Dos de mayo.
El dos de mayo celebramos la revuelta del pueblo de Madrid contra las tropas francesas. Se inició como una manifestación para impedir la salida hacia Bayona de los que quedaban de la familia real. No está claro que fuese una revuelta espontánea. Cuando los franceses sofocaron esta algarada, prendió la chispa y se extendió por todo Madrid. Celebramos un alzamiento de la gente más humilde. No hubo intelectuales, ni burgueses. Espoleados por la multitud, los capitanes Daoíz y Velarde, acompañados por el teniente Ruiz, encabezaron la última resistencia en el parque de Monteleón.
No sé por qué tenemos la tendencia de celebrar las derrotas, que así terminó el dos de mayo. También se conmemora en Cataluña que los partidarios del Borbón tomaron la ciudad de Barcelona. Con motivo del bicentenario de la batalla de Trafalgar se celebraron fastos y Arturo Pérez Reverte escribió un libro. Con motivo del bicentenario del dos de mayo se volvieron a celebrar fastos, Pérez Reverte escribió otro libro, pero además se publicaron otros, se hicieron documentales y la prensa saturó de artículos, como todavía hacen hoy algunos diarios, la hazaña y represión de los madrileños. El bicentenario de la Batalla de Bailén, primera gran derrota de los ejército napoleónicos, pasó casi desapercibido, sin libros y pocos artículos. El bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia, pasó aún más desapercibido. De nuestras victorias decisivas, véase las Navas de Tolosa, casi tenemos que pedir perdón. También hay un arrepentimiento por nuestras hazañas, no merecen ningún homenaje los héroes de Baler, los últimos de Filipinas, porque eran un ejército colonial. En fin somos así.
Olvidamos las grandes fechas nacionales, ¿Les suena que se celebrase algún quinto centenario en 2015? No se hizo, y había motivos para hacerlo, dado que fue el año que Navarra se incorporó a la corona española, se cumplían los quinientos años de la España que conocemos. Claro que eso ya no es la historia de España, que según algunos expertos políticos empieza en 1812.
No debemos pasar por alto el verdadero significado del dos de mayo para España, creo que es en ese momento cuando empieza a sentirse la nacionalidad española, los buenos súbditos que empezaron defendiendo a su Rey y terminaron defendiendo a su nación. También llama la atención de que descabezados, sin rey que declare la guerra, son dos alcaldes los que declaran la guerra al francés. El dos de mayo, Daoíz y Velarde incumplen las órdenes recibidas y toman parte en la refriega, dejan de ser oficiales de los ejércitos del Rey para ser capitanes del ejército español. Un esfuerzo de resistencia que será asumido por diversas juntas de gobierno en cada región y que pugnarán entre ellas, ya había nacido un embrión de las autonomías. No sólo eso, en otras tierras de la monarquía, como por contagio, empezaron a nacer otras naciones al otro lado del mar.
Y es que el dos de mayo, nació la nación española, con todo lo bueno y lo malo.
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