20 febrero 2026

PROHIBIR Y PROHIBIR

 Prohibir y prohibir.

 


 Parece que vivimos en una época en que, a base de limitaciones, todos tenemos que acabar en el redil tras pasar por el aro. Desde un extremo a otro del espectro político se quiere prohibir algo, desde los toros hasta el burka.. Aunque muchas veces signifique entrar en contradicciones. Otras en malentendidos. Libertad de expresión para muchos significa poder insultar. Siempre hay un interés en las prohibiciones. La verdad es que en cincuenta años hemos pasado de las órdenes de la dictadura a las normas de la democracia.

 Entre prohibiciones e intentos de prohibir podemos hacer un largo itinerario: prohibición de fumar, prohibición de circular con vehículos diesel en ciertos barrios, prohibición de circular a más de 120 kilómetros por hora en el mejor de los casos, prohibición de bolleria industrial en los colegios, prohibición de ciertos productos en el campo, prohibición de la prostitución, prohibición para los menores de dieciocho de asistir a los toros, prohibición a los menores de dieciséis de redes sociales, prohibición del burkini y prohibición del burla y el niqab. Alguna, seguro, se me habrá olvidado. Propuestas de prohibir se me habrán olvidado muchas más.

 Generalmente una prohibición, además de la obligación de no hacer, muchas veces conlleva la obligación de hacer algo diferente o contrario. Es posible que las prohibiciones, dentro de la normativa, facilitasen y armonizasen en un principio la vida en sociedad. Que regulasen el funcionamiento de la sociedad. Pero ahora parecen tener el objetivo de regular nuestra vida.

 También dejan en evidencia la deformación de nuestra sociedad. Una menor dieciséis puede fumar, pero no comprar tabaco. Puede beber, pero no comprar alcohol. Puede abortar, pero se pretende que no asista a los toros. También se pretende que no lleve una prenda que le cubra y que no pueda hacer comentarios en la red X, por ejemplo. Parece que la madurez de nuestra sociedad es la de la chica que hemos puesto de ejemplo..

 Se dan muchos argumentos a favor y en contra; siempre para apoyar nuestra ideología. Por tanto terminan los gustos definiendo la posición política. Quiere prohibir los toros, animalista de izquierdas, por lo tanto el gusto por la tauromaquia le hace militante de derechas.. También llevar o no un burka te hace militante de derechas o de izquierdas. La verdad es que prohibiendo sólo  demostramos nuestro radicalismo y lo absurda que llega a ser nuestra sociedad.. 

2 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Yo soy antitaurina de derechas. Un beso

LUFERURA dijo...

No se trata de ser anti o pro. Si no te gustan los toros no vayas, pero no los prohibas. A mí no me gustan, y creo que la fiesta iba languideciendo hasta que alguien dijo de prohibirla.
Un saludo