24 octubre 2009

UNA DE PIRATAS

Hoy me he desayunado con una página de opinión de la editorial de elmundo.es, se titula "Vodevil de los piratas del mar... ...y de los piratas con gabardina". Por otra parte, ayer viniendo de León a Madrid pude oir la noticia por la radio. Todo invita a una reflexión sobre nuestro sistema jurídico y sobre nuestra imagen en el mundo.
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La verdad es que la justicia empieza a ser algo rocambolesco; no sabemos que hacer con un pirata capturado. Antes las cosas eran más sencillas, la tripulación de un barco pirata estaba compuesta por bucaneros y todos, desde el grumete al capitán, eran pasados por la borda. Ahora algunos de nuestros jueces se ajustan a la legalidad e intentan discernir si el tripulante Abu Willy es un temible filibustero o un tierno infante. Y parece que, como siempre, nos ahogamos en lo superfluo olvidando lo importante. Abu Willy está en España por estar incriminado en la captura del Alakrana, su actuación ha sido como adulto, sus crimenes son de adulto y debe ser juzgado por piratería, indudablemente el pirata Abu Willy se ganó su condición de adulto cuando se embarcó dispuesto a extorsionar, secuestrar y matar si fuera necesario. Me gustaría poder decir los mismo de algunos de nuestros jueces y políticos que indudablemente han perdido su condición de menor pero no llegan a demostrar la de adultos.
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También entramos en la imagen que España debe estar dando, que no es otra que la que nuestras autoridades quieren dar, el "menor" y el mayor no son los primeros piratas capturados. Ya cogimos en el pasado a uno y no supimos que hacer con él, nos planteamos juzgarlo en España, entregarlo a las autoridades somalíes o las kenyatas, a así dos días. No se si los tiempos han cambiado, pero la solución al secuestro de israelíes en Entebbe, la captura de los terroristas del Achille Lauro o, sin ir más lejos, la solución que dieron los franceses al secuestro de su pesquero son muy diferentes de las soluciones españolas. Parece ser que España negocia con terroristas y que además no lo hace bien. La verdad es que no damos una imagen muy buena, sino más bien de poco fiable. Por otra parte deberíamos tomar nota de lo que hacen nuestros aliados y saber que hacen con los piratas capturados y si no los capturan... pues será por algo.
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Pero peor es la imagen que podemos dar ante los terroristas y piratas, una nación con la que se puede negociar, en la que ser prisionero es casi una bicoca y en la que el estatus de terrorista cambia con la edad. Realmente estamos trasladando una invitación, un mensaje en que decimos que no hay mejor objetivo que el español.
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España, y con ello me refiero a los españoles, está haciendo un esfuerzo para erradicar la piratería en el Índico y garantizar la seguridad de nuestros pesqueros. Ello supone una carga operativa para los marinos y marineros allí destacados y una carga económica en los bolsillos de los españoles que tienen que hacer frente a una crisis. Parece ser que nuestros jueces y nuestros políticos, como siempre, no saben hacer que hacer con el resultado de este esfuerzo.
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3 comentarios:

armando alonso dijo...

Está claro que nuestros jueces de piratería no tienen ni idea.Pero de piratería nacional e ingternacional. O, mejor dicho, no quieren tenerla. Yo lo veo de la siguiente manera:
* Nuestros barcos capturan a dos "obreros de piratería".
* Nuestro omnipresente juez Garzón, reclama a esos dos, para ver si puede hilvanar un sarao judicial que le dé un poco más de relevancia.
* Luego que sí uno es menor o es mayor de edad (para echarse a llorar). Mas papista que el papa.
* Finalmente, como siempre: que si son galgos o podencos.
Al contribuyente le cuesta sus impuestos; el Sr. juez tan contento; y los piratas (los jefes), que no están en el Índico, que están en Londres manejando los hilos, asesorados por los mejores despachos de abogados, tan contentos de comprobar que los barcos de bandera española son un chollo.
Claro está que esos mismos jueces dicen que lo del pirata Millet (30 millones de euros) es "un desvío de dinero" y que no merece la pena meterle en la cárcel. Que lo de los piratas los Albertos "se paso la fecha de caducidad" y encima ahora reclaman daños y perjuicios. Que lo del bucanero Alierta idem de lienzo, y así hasta el infinito y más allá.
Pero que no te cojan robando una gallina, que eso no es "desviación de gallina", que vas al trullo vamos.
Un abrazo

Domingo dijo...

Más que un vodevil esto entra ya directamente en la categoría de ópera bufa. La honorabilidad de la Justicia hace tiempo que se perdió entre los recovecos de la memoria y como la paciencia ciudadana es prácticamente infinita pues siguen tomándonos por idiotas. Con lo que ocurre en España podrían escribirse cientos y cientos de tomos en una suerte de antología del disparate judicial.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Pues lo dicho, los de la Blackwater hubiesen dejado títere sin cabeza antes que tener que lidiar con el problema de la captura y enjuiciamiento de tan peculiar delincuente.