Nos propone nuestra amiga Sylvia desde su blog, un reto para este jueves. Se trata de continuar el texto inicial de un libro. Nos propone cinco obras, hay dos textos que me han llamado la atención. He decidido desarrollar dos historias y ya veré cuál presento al reto, la que más me guste. Pero de momento presento la primera, es una continuación diferente (de eso se trata) de “La guerra de los mundos” de H.G. Wells.
El cuento de un informe empírico.
En un laboratorio complejo el científico añadía algunas notas para completar su estudio:
"En los últimos años nadie habría creído que los asuntos humanos eran observados aguda y atentamente por inteligencias más desarrolladas que la del hombre y, sin embargo, tan mortales como él; que mientras los hombres se ocupaban de sus cosas eran estudiados quizá tan a fondo como el sabio estudia a través del microscopio las pasajeras criaturas que se agitan y multiplican en una gota de agua."
Desde el comienzo de su existencia la humanidad ha vivido considerándose el ser definitivo de la creación. Poco a poco se ha ido bajando escalones, ha asumido que no está en el centro del universo, se ha dado cuenta de que el sol no gira a su alrededor y es consciente de que hay planetas mucho más grandes y soles más brillantes. Todavía permanece algo de su soberbia al considerarse en la cúspide de la pirámide alimenticia, creyéndose el gran depredador capaz de cambiar el mundo.
Llama la atención su intuición e inquietud, la creencia en la existencia de un creador sin pruebas definitivas y el empeño que tienen muchos en mantener como indiscutible su versión de ese ser que les ha puesto en el mundo. Pero destaca, sobre todo, su naturaleza competitiva. Va más allá del apareamiento, compiten salvajemente por todo. Por territorio, posesiones, poder, riqueza o cualquier otra que admita comparación, siempre hay alguno que esté dispuesto a superar lo que haya hecho otro. La competición va de lo individual a lo social. Cada grupo que se constituye se atribuye el privilegio de ser único y el mejor en algo.
No resulta muy perniciosa esta competitividad. Gracias a ella ha aumentado su capacidad de desarrollo y ha logrado alcanzar unas cotas de progreso que ningún otro espécimen, animal o vegetal, ha logrado alcanzar, aun estando presente antes que él. El nivel alcanzado, unido a esa competitividad, no permite augurar un buen resultado...
El científico dejó de escribir su informe. Tenía que tomar una decisión crucial. Llevaba cuatro días de su mundo estudiando la muestra y cómo se desarrollaba. Estaba siendo impresionante. El estudio le tenía apasionado y prácticamente sólo se despegaba de su microscopio para tomar algunas notas. Le dolía las consecuencias de las decisiones que tenía que tomar. Los datos indicaban que la entropía de la muestra iba aumentando y era cada vez más inestable, todo hacía prever un desenlace catastrófico.
Su primera opción e inmediata solución fue dividir la muestra, pero sabía que era cuestión de tiempo multiplicar el desastre por dos. La otra opción era destruir la muestra y empezar el proyecto humanidad otra vez.
16 comentarios:
La opción que has escogido está genial. Ese informe nos lo pueden estar haciendo en este mismo momento... la entropía que estamos generando es tan auténtica, que cualquier día implosionamos. Genial tu aportación.
Voy a enlazar esta propuesta, pero si quieres que publique también la segunda opción, pongo las dos encantada.
Gracias por la participación!
Hola Sylvia,
Muchas gracias, me alegro que te parezca genial. Me ha gustado mucho este reto y hay dos inicios que me han gustado mucho. Uno era este y te pensaba dar a elegir. Siempre es un placer participar.
Un saludo
Liferura, nesse mundo de arrogância e discrepâncias tantas, tudo pode acontecer. Gostei muito da tua escolha e o final ,com a dúvida entre as opções que o cientista se encontrou... Gostei e aplaudo!
abraços, tudo de bom,chica
Más que competir, creo que defienden lo poco que tienen, y su instinto es sobrevivir en lo poco que han logrado... locura se llama, psicóticos de papel.
Hola Chica,
Muchas gracias por el comentario y la opinión. Me alegra que te haya gustado. Ya que estamos siendo observados, que sea para un estudio.
Un saludo
Olá, Chica,
Muito obrigado pelo comentário e pela opinião. Fico feliz que tenha gostado. Já que estamos sendo observadas, que seja para estudo.
Tudo de bom!
Hola Gustab,
Admito tu opinión, pero no la comparto. Como dice la canción, todos queremos más. Y esto llega a ser una obsesión.
Un saludo
Propongo una tercera opción: que el científico se vaya a descansar al menos otros cuatro días de su mundo y...
¡que sea lo que Dios quiera! 🤞
Saludos nada competitivos.
El pricipio de replicabilidad del metodo cientifico ( este es un cientifico, aunque secundariamente tambien sea nuestro Dios), dice que psra wue algo sea cierto debe replicarse con el mismo resultado. Asi que si repite el experimento ya sabe lo que va a pasar. Lo mismo.
Abrazooo
Creo que si algo falla en un proyecto de cientificos, es muy costoso apartarlo y empezar de cero, pero cuando toca... toca!
Hola Ibso,
Y asumir el riesgo de que estalle el laboratorio, se libere un virus y que la radiación obligue a evacuar el edificio. Cuatro días de su mundo son unos miles de años en la muestra.
Un saludo.
Hola Gabiliante,
Por eso es necesario empezar de cero modificando las condiciones iniciales y los componentes de la muestra. Así hasta que funcione.
Un saludo.
Hola J.C.
Efectivamente, cuando toca, toca, por poca gracia que haga. Ocurre más a menudo de lo que pensamos.
Un saludo.
Lo supuse.
Bueno, que se eche una siesta de 20 minutitos, a ver si nosotros nos arreglamos en ese suspiro.
Yo creo que el científico que nos creó, debe estar tan decepcionado como desconcertado por nuestra ¿evolución? Contradictoria y autodestructiva. Muy buen texto. Un abrazo
Hola Mónica,
Muchas gracias por el comentario. Posiblemente el científico nos haya tomado un poco de cariño, no puede prolongar el fracaso porque puede volar el laboratorio.
Un saludo.
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