24 noviembre 2006

CATALANES AL GOBIERNO

Aunque considero impecable el estilo del Sr. Foix, y sabe Dios que siento no poder expresarme como él, lamento tener que discutirle dos afirmaciones que hace en su artículo. La primera, cuando dice a propósito de la investidura del Sr. Montilla como presidente de la Generalitat que "la novedad más interesante es que un político nacido en Córdoba sea presidente de los catalanes". La segunda afirmación es cuando cuando asegura que "Lo que no es posible en ningún lugar de España, el que un catalán presida el gobierno del Estado o de cualquier autonomía, es posible que en Catalunya un cordobés llegue a convertirse en la máxima autoridad del país". El resto del artículo, siempre elegante, es más o menos discutible.
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La primera afirmación conlleva el error de estigmatizar a alguien por el hecho de haber nacido fuera de Cataluña. Viviendo en Madrid, leyendo y viendo los medios de comunicación nacionales, no he tenido constancia de que el lugar de nacimiento de una persona haya podido ser un obstáculo para su carrera política. Nadie le puso problemas al Sr. Álvarez del Manzano para ser alcalde. No se dónde nació Esperanza Aguirre, ni me importa. Nunca he visto que en los comicios electorales, ya sea en España o Madrid se use el término "paleto" para descalificar a un candidato. Pero si he visto que se use el apelativo "charnego" en Cataluña y también se ha podido comprobar que importa dónde nació. Lo de menos es que el Sr. Montilla haya hecho su vida en Cataluña, resida en Cataluña y se sienta Catalán, es importante destacar el hecho de que no nació en Cataluña. Sin embargo no parece ser un problema que haya una gran cantidad de futbolístas foráneos en el FC Barcelona, además de deporte hacen catalanismo y no parece mal. Es más, en toda la geografía española hay un gran número de futbolista extranjeros, no es un fenómeno limitado a Cataluña, pero si parece ser el único lugar donde lo tienen en cuenta. Me parece que es exigir limpieza de sangre.
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Con respecto a la segunda afirmación nunca me la he planteado, pero creo que es recíproco: un catalán que se considere español podrá gobernar España y un español que se considere catalán podrá ser el máximo responsable de la Generalitat. Creo que el último intento que hizo un catalán para ser presidente fue el Sr. Roca con el Partido Reformista, una extensión de Convergencia i Unió de la que ni siquiera era miembro, sólo su candidato. Tampoco olvido que el Señor Borrell ganó unas previas como candidato a la presidencia por el PSOE y que fue apartado por el aparato del partido en beneficio del Sr. Almunia, vasco. Lo que en mi opinión queda claro es que para gobernar España hay que tener una perspectiva que exceda al terruño al que muchas veces se aferra el nacionalismo. Esa afirmación me resulta triste porque es creible y es victimista. desgraciadamente los políticos catalanes han limitado sus miras a Cataluña, se han encerrado en su paisaje y hacen lo posible por amurallarse en él, no edificando vayas, pero levantando barreras que consisten en esta clase de afirmaciones o considerando como hecho significativo el haber nacido fuera de esas murallas.
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1 comentario:

Øttinger dijo...

No te falta razón en lo que dices. El amor por el terruño ciega al más pintado. Y no es porque uno sea de Madrid, pero creo que en eso damos ejemplo. El ejemplo de Manzano es bueno y, afortunadamente, no el único.

Efectivamente fue Miquel Roca el que se presento por el Partido Reformista, invirtiendo gran cantidad de dinero para un escaso o nulo rendimiento.