16 noviembre 2019

LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS

Panorama V

Cuando un español define su tercera preocupación como “los problemas de índole económico” está siendo deliberadamente ambiguo. No creo que le quite el sueño la calificación de la agencia Moody’s, si el PIB crece mucho o poco el último trimestre o si han aumentado o disminuido las importaciones. Es posible que preste un poco más de atención al IPC, por cómo puede influir en el alquiler, o al precio del dinero por cómo influye en su hipoteca. En realidad, creo que problemas de índole económico es un eufemismo de problemas para llegar a fin de mes.

Generalmente, excepto en muy contados casos, los ingresos no están a la altura de nuestros deseos. Peor es aquel en que los ingresos de no llegan para satisfacer las necesidades. Tenemos que tener en cuenta que para satisfacer una necesidad hay que renunciar a otra cosa que puede ser menos necesaria o de peor calidad.

Hay necesidades que nos hemos creado y a las que no es fácil renunciar, me viene a la cabeza el fenómeno del teléfono móvil y de aquellos que gastan lo que haga falta en mantenerse en la última generación. Pienso en los emigrantes que se suben en la patera sin dinero, huyendo de la pobreza… pero con móvil. No sé lo puntual o no de estos casos y reconozco que generalizar es caer en la falsedad, pero hay que admitir que lo descrito sucede.

La realidad es tozuda y las personas no son iguales unas a otras, por esta razón habrá necesidades diferentes, gastamos de diferente manera  y, por mucho que se empeñe un gobierno, siempre habrá desigualdad en forma de ricos y pobres, y todos llegaremos a fin de mes dejando algo que nos habría gustado comprar. No queda más remedio que la resignación y, con ella, la queja. Ya lo dice la canción: “Todos queremos más”.

El problema de llegar a fin de mes deriva de dos circunstancias. La primera depende de lo manirrotos que seamos, si nos metemos en más gastos de los que podamos hacer frente o si somos poco previsores y cantos de sirena nos hacen vivir el cuento de la lechera, sobre esta circunstancia tenemos control y no hay otra responsable que no seamos nosotros. La segunda se origina cuando hay un cambio repentino – hay recortes en el sueldo, una enfermedad que requiere atender a unos gastos – y ya no tenemos control, implica unos ajustes en el mejor de los casos, sacrificios en el peor. Pero nadie puede evitarlo.

Por tanto, este problema viene desde hace tiempo y persistirá, la solución del mismo depende más de que las personas sean capaces de equilibrar sus ingresos con sus necesidades y que el estado o la sociedad sean capaces de satisfacer las necesidades más básicas de aquellos que no tienen suficientes ingresos, de mitigar las consecuencias de la segunda circunstancia. Aunque con ello entraríamos en un nuevo debate sobre qué consideraríamos ingresos suficientes, que no se corresponden con las personas, sino con el trabajo que realizan.

Para ello debemos tener en cuenta algo de lo que siempre nos damos cuenta tarde: no existe la vida regalada, todo requiere un esfuerzo que vamos a tener que hacer antes o después. Sacrificar la comodidad en beneficio de la formación nos dirige a un buen trabajo y un sueldo aceptable. Sacrificar la formación siempre nos va a limitar nuestro acceso al mundo laboral y, por ello, nuestros ingresos. Desgraciadamente hay lecciones que se aprenden tarde y nadie escarmienta en cabeza ajena.

14 noviembre 2019

LOS POLÍTICOS

Panomara IV


Los políticos es una forma de referirse a “los/as políticos/as en general, los partidos y la política”, el segundo problema en la percepción de los españoles, es un concepto ambiguo, resultaría harto difícil describir los problemas que nos originan los políticos y en qué nos afectan, posiblemente la consideración que tienen  deriven de que no son  solución.

Los políticos han hecho de la política su medio de vid.  El político es una persona, ya sea abogado,  economista, profesor o cualquier otro profesional, que al no prosperar; decide armarse de ideales y principios y dedicarse a la política. Es una forma de vivir de los presupuestos sin ser funcionario y de tener un sueldo sin más mérito que estar en una lista a la que han votado. Es un oficio en el que se trata de alcanzar el poder defendiendo unos principios e  ideales que serán traicionados y haciendo unas promesas que serán olvidadas.

