22 junio 2026

MEDIDAS CAUTELARES

 Medidas cautelares.

 


Las dos noticias que destacan hoy a primera hora en los medios son la victoria de la selección española de fútbol sobre la de Arabia Saudita, que se trata como una reminiscencia de los tercios en tierras americanas, y la reunión del Consejo General del Poder Judicial para estudiar las declaraciones aludidas por el juez Peinado para imponer a la señora Begoña Gómez unas medidas cautelares.

 Vaya por delante que a mí Doña Begoña me cae tan mal como Don Pedro. Creo que, como él, se ha aprovechado de su posición. Pero lo que yo crea no es prueba de falta ni delito. La investigación a la que ha estado sometida le ha llevado a la imputación primero y a la acusación después. Ha sido relevante acogerse al derecho de no declarar en todas las citaciones dentro de un entorno en el que se está convencido de que quien algo calla algo oculta y que un inocente no tiene nada que ocultar; no demuestra mucho ánimo de colaborar con la justicia. Creo que se le ha dispensado un trato de favor y pienso que ello no le hace tan culpable a ella como al que se lo ha prestado. Pero si es responsable de haberlo disfrutado.

 Las medidas cautelares se imponen sobre un acusado cuando está pendiente de juicio para evitar su fuga o la destrucción de pruebas. Una vez instruida la causa, no parece haber peligro de destrucción de evidencias; luego, sólo queda el peligro de fuga. Y en este punto es donde creo que el juez Peinado ha dado un clavo ardiendo al que asirse al Gobierno y PSOE. Podía limitarse a citar la posibilidad de fuga sin sugerir posibles faltas de profesionalidad. O podría haber considerado el daño que podría hacer una posible fuga de la acusada en el Gobierno y en el PSOE. Pero esto es ficción. La decisión está tomada y las medidas cautelares propuestas. Un colofón que sirve de consuelo a un entorno que ha sufrido una semana en los juzgados.

 No puedo evitar opinar que la señora Begoña Gómez está recibiendo, para bien y para mal, un trato especial. Entra en los juzgados a la carta y no como una ciudadana más. Y se pone el foco en hacerla seguir una medidas cautelares que muchos delincuentes se saltan. El hecho de que se está dispuesto a ejercer un control sobre ella, para evitar una fuga, que no se ejerce sobre otros que han cometido delitos probados y que siguen cometiéndolos. Ello deja en evidencia a la justicia y a los encargados de mantener el orden.

 Por eso el caso de Begoña Gómez se merece una reflexión que vaya más allá de la culpabilidad o la inocencia que, a estas alturas, es una opinión. La reflexión debe ir sobre el diferente trato que disfrutan o sufren ciertas personalidades. Y no me refiero sólo a la susodicha, que cualquier persona se erija en autoridad para asegurar que un juez prevarica, acosa o se comporta de forma inmoral sin tener otra formación que la de político y sin denunciar lo que acusa, demuestra ciertas ganas de mantener una brecha y estar en el lado de los que disfrutan de su existencia.

1 comentario:

Orlando dijo...

Que tal?, y la absolución
de Aldama, a ver , en qué
situación deja esto, a Ángel
Victor y a la Armengol,que
por cierto, le ofrecieron la
dirección del Psoe balear,
y rechazó, no se, que tendrá
que ver con esto, saludo.