Un pasito p’alante, un pasito p’atrás
No soy un experto un experto en política. Tampoco en relaciones internacionales. Por eso soy fácil de sorprender. Ayer amanecíamos con el anuncio de la amenaza deTrump de atacar la red energética de Iran si bloqueaba el estrecho de Ormuz. Y la sorpresa que me llevo es que hoy Trump anuncia que “ordena paralizar cinco días los ataques contra la infraestructura energética de Irán” (El Debate); que “Trump habla con Teherán y pospone los ataques contra las centrales energéticas iraníes durante cinco días” (La razón): que “DonaldTrump reconoce un diálogo “positivo” con Iran y alarga su ultimátum cinco días más” (El mundo); o que “Trump pospone durante cinco días ños ataques a las instalaciones energéticas de Irán tras “conversaciones productivas” con Thererán” (Última hora de El País). El mismo medio en la misma página anuncia desmentido de Irán sobre estas conversaciones.
Cada uno sabrá dónde agarrarse. Particularmente me parece que la cosa se está liando cada vez más. Ninguno puede paracer vencido y parece que ninguno puede ganar. El régimen de los ayatolás no sólo aguanta, además amenaza y Trump parece dar un paso atrás tras anunciar unas conversaciones el que otro desmiente. Es posible que ambos tengan razón es posible que el presidente de los Estados Unidos haya hablado con alguien del descabezado régimen de los Ayatolás y que otro de ese mismo régimen no sepa nada de ningunas conversaciones. Todo depende del grado de autoridad que tenga cada uno en un Irán que con conversaciones o sin ellas sigue cerrando el estrecho y plantando minas..
Si Irán se mantiene inamovible, Trump ha dado un pasito para atrás al anunciar un cese de los ataques. Todo ello tiene muchas interpretaciones la primera de todas es la de quién necesita esos cinco días y para qué.. Pero Trump parece demostrar que es tan peligroso como un transtornado con un arma. Da la impresión de hacer la política a impulsos, pero militarmente no se puede obrar por repentes.
También, en lo que se refiere a lo militar,, parece que Irán ha escogido el campo de la batalla decisiva: el bloqueo de Ormuz y con sus misiles ejercer la suficiente influencia para condicionar las operaciones e intentar que Estados Unidos vaya quedando sin el apoyo de las bases terrestres.
Con la cúpula de los ayatolas descabezada Trump tendrá problemas para encontrar a un interlocutor adecuado, puede así perderse en conversaciones productivas. Hay que recordar que dos días antes de iniciarse esta guerra las conversaciones también estaban dando un resultado muy positivo..
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