El político es un charlatán que siempre está ofreciendo gangas y siempre nos está haciendo favores que no se le han solicitado. Cuando se juntan los políticos envenenan  la sociedad, siembra la discordia y se atribuyen un papel tutelar sobre los ciudadanos que ahoga su opinión. Los políticos hacen de la opinión un catálogo de opciones, y en ello acaba radicando nuestra libertad de elección. El sistema, nuestra democracia, garantiza que nuestra voz pueda ser oída, pero los políticos no la escuchan o hacen una interpretación interesada de la misma.
Los políticos tienden a olvidar que representan una opción apoyada por muchos ciudadanos en forma de voto, interpretan que los votos son el apoyo a su persona y que están al servicio de la opción que representan ser. También olvidan el apoyo obtenido por otras opciones y al final se trata más de gobernar que de gestionar.

En España los políticos siguen siendo de izquierda y derecha, y todos los asuntos se contemplan desde esta perspectiva decimonónica, son tan irreconciliables en el siglo XIX como en el siglo XXI. Su caínismo ha motivado que desde 1978 vayan desgastándose una y otra en beneficio de nacionalismos que, no podía ser de otra manera, también son de izquierdas y derechas pero capaces de unirse en su paisanismo. Los políticos y, por tanto, la política son incapaces de aceptar otra solución que no sea la suya o de admitir los aciertos de sus oponentes. Como consecuencia los políticos solo son capaces de aportar una solución (la suya) a su problemas pero no pueden dar la solución a los problemas de todos.

Asistimos también al nacimiento de los populismos, también de izquierda y derecha, y es que en la sociedad también existe el principio de acción y reacción. Ello hace que la política (los políticos) sea un peligro si no es una solución. Recuerden que la guerra es la política por otros medios.

13 noviembre 2019

EL PARO


Panorama III


Los españoles perciben el paro como el problema más grave de España, además con diferencia sobre todos los demás.  De hecho, el primer punto  del acuerdo de pregobierno firmado entre el PSOE y Unidas Podemos se dedica al trabajo y reza así: ”Consolidar el crecimiento y la creación de empleo. Combatir la precariedad del mercado laboral y garantizar trabajo digno, estable y de calidad”. No anuncia medidas, por lo que no podremos ver si hay eficacia para combatir este problema.

Pero no hay que olvidar algunas obviedades. Actualmente los generadores de empleo son las empresas (grandes, medianas y pequeñas) y los propietarios de esas empresas y algunos negocios. La razón de ser de empresas y negocios, según la teoría económica, es ganar dinero, su objetivo y necesidad son los beneficios, esto nos lleva a pensar que las empresas sólo generarán trabajo para obtener beneficios. La estructura de nuestra economía, en la que el sector servicios tiene una gran peso, y dentro de este sector el turismo, implica una temporalidad que aumenta la del sector agrario (temporalidad de las campañas de recogida de ciertas cosechas) e industrial (la cartera de pedidos influye en la contratación). Esta temporalidad, como dijimos, es estructural y difícil de regular. Por otra parte si la regulación consiste en imposiciones y limitaciones (por ejemplo condicionarla exportación de armamento o supeditar ciertas producciones a las necesidades del medio ambiente) provocarán que el mercado laboral sea más precario.

Independientemente de todo ello hay que plantearse que España ha llegado a soportar un índice de paro de casi el 25%, casi una cuarta parte de los españoles que podían trabajar estaban parados, sin que haya habido una convulsión social. Ello nos debe obligar a pensar que hay un mercado laboral en negro, en que contratantes y contratados huyen de pagar los extras que impone la ley (seguridad social e impuestos). La erradicación de este trabajo sumergido debería estar incluido en el propósito de consolidar el crecimiento y la creación del empleo, pero implicaría un coste político. Nos guste o no, es también otra forma de corrupción más popular.

Pero a la estructura de nuestra economía hay que añadir nuestra estructura social. Nuestra sociedad es cada vez más urbana  y sedentaria. No es solo que una ciudad tenga limitaciones laborales (por ejemplo un empleo para un ingeniero naval estará muy limitado en una ciudad de interior), es que también hay poca disposición para abandonar una ciudad e ir a otra a trabajar, y en ocasiones el traslado y la nueva vida es algo oneroso. Lo hemos hecho así y, por duro que resulte decirlo, exigimos trabajar en lo que queremos y donde queremos, ello no siempre es posible.

Hay un tercer factor coyuntural que es la conflictividad entre los contratantes y contratados, los primeros podrán quejarse siempre de la poca eficacia de los trabajadores a la vez que los segundos siempre estarán descontentos con las condiciones de su empleo. Lo primero hace preferir que los empresarios trabajen con máquinas (que solo se rompen) mientras que los trabajadores recelan de cualquier cambio. No hay confianza entre unos y otros.

