PAPAMANÍA
León XIV está en España, ha venido unos días y no está de vacaciones. Se está dando una paliza en nombre de Dios y de la dignidad humana. No para de recomendarnos que las personas, las almas, son lo primero de todo. Nada nuevo, nos repite un mensaje de más de dos milenios. Pero parece que el mensaje no está muy claro; cada uno lo entiende como le interesa.
Nuestra clase política está haciendo lo que se podía esperar de ella: ponerse al Papa de su lado. Intentar obtener un rédito político de su visita pastoral. Ya hubo peleas; si Pedro Sánchez se entrevistó con León en el Vaticano, Díaz Ayuso no podía ser menos y estuvo quince minutos más. Quiero pensar que el Papa es inteligente y habrá tomado nota de todo ello. Su visita y su mensaje son, sobre todo, pastorales.
Desde luego, ha congregado a la gente; le han aplaudido; incluso le han escuchado. Esperemos que le hagan caso. Ayer visitó el Congreso, impartió un discurso del gusto de todos, le aplaudieron durante más de siete minutos. Creo que nadie tomó nota. La mala educación también es libre y no hay por qué exigírsela a los diputados de Podemos y al del BNG. No se notó mucho su ausencia, ésta tampoco pareció haber influido mucho en las palabras del Papa.
Su mensaje se puede resumir en pocas palabras: el ser humano por encima de todo, la unidad funciona, lo legal no tiene que ser necesariamente bueno y el respeto entre unos y otros. Vemos que no hay propósito de enmienda en nuestra sociedad. En ella los seres humanos no están por encima del partido ni de sus intereses. Se hace gala de no quererse entender y se imponen los idiomas para fundamentar los desencuentros. Las leyes siguen dividiendo. Esa misma mañana al Presidente del Gobierno se le increpa una vez más.
Creo que nos espera más de lo mismo. Una vez más es difícil asumir todo el mensaje de la Iglesia; resulta tan fácil entender lo que nos gusta como lo que no nos gusta. Y creo que se nos escapa el corolario más importante de su mensaje: la solución a nuestros problemas está en cada uno de nosotros. El mundo no va a ser mejor si cada uno de nosotros no es un poco mejor. Por ejemplo, la solución al problema de la vivienda también recae en que propietario y el alquilado se entiendan, que no estén dispuestos a explotarse el uno al otro, con independencia de normativa existente.
Seguramente todo se habrá olvidado en un futuro más bien próximo, empezando por mí. Pero el que quiera entender, que entienda.
1 comentario:
Que tal?, menuda ahitera
con el papa, nosotros lo
tendremos que soportar
el jueves, lo dije en otro
blog, este señor, lo que
tiene que hacer, es
quedarse en su puñetera
jaula de cristal, que nada
más que en joyas y cuadros
tienen, ni ellos saben, que
la fortuna del vaticano, no
está tasada, saludo.
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