29 junio 2026

EL CUENTO DE LA ESCUELA DE LA VIDA

 

Nos convoca nuestra amiga Rebeca desde su blog “crónicas de la loca que cazaba nubes” en la última convocatoria del reto fuego en las palabras de este "curso", le agradecemos esta iniciativa y deseamos que disfrute del verano y regrese con la energía suficiente para regalarnos un nuevo "curso de fuego en las palabras". La temática tiene que encuadrarse en el ámbito educativo y debe incorporarse al menos una de estas dos palabras: medallón o gárgola. No se puede utilizar la palabra clase y el texto debe tener menos de 350 palabras. He intentado hablar de educación y estudio, aunque saliéndome del ámbito académico y entrando más en las aplicaciones del mismo en…

EL CUENTO DE LA ESCUELA DE LA VIDA.


Terminó el curso. Es posible que sea un hito, pero está muy lejos de ser un antes y un después. Pensó, iluso de él, que — habiendo obtenido su graduación y el medallón que lo acreditaba — se acabó estudiar. Peor todavía, se consideró completamente educado.

El paso de los años demostró que hay que actualizarse, que es lo mismo que seguir estudiando. Se encontró en la situación de tener que desaprender para entender  nuevas situaciones.

Experimentó en propias carnes que si no se gana en educación, se acaba perdiendo.

Tras mucho tiempo comprueba que el mundo es más complejo, casi imposible de entender. Ahora, más que estudiar, debe descubrir cómo estar en este mundo. Y para eso no aprendió todo lo que debería.

Ya ha perdido la ambición, se conforma con intentar saber estar. Mira al mundo de una forma ambigua para tener, al menos, un boceto del mismo. También percibe que, siendo más educado, sus relaciones con los demás mejoran. No por ello sabe cuál es su lugar en el mundo, pero está más a gusto en él.

Se da cuenta, en definitiva, que realmente no hay un fin de curso, sólo cambios de situación y que para vivir la vida hay que prepararse día a día.

El paso de los años le ha demostrado que no hay más fin que la muerte. Hasta que ella no llega todo es irse transformando y que uno de los mayores errores es creerse lo suficientemente educado y estudiado. Cambia de opinión, el fallo más grave es acumular conocimiento para uno mismo sin aportar nada, la existencia en este caso es tan estéril como una gárgola de piedra en el tejado de una catedral.

Siempre queda mucho por aprender y siempre hay alguna persona lo suficientemente rara para poner a prueba nuestra educación.

Si lo juzgamos con perspectiva, la vida es un relato continuo, con dos grandes hitos: el nacimiento y la muerte. El uno es el inicio del camino, la educación nos enseñará a recorrerlo y prepararnos para el segundo.

 



1 comentario:

Susana Moreno dijo...

Una buena reflexión. Un beso