No se lleven a engaño con este título. Cuando me refiero a memoria histórica me ciño a nuestra falta de memoria, esa que nos va a permitir reescribir uno de los periodos mas crudos de nuestra historia y la que hace más llevadero a nuestro gobierno su singladura por estos tiempos difíciles..
Parece que ya hemos olvidado la gravedad de superar los cuatro millones de parados, y aunque se reconoce lo negativo del dato, se define como apocalíptico plantearse la cifra de cinco millones.
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Y eso significa que nos hemos olvidado que cuando se alcanzó la cifra de tres millones de parados también se dio por descartado y apocalítico llegar a los cuatro millones. Pues aquí los tenemos. Aunque nos digan que si el dato es preocupante, no resulta apocalíptico. Pues para más de cuatro millones de personas se abre un abismo y no les queda más ocupación que buscar trabajo. Las declaraciones de que se espera que en abril lleguemos a la inflexión del desempleo parece una afirmación tan vacía como desesperanzada. No queda mucho espacio para el optimismo y, seamos sinceros, la situación es de pánico.
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Y no querer admitirlo resulta tan fácil como el haber olvidado que hace apenas un año estabamos en una situación literal de "desaceleración económica", que poco antes España era ajena ala crisis y que jugábamos en la champions de la economía. También hemos olvidado las bravuconadas de que en 2010 tedríamos la misma renta per cápita que Alemania. En fin que nuestro presidente tiene que hacernos digerir que esta ya no es la España de las maravillas.
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Pero no es a Don José Luis al único que hay que culpar, ni siquiera a su camarilla (la vieja y la nueva). Parece que cuando se dijo que el nuevo gobierno había empezado la recuperación de la crisis fue un error semántico y que esta fase de recuperación va a comenzar con un periodo de "reordenación" que habrá que traducir como más paro y más recesión.
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Tampoco debemos olvidar que Don Mariano es un espectador que parece regocijarse cuando las cosas van mal, lejos de colaborar respetando los principios que exige la sociedad, que no son sólo del gobierno, como son no abaratar el despido y que los trabajadores sufran menos esta situación. Sólo parece limitarse a afear todo lo que hace el PSOE, quizás las medidas que se están tomando tengan sus frutos a más largo plazo o quizás nunca tengan eficacia.
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Y lo que todos hemos olvidado - gobierno y oposición, centralistas y nacionalistas, empresarios y trabajadores, patronal y sindicatos - es que la situación es muy grave, que cuatro millones de parados (17.36% de la población activa, un 7% más en un año) requieren unidad nacional y no una lucha banal por el mérito de hundirse más en una crisis o querer ser el gobierno salvador. Y mientras no tengamos conciencia de esa necesidad, mientras nos falle la memoria, mientras seamos una sociedad con alzheimer iremos hundiéndonos más en la crisis y necesitaremos que tire de nosotros la Unión Europea o los Estados Unidos y nos volveremos a encontrar en el vagon de cola: dirigidos y con los pasajeros queriendo colarse en primera clase (perdón en el G-20).
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