuera de su elemento..
El viejo piloto llega al museo como todos los días. Vaga entre los aviones expuestos. Muy pocos, los que vuelan, sabrían que está incómodo. Ajeno a la tierra. Cuando todo lo que has volado está en el museo o en monumentos, te sabes viejo. Se para delante del avión y comienza su particular conversación.
— No pasan los años para tí..— Le dice al avión.
— Me gustaría decir lo mismo, pero estás más viejo—le responde el aparato.
— Cuando te conocí eras el 431-01 ahora te han cambiado la matrícula.
—Y empecé como 404-01, los tiempos te cambian. Tú no tenías el pelo blanco.
— Cierto, pero siempre serás el 01, el primero de la unidad.
— Eso no me lo quira nadie.
— Aunque eras muy particular. Un poco duro, y había que rodarte con los frenos, y sin reversa. .
— También eras muy particular. Sobre todo cuando empezaste. Brusco., Hacías tomas duras. Cuando ibas al agua botabas como una piedra plana. Eso eran saltos y no lo que hacen los delfines.
—Acuérdate cuando a uno de tus motores le dio por petardear nada más despegar..
— Quizás lo forzaste demasiado.
— Era un incendio muy grande.
—Y yo un avión muy delicado.
—Más fuerte de lo que crees.
—También decían que la misión era peligrosa.
.—El peligro depende del que va dentro.
— En eso estamos de acuerdo.
— Y te acuerdas de cuando cruzamos en Atlántico.
—¿Qué vez?
— La primera, por supuesto.. Esa hora volando con la señal de Terranova perdida y esperando la de Flores. Ahora me parece hasta emocionante.
— Algo precavidos se os veía.. La verdad, más que emocionados, parecíais preocupados.
— Al final compensaba..
. — Los saltos del Atlántico son anécdotas. Recuerdo que todo se ceñía a un guión muy simple. Empezar un ciclo como nuevo, y terminarlo tiznado de ceniza, aceite y carbonilla.
— Hay mucho que contar de nuestros vuelos. .. .
—¿Has visto algo más bonito que ver amanecer volando?
—No, es una sensación en la que olvidas el madrugón a las cuatro de la mañana. ¿Sabes? Cuando volaba todo mi mundo se ceñía a ti y todos mis problemas eran los tuyos.
— Echo de menos volar.
— Yo también.
Uno de los guardas del museo avisa al viejo de la hora de cerrar. Se va el piloto. El guarda queda moviendo la cabeza, mirando al avión y diciéndose a sí mismo “otro que pierde el día farfullando delante de un avión”.
Me permito recomendarles que disfruten de este video (después de todo el avión y el piloto han puesto su granito de arena para esto)
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