18 febrero 2026

SENTIMIENTOS DE UNA BANDERA

 

 Nos ha convocado en esta ocasión nuestra amiga María José desde “Lugar de encuentro” su blog: La propuesta se llama “Objetos con memoria” y nos recuerda que hay objetos que son auténticos testigos. Que delante de ellos se han hecho y roto muchas promesas. Que, como son mudos, no podrán felicitarnos por las buenas obras, ni echarnos en cara las malas.

 He estado pensando sobre qué escribir, y tenía que decidirme entre dos historias. Lo siento, pero esta la escribo fuera de la convocatoria, bienvenido sea que que la lea, pero no será mi aportación al reto.

 


Sentimientos de una bandera.

 Sus telas y bordados han desafiado el paso de los años. Ahora está cuidada en el museo. Sabe que su conservación es un acto de indisciplina. El capitán de su compañía no la quemó como se le había ordenado. Su hijo la donó a una iglesia y allí estuvo varada durante muchos años. Fue descubierta, descolorida y arrugada. Un trapo viejo que tuvo la suerte de que alguien apreciase su valor.

 No era una bandera que representase a la patria. Ni siquiera representaba al R.ey. Se limitaba a ser una referencia que identificaba a una compañía del tercio.

 Y mientras fue su referencia fue anotando sin escribir los aconteceres de los que los que formaban su compañía. El orgullo de su capitán, el juramento de su alférez de no abandonarla, la calma puntería de sus arcabuceros, la templanza de los piqueros y la tenacidad de los rodeleros.. Esa gente que la hizo respetar en las llanuras de Europa y que plantó a sus hermanas en todo el mundo.

 No lo pudo contar, pero llegó a amar a aquella gente tan sufrida que se sacrificó por ella, que significaba, a la vez, no ser menos que sus compañeros. No morían o luchaban por el Rey, sino por mantener vivos a sus camaradas. Se sentía satisfecha de haber alimentado su orgullo y su honor, de haber provocado en ellos la sensación de ser hombres libres. Buenos súbditos, pero no vasallos.

 También sintió vergüenza cuando alguno cedía al temor y abandonaba su puesto. Que era como dejarla sola..Vivió los castigos de la baqueta y la porra que sufrían los indisciplinados o despistados. También se divirtió y se enojó por las bromas que hacían a los bisoños En definitiva, sentía por todos los soldados de su compañía el dolor que la patria no siente por los que han vivido y  muerto por ella..

 Lamenta desde su vitrina del museo ser casi invisible al público que lo visita. Lamenta no poder contar las gestas y vergüenzas de las que ha sido testigo. Lamenta, sobre todo, ese anonimato indeseado. Esa ignorancia y falta de curiosidad que a las personas nos impide adivinar que nos está retando con “Si yo te contara....”.   

4 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Comprendo a la bandera. Un beso

chica dijo...

Na certa essa bandeira muito sentiu e assistiu! abraços, lindo dia! chica

LUFERURA dijo...

Hola Chica, pues la de la imagen es testigo unos cuatrocientos años de historia.
Un saludo

Olá Chica, bem, o da foto é uma testemunha de cerca de quatrocentos anos de história.
Atenciosamente

LUFERURA dijo...

Resulta fácil de comprender si alguien se molesta en explicarlo.
Un saludo