Nos convoca nuestra amiga Rebeca desde su blog “crónicas de la loca que cazaba nubes” en la última convocatoria del reto fuego en las
palabras de este "curso", le agradecemos esta iniciativa y deseamos que disfrute del verano y regrese con la energía suficiente para regalarnos un nuevo "curso de fuego en las palabras". La temática tiene que encuadrarse en el ámbito educativo y debe
incorporarse al menos una de estas dos palabras: medallón o gárgola. No se
puede utilizar la palabra clase y el texto debe tener menos de 350 palabras.
He intentado hablar de educación y estudio, aunque saliéndome del ámbito
académico y entrando más en las aplicaciones del mismo en…
EL CUENTO DE LA ESCUELA DE LA VIDA.
Terminó el curso. Es posible que sea un hito, pero está muy
lejos de ser un antes y un después. Pensó, iluso de él, que — habiendo obtenido
su graduación y el medallón que lo acreditaba — se acabó estudiar. Peor
todavía, se consideró completamente educado.
El paso de los años demostró que hay que actualizarse, que
es lo mismo que seguir estudiando. Se encontró en la situación de tener que
desaprender para entender nuevas
situaciones.
Experimentó en propias carnes que si no se gana en educación,
se acaba perdiendo.
Tras mucho tiempo comprueba que el mundo es más complejo,
casi imposible de entender. Ahora, más que estudiar, debe descubrir cómo estar
en este mundo. Y para eso no aprendió todo lo que debería.
Ya ha perdido la ambición, se conforma con intentar saber
estar. Mira al mundo de una forma ambigua para tener, al menos, un boceto del
mismo. También percibe que, siendo más educado, sus relaciones con los demás
mejoran. No por ello sabe cuál es su lugar en el mundo, pero está más a gusto en
él.
Se da cuenta, en definitiva, que realmente no hay un fin de
curso, sólo cambios de situación y que para vivir la vida hay que prepararse
día a día.
El paso de los años le ha demostrado que no hay más fin que
la muerte. Hasta que ella no llega todo es irse transformando y que uno de los
mayores errores es creerse lo suficientemente educado y estudiado. Cambia de
opinión, el fallo más grave es acumular conocimiento para uno mismo sin aportar
nada, la existencia en este caso es tan estéril como una gárgola de piedra en
el tejado de una catedral.
Siempre queda mucho por aprender y siempre hay alguna
persona lo suficientemente rara para poner a prueba nuestra educación.
Si lo juzgamos con perspectiva, la vida es un relato
continuo, con dos grandes hitos: el nacimiento y la muerte. El uno es el inicio
del camino, la educación nos enseñará a recorrerlo y prepararnos para el
segundo.
1 comentario:
Una buena reflexión. Un beso
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