La editorial de elpais.com nos da una mala noticia en la editorial, la titula “En el furgón de cola”, en síntesis nos dice que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que las naciones con grandes economías ya tendrán indicadores de crecimiento el año que viene. España será la excepción, que seguirá con indicadores negativos. La opinión del FMI parece avalada por la otra mala noticia del día: “La subida del paro en septiembre y agosto acaba con las mejoras en el empleo del Plan E”, en ella nos dice que el paro vuelve a aumentar en más de 80.000 personas el mes de septiembre. Estas noticias probablemente pasen desapercibida por la desilusión de la candidatura olímpica. Pero suponen la constatación de que si lo peor de la crisis ya ha pasado, la situación no mejora como era de esperar.
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Los “brotes verdes” que muchos veían en los números favorables, pero tímidos de la primavera, se han secado en este otoño de crisis. Como siempre las declaraciones del señor Pepiño Blanco ocultan a modo de nube las malas noticias: ni ser la nación con más kilómetros de alta velocidad nos sacará de la crisis, y que con el PP gobernando no habría estabilidad social como amenaza para aquellos que piensen en cambiar su voto. Ninguna de las dos declaraciones es la respuesta que esperamos los españoles.
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Pero nuestros dirigentes se siguen aferrando a las quimeras más optimistas y recurren a que el FMI se ha equivocado muchas veces. A la vez la oposición recurre a las perspectivas más catastrofistas. La verdad es que la oposición más efectiva en estos tiempos de crisis no está viniendo del PP, demasiado ocupado en excusarse por las implicaciones del caso Gürtel, sino de los empresarios y los sindicatos. Todo ello corrobora lo que se ha demostrado a lo largo de la legislatura del PSOE: nuestra clase política es incapaz de actuar unida para solucionar un problema. Considero ya estúpido pensar en un gobierno de salvación nacional o en una solución en la que los partidos políticos colaboren. La idea del debate resulta un diálogo de sordos, el talante que anunció el PSOE con tanto orgullo desaparece cuando la única opción a discutir es la aplicación de sus ideas. La famosa mano tendida del PP no se distingue cuando la única opción que propone es la negación de cualquier iniciativa que no sea suya.
Pero nuestros dirigentes se siguen aferrando a las quimeras más optimistas y recurren a que el FMI se ha equivocado muchas veces. A la vez la oposición recurre a las perspectivas más catastrofistas. La verdad es que la oposición más efectiva en estos tiempos de crisis no está viniendo del PP, demasiado ocupado en excusarse por las implicaciones del caso Gürtel, sino de los empresarios y los sindicatos. Todo ello corrobora lo que se ha demostrado a lo largo de la legislatura del PSOE: nuestra clase política es incapaz de actuar unida para solucionar un problema. Considero ya estúpido pensar en un gobierno de salvación nacional o en una solución en la que los partidos políticos colaboren. La idea del debate resulta un diálogo de sordos, el talante que anunció el PSOE con tanto orgullo desaparece cuando la única opción a discutir es la aplicación de sus ideas. La famosa mano tendida del PP no se distingue cuando la única opción que propone es la negación de cualquier iniciativa que no sea suya.
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Ambos saben que lo que propone uno u otro no es la solución de la crisis y ambos ignoran como salir de ella, lo cual indica que las posibilidades de estar a la par con nuestros socios europeos disminuyen cada día. Centrar el debate en si hemos pasado o no lo peor de la crisis es inútil. Las palabras no dan margen a la esperanza cuando se enfrentan con unos números cuyo análisis por parte del gobierno sólo demuestra que el que no se consuela es porque no quiere.
Ambos saben que lo que propone uno u otro no es la solución de la crisis y ambos ignoran como salir de ella, lo cual indica que las posibilidades de estar a la par con nuestros socios europeos disminuyen cada día. Centrar el debate en si hemos pasado o no lo peor de la crisis es inútil. Las palabras no dan margen a la esperanza cuando se enfrentan con unos números cuyo análisis por parte del gobierno sólo demuestra que el que no se consuela es porque no quiere.
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No podemos culpar al señor Zapatero de la crisis, él no es tan importante y ya nos han explicado sus causas. Pero si se le puede recomendar que no recurra a los eufemismos que primero intentaban hacernos ver que la crisis no iba con nosotros, que sería pasajera o que la mayor subida de impuestos de nuestra democracia va a ser moderada (lo temporal ahora es eterno). Tampoco podemos decir que está teniendo mala suerte, él ha generado muchos de los problemas que le van a atosigar en el futuro... de momento ya ha incumplido promesas.
No podemos culpar al señor Zapatero de la crisis, él no es tan importante y ya nos han explicado sus causas. Pero si se le puede recomendar que no recurra a los eufemismos que primero intentaban hacernos ver que la crisis no iba con nosotros, que sería pasajera o que la mayor subida de impuestos de nuestra democracia va a ser moderada (lo temporal ahora es eterno). Tampoco podemos decir que está teniendo mala suerte, él ha generado muchos de los problemas que le van a atosigar en el futuro... de momento ya ha incumplido promesas.
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