Todo lo anteriormente expuesto nos obliga  a plantear si nuestro sistema laboral es lo que se llamaría un juego de suma cero. Hay una actividad determinada que es el motor laboral (en su momento fue la construcción) todo lo que afecte a esta actividad afectará al mercado laboral, esto significa que las actividades están relacionadas y que el sistema es capaz de mantener un número determinado de trabajadores que no aumentará si no aumentan las actividades. Por todo ello podemos deducir que limitar alguna actividad cercenará el mercado de trabajo si no se ofrece una alternativa capaz de relacionarse con más actividades. Intentaré poner un ejemplo: irse a pasear al campo en un medio de transporte público puede resultar muy respetuoso con el medio ambiente pero no va a mejorar el mercado laboral, el empleado de la gasolinera no nos va llenar el depósito del coche y el obrero de la fábrica de coches no tendrá necesidad de fabricar coches.

Se trata, en consecuencia, de hacer que el sistema laboral sea un juego colaborativo en el que haya una interelación de actividades que permitan crear empleos estables y que facilite, bien la movilidad dentro de la geografía española, o bien de aumentar el abanico de trabajo en una localidad.

12 noviembre 2019

LOS PROBLEMAS DE ESPAÑA.


Panorama II

Es difícil abordar la descripción de los problemas de España, sobre todo porque responde a la percepción de cada uno y, sobre todo, de cómo afecta cada uno a una persona. También depende de la concepción que cada uno tenga de España. Pero partamos de la base de que España no puede considerarse sin tener en cuenta a los españoles y de que España es también algo más que la mera suma de los españoles.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en su avance de resultados del Macrobarómetro de octubre de 2019 (pregunta 6, página 10) nos dice que los problemas que perciben los españoles se resumen en la siguiente tabla:

El paro
56,9
Los/as políticos/as en general, los partidos y la política
37,8
Los problemas de índole económica
29,1
La corrupción y el fraude
21,2
La falta de acuerdos. Situación política. Inestabilidad política
15,7
La sanidad
13,0
Los problemas relacionados con la calidad del empleo
11,1
La inmigración
10,7
La educación
10,5
Las pensiones
9,9
Los problemas de índole social
8,4
Independencia de Cataluña
8,1
La violencia contra la mujer
6,2
La inseguridad ciudadana
5,3
El Gobierno y partidos o políticos/as concretos/as
5,2
Otras respuestas
4,2
La vivienda
3,2
Los problemas medioambientales
2,3
La Administración de Justicia
1,3
La crisis de valores
1,0
Los problemas relacionados con la juventud
0,8
Estatutos de autonomía
0,6
Problemas relacionados con autónomos/as
0,3
Los nacionalismos
0,3
El funcionamiento de los servicios públicos
0,3
Los problemas relacionados con la mujer
0,3
Falta de inversión en industrias e I+D
0,2
Los problemas de la agricultura, ganadería y pesca
0,2
La subida del IVA
0,2
Las infraestructuras
0,2
La Monarquía
0,2
Las drogas
0,1
El racismo
0,1
Las preocupaciones y situaciones personales
0,1
Los bancos
0,1
El terrorismo internacional
0,1
Los desahucios
0,1
Emigración
0,0
Las guerras en general
0,0
Subida de tarifas energéticas
0,0
"Los recortes"
0,0
Las negociaciones con ETA
0,0
Reforma Laboral
0,0
El fraude fiscal
0,0
El terrorismo, ETA
0,0

A pesar de que la fiabilidad de la encuesta puede estar en entredicho, ya sabemos los augurios que daba el CIS para las elecciones, nos debe servir para orientarnos y hacernos una idea de nuestra realidad. Y la realidad consiste en la divergencia de percepciones.

Si atendemos a las noticias que dan los medios de comunicación el paro merece atención una vez al mes con la mención de los datos del paro, la encuesta de población activa y opinión sobre los mismos de diferentes personalidades; no parece que se haya una gestión de gobierno decidida para que disminuya el número de parados, y los partidos cubren el expediente anunciando que disminuirá este número (nunca lo suficiente) y que aumentará la calidad del empleo (nunca lo suficiente tampoco). El caso es que el primer problema percibido por los españoles, que constituyen el ámbito social, está muy lejos de ser tratado como tal en el ámbito gubernativo (la solución tiene que venir de iniciativas de otros agentes); político (los partidos tienen suficiente con que haya una paga para los parados); o mediático (el paro es una noticia mensual).

El paro sólo es un ejemplo de las divergencias. Puede que el paro no desgarre a España, pero si enferma a su sociedad, el mundo informativo solo lo considerará importante cuando esta enfermedad sea incurable o erradicada. Para los políticos el paro es el clavo ardiente al que se pueden agarrar para criticar la acción del Gobierno , mientras para el Gobierno es un problema que se soluciona tomando unas medidas que, se suponen, van a mejorar las posibilidades de acceder al trabajo.

