Mostrando entradas con la etiqueta Naturaleza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Naturaleza. Mostrar todas las entradas

11 junio 2026

EL CUENTO DE LA ETERNIDAD


Nos convocan este jueves nuestras amigas Patricia y Roxana, Roxana y Patricia tanto da, desde su blog “Artesanos de la palabra” en el que nos proponen escribir un relato que incluya las tres imágenes de un mismo ambiente que se observan y que han denominado "A escribir". Un reto interesante que invita a divagar sobre... 

El cuento de la eternidad. 

La vida es un eterno transformarse, el creerse ya hecho equivale a matarse.

G.W.F. Hegel.

 


Disfrutando de su retiro, Don Luis Pérez de Landaluce se sentó en su rincón preferido de la cabaña. Desde su ventana pudo ver el paisaje que formaba el valle. El río fluía gracias al agua que vertían ambas pendientes. Un paisaje inigualable coronado por las nieves eternas... Cayó entonces que no eran tan eternas. Eran copos que se iban acumulando y derritiéndose. Llenándose de esta forma el cauce del río. Un río cuya corriente modificaba su curso cuyo transcurrir hacía que nunca bebiese del mismo agua. Los árboles del bosque crecían o se secaban; también mutaban el bosque a lo largo del año, del verde al marrón, de la frondosidad a la austeridad de las ramas deshojadas.

 Se fijó en lo que tenía más cercano. El ovillo de lana que terminaría siendo ropa. La bebida espirituosa embotellada ganaría o perdería sabor con el paso del tiempo y la naranja tenía su punto para ser comida. 


 Y pensó en sí mismo, en ese momento quieto y contemplativo. Sabía que su corazón latía, empujando a la sangre. Que sus pulmones se movían como fuelles, inspirando y expirando. Tenía la certeza de que sus neuronas intercambiaban información mientras reflexionaba en todo ello. Quizá faltase música. Siempre invisible.

 Sin embargo encontraba sosiego entre tanto movimiento. Es como si la vida de los mundos mineral, vegetal y animal estuviese siguiendo su propia coreografía, cada uno seguía su propio ritmo y todos ejecutaban una sinfonía perfecta pero inaudible. Todo encajaba a pesar de los esfuerzos de algunos por romper este equilibrio. 


 Y así fue como sintió la necesidad de explicar este encaje, abrió el cuaderno, tomó el lápiz y se puso manos a la obra.


Más ambientes aquí. 

26 julio 2025

OTRO DESASTRE

Otro desastre.


Como si no hubiese cosas por las que preocuparse hoy en El Debate Rubén Prieto nos informa sobre "Los motivos por los que el polo norte magnético se está moviendo a una velocidad preocupante", enlaza este artículo con otro del mismo autor publicado en otra fecha que se titula "Un astrofísico avisa sobre el fenómeno que registrará la Tierra en las próximas horas: «La causa no se explica»". El primer artículo hace referencia al desplazamiento del polo norte magnético a una velocidad actual de entre 50 y 60 kilómetros al año y aunque nos dice que éste fenómeno ya ha ocurrido otras veces, unas doscientas en los últimos ochenta y tres millones de años, no nos da los motivos que anuncia en el titular, sólo nos dice que los científicos no se lo explican. El segundo artículo nos advierte de que la Tierra gira cada vez más rápido, se supone que las causas están motivadas por el movimiento de las placas tectónicas, a distintos fenómenos medioambientales, a la interacción gravitatoria con la luna y deshielo de los casquetes polares. Aunque los científicos creen que es algo interno al planeta, la causa de esta aceleración es inexplicable. El caso es que el 5 de julio de  2024 el día fue 1,66 milisegundos más corto. Lo de las próximas horas se explica en la proximidad de la luna a la Tierra y la fecha en que se escribe el artículo, 7 de julio, en que estará más cerca de la Tierra. ¿Pero no quedamos en que se desconocían las causas?

En fin, hay veces que la necesidad obliga y a Rubén Prieto le han dado los artículos científicos que podrían catalogarse en fututos e inexplicables desastres. 

Hace tiempo que se sabía que nuestro planeta tiene tres movimientos:

- Traslación, alrededor del Sol.
- Rotación, alrededor de si mismo.
- Cabeceo o Nutación, el eje de la rotación está sometido a, lo que podríamos llamar, bamboleos.

También se sabía que los polos magnéticos, no sólo el norte, se desplazaban por lo que la declinación (diferencia ente el rumbo para arribar a los polos geográficos y magnéticos) variaba cada cierto tiempo. Algo que los científicos ya sabían y se han encargado de publicar, demostrar y, algunas veces, explicarlo. No siempre es posible, la humanidad está recién llegada a este mundo y no podemos pretender desvelar todos sus secretos de millones de años en unas pocas décadas.

No deja de sorprenderme lo cenizo que hay en estos artículos de ciencia, ya que si no es el fin del mundo hay un desastre inevitable que ocurrirá dentro de unos millones de años, como que se raje el continente africano, la posibilidad de que un pedrusco nos dé en la crisma, o que nos quedemos sin actividad magnética con todas las consecuencias para la orientación. Lo de la aceleración de la Tierra no es tan grave, basta con añadir un objetivo de desarrollo sostenible en la Agenda 2030 consistente en caminar hacia el oeste una hora al día para frenar la aceleración. Un hecho que convertía a la canción de los Pet Shop Boys "Go West" en premonitoria. No dejan de dar estos artículos la sensación de que vivimos en la cuerda floja sin darnos a entender que estamos en un planeta y un universo vivos que tienen unos tiempos muy diferentes a los nuestros.

Es un consuelo que la aceleración de la Tierra, que las mudanzas del polo norte (y el sur) magnético y geográficos y que el asteroide que caiga sobre nuestras cabezas no sean culpa mía, como parece que lo es el calentamiento global. La humanidad, pese a lo que digan muchos, puede declararse inocente de los movimientos y eventos del cosmos. Bastante tiene con sus limitaciones para resolver los conflictos que ella provoca.

Pero cuando leo estos artículos maldigo mi mala suerte, que después de ochenta millones de años se acelere el movimiento de los polos, que se acelere la rotación de la Tierra y que me pueda caer un meteorito y que ahora se empiece a desgajar África y me parece una confabulación del universo contra mi persona. Aunque hay una explicación más sencilla: soy gafe. 

En este caso todo es culpa mía, pero sin intención.