02 septiembre 2008

MUNDO LIBRE, Europa y Estados Unidos ante la crisis de Occidente


Libro escrito por Timothy Garton Ash en el que se analizan las relaciones entre Estados Unidos y Europa, cunado el autor habla de la crisis de Occidente se refiere a una ruptura las relaciones entre ambos continentes a raiz de la invasión de Irak en 2003. El autor empieza analizando la situación actual en el Reino Unido, comparándola con Jano, el personaje griego de las cuatro caras, aunque para un español no tiene interés esta situación es planteable para España.
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La primera cara se refiere a las relaciones con Estados Unidos, por suerte o por desgracia la nación más poderosa de la tierra, lo cual implica que merecen un estudio especial por parte de cada país, de forma que estaría bien que nos plantásemos, aunque sea a nivel personal, cómo deberíamos tratarnos con la superpotencia. Habría que señalar que, según el autor, el reino Unido piensa que debido a su relación con la superpotencia su papel dentro de la Unión Europea es la de interlocutor y representante de la misma ante los Estados Unidos. el propio autor tacha este postulado de ridículo, lo cual hace que nos planteemos si no resulta tan ridícula la aspiración española de atribuirse el papel de enlacce entre Europa e Hispano-América.
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La segunda cara se refiere a las relaciones y su concepto de Europa, que en definitiva es algo que difiere entre todos los miembros de la Unión Europea, unos están felices siendo miembros de una comunidad mientras que otros aspiran a a ser parte de una unidad política, una cara también extrapolable a la realidad española.
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La tercera cara se refiere a las relaciones con aquellas naciones con que le unen lazos específicos como recuerdo del antigüo imperio, la Commonwealth. Como podemos observar esta faceta también es extrapolable a nuestro país, que también se considera unido a Iberoamérica.
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La cuarta y última cara se refiere a las relaciones internas que empiezan a surgir entre ingleses, escoceses, galeses e irlandes, no le presta gran atención, aunque para nuestro caso podría ser una de las caras más enfermas. En fin que el personaje de las cuatro caras queda libre para ser desarrollado por el lector no británico.
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Posteriormente pasa a desarrollar la situación entre las relaciones entre Europa y Estados Unidos centrándose en éste último, como única superpotencia que tiende a actuar sin consideración de las demás naciones, especialemente en el caso de Irak. Pero también rompe una lanza al decir que la clase dirigente de los estados Unidos está muy lejos de representar a los americanos. En cuanto a las relaciones con Europa, aunque puedan ser cordiales o tirantes, ambos continentes están férreamente unidos por las mutuas inversiones, unos lazos económicos que hacen que las relaciones políticas queden en un segundo plano.
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En cuanto a Europa, el autor considera un error que cree su identidad como un no-Estados Unidos, y que se constituya en una alternativa del mismo. Estoy de acuerdo con él, pero discrepo cuando afirma que las naciones se han creado para hacer frente a un enemigo común. En mi opinión, la Europa política está lejos y por tanto es aventurado sugerir cualquier articulación. Cosa que el autor si hace proponiendo la conjugación del Euroatlantísmo y el Eurogaullismo, conceptos que podemos explicar a grosso modo como el complemento de los Estados Unidos el primero y la alternativa el segundo.
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Un nuevo agente entra en la última parte del libro: la globalización, un proceso que puede diluir la influencia de los estados, potenciar las actividades ilegales y dar una nueva dimensión al terrorismo, pero también hacer que los ciudadanos cobren mayor protagonismo e influir sobre los dirigentes, es esta con la esperanza que termina un libro que comienza diciendo que el lector deberá ser quien modifique la historia que el ha empezado a contar.
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Timothy Garton Ash, nacido en 1955, es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Oxford.
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2 comentarios:

Fernando Solera dijo...

Esta crisis globalizada es, fundamentalmente, estadounidense. De hecho hay un serio riesgo de quiebra en las finanzas norteamericanas. Ningún país se va a salvar de esta quema, que tiene toda la pinta de ser histórica. Lamentablemente España tiene las peores cartas en esta partida. Ojalá que Europa no se derrumbe como parece que lo va a hacer el imperio americano.
Un abrazo.

Domingo dijo...

Nunca he comprendido del todo bien ese antiamericanismo profundo de que hacemos gala en Europa y sobre todo en España. Me parece una postura pueril, simplista e irresponsable, fruto de un montón de prejuicios y de la misma ignorancia de la que acusamos nosotros a los estadounidenses. Deberíamos hacérnoslo mirar.