Podemos comprobar en la tabla que hay problemas que a juzgar por la resonancia que tienen en los medios de comunicación y en las declaraciones de muchos políticos (los desahucios, el coste de la luz, los bancos, los problemas relacionados con la mujer) apenas encuentran reflejo en la percepción social. No hay una equivalencia entre la percepción que tiene la sociedad del problema de “la violencia  contra la mujer” en el puesto 13, con el trato que se le da a este problema en los medios de comunicación (al que prácticamente dedica una sección en los diarios en sus diferentes formatos). Un ejemplo más sangrante de la gran divergencia de percepción de problemas por la sociedad  y actuaciones políticas es que el problema  de “La falta de acuerdos. Situación política. Inestabilidad política”, puesto quinto, persiste; pero el problema “Inhumar a Franco del Valle de los Caídos”, que no está en la lista, ya está solucionado.  

Como resultado, podemos decir que hay diferentes percepciones, diferentes impotencias, o que los considerados problemas son tomados “a la carta” por el Gobierno de turno o filtrados por los políticos que les darán una valoración diferente, incluso puede que se inventen nuevos problemas. En cuanto a los medios de comunicación la importancia yace más en la noticia que en el problema. También puede ocurrir que el CIS no tenga credibilidad, en cuyo caso sería una nueva preocupación.

No obstante, puestos a poner ejemplos, el CIS es el paradigma de la institución que pierde su reputación gracias al liderazgo.

11 noviembre 2019

REFLEXIÓN DEL DÍA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES


Panorama I

Después de seis meses de desacuerdo de nuestros posibles dirigentes, los españoles hemos tenido que intentar ponerles de acuerdo… darles otra oportunidad. La decisión  no era sencilla. Había que votar a los mismos dirigentes que se mantenían erre que erre en las mismas posiciones. Los cambios no han salido bien, la cara nueva  no ha tenido buenos resultados y al único que ha cambiado algo de actitud, de no a tal vez, se ha desplomado. En fin, que si no cambia la cosa los de la CUP no van a tener que hacer un gran esfuerzo para  hacer España ingobernable.

¿Qué esperábamos? Es científico, una prueba realizada con los mismos componentes y en las mismas condiciones siempre da el mismo resultado. El resumen de las elecciones celebradas es que hemos vuelto a la casilla de salida, y todo parece que la partida se va a seguir jugando igual. No hay razón para ser optimistas, los votos obtenidos sirven a los partidos para apuntalar su rigidez negociadora. Y es que la interpretación de los resultados se hace a gusto del consumidor… a mí no me ha ido tan mal si al otro le ha ido peor, no es tan importante lo que yo haya perdido si el otro no ha ganado lo que tenía como objetivo. Pero la realidad es cruda:ninguno ha conseguido lo suficiente. Necesitamos talento y algo de imaginación, algo de lo que carecen nuestros diputados.

Y es que a los españoles nos gusta la épica y la resistencia a ultranza, nos enrocamos tanto en nuestros principios que olvidamos que para solucionar los problemas que nos atosigan hace falta pragmatismo, si no somos capaces de ponernos de acuerdo para solucionar una situación ¿cómo pretendemos gobernar un estado realmente complejo?

El pueblo ha vuelto a hablar y parece ser que no ha hecho lo que se pretendía, que era, ni más ni menos, que dar una solución. A ver si nuestros potenciales dirigentes además de incompetentes van a ser ilusos. Lo que han demostrado todos es sus procedimientos puramente conservadores: seguirán jugando a no tener la culpa de nada y a considerar insatisfactoria cualquier propuesta, eso se llama irresponsabilidad. Seguirán juzgando insuficiente cualquier cesión, y a eso se le llama avaricia.

Soy pesimista y creo que estamos abocados a unas nuevas elecciones o a un larguísimo periodo de un gobierno en funciones. Creo que va a tardar en presentarse un candidato a presidir un gobierno porque le van a faltar apoyos y que si llega a haber un gobierno constituido no va a ser muy largo. 

De ocurrir tan pesimistas predicciones sugeriría que para las próximos comicios cambien los candidatos.

27 diciembre 2018

¿IMPORTA? (¿Para qué sirve la monarquía?)



