24 junio 2026

MARRULLERÍAS

 Marrullerías.

 


Comparece Pedro Sánchez en el Congreso explicando que el PSOE no es tan corrupto y que ha tomado medidas dentro de su partido. Por supuesto, no puede evitar soltar alguna pulla contra el PP y VOX. Nada fuera de lo previsto. Utiliza antecedentes sin muchas pruebas y con acusaciones gratuitas. Continúa denunciando la corrupción de Ayuso basándose en unas denuncias desestimadas. Hay otros antecendentes, como el de considerar los casos propios de corrupción como “piedras en el camino”. El chulismo, que no chulería, es consustancial a él, como lo son las mentiras apoyadas en medias verdades. Olvida, por ejemplo, que en las medidas inmediatas se incluyen las calificaciones de bulo e “inventada” a las declaraciones de Aldama.

 Quizás la primera marrullería de todo este proceso al que asistimos sea la moción de censura. Y la más grande de ellas la aplicación de una amnistía, primero inconstitucional y luego constitucional, para poder ser Presidente del Gobierno. Llámense marrullerías o intrigas, se hacen muchos propósitos gratuitos y de cara a la galería, entre ellos la colaboración con la justicia. Una colaboración que consiste en guardar un ordenador en un sótano escondido del que nadie sabe nada. Una colaboración con la justicia que se traduce en “a eso no voy a contestar ahora” y en un “ya daré las explicaciones más adelante”. Las explicaciones se han traducido hoy en un discurso que es un argumentario para la propia parroquia y, en la medida de lo posible, un ataque a las otras alternativas. El recurso al bulo sin demostrar nada y terminar insultando ha llevado a unas acusaciones de tener que escoger qué es mejor: si ser financiado por un narco o por un proxeneta. Mal futuro.

 El adelanto del CIS para el mes de junio nos dice que los españoles perciben como los tres primeros problemas de España la vivienda, la crisis económica y los problemas de índole económica, y la inmigración. Hoy, como todos los miércoles, se han tirado los trastos a la cabeza y no se ha hablado de vivienda, ni de inmigración, y de economía sólo ha habido autoensalzamiento. Puede que salgan los números pero los españoles están más limitados en sus gastos y viven peor que cuando el PSOE llegó al poder, y que conste que con Zapatero y Rajoy ya se perdió calidad de vida. No es un problema de números sino de un bienestar que se va perdiendo.

 Pero las principales marrullerías ocurren al hacer gala de unos comportamientos y en la defensa de unos principios que no se practican. Para los demás un piso y para mí un chalet, o más de uno. Que los que denuncian que una casa es ni más, ni menos, que para vivir resultan ser poseedores de seis o siete inmuebles. Estar sometidos a la labor de dos ministros que, como Trump, hacen su política en redes sociales. Que los que defienden la enseñanza pública envían a sus hijos a colegios y universidades privados. No resultan ser tan ejemplares. En fin, ya saben que eso de “ser socialista significa tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho” no deja de ser una mentira más del repertorio.

 En mi modesta opinión, la partitocracia nos está dibujando un futuro muy negro y cada vez dependemos más de un partido en el que se rinde, cada vez más, el culto a la personalidad. Si hace sesenta años los ciudadanos gritaban ¡Franco! ¡Franco! hoy sus acólitos ya gritan ¡Pedro!¡Pedro! 

2 comentarios:

Trecce dijo...

Estos hipócritas son el principal caldo de cultivo para los populismos, a los que entregan en bandeja su argumentario. Peligrosos.

El Último de Filipinas dijo...

Pero Pedro, Pedro, Pedro con el tono que le imprimió Penélope Cruz.