La regularización.
Me imagino que ya saben de qué va la regularización. Nos la están vendiendo como la normalización de la estancia de los extranjeros que están en España y, según nuestras leyes, no deberían estar. Dejo al lector que esté de acuerdo o no con esta decisión. Hay, como en todo, visiones optimistas y catastróficas. Al final resulta tan cierto, o tan falso, decir que todos los inmigrantes vienen a delinquir como asegurar que todos los extranjeros vienen a trabajar. No van a hacer de España un país más grande. Tampoco nos van a hundir en la miseria. Ese sanbenito lo carga el gobierno por sí solo.
Esta regularización, como las anteriores, pone en evidencia la desidia de nuestros dirigentes y el reconocimiento de que hay algo que no funciona. Cada regularización, que las ha habido antes, ha terminado como un proceso de asunción de una realidad: hay extranjeros que viven entre nosotros que no tienen papeles y hay que dárselos. Después de cada regulación nos hemos propuesto aplicar una ley de extranjería que o no funciona o no se aplica, como demuestra esa regularización. La ley provoca círculos viciosos: uno no puede trabajar sin papeles y no puede obtener papeles si no trabaja. ¿Es que no sabemos contratar fuera de España? Pues si que funciona mal nuestra acción exterior. Mejor que vengan sin trabajo, en patera y sin papeles. Eso favorece la acción de las mafias.
Las escenas que se están viendo ponen en evidencia la desidia e ignorancia de nuestros dirigentes. Incapaces de prever cuántas personas se regularizarían y el impacto de la medida. Las colas que nos muestran emigrantes durmiendo a la espera de obtener un documento o asesoramiento en la sede de una ONG o hacer una solicitud en una sede oficial suponen un espectáculo del que un país, civilizado debería avergonzarse. Un motivo más. El mercado negro de citas demuestra que España se está convirtiendo en un paraíso para las mafias..
¿Nos debe extrañar que un gobierno no cumpla ni haga cumplir la ley? La verdad es que, en nuestro caso, no. Esta medida no va a terminar con el goteo de pateras, no nos va a dar más derechos y no va a hacer más seguras nuestras calles. No nos va a hacer mejor país. Tampoco tiene por qué ir a peor, no creo que precipite un colapso, pero sí que lo acelere. No seré catastrofista, pero todo demuestra que vamos hacia atrás. Enfermedades que creíamos endémicas han vuelto a nuestra sociedad. Todo es cada vez más caro. Los jóvenes no aspiran a tener un coche, se conforman con una bicicleta o un patinete. La carne roja de vacuno o el pescado se comen una vez a la semana. Los viajes se deben hacer en un tren que llega tarde. Y nos tenemos que creer que estamos mejor que nunca.
En fin, que cada uno tome sus decisiones, posiblemente la próxima regularización sea para que los españoles obtengan los papeles de otra nacionalidad.
4 comentarios:
Lo único que espero,
es que cuando cambie
el gobierno, se dediquen
a enmendar la plana a los
que están, tiempo habrá
luego de quejarnos , porque
me tengo que en asuntos
sociales, el retroceso será
nunca visto, no querrán la
eutanasia, y veremos qué
hacen con el aborto, lo de
regularizar, claramente, otro
acto de precampaña, que creo,
no cuajara, los inmigrantes no
pueden votar en España, saludo.
Hola Orlando,
Me conformaría con que el nuevo Gobierno ponga un poco de sentido común a todo esto y se promulguen leyes justas y que se puedan cumplir y hacer cumplir. Hay "retrocesos" que creo que vendrían bien, por ejemplo eliminar la okupación. Y otros que deben estar legislados como la eutanasia y el aborto. Aunque creo que estas prácticas no suponen un progreso. Respecto a que la regularización tenga fines electorales o no, creo que además no deja de ser un experimento mal controlado.
Un saludo
Comentario para rematar lo absurdo de este país. Un compañero de trabajo de mi marido debía presentar cualquier documento que le relacionase con este país para obtener mi recuerdo qué, el caso es que se lo concedieron presentando un certificado de expulsión... Estamos perdidos, amigos. Siempre estuvimos.
Hola Verónica,
Tienes razón. Las leyes provocan situaciones absurdas como las que cuentas. No tengo muy claro lo que se persigue con ella, pero con regularización o no, la cosa pinta en bastos.
Un saludo
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