El pasado 22 de noviembre, en la tribuna de elpais.com se publicó un artículo firmado por Pablo Iglesias (Turrión) (recalco su apellido para que su nombre sin apellido no induzca a error  - ni usurpe – el nombre y apellido del difunto dirigente socialista) titulado ¿Para qué sirve la monarquía?”. Comentando este artículo no entraré en lo que no propone, un debate entre monarquía o república, ni entraré en responder una pregunta que el autor no se preocupa en responder. Y es que el título induce a engaño, Pablo Iglesias (Turrión) se limita, en este caso, a justificar por qué no le gusta la monarquía.

Contemplando el aspecto de Pablo Iglesias (Turrión) podíamos preguntarle: ¿Para qué sirve una máquina de cortar el pelo? o ¿Para qué sirve una máquina de afeitar? Nos podría decir que para nada, aunque la respuesta correcta sería que para él no tienen utilidad, todos nos podemos hacer una idea de para qué sirve una máquina de afeitar o una de cortar el pelo. De esta forma, responder que una de estas máquinas no sirven para nada implica que todos los hombres debemos llevar barba y coleta. Preguntarnos para qué sirve la monarquía es una trampa para defender su república, que no la república.

Si tenemos en cuenta que Pablo Iglesias (Turrión) nació en 1978, queda claro que lo que nos cuenta  en el primer párrafo de su artículo es porque se lo han contado o se lo ha leído, no es más que una opinión, que es discutible, pero no un hecho. Ese periodo que se ha llamado “la Transición” ha hecho correr ríos de tinta e invertir horas de grabación y resulta demasiado simplista resumirlo como “un resultado de correlación de fuerzas entre actores políticos y sociales procedentes de la dictadura y de la resistencia democrática”. Añade la coletilla de que “los primeros tenían casi todo el poder pero ninguna legitimidad, los segundos contaban con toda la legitimidad pero apenas tenían poder”. ¡Hombre! , es que cuando murió Franco (yo si lo viví) había demócratas, pero la “resistencia democrática” no dejaba de ser simbólica , aunque muchos se apuntaran a ella a la muerte del general. La coletilla añadida que viene a decir que hubo malos y buenos, poderosos y débiles, ilegítimos y legítimos, está fuera de lugar. Si los poderosos eran tan malos y los buenos tan débiles, no habría habido transición. Sobre la legitimidad no me pronunciaré, no se de leyes, ni las leyes que habían entonces para hacer o no legítimos a unos o a otros; así que ni yo, ni Pablo Iglesias (Turrión) estamos en condiciones de decir lo que es legítimo o no fuera de lo que es el ámbito de la opinión.

El párrafo que viene a continuación es la expresión de un lamento de que en España hubiese habido una transición y no una revolución, esta ausencia lo considera una traición de los “líderes y los grandes partidos de la izquierda”. Qué decepción para Pablo que no hubiese habido más sangre, pero también… qué mesiánico tener la responsabilidad de esa revolución pendiente. En el mismo párrafo hable de los “héroes y heroínas del antifranquismo”, eran una minoría. De nuevo es una opinión, para otros esta minoría estaba compuesta por asesinos, traidores a la propia república y cobardes. En fin, hay tantos adjetivos como opiniones.
También dice en el mismo párrafo que “el único actor de cierta relevancia electoral en Euskadi y Navarra que se quedó fuera de aquel consenso fue la izquierda abertzale”, me parece un eufemismo para decir que el entorno de ETA (que no la izquierda vasca) se excluyó de este consenso, y me parece además que es contemplar el terrorismo con cierta benignidad, claro… si es de izquierdas.

Cuando después de contarnos su versión de la Transición se cambia la pregunta del título a la de si ¿Sigue siendo útil la monarquía para nuestra democracia?  Comienza haciendo referencias a que se la asocia a privilegios y corrupción. Respecto a los privilegios, la monarquía los tiene establecidos en la Constitución, resulta absurdo pensar que un jefe de Estado no disfrute de unos privilegios, o es que no los tienen los ministros, el presidente del Gobierno o los diputados del congreso, por contra Pablo Iglesias (Turrión) jalea a todos aquellos que pretenden recortar al rey el derecho que todos los ciudadanos tienen a visitar cualquier parte de España. Respecto a la corrupción, el hecho de que un miembro de la familia real esté cumpliendo condena demuestra que los privilegios pueden estar limitados y que a ellos también los alcanza la ley, a todo esto, creo que también hay algunos republicanos corruptos que demuestran que la república no es el antídoto contra la corrupción.

Tampoco supone la república una garantía de la calidad del sistema democrático, el Chile de Pinochet o la Venezule de Maduro ni dejó ni han dejado de ser repúblicas, como también fueron repúblicas las quince soviéticas que formaban la URSS, que, aunque populares, no fueron muy democráticas. Las funciones del rey están establecidas en la Constitución, que además son las del jefe de Estado y es uno de los símbolos que representan a España  y la imparcialidad de la nación. Justificarse en que a la jefatura del Estado se deba de acceder por elecciones, y no por fecundación, es una opinión que sólo demuestra el desprecio de un republicano. En mi humilde opinión me parece más imparcial el rey como jefe de Estado por razón de nacimiento, que Pablo Iglesias (Turrión) detentando esta jefatura (y sé lo que significa detentar. Por esta razón prefiero una monarquía como la española a una democracia como la nicaragüense, por ejemplo.

Menciona que el 3 de octubre debilitó a Felipe VI que “no fue capaz de erigirse como ´símbolo de dialogo”, de nuevo Pablo Iglesias (Turrión) impone su opinión como norma, el rey debe decir y actuar al son de Pablo. Claro, ahora nos dirá que el rey no es profundamente democrático porque no es republicano. Le atribuye, a continuación, el papel de “símbolo de la autoridad de un Gobierno que fracasó a la hora de lograr una salida política…”, creo que el rey actuó como el representante de la autoridad del Estado indivisible (de acuerdo con la Constitución) y que lógicamente, tiene que defender su integridad y ordenamiento constitucional. Aunque Pablo Iglesias (Turrión) piense que esto es secundario, hay otros que piensan que es la piedra angular de la democracia española, que hay otros métodos para conseguir un objetivo antes que la decisión unilateral, pero ello llevaría mucho tiempo (el necesario para que la Constitución diga que España es divisible). Y de nuevo termina repitiendo el tantra del problema político y su solución política… está claro que no ha leído a Clausewitz, por lo menos eso de que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” y no es muy consciente de que el corolario de este aserto es que la guerra tiene su origen en la política (o en los problemas políticos), por todo ello creo que es más conveniente una solución judicial que una solución política extrema. Por otra parte, cuando se habla de soluciones políticas, ¿quiere decir que en este caso se puede obviar la ley?

Pasa a continuación a un párrafo en el que nos dice que “nuestra patria necesita hoy dotarse de instrumentos institucionales republicanos que huyan de la uniformidad y el cesarismo, que representen la fraternidad, que garanticen la justicia social y que reconozcan la diversidad de los pueblos y gentes de España como clave identitaria a proteger y respetar”. De nuevo es una trampa que dice subliminalmente que las instituciones monárquicas no hacen lo que se pide a las republicanas… Es ingenuo pensar que los independentistas que queman hoy las fotografías del rey no quemen el retrato del jefe de Estado de una hipotética república. A pesar de la posterior propaganda que hace de los indignados (15M) y feministas militantes republicanos vuelve a tender la trampa de que las instituciones actuales no protegen a las personas.

El último párrafo es un brindis al sol, creer que “la nueva república es una garantía de una España unida sobre la base del respeto y la libre decisión de sus pueblos y sus gentes” es ingenuo, es pretender que todos los problemas se van a solucionar porque de monarquía vamos a ser república, que con ello se terminarán los intentos de secesión y, ya puestos, con la república se acabarán los movimientos migratorios, los crímenes y las violaciones.

En conclusión, Pablo Iglesias (Turrión) hace un artículo sesgado, sin explicar los beneficios de una república (aunque defiende lo benigno de su república) diciendo que no le gusta la monarquía y por qué, pero muy lejos de explicar también cuáles son los perjuicios de la monarquía.

Resulta sencillo ver la deriva de Pablo Iglesias (Turrión), en Podemos se va imponiendo el culto a la personalidad. Ya no se trata de convencer, sino de vencer. Y para eso vale todo, las reglas del juego irán cambiando poco a poco… hasta acabar como Napoleón y los otros cerdos que hicieron la rebelión en la granja. Pablo Iglesias (Turrión) ya es lo más selecto de la casta, por encima de la ley y por encima de sus ideas y convicciones (bueno… aparte de ellas).



20 noviembre 2018

EN DEFENSA DE LAS INSTITUCIONES


Hoy en la Tribuna de elmundo.es se publica un artículo titulado "Donald Trump no es culpable", lo firma Andrés Betancor y no nos habla del presidente de los Estados Unidos, sino de la decadencia de las democracias, más que víctimas de los populismos, consecuencia del ocaso y desprestigio de sus instituciones. En mi opinión, el artículo no tiene desperdicio y vale la pena leerlo más de una vez.

También debo admitir que me gusta porque me hace reafirmar mi convicción en la supremacía de las instituciones frente a los líderes, de que la integridad y eficacia de una institución es más importante que se liderazgo. Siempre he puesto como ejemplo que si Roma pudo sobrevivir a emperadores como Calígula, Claudio y Nerón (además, los tres seguidos) fue gracias a sus instituciones y no a sus gobernantes (líderes). También podemos constatar que en España las instituciones más valoradas (Monarquía, Cuerpos de Seguridad y Fuerzas Armadas) son, precisamente, las que tienen a los políticos (los líderes) más lejos de ellas. No significa esto que en las instituciones deba haber ausencia de líderes, sino que sus dirigentes estén orgullosos de pertenecer o ser parte de la institución que dirigen, la respetan y, en la medida de los posible, la cuidan. Su principal preocupación es que la institución haga lo que debe hacer y esté preparada para ello.

Las instituciones, efectivamente, no sólo dan el carácter a una nación, es que también constituyen los cimientos de un estado. Es por esta razón por la que la principal labor de un líder no es la de ser dirigente de masas sino la de fortalecer las instituciones, hacer que la población confíe en ellas tanto o más que en él. Tanto mejor, así cada uno, preocupándose de lo suyo, podrá hacer mejor su labor.

Por eso la clave de la decadencia de la democracia es que las instituciones se conviertan en blanco de unos y otros, cuando su control es el objetivo y cuando su función es hacer política, o apoyar una política, en vez de hacer lo que se supone que debe hacer. Empeora la situación cuando la institución es objetivo o instrumento de una persona, cuando se la utiliza para mantenerse en el poder o acceder al mismo, entonces la institución deja de tener credibilidad y deja de ser un asiento de la democracia para empezar a ser un instrumento, un elemento del culto a la personalidad.

Ahora juzguen a las instituciones de la democracia española, reflexiones si la política se está metiendo en las instituciones, juzguen si nuestras instituciones son utilizadas como herramientas para alzanzar un fin político o, peor aún, herramientas de nuestros políticos. Piensen, también, en quien ataca a las instituciones y porqué, hasta qué punto su ataque es político o va en contra de su eficacia.

Al final va a ser verdad, los políticos matan a las democracias.

07 noviembre 2018

A LO HECHO, PECHO.

El Gran Wyoming y Dani Mateo en 'El Intermedio'.
Imagen tomada de elpais.com

Hoy elpais.com publica una columna de opinión, escrita por Manuel Jubois, que se titula "Instrucciones para hacer reir". En este artículo, a partir de la humorada de Dani Mateo, se compara la reacción que ha habido contra la misma con la reacción que hubo en el mundo árabe contra las caricaturas de Mahoma; al final se llega a la conclusión de que "si en España se deja de llamar cuatro ojos a la gente que enseña la navaja, no es porque haya cómicos cobardes, sino porque hay cuatro ojos dispuestos a todo".

Me parece un magnífico ejemplo de la doblez con que algunos opinan. Ya desde el principio, su título,"Instrucciones.." como si fuesen necesarias, aunque con sarcasmo, en una sociedad en que a las normas escritas se le suman las reglas no escritas de lo políticamente correcta.

No hay que olvidar que hubo detractores, con miedo, que defendieron que las caricaturas de Mahoma no se publicaran. También creo que no hay comparación entre las reacciones que suscitaron las caricaturas y la sonada de mocos.

Aunque la Constitución garantiza el derecho a la libertad de expresión, también reconoce el derecho a la dignidad y a ser respetado. Esto está escrito, no está escrito que los derechos deban ser exigidos con educación y respeto. Por esta razón uno se puede encontrar con que si cuenta chistes de mujeres resulte ser un machista; si el chiste es de negros sea un racista; y si es uno de esos chistes que empieza por "están un español, un inglés y un francés...." va a ser un xenófobo. Ahora la moda es que un republicano cuente chistes del rey; un animalista haga mofa de la muerte de un torero; un actor se cague en Dios y los católicos; o un humorista se suene los mocos en la bandera de España... y nadie se tiene que ofender. Lo dicho: doble moral. Por supuesto lo anterior es de doble sentido, admite viceversas y variaciones.

El derecho a la libertad de expresión hace que en España, gracias a su Constitución, resulte muy fácil ser valiente, transgresor o desvergonzado con sus instituciones y símbolos. Pero no se es consciente de ser responsable de lo que se dice. Esto implica la libertad de ejercer, dentro de la legalidad, el derecho de réplica, en la forma que una persona considere correcta. Es decir, si Dani Mateo se suena los mocos en una bandera, puede hacer reír a unos e indignar a otros. Estos últimos pueden decidir no comprar los productos que se publicitan, no ver el programa, no sintonizar la cadena de televisión, o no ir al bar del humorista. Todo acción, tiene reacción, lo que uno hace tiene sus consecuencias. Y después... a lo hecho, pecho.

