MIMEMA MASMA
Dije que hablaría del hantavirus, lo haré indirectamente.
Estamos viviendo una de esas crisis que obligan a retratarse a los líderes. Hay
veces que, afortunadamente, no pasa nada. Los protocolos están establecidos, si
son buenos, las cosas salen bien, si no son tan buenos, no salen tan bien. El
hantavirus es una de esas situaciones de “o te mueres o te mato”, se haga lo
que se haga el que tiene que tomar la decisión va a ser objeto de las críticas:
por insolidario si no autoriza la llegada del barco, por arriesgarse si la
autoriza. Otra cosa es la gestión de quien asuma la crisis. Recuerden un caso
parecido, el de “El Prestige”, si se acepta el barco en el puerto mal, si no, peor. Y lo peor que pudo declarar el que se hizo cargo de la crisis, el señor
Rajoy, fue declarar “Galicia está a salvo”, la situación desmintió esta
afirmación unas horas más tarde.
Con el hantavirus es lógico que asuma el protagonismo, dado
que creo que es la máxima responsable, la ministra de Sanidad, doña Mónica
García la MEMA, por lo de Médico y Madre, que para España se podría convertir
en MIMEMA, también Ministra. Como persona no resulta un ejemplo, acusa a un
cargo similar al suyo del PP de disfrutar de una subvención por tener cuatro hijos y descubre
que ella disfruta de la misma subvención. Denuncia a los que viven cómodamente
en un piso en el barrio de Salamanca y a los que tienen una segunda vivienda. Y
resulta que va a tener un ático en el barrio del Retiro y tiene una segunda
vivienda en Cercedilla que le van a desahuciar porque no está clara la edificación.
Fue la jefa de la oposición a la presidenta Díaz Ayuso y se pasó toda su labor
diciendo lo que no había que hacer. Fue nombrada ministra y se encontró con la
responsabilidad de hacer y cuando ha hecho algo lo ha hecho mal, con
consecuencias nefastas, todos los médicos en contra y en huelga con las
consiguientes consultas y operaciones perdidas.
Poca confianza pueden tener en ella los españoles cuando sus
compañeros no la tienen. Baso esta opinión en lo que informa La Razón. “El hantavirus acelera el desgaste de Mónica García y acelera su declive político”;
El Debate hace dos días nos decía que “Moncloa toma las riendas de la crisisdel hantavirus ante las dudas sobre Mónica García”; El Mundo nos daba ayer como
titular sobre “Un ‘mar de dudas’ de 12 horas ‘sin datos’ del hantavirus entreMónica García y Madrid: Llamadas a México, el primer mensaje a las 22.23 y elúltimo en ‘visto’” que deja en evidencia la falta de comunicación; El País no
hace ninguna mención a la ministra que no sea su pugna en Más Madrid.
Hay dos cosas que quedan muy claras en esta crisis:
La primera es que el sistema autonómico pone muchas trabas a
su gestión. Resulta ahora casi obligado consultar con las autonomías y obligado
informarlas antes de tomar una decisión. Esto transforma al ejecutivo en el
Gobierno de un Estado casi fallido. Ya no hay debilidad parlamentaria, la
debilidad se transforma incluso en ejecutiva. Si el maldito barco tuviese que
fondear en el País Vasco o Cataluña ¿la solución sería diferente que la de Canarias?
Que cada uno piense como quiera y extraiga consecuencias de lo difícil que se
está haciendo al gobierno materializar una decisión.
La segunda es que a la ministra la han apartado de la
gestión, esto relega el papel de SUMAR al de comparsa más que el de aliado.
También Mónica García se ha dejado apartar. Quizás haya pensado que era lo
mejor ante una descoordinación en la que una ministra de defensa asegura que
los afectados serán ingresados voluntariamente en el Gómez Ulla y el ministro
de presidencia asegura que hay herramientas legales para obligar a los
afectados a internarse en el Gómez Ulla. La que, en teoría, es la opinión más
autorizada para respaldar esta medida guarda silencio. Doña Mónica ha optado
por dar un paso atrás, y hacer lo que hacía en la oposición de Madrid: nada. Ya
no basta con decir que las cosas no se hacen así. Ahora hay que hacerlas y
parece que otros lo están haciendo por ella. Se conforma con ser la cabeza de
turco, quizás porque sepa que es cuestión de tiempo que su testa ruede en el Gobierno, en
SUMAR y en Más Madrid. Está dando la excusa perfecta para acomodarse a las
circunstancias. Si la crisis se soluciona bien el gobierno podrá decir “que
bien lo hemos hecho” y si no, siempre podrá acusar de “¿dónde estaba Mónica?”
haciendo y remarcando el inciso de que Mónica es MIMEMA MASMA (quedando claro
que es de Más Madrid).
1 comentario:
El problema son los que bajaron antes del barco. Un beso
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