13 enero 2026

SOMOS CULPABLES

 Somos culpables.

 


Nos guste o no nuestra sociedad se halla inmersa en un revisionismo woke que hace de cada hombre un posible violador, un potencial homófobo o un racista xenófobo que quiere expulsar a todos los inmigrantes. Este revisionismo lleva a considerar fachas a muchos personajes que vivieron antes del fascismo y capitalistas a los que tienen algún patrimonio. Hay quien vive de ello. También resulta paradógicamente benigno con cierto tipo de violadores y tolerante ante ciertos abusos y maltratos. El cristal de las gafas woke tiene la característica de magnificar y minimizar los mismos hechos según quién los cometa.

Hoy Jorge Álvarez Palomino publica en El Debate un artículo que titula “De los panfletos protestantes al relato ‘woke’: así ha evolucionado la Leyenda Negra antiespañola”, en él nos cuenta el estado actual de la Leyenda Negra sometida al revisionismo actual que tanto gusta de palabras como genocidio, inquisición, fundamentalismo, opresión...

No sé porqué pero lo woke tiene la imperiosa necesidad de que pidan perdón, en nuestro caso hay que pedir perdón a los que hoy viven en América, perdón por descubrirla, por emigrar allí, por que los que allí emigraron se hicieron una nueva vida y se declararon independientes, porque se hicieron con el rumbo de sus países y se perdieron. Pero somos nosotros los que tenemos que pedir perdón por todo ello. También tenemos que pedir perdón porque las mujeres hayan tenido un supuesto papel marginal y que en Trento se plantease si tenían alma o no. Les aseguro que yo no estuve ahí ni conozco a nadie de los que asistieron. Pero tengo que pedir perdón por sus decisiones. Tengo que suplicar perdón porque hubiese una Inquisición doscientos años después de su desaparición y tengo que arrepentirme de mi fe católica porque otros la defendieron hace más de cuatrocientos años.  En fin, que mi existencia debe ser, más que una experiencia, una excusa.

Y no creo que deba pedir perdón por mi cultura, ni por mi civilización, ni por ser como soy. No creo que deba declararme, ni sentirme, culpable por un pasado que me parece más ejemplar que mi presente y bastante menos negro que mi futuro. Y no creo que debamos vivir en un revisionismo que no va a solucionar ni explicar los problemas actuales. Es hora de pensar en el futuro y en soluciones.  

1 comentario:

Susana Moreno dijo...

Las naciones que reniegan de su pasado no tienen futuro. Un beso