Esto no es ser violento, ahora va a resultar que a los que nos parece una grosería sonarse los mocos con una bandera (cualquiera que sea) vamos a ser violentos, como si no hubiera mujeres violentas, homosexuales violentos o extranjeros violentos,. Como tampoco es exclusivo de uno de estos grupos amenazar con una navaja. Y, repito,si cada uno puede expresarse como quiere, cada otro puede replicar como le parezca.

A este respecto, no es que los padres de la patria nos estén dando un buen ejemplo en el Congreso o en el Senado. En realidad se comportan con una falta de respeto y mala educación que uno pensaría que se creen estar en un nivel superior que el de los demás. En realidad no se aplican para sí, lo que exigen de otros.


04 noviembre 2018

EL PRESIDENTE NAUFRAGO

Foto: El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

Pues hoy los periódicos se despachan con Don Pedro Sánchez. En elpais.com podemos leer un artículo que escribe Don Manuel Labois y se titula “Pedro Sánchez nunca estuvo ahí”, en él se nos cuenta los sucesivos cambios de opinión del señor presidente desde su ofuscado y cabezota “no es no” hasta el presente, señalando que parece que hay grandes diferencias entre el aspirante Sánchez, el opositor Sánchez y el presidente Sánchez.

Elmundo.es publica otros dos artículos. Uno se titula “Lafelonía de Sánchez”, lo escribe Don Francisco Rosell, y hace un repaso de lo que el autor considera sucesivas claudicaciones. Aparte, en el mismo diario, Don Javier Redondo firma el artículo titulado “Sánchez según Lenin” en el que, recordando a la revolución rusa, le da el papel de Lenin a Pablo Iglesias Turrión y a Don Pedro Sánchez el de Kerensky (creo yo, ya que no se menciona este nombre, pero si el término “socialchovinista”).

En todo caso los tres artículos presentan a un presidente del gobierno, más que limitado por las ataduras de sus aliados en la moción de censura, gobernado por ellos, mal acompañado, mal asesorado y mal defendido. Y creo que es cierto, Pedro Sánchez se encuentra de espaldas a la Constitución, a España y a la Monarquía, no tanto por convencimiento sino porque sus aliados en la moción le están empujando a ello. Y sus aliados no le ayudan.

Los independentistas han demostrado no querer más diálogo que el de cómo alcanzar sus objetivos. El presidente, con la misma obstinación del “no es no” ha hecho todo lo posible por mantener la relación con ellos con la esperanza de un diálogo. Para eso ha hecho cambiar a la abogacía del estado la acusación de un delito de rebelión por el de uno de sedición. Como resultado le han dado un portazo, ridículo para él y humillación para los españoles.

Su segundo aliado, el populista Podemos, se ha apresurado a atribuirse el papel de cogobernante y Pedro Sánchez le ha dejado asumir este papel. Los representantes de Podemos no han tardado mucho tiempo en arrogarse el mérito de la subida del sueldo mínimo, un tantra que repiten siempre que pueden y con el que justifican todas las acciones que han emprendido. Como que Pablo Iglesias hable con Junqueras y Puigdemont y luego se permita recomendar al presidente hacer gestos, y éste los ha tenido. Todo ello hace preguntarse quién gobierna en España. O mejor dicho, qué es lo que gobierna Pedro Sánchez. A día de hoy, creo que sólo gobierna para exhumar el cadáver de Franco. En el resto de los asuntos la pauta se la marcan sus aliados.

Pero no son estos sus únicos problemas. El gobierno que preside ha dado en muchas ocasiones muestras evidentes de descoordinación (el que una ministra desmienta un impuesto diciendo que es un globo sonda del presidente es una metedura de pata de libro). Algunos de los miembros del ministerio tienen una catadura moral que su presidente ha puesto en duda cuando la tenían ministros de otro gobierno. Y, el peor de todos, una vicepresidenta que le siega los pies y que, con cada intervención, hace que crezcan los enanos del circo presidencial. Su equipo para gobernar resulta ser un problema tan grande como el de sus aliados.

En fin, creo que es uno de esos momentos en que un presidente debería reflexionar sobre el papel que está jugando. ¿Se puede hacer respetar la Constitución, y a las instituciones del estado, cuando todos sus aliados están en contra de ellas? ¿Se puede dialogar con los que no dialogan? ¿Se puede gobernar con los que mangonean? ¿Se puede ser capaz rodeado de incapaces?