Fandango (Padre Antonio Soler)
Nos entretenemos hoy con una pieza de finales del siglo XVIII compuesta por el padre Antonio Soler, contemporáneo de Mozart. Es una composición hecha para clavicémbalo, pero esta versión es orquestal. Es un arreglo de Chritina Pulhar y está interpretado por un grupo que se llama L’Arpeggiata, que se dedica a la música barroca y que de vez en cuando hace estos arreglos que “modernizan” la música. Algunos lo llaman fusión, pero no es entre estilos diferentes, sino que nos la trae de un tiempo al nuestro. Hemos oído otros casos (la Oda a la alegría de Miguel Rios, o uno de los Himnos para el funeral de la reina Mary en la Naranja Mecánica), y también los hemos visto a la inversa, (La Orquesta Filarmónica de Londres acompañando a los Moody Blues en Noches de Blanco Satén). Nada nuevo que destacar, pero mucho que apreciar. Una buena melodía siempre será una buena melodía. A continuación tienen el fandango en "versión original".
Podemos admirarnos de lo que se puede hacer a partir de siete notas con diferentes tiempos, tonos y claves. Lo que nos recuerda este arreglo es que la música evoluciona con las modas y las técnicas. Lo que se había compuesto para clavicémbalo ha mejorado con la inclusión de otros instrumentos musicales. Está claro que ya no se compone para clavicémbalo, ni para órganos de tubos, ni siquiera se fabrican tales instrumentos. Pero hay unos teclados que reproducen su sonido. Y siempre puede haber algún compositor que incluya este sonido en alguna de sus obras.
Lo básico está hecho y seguramente habrá una aplicación que permita transformar una canción en una versión orquestada. Si se hace con buen gusto, hasta puede que mejore. Y quien sabe lo que podrá desarrollar una Inteligencia Artificial que le dé por la música. Suscita la misma curiosidad que miedo imaginarlo.
Pero no caigamos en la trampa de la novedad en un mundo en que casi todo está inventado. Lo auténticamente nuevo es raro y tendemos a confundirlo con lo que se pone de moda, que viene a ser un saca cuartos. Es cuestión de adornos. Al almuerzo de toda la vida lo llamamos “brunch” y al bocadillo de jamón lo presentamos como una “chapata de masa madre con jamón de la sierra carpetovetónica” y parece que estamos ofreciendo mucho más, aunque el pan sea industrial y el jamón no sea de calidad. Pero eso permite al embaucador cobrar un poco más por el humo incluido en el bocadillo.
En 1532, Nicolás Maquiavelo escribió “El Príncipe”. En este libro se dan las normas básicas de cómo ser un político y gobernar. Poco ha cambiado y mucho evolucionado desde entonces. Muchos libros se han escrito tomando como ejemplo los consejos que da y comparando las acciones de ciertos gobernantes con lo establecido por el libro. La política moderna es, como la mayoría de las cosas, una evolución del arte de ejercer el poder, en este caso. No dejaría de ser un arreglo más, la evolución nos sorprende en la música, la comida y la sociedad. Todo acaba entrando en la vida cotidiana.