18 septiembre 2026

DE COMPROMISOS

De compromisos.

Antena 3. 13 septiembre 2026.

No sabría definirlo muy claramente. Pero creo que sectores de la sociedad piden demasiados compromisos al Estado, y el estadista de turno dice o promete asumirlos aunque muchos de ellos sean contradictorios. Hoy el Estado, olvidémonos del estadista, tiene que hacer frente a dos compromisos adquiridos, uno derivado del deber de mantener su integridad y la seguridad de sus ciudadanos y otro del de la solidaridad de atender a una cantidad ingente de inmigrantes.

Son dos posiciones contrapuestas, ya que cumplir con uno de los compromisos supone faltar al otro. Rechazar una invasión, que lo es, supone expulsar a los inmigrantes y viceversa, acogerlos supone asumir que nos han ocupado. No pueden evitar los ciudadanos exigir al Gobierno lo que consideran que debe hacer, en cualquier caso, una solución drástica.

Pero pocos consideramos que el alcance del compromiso del Estado llega hasta donde llega nuestro compromiso, que ya tenemos muchos. Al mantenimiento de pensionistas, parados, sanidad y otras subvenciones y servicios habría que añadir el coste de la acogida de nuevos emigrantes o los que implicaría la expulsión y recuperación de los lugares que están ocupando.

Es el momento de preguntarse quién compartiría la carga del Estado. Cuántos estarían dispuestos a alojar en su casa a un inmigrante, a pagar con su dinero lo que debe comer y a dedicar parte de su tiempo a la formación del mismo y su integración en la sociedad. Me barrunto que no muchos. El altruismo está pasado de moda, mejor que monten un campamento y se las arreglen. Que el Estado se encargue de ellos solo, que no pueden ayudarle.

También hay que preguntarse cuántos estarían dispuestos a cambiar la bandera que llevan a las manifestaciones por una bordada en la manga e irse a Ceuta para que les den un casco, un fusil o lo que sea y se dispongan a evacuar a los ocupantes. La vida de soldado llega a ser muy sufrida porque habría que hacerlo casi gratis, por amor a la patria, que no de la patria. También me barrunto que no serían muchos y, de los que fuesen, muy pocos en la edad y condiciones físicas adecuadas. El patriotismo también está pasado de moda, mejor que se pudran en el campamento que se han montado. Que el Estado se encargue de ellos solo, que el amor a la patria no llega a tanto como para saltar el charco.

Así nos encontramos en un estado comprometido sin que sus ciudadanos lo estén. Y el estadista no sabe qué hacer hasta que sus decisiones se transformen en votos queda pendiente la solución de si son más a favor y menos en contra.

Pero tenemos que ser conscientes del grado de nuestro compromiso, y no se trata de que el Estado haga por nosotros, sino nosotros por el Estado.

No hay comentarios: